Bart DE WEVER, primer ministro belga, con Ursula VON DER LEYEN, presidenta de la Comisión de la UE. Rompen el consenso los dos -como electrones libres- en las instituciones europeas. En la postura a seguir con Rusia, el primero, y en la guerra de Iran, la dignataria UE
Bart DE WEVER, jefe del gobierno belga en la actualidad, es viejo conocido del autor de estas líneas. Mucho antes de su salto a la palestra del primer plano de la crónica política de actualidad en Bélgica Y gracias a su (destacada) participación en un concurso en la televisión flamenca, había yo seguido la pista de su apellido -a mi llegada allí- a través de la trayectoria de su hermano Bruno, historiador de renombre del tiempo de la II Guerra Mundial, y del periodo de entreguerras, con especial foco en la historia del movimiento flamenco -Vlaamse Beweging- en el capitulo o episodio de Colaboración durante la ocupación alemana, especialmente en la zona belga/flamenca. Y ahí fue donde le leí una frase de su biografiado Staf De CLERCQ, líder nacionalista flamenco que me impactó a modo de un fogonazo luminoso por su pertinencia y clarividencia, sobre los nacionalistas vascos, que nunca había leído y nunca llegaré a leer ni dentro ni fuera de España, en clave por cierto de historia y de historiografía correcta.
Y era evocando el pacto de no agresión que sellaron los dos principales grupos o movimientos que encarnaron la Colaboración a ambos lados de la frontera (belga) lingüística -REX de Leon DEGRELLE, y el VNV (*) DE DECLERCQ-, justo a seguir a la furiosa campaña sobre la guerra civil española que desató en los medios de la prensa mainstream por cima de los Pirineos, el bombardeo de Guernica, donde aquel declaró -a guisa de justificación de su pacto con el movimiento belga francófono,- "queremos evitar a nuestro pueblo, el drama de un pueblo católico como los vascos arrastrados por la ceguera de sus dirigentes, a una alianza contra natura con las bandas marxistas" (1)
Lo que por otra parte no viene a ser más que un botón de muestra del especial interés y atención que España, su actualidad, y sus cuitas del presente y del pasado ofrecen entre los belgas, derivado en línea recta sin duda del pasado español -léase del "régimen español" (2), por estas tierras de lo que se llamó en su tiempo, los Países Bajos (católicos) del Sur, "les Pays Bas espagnols" Y pari passu, de la singularidad de Bélgica y de su política exterior. De casus belli (n. 1) en la Primera Guerra Mundial, y en menor medida también la Segunda.
Y de electrón libre en la política internacional del Estado belga y a la vez a titulo individual de sus gobernantes, como en el caso de Bart de WEVER, que rompió el consenso entre los países de la UE por su veto a la utilización de los activos rusos bloqueados -en el contexto de la guerra en Ucrania-, y lo vuelve ahora a romper abogando por la normalización de relaciones Rusia-UE ¿Singularidad (sic) del único país hispano o hispánico por cima de los Pirineos? Una cuestión que en el tablero europeo se puede legítimamente poner (por primera vez)
(*): Vlaamse Nationalistisch Beweging (Movimiento Nacionalista Flamenco)
(1): En esa declaración se dejaría plausiblemente sentir la influencia del que fue considerado capellán de aquel movimiento flamenco nacionalista, un cura párroco de una zona rural flamenca, objeto de acoso y perseciciön de sus superiores eclesiasticos hasta el fin de sus dïas
(2): Esa expresión, la única vez en mi vida la leí en un articulo de tema histórico, en Bélgica, de autor belga
Biografía del líder nacionalista flamenco, Staf DE CLERCQ en la Segunda Guerra Mundial, de Bruno DE WEVER, hermano (historiador) del primer ministro belga Bart DE WEVER Que tuvo una visión certera del nacionalismo vasco. Completamente atípica en Europa hasta hoy


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