miércoles, julio 30, 2014

ANTI-CRISTIANOS, ANTI-CATÓLICOS Y ANTI-DEMÓCRATAS (A JOSÉ JAVIER ESPARZA) (2)

José Javier Esparza en su trabajo sobre la Nouvelle Droite francesa que abordaba en mi entrada de ayer pedía disculpas llegado a uno de los párrafos –en el que trataba de la presencia de la idea de Dios en la obra y en el pensamiento de Heidegger- por despachar sumariamente (sic) un asunto tan discutido, y aunque me siento dispensado de ir al fondo del debate que su trabajo plantea, de una forma exhaustiva escolástica punto por punto, agotando todas sus ramificaciones y todas las objeciones posibles tanto de propios como extraños si pienso que tanto el destinatario de mi comentario de ayer como los lectores de mi blog tienen derecho a algol más de lo que les puse ayer “sobre la mesa” de urgencia como si me quemaran las ideas en el cerebro y las palabras en los labio que es un poco lo que me sucedía, es cierto. Despachar todo un sistema de pensamiento prácticamente ignorado durante décadas entre españoles –por las razones que fuera- como lo fue la Nouvelle Droite es tarea ciclópea y personalmente pienso que el autor de una tentativa de esas se merece ya de entrada el elogio de haberse hecho entender con claridad diáfana aunque lo hiciera por razón de fuerza mayor de forma más o menos sumaria o expeditiva.

Heidegger y la idea de dios (con mayúscula)



Heidegger -hijo de un sacristán de pueblo en la Selva Negra- tuvo una formacion primera filosófica -rara avis en la historia de la filosofia moderna alemana- de signo católico...integrista en una época -el pontificado de Pio X (primeros años del siglo XX)- en la que el magisterio católico se vio sometido (férreamente) a las directrices de la encíclica Pascendi y del juramento anti-modernista, de imposicion obligatoria entre etudiantes como entre profesores, a todos los niveles de la enseñaza y del magisterio. Lo que abunda a favor de la hipótesis que en su tarea filosófica investigadora y de reflexión, Heidegger fuera -más o menos conscientemente- buscando a lo largo de su trayectoria una forma de compromiso entre la escolastica de la que procedia y la filosofía moderna, radicalmente emancipada de una tutela eclesiastica cualquiera, en la órbita de la cual se moveria siempre después, desde muy joven, hasta el final de su vida. De ahí a querer ver en su idea (griega, clásica) del Ser un disfraz a penas de la idea del Dios (único, personal, judío) de la teología católica va un tramo no obstante. Lo que cabe en cambio tal vez ver mas bien en esa "obsesion" de Heidegger por el Ser -como así lo vieron muchos- ademas de esa laguna flagrante que la Memoria (como "fenomeno") se ve reservada en su obra, lo fuera tal vez una especie de incapacidad a pensar el Tiempo (también con mayúsculas) Como lo ilustran, además de su desinterés notorio por la Historia y los temas historicos, el que su obra más célebre fuese en realidad una obra incompleta, por contar en su plan original con una segunda parte de título inverso ("Zeit und Sein") que no se vería nunca concretada, tal y como lo revela Nolte en su monografía

Intentar obrar de ese modo con las posturas religiosas de Martin Heidegger en base a la frase que habría pronunciado sus últimos años en una entrevista al semanario alemán Der Spiegel –“sólo un Dios nos puede salvar”- se me antoja si cabe más arriesgada todavía (y peligrosa) Porque en aquella entrevista célebre Heidegger dijo también otras cosas que fue las que retuvo el autor de estas líneas y que levantaron polvareda y revuelo grandes en sus momento, sobre la relación del hombre y la técnica en la civilización técnica actual (como la llaman los ideólogos de la Nouvelle Droite) Y fue un elogio a penas velado al nacionalsocialismo que se habría embarcado por la vía –el único movimiento contemporáneo al que Heidegger parecía conceder ese merito- de poner la Técnica al servicio del Hombre. ¿Heidegger acabó acaso como todos los grandes pensadores de extracción católica y más o menos heterodoxos –como Unamuno, como Ortega, como el propio Ramiro Ledesma- confesados y comulgados y reconciliados (canónicamente en vida o post mortem) con la iglesia/madre como José Javier Esparza parece darlo a entender en el trabajo que aquí seguimos comentando? Las cosas no parecen así a primera vista tan simples, no me lo parecen a mí mismo desde luego, que en ciertos momentos de mi vida entré en contacto serio con la obra del gran filósofo germano (existencialista) Del que me lo leí por ejemplo en alemán y luego posteriormente en una tradición “canónica” –como se la considera en el ámbito académico universitario- al francés, su célebre “Sein und Zeit” y del que me leí también la interesante y apasionante monografía (biográfica en gran parte) que le dedicó mi amigo el profesor Ernst Nolte, -Martin Heidegger. Politik und Geschichte im Leben und Denken (Martin Heidegger. Política e Historia en su vida y en sus ideas)- que fue discípulo suyo de adolescente, y del que le traduce al francés ciertos capítulos incluso, y en el que aborda las últimos días de la vida del filósofo y las circunstancias que rodearon su muerte. La circunstancia nada trivial por ejemplo que Martin Heidegger –a petición propia- no tuviera sepultura eclesiástica y que en su tumba no figurase cruz ninguna o signo religioso alguno (de signo cristiano o católico) sino una estrella (o un lucero si se prefiere) de cuatro puntas (…) ¿De la critica de Heidegger al paganismo (germano) se puede deducir acaso que acabara abrazando la fe en un Dios de existencia real por expresarlo en la fórmula que utiliza Esparza? Como sea las frases tan lapidarias que vierte en las páginas cumbres de su obra (de juventud) más celebre y divulgada siguen pesando hoy más que nunca a la hora de evocar su figura y de analizar o de abordar tímidamente tan siquiera el conjunto de su obra ingente. Un dato comúnmente ignorado entre españoles lo es el predicamento que esa páginas –sobre la Muerte y la Nada, la resolución irrevocable de querer-ser, o la pro-vocación del ser a ser él mismo- tan radicales del autor de Sein und Zeit que acabaron encontrando entre los comunistas españoles durante la guerra civil, por la vía de Antonio Machado (fuera de toda sospecha) que “fusilaba” esos párrafos heideggeriano en alguno de los artículos que escribió durante la guerra civil en el periódico comunista “Hora de España” destinado levantar la moral de los combatientes del frente, como me fue dado a mi gran sorpresa descubrirlo en un estudio que me tocó en suerte sobre el poeta español (republicano) en estudios de traducción literaria que cursé aquí en Bélgica. ¿Un Dios persona y trascendente conforma al de la teología (católica) tradicional en el pensamiento de Martin Heidegger, en el hilo conductor del mismo en la última fase de su vida? Que me sea permitido el ponerlo en duda. Digan lo que digan alguno o piensan lo que piensen.

El paganismo como religión, una memoria reconstruida de un pasado de hace más de veinte siglos, muerto (y enterrado)


La sacralizacion (de la política, de la res pública) -que iría de par por paradójico que parezca con una secularizacion no menos acusada y generalizada en el plano de la liberación de las costumbres y de los comportamientos individuales y colectivos-  fue innegablemente un aspecto inseparable e indisociable del fenómeno de los nazi fascismos y llegaría a su apogeo tetral y ceremonial -litúrgico incluso y paralitúrgico (y sacrificial) (...)- bajo el III Reich. Los demás -en los demas paises en la órbita de la Alemania nazi, fascistas o fascistizados- se limitaron muy a menudo a imitarlos (como fue el caso en España bajo el régimen anterior, especialmente en zona nacional durante la guerra y en la inmediata posguerra, hasta el 42) ¿El nazismo, el fascismo, una nueva religion? En un sentido biblico o evangélico desde luego que no. Ni siquiera se les puede identificar con una forma de paganismo resucitado. No desde luego en el caso de la Alemania nazi. Fueron algo propio a su época, y murieron con el régimen o los regímenes que los alumbrarían. Querer ahondar más que eso no rebasa a menudo la esfera de las especulaciones históricas o de las simples conjeturas
Lo del paganismo o neo paganismo es algo que personalmente nunca me tomé muy en serio, o digamos que no me tomé en serio a los paganos o neopaganos que me encontré en mi vida, en los casos que me fue dado conocer o tratar personalmente por ejemplo aquí en Bélgica se trataba por lo general de subterfugios o tapaderas de la pertenencia de los interesados a uno de los compartimentos estancos por razón del lazo confesional –católico o libre pensador- en que se encuentra cuadriculada la sociedad belga a uno y otro lado de la frontera lingüística (entre valones francófonos y neerlandófonos flamencos), y de tratarse en particular de uno de ellos el de los católico francófonos- que se encuentra en flagrante situación de debilidad e inferioridad desde hace ya más de un siglo en Bélgica. “No, a mí lo del papa (y tú) me lo trae el fresco yo soy pagano”, cuantas veces me sonó en los odios ese latiguillo mis primeros años de estancia aquí en ambientes que frecuentaba yo (tímidamente) entonces, cuando empezaron soltaron al liebre de mi gesto de Fátima en los medios. Por supuesto que les importaba y mucho como me lo acaban dando a entender de una manera u otra, sin decirme nada a la cara  (…) “Fuera hace frío”, escribió en un artículo dedicado a lo católicos belgas flamencos de la tendencia progre –que se pasaban todavía criticando a sus obispos sin atreverse nunca a dar el paso de la ruptura- un periodista neerlandófono de la tendencia librepensadora (hoy ya fallecido) Frio, sí, un frío de c…como decía Francisco Umbral, y hablo por experiencia. Tiene razón José Javier Esparza, el neo paganismo o el paganismo contemporáneo no es más que una construcción intelectual o una memoria re construida de un pasado que murió. Y por eso sin duda la iglesia madre –madre de sabiduría- no equivocó sus dardos más envenenados desde los tiempos del (larguísimo) pontificado de Juan Pablo II que iban dirigidos especialmente al hedonismo en el plano de las costumbres, y al agnosticismo –mucho más que al ateísmo franco y declarado- en el campo de las creencias.

Hedonismo capitalista y agnosticismo contemporáneo, molinos de viento preferidos de San Wojtyla de Polonia


Retrato imaginario del marqués de Sade (obra del pintor surrealista Man Ray) El marqués de Sade fue -a pesar de él (malgré lui)- uno de los detonantes de la Revolución Fancesa. Era libertino, hijo de libertino, -perseguidos implacablemente por la Monarquía absoluta- y ateo declarado, pero al cabo de la tormenta revolucionaria se vería situado del lado de la realeza y de la aristocracia derrocadas. Sus enemigos declarados en cambio, Robespierre o Napoleón no eran ateos, deista el primero y reonciliado canonicamente con la iglesia el segundo que se hizo coronar emperador por el propio papa al que habia atacado, y al que mantendría scuestrado (...) El libertinaje filosofico fue una reaccion comprensible frente a la pudibundez y a la mojigateria y la misoginia y la culpabilizacion de la sexualidad indisociables del magisterio eclesiástico (en mayor o en menor medida según las épocas), de raíces bíblicas y evangélicas -y sobre todo paulinas- innegables. De "peste sexual" habló Gobbels, ministro de Propaganda del III Reich, en respuesta a los ataques del Vaticano contra el régimen nazi
¿Alegato pro domo el que estoy aquí vertiendo? Lo consultaré con mi director espiritual (como los franceses dicen), lo que aquí tendría que decir o confesar en ese punto, de si soy creyente, angostico o ateo, de si creo en un dios personal existente –y presente- realmente, en un dios inmanente que se confunde con el mundo (visible) en los dioses en sus vestimentas antiguas, en los que creía el emperador Juliano nuestro señor –que el III Reich rehabilitó-, o vestidos de paisano, tras el concilio; en el Dios de los iberos o en el de los pueblos de Norte –Odín o Wotan - germanos o escandinavos, o en el dios de los arrianos –el dios del emperador Constantino el grande-, o ateo como lo fue el marqués de Sade- como lo era (así lo proclamo en su testamento) Dominique Venner, como lo fue a todas luces Ramiro Ledesma ramos o simplemente agnóstico como lo era Maurras, o como lo fue Unamuno (antes de que la iglesia les reconciliase canónicamente post mortem a unos y a otros en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo) ¡Hedonismo contemporáneo! El demonio encarando en la catequesis planetaria del papa poalco globetrotter. ¡Qué forma de sacar los pues fuera del tiesto! El hedonismo fue antes de nada una postura filosófica, en la Antigüedad Clásica que volvería a resucitar en los tiempos modernos, en el siglo de la Luces con el llamado libertinaje, del que la figura estelar, emblemática en extremo lo sea sin duda la del marqués de Sade, libertino ante el altísimo e hijo de libertino (furiosamente perseguidos por la monarquía absoluta en Francia) Botón de muestra de los orígenes aristócratas de la idea atea en los tiempos modernos y un mentís rotundo a la vez a uno de los postulados que proclama en su trabajo –como ya la comenté ayer- José Javier Esparza, a saber que el igualitarismo moderno se traducía fatalmente en anti-cristianismo. Sade era ateo, solo creía en la Mujer, y las mujeres -en justa contrapartida- le salvaron no pocas veces la vida (…) Su ateísmo en él no fue en cambio germen de exaltación revolucionario o iconoclasta sino un factor de moderación, que le hizo atravesar la tormenta revolucionaria sin cambiar de forma de pensar, y sin mancharse tampoco las manos de sangre (…)

“Espirituales” franciscanos, perro flautas e indignados del Medioevo y sepultureros del ideal de Cruzada


Jorge de Burgos, personaje del film el Nombre de la Rosa basado en la novela del mismo título del autor italiano (de izquierdas) Umberto Eco. Del decir de algunos, el personaje se lo inspiró el escritor argentino Jorge Luis Borges -que por confesión propia habría mandado quemar la biblioteca publica de la que era responsable en la época peronista, en un gesto de protesta contra el régimen-, pero de toda evidencia es la España medieval de la Reconquista la que le inspiraban a su autor el personaje y la diabolizacion innegable a la que le somete en su obra. La España medieval, de los siglos de Reconquista, al contrario que Francia e Italia en la misma época (la Baja Edad media)- salvo en ciertas regiones fronterizas de Aragón (y Cataluña) (...)- se vio inmumne del fenómeno de los esprituales franciscanos, que propagaban -como una peste negra- un pauperismo bíblico radical, cristiano y bolchevique al mismo tiempo. Jorge de Burgos (un monje medieval con sentido común) tenía razon, los simples no tienen derecho a la palabra, a tomarla en publico, o no en igualdad de derechos con los que no lo son (...) Desmentía así al propio Aristóteles que esgrimían los "simpliciores", celadores fanáticos del ideal de pobreza franciscana
Hay tal vez una concesión a hacer en este alegato anticristiano sobre el plano histórico y es que el igualitarismo no reaparece solo tras trece siglos de hibernación en los tiempos modernos, en los hondo de la Edad Media estaba ya presente y operante y no solo en los movimientos heréticos más o menos disidente so marginales en la historia de la iglesia que estudiamos en el seminario de Ecône. También aparece en las ordenes mendicantes llamadas a renovar la iglesia (y la faz de la tierra) Concretamente en la orden franciscana que se partió en dos al nacer como quien dice, a la muerte del fundador, el poverello de Asís que besaba a los lobos, y a los leprosos (en la boca) y a los infieles y vino a enterrar (las cosas claras y el chocolate espeso) el ideal de Cruzada. Los espirituales franciscanos –los lectores de mi blog son sin duda testigos, por haberlo leído evocar en sus páginas a menudo- fueron un fantasma no poco amedrentador que me acompañó a sol y a sombra antes y después de mi gesto de Fátima, hasta que le arranqué la careta y se d Evencio para siempre de mi espíritu y casi casi también de mi memoria. Jorge de Burgos el ciego del Nombre de la Rosa –trasunto si hay que creer a algunos críticos cinematográficos- de Jorge Luis Borges, tenían razón –los simples no tienen derecho al habla- y también sin duda de aquellos monjes españoles medievales con sentido común, hijos de la Reconquista, que de una manera u otra hicieron frente o escaparon a la epidemia de peste de aquellos franciscanos mendigos y zarrapastrosos que predicaban la pobreza absoluta, sin límites, en el nombre del evangelio y del cristianismo primitivo. Como unos indignados o perro flautas de con nueve siglos de adelanto, que preconizaban la transgresión de todas las normas y reglas de conducta –en todas los ámbitos y esferas, en el terreno de las costumbres (de la sexualidad) como en de las formas y comportamientos y convenciones sociales-, sin más norma o principio que aquel pauperismo enfermo y contagioso (y miserable) Fueron ellos los que le dieron al puntilla al ideal de Cruzada. ¿La iglesia les condeno? no digo que no, pero nueve siglos después, resucitan espectralmente (se diría) en la figura de este papa de los pobres, que si de él dependiera ya tendría consumado el crimen colectivo de suplantación –de unos pueblos europeos por toda la legión de pobres y desheredados -e intocables- del planeta tierra, contra lo que se insurgió Dominique Venner con su gesto trágico.

Los textos “blasfemos” del joven Maurras, Carta Magna de la Nouvelle Droite


Iliustración llamativa y elocuente de una edicion antigua del cuento de "los Servidores", que Maurras incluyó en su obra célebre "Chemin du Paradis" y que le valió su condena pontificia y la puesta de esa y otra de sus obras -"Antinea"- en el Indice de libros prohibidos. Agnostico y hedonista epicúreo (y pagano) incorregible, Maurras ¡El summum del mal en la catequesis que impuso urbi et orbe a los católicos el papa San Wojtyla de Polonia! Entre ellos (¡ay dolor!) los católicos españoles. Según José Javier Esparza -en una idea muy extendida, es cierto- el padre fundador de la Nouvelle Droite lo fue Nietzsche. En una de las ediciones de ese cuento que menciono -escrito en 1891 y publicado por primera vez el año siguiente (aun en vida del filosofo del Superhombre)-, se defendia en cambio Maurras de haber querido imitar a Nietzsche del que que afirmaba no haber leido nada hasta entonces, lo que es perfectamente plausible, si se tiene en cuenta que la difusión universal de la obra del filosofo alemãn lo fue mayormente a titulo póstumo, tras su muerte pues (en el año de 1900) Y cabe honestamente decir en cambio que el francés no le va a la zaga al germano ni en profundidad conceptual ni en la innegable poesía que rezuman esos textos, ni en su brillantez de exposición y en su calidad literaria

¿Somos todos iguales, portadores de valores eternos, de un alma capaz de salvarse y de condenarse? Así lo pensé (confiteor)…hasta no hace mucho. Pero ahí un vez más, el blasfemo Maurras tenía razón, en su célebre Dialogo de Mercurio y Critón en los infiernos, de su obra de juventud Camino del Paraíso (que la iglesia acabo metiendo en el índice de libros prohibidos y que le valieron a su autor la condenación pontificia, suya y de su movimiento, la Acción francesa) Un texto con credenciales o cartas de nobleza literaria, lo menos que se puede decir, por muy blasfemo que fuera. Porque los propios adeptos y devotos franceses del líder monárquico y nacionalista ocultaron algo cuidadosamente siempre, acorde sin duda a una voluntad clara y distinta en ellos de minimizar unos textos maurrasianos (“de juventud”) que habían traído tanto problema (…), y fue que el célebre dialogo maurrasiano de los servidores le tomo el título de prestado nada menos que al diálogo de Maquiavelo y Montesquieu en los infernos, en el que muchos –sobre todo en la posguerra- vieron el modelo de inspiración nada menos que de los Protocolos de los Sabios de Sion (vade retro!) Critón el discípulo de Sócrates encuentra a Mercurio, su dueño y señor en el fondo de los infiernos y evocan juntos “aquel cristo hebrero que hacia trescientas setenta y tres olimpiadas había gritado desde lo alto de la cruz que todo estaba consumado y desde entonces los esclavos habían recibido el gobierno de sus almas y hacían lo que se les antojaba. La servidumbre para siempre abolida! Exclamaba Mercurio mientras Critón suspiraba. “¡Todo llega fantasmas míos!” (“chers ombres!”), sentenciaba Mercurio, entre lamentos. Y en el otro texto “blasfemo” de Maurras que la iglesia puso en el Índice, el propio autor, de la visita al museo británico de Atenas –en su obra “Antinea”- se topa de pronto con una imagen de un cristo hebreo entre odas aquellas estatuas del más exquisito arte helénico lo que le produce un sofoco indescriptible y saliendo a respirar al jardín y tirado cuan largo era en el cielo de anochecer cuajado de estrellas se figuró ver el nombre de Choros –del dios de la danza-, como un símbolo del mito del eterno retorno, impreso en el firmamento, ante lo que su espíritu se sosegó, acertando a conjurar por la vía del desahogo poético el retronó imprevisto “de aquel cristo hebreo, de aquel dios enfermo que vino a traer la noche al mundo antiguo” Y los he citado (de memoria) porque no creo que haya unos textos más ilustrativos –por lo profético- de es helenismo estético de Maurras que tano le inspiraba y que no creo que le llevase a creer en los dioses muertos que figuraban las estatuas aquellas tan bellas y tan excelsas. Ni creo que haya denuncia más elocuente tampoco en todo l historia del pensamiento contemporáneo de la rebelión de esclavos –en sanscrito “chandalá”, léase la hez de la sociedad (en el plano moral)- que vino a anunciar el triunfo del cristianismo primitivo. Y el grupo de la Nouvelle Droite reivindicó valientemente a ese Maurras irredento, nunca del todo rehabilitado. Y en ese no creo que pecasen de debilidad filosófica (sic) sino que hicieron gala al contrario de visión histórica (o profética, tanto monta monta tanto) y de una memoria fuerte y despierta. Al dios lo que es de dios y al césar lo que es del césar

3 comentarios:

julio sanz dijo...

Sobre el llamado "PAGANISMO" dela
Antigüedad EUROPEA es muy interesante este artículo
http://www.larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2014/07/112-el-camino-que-nos-viene-de-los.html

Juan Fernandez Krohn dijo...

Ignoro quién es el autor del artículo que me remites, pero se merecería -por lo brillante en la exposición y por la claridad en las ideas- una cátedra (vitalicia ademas) en la Complutense con mas títulos y méritos docentes y honoríficos aun (se diría) que Pablo Iglesias. Dice...o parece que dice -que ya soy gato escaldado (...)- lo mismo que yo pienso pero mejor escrito incluso. Y no sé si el amigo al que dedica su carta lo sea yo, pero desde luego se merece que me de por aludido. Un cordial saludo

Juan Fernandez Krohn dijo...

Cabe tal vez añadir un detalle de interés a lo que escribe Manu Rodríguez, y es en lo referente a su mención del escrito de Heidegger, "¿Por qué permanecemos en provincia" Y es el contexto en el que lo escribió, tras su rechazo a un puesto de docente que se le ofrecía en Berlín que hubiera significado de parte de Heidegger un compromiso todavía mayor con el régimen nazi. Como lo explica Nolte con claridad en la monografía que le deidicó, sobre su vida y su obra, Heidegger fue lo que se podría llamar -en la fórmula que emplea Nolte- "un exilado interior", tras su ruptura (relativa) con el régimen a seguir a la Noche de los Cuchillos Largos (1934), cuando dimitió -en señal de protesta- de su cargo de rector de la Universidad de Friburgo (en la Suabia alemana) en una señal de adhesión y solidaridad indiscutible con la tendencia radical -encabezada por Roëhm y Gregor Strasser-, como algunos no dejaron de ponerlo de relieve tras la publicación de su célebre entrevista en el semanario "Der Speigel" Heidegger se sentía alemánico o alamán, de la Alemania del Sur y en particular descendiente de alamanes, el pueblo germano que pobló desde los orígenes su tierra natal, la Selva Negra. Saludos