miércoles, enero 14, 2026

El IRÁN. ¡ ALTO A LOS ENFRENTAMIENTOS !


Trasfondo geopolítico insoslayable en los enfrentamientos en el Irán y en las amenazas de intervención de Donald TRUMP. 

NEUTRALIDAD O NO BELIGERANCIA ESPAÑOLA en la guerra (árabe-israelí) de Fin del Mundo

Irán. Republica islámica del Irán. ¡Aparte de mí ese cáliz! Y es quitarme ese peso de encima lo que en estas líneas pretendo. El peso de un acontecimiento de primer orden que me fascinó (un poco) y que en una fase posterior conjurar o exorcizar pretendí, me temo que sin logarlo por completo. Aunque sería mas exacto de precisar, que mi primera reacción hacia la revolución islámica en aquel pais, fue -como español y occidental- de una alergia y aversión casi invencibles, que fue lo que intenté conjurar en primer lugar, y que mi adhesión incondicional que sólo vino después fue un rizar el rizo, visto a distancia al menos. Y para simplificar mencionaré dos capítulos o epifenómenos de aquello, la naura exacta de los cuales -de nucleares o solamente accesorios de la revolución aquella- se lo dejo a los estudiosos. Y fueron, primo, el vuelco ideológico que se produjo en el seno del régimen (teocráticos) de los ayatollahs, en el tercer año de la Revolución, con el descabezamiento y la represión implacable que se siguió contra el ala, llamémosla por aproximación, liberal o izquierdista, del régimen en Teherán, liderada por el primer presidente de la República islámica a seguir a la Revolución -de un perfil secular, no eclesiástico, niño mimado de los medios occidentales y apadrinado de KHOMEINY-, Abolhassen BANI SADR. El segundo momentum lo vino a ser el  estallido de la guerra Iran-Irak, lo que se llamó la (primera) guerra del Golfo. 

Lo primero vino a disipar las reticencias y los escrúpulos que frenaban mi impulso de adhesión a la Revolución, que la guerra aquella vino por así decir a disparar en mí, convirtiéndome en un incondicional del régimen iraní, a la vista de aquella oleadas de niños con una llavecita del Paraíso al cuello, llevados al matadero, que me impresionó (lo confieso) -a favor (me explico) de la causa por la causa que "merecía" aquellos sacrificios- en un principio, en la situación de aislamiento e incomunicación desde la que seguí aquello, a través de un aparato de radio portátil, estando en Portugal preso. A partir de ahí y sobre todo desde que alcancé la libertad, seguí siempre de lejos la actualidad en aquel país musulmán. Hasta llegar a la crisis actual., de lo que aquí todos o casi todos me preguntarán, qué pienso. A lo que me veo obligado de responder que no lo sé, que sorprenderá aquí a fe mía a algunos, habituados o sorprendidos y estupefactos de verme escribir y disertar aquí sobre todo lo divino y lo humano sin cortapisas, ni tapujos ni complejos. 

No sé (casi) nada o muy poco sobre el Irán y la vieja civilización persa  -de Ciro y Darío el Grande-, que viene a servirle de asidero. Francisco UMBRAL escribía mucho de ellos, de los persas, como con un hálito o aliento de nostalgia, y era de haber preferido -nuestros antepasados me refiero- a los persas, los griegos. Ahí esta el error, escribió UMBRAL a la vez que subrayaba la reivindicación -y rehabilitación- de lo persa en la obra del escritor catalán Josep PLA. Pero la irrupción tal vez mas significativa de lo persa en la cultura occidental y europea, la vienen a representar la obra y el personaje central de la misma que alumbró Federico NIETZSCHE en la de mayor difusión (tal vez) de sus obras, "Así habló Zaratustra" donde toma prestado el nombre del fundador -Zarathustra, o Zoroastro (en griego)- de una religión -el mazdeísmo, monoteísta con un basamento dual gnóstico-maniqueo, y con una clara impronta milenarista- que tuvo en la antigua Persia su cuna. Y era la creencia en una divinidad del Bien (Ahru-Mazda) y de otra del Mal (Ahriman), en lucha a través de la Historia. Según la tradición musulmana, el que implantó el Islam -en su versión chií, o en grafía castellana antigua, xíi- en Irán, fue SALMAN el Persa, compañero del Profeta. Todo como se ve comprensible y (relativamente) asumible dentro de nuestros parámetros culturales y religiosos, católicos y latinos. Con la particularidad además que el chiísmo en comparación con la otra rama musulmana, la suní, es la menos hostil al cristianismo.  Y que son suníes nota bene la abrumadora mayoría de la masa de inmigrantes musulmanes en suelo europeo, que dan forma -a día de hoy- a la invasión silenciosa.

Y en esa (nada trivial) tesitura, ¿cuál debe ser nuestra actitud a adoptar? La pregunta del millón. Juan Manuel DE PRADA en un artículo reciente en el ABC, insinuaba la hipótesis que el Irán y su régimen islámico actual fueran el katejón, a saber lo que impide la llegada del ANTICRISTO y la PARUSÍA -segunda venida (en visión milenarista), de Cristo a la tierra. La postura -respetable- es suya. Entretanto no me une nada al régimen del Irán de hoy, y el apego sentimental más bien que a reservarle llegué -y a lo que más arriba hago alusión- murió hace mucho. Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo los puentes, y pienso que el Islam chií puede ser, si no el katejón, sí el contrapoder o el contrafuerte que nos evite la embestida -cultural y a la vez político/religiosa- con la que nos amenaza la invasión (inmigrante suní/musulmana) silenciosa. Y TRUMP? El Oriente próximo (musulmán) no es Hispanoamérica, y su protagonismo creciente en el plano de la política internacional no nos lleva a desmarcarnos de la neutralidad o no beligerancia que habrá sido -como en la II Guerra Mundial-, la pauta de la diplomacia española y también la mía en esa guerra del fin del mundo -árabe-israelí. 

No les debo nada a los iraníes, y no sé si todos pueden decir lo mismo en la política española. Y como prueba fehaciente haré mención aquí del pedido de asilo político -gesto desprendido y sincero aunque pueril- que presenté y entregué en mano y por escrito a la entrada de la Embajada iraní en Madrid, tras mi vuelta a España después de mi salida (y liberación) de Portugal, con puertas cerradas por todas partes (noviembre 1985) De lo que no recibí respuesta ninguna hasta hoy. Verosímilmente, no me tonaron en serio. ¿Seré obligado hoy yo, a tomarles en serio a ellos? (...) Solución negociada en el Irán y ¡un punto final a los enfrentamientos !

La obra del padre jesuita (argentino) -"nacionalista"- Leonardo CASTELLANI -al que llegué a conocer durante mi estancia en Argentina- recoge una versión literal -tachada a menudo de milenarista-, de la Vuelta de Cristo en gloria y majestad, en su Segunda Venida a la tierra. A la que debe preceder la desaparición del katejón. ¿El Imperio romano entonces, o la República islámica del Irán hoy?  Se admiten apuestas


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