lunes, septiembre 28, 2020

COLABORACIÓN Y ORDEN NUEVO EN BÉLGICA FLAMENCA

 

Leon Degrelle. El 26 septiembre de 1939 en el Velódromo de Amberes, dio un mitin -de su partido REX- en olor de multitudes, en francés, a un auditorio de lengua flamenca (neerlandesa). Un acontecimiento magno en la crónica de la época aquella, que marcó (hondo) la Memoria de sus habitantes. El proyecto del Nuevo Orden para Bélgica –unitario o unionista- era el de una Marca occidental, sin separatismos ni barreras lingüísticas. Lo que obvian olímpicamente hoy los nacionalistas flamencos ("flamingantes"), herederos y legatarios de las formaciones y partidos flamencos de la Colaboración, que esgrimen hábilmente hoy de coartada –a través de sus corrientes diversas- la postura republicana y las pulsiones separatistas. En Bélgica o en Cataluña.

Bélgica en la encrucijada. Tras meses de crisis política el país entero se encuentra ante la crucial disyuntiva: o la crisis se eterniza, o se precisa y concreta el chantaje flamenco (y separatista) Es el mensaje que se desprende de los último acontecimientos, del (probable) anuncio de la formación de una coalición pluri/color –“Vivaldi” la llaman aquí (con alarde de imaginación)- y de la manifestación de protesta (y demostración de fuerza) en las calles de la capital de la UE y en el limite –del lado flamenco/neerlandófono- de la frontera lingüística que roza (por el Sur) la aglomeración de Bruselas, junto al estadio del Heyzel que a los oídos de los aficionados en España, no les suenan seguramente de nuevas. Separatismo flamenco o la pesadilla que no acaba ni en Bélgica ni en Cataluña. 

Y tratando de ponerle fin nos vemos de golpe dispuestos a coger el toro por los cuernos. Al toro (bravo) de la Historia, o del pasado que no pasa, el de la Segunda Guerra Mundial, entre españoles como entre franceses y entre belgas (….) Pasado de la Colaboración, siempre en ascuas y que de nuevo humea. Las formaciones que hoy por hoy componen la mayoría hegemónica en Bélgica zona flamenca y que tratan (en rabiosa concurrencia) de liderar el frente del rechazo a la (posible) nueva coalición federal (tachada de anti-flamenca y “fransquillona”), léase tanto la de la corriente nacionalista moderada –la N-VA-, como la más radical extremista (Vlaams Belang, el antiguo Vlaams Blok), son una y otra herederas políticas e ideológicas -y por la vía biológica(de la descendencia) incluso- de aquellas que optaron sin equívocos por la Colaboración al producirse la Ocupación alemana. Un secreto a voces -vox populi- que se resisten no obstante a asumir los líderes y portavoces de las formaciones mencionadas. 

Lo que habrá acabado desatando las lenguas tras cristalizar en graves crisis internas, e intermitentes, como me lo dio a entender –en voz baja- una figura señalada del (antiguo) VB ante mi (gran) sorpresa después de contemplar en los años que aquí llevo, de observador avizor de la mas rabiosa crónica de actualidad diaria (tal y como dan fe de ello a diario estas entradas), la manera de como algunos se niegan a la evidencia. En plata, la N-VA es heredera de otra formación hoy desaparecida y de gran peso e influencia en la política belga cuando yo aquí llegué, la Volks/Unie, heredera a su vez del partido mayoritario en Flandes durante la Ocupación, VNV, a la que el pasado aquel hizo acabar en pedazos, por implosión, como lo puso de manifiesto la lucha final por el liderazgo de la nueva formación que polarizarían un antiguo líder de la VolksUnie, comprometido por hecho (o delitos) de Colaboración –“in casu”, la asistencia a una reunión (a puerta cerrada) de nostálgicos de las Waffen SS belga flamencas- y el antiguo gerente (por encargo) de la formación en esa fase de metamorfosis (y de desguace), de notorias opciones separatistas –en Bélgica como en el País Vasco y en Cataluña-, que como cabía de esperar acabo llevándose el gato al agua (….) A buen entendedor –reza el refrán español- pocas palabras sobran. 

Y para el autor de estas líneas no podía estar mas clara desde luego la lección de aquello, del desenlace aquél, y su moraleja: de un pasado que llevan los nacionalistas flamencos a rastras que no les deja ni a sol ni a sombra y amenaza a cada paso de jugarles –como a Johan Sawens- una mala pasada. Con los inquisidores del sistema a la que salta, y que no pasan ni una (ni en broma) en ese tema (…) Tal y como lo ilustra en el incidente aquél, del recién nombrado –antiguo alto dirigente de a VolksUnie- obligado a dimitir en plena lucha por el liderazgo de la (nueva) formación, rebautizada, y dejando así el paso a otro, al que tenían -él y los demás- como un subalterno (…)-, y fue por haber asistido a aquella reunión de camaradería de antiguos de las Waffen SS flamencas, entre himnos (de recordación) y vasos de cerveza (…), en serio, que aquí en Bélgica es como las cosas así se pasan y como se ajustan las cuentas (…) (…) Y en la otra formación –el antiguo Vlaams Blok, aliados, compartiendo desde hace tiempo fracción/técnica con el Frente Nacional (de Jean Marie, y de Marine Le Pen) en el Parlamento Europeo- coexistirían, con las antedichas tendencias de la Colaboración, otras aún más radicales y extremistas, como la del Vlag (en español, traduciendo del neerlandés, la Bandera) partidarios de la adhesión incondicional al Nuevo Orden y al III Reich hasta en la fase final de la guerra (…) Y misterios de la política belga o enigmas –y esfinges- de su historia, los moderados con vistas al ayer se muestran los más radícales en la dirección separatista, para con Bélgica igual (insisto) que con Cataluña (….) 

Y se desata (fatalmente) así una puja al alza entre esas dos formaciones rivales a cual más radical y extremista y separatista, en la situación en el País Vasco ayer, y hoy en el tema de Cataluña (….) O lo que es lo mismo, a costa nuestra (….) Y eso es lo que explica –léase en clave de Colaboración, que nadie se engañe- la actualidad política belga en relación con su crisis política. En clave de historia belga y de actualidad catalana (…) O lo que aquí viene a ser lo mismo, de Leyenda Negra antiespañola

Staf Declercq. Líder del VNV, principal formación del nacionalismo flamenco en el periodo de entreguerras y –del lado de la Colaboración- durante la ocupación alemana. En la biografía que le dedicó el historiador Bruno De Wever –hermano de Bart De Wever, igualmente historiador, líder de la N-VA, y jefe de gobierno hasta la ultima crisis belga (de notorias simpatías por los separatistas vascos y catalanes)- pude leer que Staf De Clercq y Leon Degrelle sellaron un pacto de no agresión en abril de 1937, a raíz de la campaña de prensa internacional –y del enorme revulsivo consiguiente- que desató el bombardeo de Guernica. Lo que llevó a la retirada de REX –el partido de Degrelle- de la escena política flamenca pese al innegable eco y seguimiento –y los contundentes resultados electorales conseguidos hasta entonces- en aquella comunidad lingüística en Bélgica. Como una constante o parámetro fijo en la historia contemporánea y en la crónica de actualidad más reciente aquí: el compromiso “a la belga” por cuenta de España y de sus asuntos internos. Y (mayormente) a costa del ennegrecimiento –y falsificación- del pasado español de los belgas

viernes, septiembre 25, 2020

CORONA, FRANCIA SE DESPIERTA

Doctor Raoult, en el ojo del ciclón. Ante el anuncio del ministro francés de la Salud de medidas (draconianas) en Marsella. Mientras que el linchamiento del que viene siendo blanco en los medios se acentúa. “Marsella está en manos de un loco”, acaba de declarar un conocido presentador de la pequeña pantalla, sin complejos, en (descarado) apoyo del ministro francés de la Salud en visita precipitada para tratar de dar mate a la revuelta. en la ciudad en estado de emergencia. ¿Un charlatán, un curandero, un druida? Un medico y virólogo que ha devuelto la esperanza –y la tranquilidad- a mucha gente. De tratamiento y de curación, frente a los sembradores –en los hospitales y en los medios- de pánico y de malas nuevas. Y tras sus palabras y su ejemplo, Francia entera se despierta. ¡Vivir para ver fantasmas míos y almas en pena!

“Fronda en Marsella”. “Verba volant”, rezan los clásicos. Las palabras se las lleva el viento, pero no hay quien las pare una vez que se dejan sueltas. Lo que hace que una gran parte de la Red, léase del conjunto del planeta (virtual), tenga la mirada puesta en lo que está sucediendo en Francia, y en particular en esa grande urbe mediterránea las ultimas horas. Todo o casi todo arrancó con el anuncio de la agravación de la pandemia por las máximas autoridades sanitarias del país galo y la toma de medidas a continuación, de cierre de restaurantes en Marsella y en la isla de Guadalupe, y de bares a partir de las 22 horas en una zona de alerta comprendiendo la principales ciudades francesas (Paris, Lyon, Toulouse, Niza, Burdeos y Lille) Y la fronda unánime de la clase política y de las organizaciones profesionales de los ramos afectados por las medidas no se habrá hecho esperar. Hasta el punto que el ministro de Sanidad –del  gobierno de Emmanuel Macron- , Olivier Veran, se plantó de inmediato con gran cobertura mediática en la ciudad epicentro de la revuelta. Y un nombre en todas las bocas, como se deja traslucir en ciertas declaraciones de los altos responsables de la prensa: el del doctor Didier Raoult, “enfant terrible” de la opinión pública en Francia, drásticamente polarizada en torno suyo y a causa de sus declaraciones y sus evaluaciones de la situación sanitaria –a contracorriente de los diagnósticos y consignas de las altas instancias médicas o medico/científicas- que le ponen en el ojo del volcán o en el vértice del torbellino desde hace algunas semanas, y del que se diría que a medida que la campaña de linchamiento mediático en contra suya arrecia y se prolonga, se crece un poco mas cada día y se intensifica la dureza de sus ataques a la clase sanitaria o político/sanitaria –¿como llamarla de otra forma?- a la que acusa (con pruebas) de colusión de intereses con los Big Farma (alta industria farmacéutica), de incapacidad sin remedio en evaluar la situación de forma correcta, de manejar (tendenciosamente) cifras erróneas, y de lanzar mensajes alarmistas, en una flecha -esto último- destinada a los establecimientos hospitalarios de la ciudad, a los que endosa (en bloque) “la responsabilidad de las medidas insensatas del ministro de Sanidad contra la villa de Marsella” Y para dar una idea del clima engendrado por la polémica hacia a su persona y del ambiente creado en la ciudad mediterránea en torno suyo, uno de los presentadores vedette de una de las cadenas punteras en la pequeña pantalla en Francia acaba de declarar sin complejos que “Marsella está en manos de un loco”, mientras uno de los reportajes periodísticos por cuenta de la crisis sanitaria noticiaba en cambio del camión con altavoz recorriendo las principales arterias de la capital con una pantalla gigante digital en la que aparece de repente la foto del célebre y controvertidovirólogo con una leyenda en letras grandes al pie de la foto: PROFESOR RAOULT,MARSELLA Y EL MUNDO ENTERO OS QUIEREN Y OS SOSTIENEN, ante el aplauso espontáneode los transeúntes (…) Y en el reportaje se precisa que no se trata de un simple golpe publicitario, sino que la iniciativa se debe al responsable de una agencia al que el Profesor Raoult curó del corona. “Didier (nombre del doctor) es el único que nos dio esperanza de un tratamiento y curación en unos momentos en los que se aconsejaba a la gente de meterse en casa a base de paracetamol” Cualquier parecido con la realidad (española), pura coincidencia. No soy negacionista, me curo en salud de inmediato, como lo precisé no hace mucho en una de mis entradas, que me ha valido puyas y arremetidas (arteras) Reacio al principio (lo confieso), acabé poniéndome (como casi todo el mundo) a marcar el paso con la mascarilla puesta y a guardar la distancia social de seguridad y demás, tal y como nos manda la santa/madre/iglesia, pero no se me escapa –porque no soy tonto o por lo que sea- la magnitud y el alcance del desafío que esta emergencia (de dimensiones planetarias) nos plantea al conjunto de los habitantes de la Tierra aunque más a unos países que a otros, y más a un cierto tipo de personas que llevamos en ese y en otros grandes temas de actualidad la mosca detrás de la oreja (…) Poder médico o médico/farmacéutico, he ahí el problema. Un problema de naturaleza compleja, en el que se entremezclan la ciencia medica –con (nobles) raíces en la Antigüedad clásica (y helénica)-, la sociología (de masas, y de los medios de comunicación de masas), y la teoría económica (científica y a la vez ideológica) , y dentro de esta última la corriente de mayor fuerza y prestigio en los dos últimos siglos y me refiero naturalmente al análisis marxista y más exactamente a la laguna clamorosa de la que este último adolece –comparable a esas otras de la temática etno/racial, o en demografía (….)- y me refiero al poder –omnímodo y sin limites en democracia- de la casta sanitaria (o médica) En un sistema -como salta (clamorosamente) a la luz ahora, qu no duda -si la ncesidad e aprieta- en erigirle en juez o árbitro supremo, en fuente suprema de legitimidad. A falta de otras (...)  Aunque pronunciándome en esos términos no se me escapa la extrañeza e incredulidad -o invencible fobia o alergia- que una postura del cariz de la que aquí estoy formulando fatalmente suscita en todos los que –sobre todo por razón de edad- no se hayan “topado con la Iglesia”, que me diga con la casta médica. Error médico –a falta de “otra opinión” (….)- un fantasma (horresco referens!) que puebla o poblaba el horizonte de nuestra vida cotidiana sin que de ello nos diésemos cuenta (…) Y que hace que algunos como yo criados en el estamento militar (nota bene) y educados en una fe ciega en médicos (y enfermeras, y enfermeros y ordenanzas) nos diéramos de bruces –como de cabeza contra un muro- de improviso  sin sospecharlo, sin “verlas venir” tan siquiera  contra un lobby tan temible, como una fatalidad o una diosa antigua. En España y fuera de ella (…) Por eso y muchas más razones, estoy a favor del Doctor Raoult, desde el principio -y pueden dar fe de ello los lectores (en francés) de mis entradas-, desde que empezó a sonar su nombre en lengua española y antes incluso (nota bene) de que de él se hicieran eco Donald Trump y otros grandes de la tierra, y llevo o llevamos su nombre por montera en lo sucesivo, como un estandarte o una bandera () Y, sobre todo, no por su nivel científico o profesional –de una solvencia no obstante fuer de toda sospecha-, sino por el soplo de esperanza que con su tratamiento y su quehacer médico e investigador y su entrega habrá sabido hacer llegar, en Marsella, en Francia dentro y fuera de ella, a tantos y tantos que de una manera u otra se sintieron amenazados por la pandemia y más aún, por el viento de pánico que se viene aventando desde lo alto –o de lo muy alto- por su cuenta (…) ¿Complotistas, conspiranoicos, u otras lindezas que se usan (libremente) de munición en la furiosa guerra de propaganda que acompaña a la difusión y  los avatares de la pandemia, pendiendo como espada de Damocles por encima de nuestras cabezas? Sentido común, y ganas (rabiosas)  de vivir y esperanza en el futuro y en la juventud prometedora. Y por la tercera o cuarta edad, compasión sincera y auténtica de verlos tan desarbolados en medio de la tormenta. Vivir aunque en el empeño nos cueste la vida. Sin miedos, ni confinamientos. ¡Y sin el costal de la Culpa a cuestas! (…)   

 


jueves, septiembre 24, 2020

LAVAL ¿POR QUÉ FRANCO LO ENTREGÓ?


Laval jugó y perdió. Tuvo el coraje de admitir que respondería de sus consecuencias. En su gobierno, utilizando sin duda para defender lo indefendible todos los recursos de la astucia, todos los resortes de la obstinación, buscó el servir a su país. Que ello le sea reconocido” (Memorias de guerra, del general De Gaulle) Fue Pierre Laval víctima de su impopularidad –tanto en los medios de Vichy como en los de la Resistencia- y de los estados de animo de la opinión francesa en aquellos momentos de la inmediata posguerra, que vieron en él un inmejorable chivo expiatorio (ver foto de Time, 27 de abril 1942) Y sobre todo, de unos jueces y de un jurado inicuos que desde el principio del proceso y antes de su condena le consideraron y le trataron como un culpable (y un traidor), en clara violación de la presunción (democrática) de inocencia. Y fue Franco –y no De Gaulle- quien le entregó: Quien arrastra esa carga de responsabilidad histórica (en la Memoria) Pierre Laval, asignatura pendiente de la reconciliación hispano francesa. Y del futuro de Europa

 


El comisario de Asuntos judíos de Vichy, Darquier de Pellepoix –futuro  y longevo profesor del Liceo francés de Madrid (...)-, viajaba en el mismo avión que Laval. Él y otro compañero de vuelo, el ministro de Educación de Vichy, Abel Bonnard, tuvieron más  suerte que Laval. ¿Por qué unos si y otros no? Gajes de una neutralidad –o “no beligerancia”- sin decencia y sin honor. Ni en Franco ni en otras figuras  centrales de su régimen, como Ramón Serrano Suñer, que hubieran podido protestar, salvando así el honor. El suyo y el de todos los españoles (...) (….)  (continúa)

lunes, septiembre 21, 2020

ORADOUR OTRA MENTIRA


 

Oradour-sur-Glane. Vista del centro de la memoria (histórica) en esa localidad (iconográfica) del suroeste francés –entre Poitiers y Limoges- en recordación de la matanza del 10 de junio de 1944, de habitantes del lugar, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial-,  rememorando obedientes una versión (victimista) de aquellos acontecimientos  que se ve de un tiempo a esta parte in crescendo puesta en entredicho. Como lo ilustran las recientes pintadas de aquel alto/lugar –con acusaciones de impostura y pintada del nombre del autor (revisionista) de una obra de gran divulgación sobre el tema (…) Lo que parece haber azuzado –en las altas instancias (ministeriales) francesas- la furia represora  

“Esa es mi fe y mi religión”, respondió (hace años) a los que le asaltaban y acosaban a preguntas un revisionista francés puesto ahora en la picota los últimos días y las últimas horas, por cuenta de la leyenda color de rosa de la matanza de Oradour que lleva años empeñado en desmontar, al precio de la persecución –atroz (…)- y a base de pruebas y mas pruebas. Donde sostiene -y demuestra una tesis que resulta mas creíble si cabe en oídos españoles, familiar como ella resuena, es verdad, a los más familiarizados con la la memoria histórica de algunos de los episodios mas espeluznantes de la guerra civil española. Como aquel en el que se vería salpicado (nota bene) el abuelo de Pablo Iglesias en su localidad natal de Villafranca de los Barros, donde ante el avance de las tropas nacionales, la iglesia llena de presos (de la guerra civil) estuvo  apunto de arder –pero no prendió (….)- a manos de los milicianos (Iglesias entre ellos) frustrados de su descalabro justo un poco antes en la localidad (vecina) de Los Santos de Maimona: y en Oradour –según afirma y prueba el mocionado revisionista francés (Vincent Reynouard)- tres cuartos de lo mismo, con la (sola) diferencia que  la iglesia donde la matanza se produjo sí ardió y explotó (con los habitantes de la localidad dentro de ella) y fue –en un escenario (análogo) e igualmente comparable a la explosión reciente en el puerto de Beirut-  por culpa de los explosivos allí almacenados a cargo de miembros de la Resistencia, (nota bene) de nacionalidad española, dinamiteros asturianos (de la FAI) para más señas. Esa es igualmente mi Fe y mi religión, la Historia –o lo que me da igual que me da lo mismo- la Memoria (visual o heredada, y personal e intransferible, de la guerra civil española y de la II Guerra Mundial (y de las guerras de Flandes) de preferencia (….) 



Hervé Ryssen, autor revisionista –y antisemita- francés, (con una prolífica lista de títulos de ese signo a sus espaldas (antisemitas y antisionistas) ),  recientemente condenado –a dos años (dos) de prisión incondicional- y encarcelado por delito de prensa y de opinión, lo que ha desatado una fuerte ola de protesta que ha sorprendido en Francia, en las altas instancias políticamente correctas. Procede –lo que yo ignoraba- de la extrema izquierda anarquista y defendió una tesis en la Universidad sobre la guerra civil española, de ese tenor apuesto (sin pena alguna) Poco importa. Lo que hace no obstante un caso atípico del suyo y le convierte en chivo expiatorio de las instancias represoras. ¿O será una señal de pánico en estas últimas ante la ola (mal/pensante) que se avecina?

Y el motivo principal de credibilidad –léase, lo que convierte en intocables (e indiscutibles) verdades sobre materias a priori discutibles como esa, me lo da –como nos lo enseñó la vieja teología- el fuego de la persecución ("por odio de la fe") Y es la que (fatalmente) desatan –en Francia como en España, y en mancha de aceite por el resto de Europa- la leyes memoriales –o de la Memoria- destinadas, como declaró en su momento Jean Marie Le Pen con ocasión de la muerte de Robert Faurisson-, a prevenir –y reprimir, y neutralizar- "las insurrecciones identitarias" de las naciones y de los pueblos (de Europa) Como es el caso con las leyes de la Memoria (I y II) en España y como lo fueron en Francia años antes las leyes Pleven y Gayssot –del nombre, esta última, de un diputado comunista-, matriz y modelo (¿como siempre?) de esas dos leyes (represivas) españolas (…)  La Vulgata sobre ese tema –de Oradour- era naturalmente muy otra, conforme a los cánones de rigor, y al cuento (moruno) de buenos y malos con el que nos aturden (cerca ya de un siglo) el cerebro y calientan las cabezas. Una acción (sádica) de represalia de las Waffen SS, de una unidad emblemática entre todas, la (Panzer) Division “Das Reich”, a las ordenes de Sepp Dietrich, implicado (o eso dicen) en la matanza de la Noche de Cuchillos Largos y guarda espaldas de Adolf Hitler. Historias para no dormir, el diablo en persona de cuernos, cola y rabo, no me digan (…) Lo que no se dice en cambio es el objetivo de la incursión en aquella localidad francesa, a saber el rescate de mandos de la unidad aquella , secuestrados por la Resistencia. Y lo que no se dice ni comenta tampoco es la táctica (cobarde) de acoso –y provocación- que rojos españoles impusieron en Francia al final de la II Guerra Mundial, ante el repliegue ordenado –e incruento- de las fuerzas de ocupación, como fue el caso emblemático entre todos del guerrillero (comunista) Cristino García con derecho a honores y homenajes en Francia todavía hoy, implicado –de lleno- en matanzas cerca de la frontera y muerto poco después de aquello en un asalto (vestido de paisano) a una agencia bancaria madrileña (….) Y todo ello en un contexto más generalizado –como lo subraya Dominique Venner en su Historia de la Colaboración- y fue la radicalización –en una fatal espiral de atentados y represalias- de la Resistencia tras la serie de atentados individuales contra las fuerzas de ocupación –el primero de los cuales fue el del célebre “Coronel” Fabien (alias Fredo),  de las Brigadas Internacionales (no se olvide), en una estación de Metro en París (21 de agosto  1941)- que acabaron así copiando los métodos de la izquierda en la guerra civil española (…)

El titulo que pocos conocen“- El Gran Miedo de los bien pensantes”- del (tendencioso) autor de “Cementerios bajo la luna”, sobre nuestra guerra civil (en la isla de Mallorca). Y sin embargo, donde oí hablar de el título aquél por vez primera fue en ese templo de la Bien/pensancia que es la Universidad Libre de Bruselas (ULB. ¡Augusta Señora!) Y sin embargo, en esa obra en homenaje a Edouard Drumont -exponente emblemático en Francia de antisemita y maestro de antisemitas- se recogen lindezas como la que aquí brindo a los buenistas españoles –los más jóvenes de entre ellos- emergentes en la gran Prensa, desde hace ya un rato y en las horas que corren. “Hitler deshonró al antisemitismo” (y no es broma) Asumiendo así y haciendo suyo, Bernanos, el antisemitismo intelectual, una tradición francesa –que en España (y no hablo del antijudaísmo teológico) no existió. Una más, como otra cualquiera (…) 

Nuestra guerra  (civil) de 1936, telón de fondo omnipresente del debate (álgido) de  ideas en Francia y horizonte insuperable de la guerra civil europea (o guerra de memorias) Y lo es en ese tema concreto de Oradour y en otros temas más o menos “de detalle” como los que desatan ahora la persecución por delito de prensa y de expresión contra autores solventes y creíbles. Acusados no obstante de antisemitas. El antisemitismo, una tradición francesa. Lo que en España nadie habrá sabido poner de relieve ni entonces ni ahora. Como por razón de fuerza mayor o de incapacidad genética (…) Y es a la  hora de abordar todo lo que atañe a Francia de lejos o de cerca (…)  Manes de la guerra de la independencia, del 2 de Mayo del 2008, “efemérides antieuropea” como declaró en esa fecha/aniversario una publicación digital francesa de izquierdas (emblemática en extremo y fuera de toda sospecha) Y fecha guerra civilista además, como lo probó la guerra de propaganda (furiosa) por su cuenta, a cargo del partido comunista, a todo arder en el Madrid en zona roja (…) Esas aguas y esos lodos. Y con ellos,  estas fiebres de la indignación (barrio/bajera) –del 15-M (de la Puerta del Sol y del barrio de Malasaña)-, y de odio –y mala saña (...)- antifrancesa. Y el antisemitismo (intelectual) nos viene ahora precisamente de allí. ¿Mala nueva? ¡La mejor de todas!


Vincent Reynouard, autor revisionista francés, y mártir de su visión (y revisión) de la Historia, en el ojo del volcán. Con años de cárcel y de persecución -y sufrimientos- a sus espaldas. Por sus tesis sobre Oradour, una matanza en la que ve envueltos a rojo españoles –asturianos- de la Resistencia francesa. Por todo eso y porque proviene de medios –católico/integristas- que fueron los míos, y en un itinerario parecido al mío también –entre Francia y Bélgica- me siento en el derecho de darme en su caso por aludido. Y es que seria además negarme a mi mismo el obviar esas coincidencias

jueves, septiembre 17, 2020

PÉTAIN Y LA DEVOTIO IBÉRICA

 

 


Pierre Laval. Chivo expiatorio de muchos, tanto en Francia como en España. El régimen de Franco le entregó a sus verdugos accediendo así –injustificadamente- a los pedidos de su extradición. ¡Vergüenza patria! En los escritos suyos (confidenciales) –de archivo- que se recogen en la biografía de Pétain que aquí nos ocupa, se autorretrata como un político fino y sagaz, y de brillante e inteligente pluma, y como un perseguido. Más que un simple oportunista. Y en algunas fuentes –según León Degrelle entre otros- se alude a su origen gitano ("de ojos de carbón") (…) Y sin embargo, fue exponente del ala más incondicionalmente pro-alemana del régimen de Vichy. Y favorito entre todos del Fuhrer. Misterios de la Historia

Ya está. Unas zancadas –de lectura- finales me habrá permitido finalizar –al cabo de una carrera maratónica- la obra (magna) de carácter biográfico sobre el Mariscal Pétain que ya anuncié y presenté en estas entradas. Y no me habrá a fe mía decepcionado. Sobre todo en su fase final sobre el proceso al Mariscal –que le condenó primero a la pena de muerte, y al final tras concederle el indulto (por los pelos, un voto de diferencia)- a la pena de “la indignidad nacional”, una novedad de la III República. Y por el juicio histórico que en los párrafos finales se recoge, el que le merece (fuera de toda sospecha) al autor de esta biografía. Confirmándome así en la intuición que desde hace tiempo arrastraba –desde que vi hace meses (de lo que ya hablé en mi blog en francés) el film sobre el general De Gaulle- del vencedor de Verdún, alto dirigente (supremo) y director de orquesta de la Colaboración a la cabeza del régimen de Vichy en los años de ocupación alemana. Un mariscal ("de Francia"), invicto y vencedor que se sacrificó por su patria, asumiendo como suya una derrota que no lo era, tal y como le amonestó Franco (en tono amable y protector) al anunciarle su marcha, desde su puesto (al final de nuestra guerra civil) de embajador francés en España. Una caja de sorpresas para mi humildemente lo confieso, la lectura de esta obra, sobre todo la crónica judicial que en esas páginas se contienen sobre el proceso al mariscal, acusado del crimen de alta traición –equivalente republicano del crimen de lesa majestad de antes de la Revolución-, y que acabaría sustanciándosee -dejando así de lado todos los cargos infames (aquel y otros muchos) que arrastra la leyenda negra que circula desde entonces en Francia como en España por su cuenta- en un cargo relativamente inocuo y benigno y trivial, el de la firma del armisticio con la Alemania vencedora. Un armisticio que salvaguardó la integridad territorial de una parte de la nación, y de su soberanía, con lo que entendía preparar así el terreno a un restablecimiento de la anterior situación, y al funcionamiento del Estado francés y de su instituciones por provisional o rudimentario que ello fuera, fundando su empeño como la bóveda del edificio en su propia y autoridad y prestigio, y en el “don a Francia –como el decía- de su propia persona”. En el horizonte todo ello –amplio tal y como se presentaba entonces por lo menos- de la Colaboración y del programa ambicioso de la Revolución Nacional –que resuena (sin remedio) familiar en extremo a oídos españoles (...)- y con el precedente histórico a modo de invencible coartada que fue el de Prusia un siglo antes, tras la derrota frente a Napoleón,  que supo transformar su derrota en fuente de regeneración y de renovación que se verían plasmadas en el florecimiento en todos los ordenes que experimentó años después la nación alemana. Exonerándole así -aunque historiadores y propagandistas fingieran no enterarse- de otros cargos que más ensombrecen y ensucian en la hora actual su memoria, como lo es todo lo referente al capítulo de la persecución de judíos, y de las medidas de represión de la Resistencia o de la creación y reclutamiento –bajo uniforme  alemán (…)- de la LVFB, División (SS) Carlomagno más tarde (Legión de Voluntarios franceses contra el bolchevismo). U otros menos divulgados en el extranjero pero no menos graves como lo es la acusación de complot contra la República. Y de todas ellas saldría airoso Pétain tal y como se desprende de los escritos y declaraciones de la defensa, donde se le muestra tranquilo y seguro de sí, tal y como lo mostraría entregándose él mismo –desde su refugio en Suiza- a las nuevas autoridades francesas y permitiendo así un proceso del que no se puede poner en duda la legalidad, por muy sectaria que se mostrase la acusación y por muy crispado y encrespado que se viese el clima –convenientemente atizado por los medios- de la opinión puertas afuera del tribunal en contra suya: algo que no consiguió – porque no se lo concedieron o por culpa suya- el líder rexista Leon Degrelle, de las autoridades belgas, pese a sus insistentes suplicas. Tranquilo, seguro, el mariscal Pétain, y cargado de argumentos, como el que le ofrecía la declaración de guerra (irresponsable) de Francia, tras la invasión de Polonia, cuando nadie les había pedido tanto, como así lo juzgaron sus aliados -Churchill inclusive- en Inglaterra, que no movieron (ellos) un dedo antes, en la tesitura aquella (…)  Y como habían sabido ponerlo de manifiesto en el consejo (de guerra) que el régimen de Vichy organizó y llevó adelante –proceso de Riom- contra los principales personajes del régimen republicano, Daladier, Paul Reynaud, Georges Mandel y Leon Blum, acusados de haber metido a Francia en la guerra -sin preparación previa (...)-, al precio de hacer "casus belli" de la anexion alemana del puerto (franco) de Danzig (1 septiembre 1939), contencioso secular germano/polaco, y no en cambio de la anexión un año antes (1 octubre 1939) -tras la firm del pacto germano/soviético (23 de agosto 1939), y de la conferencia de Munich (30 de agosto 1939)- de la villa de Teschen, que Polonia arrebató -hasta hoy- a Checoeslovaquia (...), todo ello en el marco de una acusación mas general de orden estrictamente político contra el régimen de la Tercera República al que el régimen de Vichy rendía responsable de la derrota militar, especialmente por la falta de preparación a la que había expuesto al ejercito francés de resultas de su política –criminal e irresponsable (o por la falta de la misma)- en el terreno armamentista. Y la obra se concluye en fin a modo de balance histórico con un repaso de las dos leyendas –rosa y negra- que acompañan en el día de hoy a la memoria del Mariscal Pétain a sol y a sombra. A través de los jalones mas cruciales de la historia del país vecino en la posguerra como lo fueron  Mayo del 68 y antes aún, la guerra de Argelia. El conflicto argelino en su ultima fase sobre todo hizo cristalizar un sentimiento anti-De Gaulle en extensos sectores franceses del estamento castrense, que hizo erupción con la OAS, y antes aún en el putsch de Argel  (21 de abril 1961), a base de unas quejas y agravios y reproches que sustancialmente coincidían –tal y como se pone de relieve en esta obra- con los que el régimen de Vichy pronunciaría en contra suya. Algo así en el Mayo francés también, donde los estudiantes enrabiados (“enragés”) –de extrema izquierda- ponían en cuestión los fundamentos mismos del régimen de la Quinta Republica, en una clara alusión a la investidura como presidente de la Republica del general De Gaulle tras los sucesos de Argel (mayo del 58), a saber, creación de un comité de Salud publica, y ello ante la oposición declarada de Francois Mitterrand, sospechoso de pasado colaboracionista y de adhesión al régimen de Vichy, algo objeto de consenso en Francia, en su más reciente historiografía-  (….) 


Almirante Platon. Una de las figuras de la Colaboración y del régimen de Vichy (donde llegó a ocupar el cargo de Ministro del Interior), de las más destacadas y polémicas. Por la imagen que arrastra en la leyenda, de un fanatismo ingenuo (innocent) La de un extremista (sin sentido político alguno) Era apodado no obstante el héroe de Dunkerke por el papel destacado que tuvo en la evacuacion de miles de soldados britanicos allí atrapados, lo que los subditos de su Graciosa Majestad no supieron o no quisieron tenerle en cuenta (...) De ascendencia familiar protestante, veía o creía ver masones por todas partes. Lo pagó con la vida como quiera que fuera: según un rumor tenaz, fue muerto –asesinado a manos de miembros de la Resistencia- a base de descuartizamiento (entre camiones del ejército) (sin bromas) Oí hablar de él –con elogio- en el seminario (tradicionalista) de Ecône por vez primera (…) 

Pero como lo dije al principio, lo que más impacto me produjo de la lectura de esta obra fue la semblanza en el plano personal que en ella se traza –en extremo humana- de la figura del Mariscal, de su su perfil mujeriego (“il aimait les femmes”), y, de su fe (optimista) en el futuro a través de sus momentos de mayor prueba. Y sobre todo por la faceta militar que más prestigio y popularidad le crearía entre sus compatriotas, y era la de la empatía y de la proximidad de las que siempre supo dar muestras hacia sus subordinados, en detalles puntualmente recogidos en esta biografía, como su especial atención a los permisos, y a lo que los perturbaba –como las esperas interminables en las estaciones ferroviarias- o vaciaba de contenido, o a los relevos de los soldados del frente en primera línea. Algo que no habrán dejado de subrayar sus mas destacados partidarios y panegiristas, como Pierre Sidos (q.e.p-d) al que habrá dedicado una de mis últimas entrada. Contraponiéndole fatalmente así a otras figuras rivales del estamento castrense francés –glorias de la Gran Guerra como él (p.ej. el Mariscal Foch)- que achacaban a derrotismo sus opciones estratégicas –como lo mostraría en Verdún- de carácter primordialmente defensivo. 

Pero es sobre todo su espíritu de sacrificio –por la Patria- que recoge la obra que nos ocupa en sus conclusiones a modo de colofón, lo que anima la figura del Mariscal Pétain a lo largo de su trayectoria. Actos de “devotio” –romana o galo/romana- (Dominique Venner díxit) y no otra cosa, tanto su firma del Armisticio y de ofrecerse garante supremo del mismo, como en su entrega voluntaria a las autoridades francesas al final de la guerra. Y es lo que trasluce en la mayor parte de sus alocuciones y discursos recogidos en esta obra sobre todo en los de carácter pesimista, como en su oposición –calcada a la de su rival De Gaulle- a los atentados individuales (de la Resistencia) contra miembros de las fuerzas de ocupación,  O en su célebre mensaje de los “malos vientos” (Vent Mauvais) (12 de agosto 1941) a causa  del arreciar de la Resistencia  a seguir al lanzamiento de la Operación Barbarroja (22 de junio 1941) contra la Unión Soviética. Y es en su alusión final a nuestra guerra civil y al abismo (sic) que amenazaba a Francia y de la que España se habría salvado “gracias a la fe, a su juventud, y al espíritu de sacrificio”. Y de “devotio” (ibérica) Como la de Franco que fue su aliado, y fiel amigo


 

Cardenal Liénart, arzobispo de Lille. Ogro mayor (“bete noire”) en el seminario de Ecône. Figura destacada del ala progre en el Concilio. Leí una vez que se debió a él una especie de golpe de mano en el aula de aquella magna asamblea, que fue lo que desató la revolución conciliar, y fue que en una de las primeras sesiones tomó él la palabra, pese a la oposición expresa del Cardenal Ottaviani que le mandaba callar, figura igualmente emblemática del ala tradicionalista o conservadora, y puntal vaticano, no se olvide, de la partitocracia (DCI) en la Italia de la posguerra(….) Lo que nunca leí en cambio ni nunca oí en el seminario de Ecône, era que Liénart fue partidario destacado de la Colaboración y del régimen de Vichy. Ni mucho menos en la prensa española (….) Defendió publicamente incluso el envío -én el marco del servicio alemán STO- de mano de obra francesa en Alemania durante la guerra (...) Como dice Alain Soral, “una convalidación teológica” –el Concilio Vaticano Segundo- “de la nueva correlación de fuerzas” en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial, y en suma de la derrota de la Iglesia. “Politique d’abord” (¿y que opina de ello Pio Moa?)

domingo, septiembre 13, 2020

Alborada


 

La Alborada no del mar

Sino la de las montañas

La que anunciaban con fragor

Sonando fuerte en mi alma

 

¡Un nuevo amanecer princesa

cuando suene la clarinada!

Y todo vuelva a su sitio

(cuando tu regreses, monada)

 

Y la sangre se nos sube

Y las nubes se levantan

Y todo se hará posible

a golpes de amor (¿y metralla?)

 

Cuando el espíritu se sosiega

Y las ideas se me aclaran

Y el nudo (espeso) de enigmas

Y dilemas se desatan

 

Y el camino se endereza

e invita a emprender la marcha,

sin cuitas, sin inquietudes

en pie y la frente levantada

 

Camino del Paraíso,

iremos de manos dadas

o iras tú amor por tu cuenta

Solícita y el alma en llamas

 

Y donde te encontraré yo

Cuando ya no te esperaba

De esas divinas sorpresas

Que sólo el Amor nos depara

 

Quien me lo hubiera dicho

Amor, tú, “¿una de tantas?”

Que Amor era eso (o ése)

Que Tú (sola) me inspirabas

 

Que me enciende y que me anima

Y ayuda en la larga caminata

Y me guarda la sonrisa

Cuando peor me vienen dadas

 

Y me marcas el camino

¡Estrella de la Mañana!,

me llena de poesía

Me vigoriza e inflama

(hasta deber decir ¡Basta!)

 

viernes, septiembre 11, 2020

CHILE CUARENTA Y SIETE ANIVERSARIO


Santiago de Chile 11 de septiembre 1973. Cuarenta y siete Aniversario. Escena del ataque a la Moneda. El golpe de Estado chileno fue un éxito completo, un golpe quirúrgico conforme a nuestra secular divisa del "cirujano de hierro", en la más pura línea del regeneracionismo español. Pinochet y los militares chilenos que se aprendieron bien la lección española –de 1936-, salvando a todo precio la unidad de la cúpula militar, evitaron a los chilenos la guerra civil, y sentaron las bases de la prosperidad de Chile, uno de los países punteros de la America (ex) española en estos momentos. Respondiendo así al desafío de un presidente de izquierdas, electo, es cierto, pero no con mayoría suficiente -no más que la (reciente) en Bielorrusia, de Lukashenko  (...)- para el programa radical, de izquierda extrema, de violencia y confiscaciones- en  que Chile se vio entonces  envuelto. Y los garantes del pensamiento/único en el mundo entero y en Europa sobre todo en Bélgica –de donde procedía por la rama materna (flamenca) el presidente marxista (y radical) Salvador Allende (con un busto de recordación iconográfica en la ULB, Universidad Libre de Bruselas, un respeto)-, tendrán que acabar reconociéndolo.


 


General Gustavo Leigh Guzmán, comandante en jefe (entonces) del Ejército del Aire en Chile. Fue la suya una de las “cuatro espadas” (los cuatro miembros de la Junta) Arrastró hasta hoy la imagen de ser el más duro de la Junta militar, por sus declaraciones -de una repercusión internacional enorme- que había que extirpar “el cáncer marxista”. Fue él quien ordeno el bombardeo –con aviones caza “Hawker Hunter”- del palacio presidencial de la Moneda, y de seis radioemisoras (6) de la capital chilena favorables a la Unida popular pro marxista. “La cirugía de hierro” –casi incruenta- de la tradición española regeneracionista. Entró al final en disidencia con Pinochet -al que había invitado él a sumarse al golpe- y al que acusó de sumarse a ellos -a él y sus camaradas- (como Franco en el 36) solo en la ultimísima hora. Fue también blanco de un atentado del grupo terrorista FPMR -que le costo la perdida de un ojo- en sus últimos años de vida

 

Estaba ya casi por pasar pagina de lo que tengo aquí ya escrito –o más bien glosado, fotos acompañando- del Cuarenta Aniversario del Alzamiento (cívico) en Chile del 11 de noviembre de 1973, cuando me veo envuelto en una (sorda) polémica sobre el tema con amigos –y camaradas- belgas, y no de otra nacionalidad, como si no pudiese ser de otra manera, como si la barrera de incomprensiones (mutuas) que nos separa de ellos a los españoles se extendiese a todo género de cosas, y de asuntos y de temas. Y así, me replica ahora en el tema que nos ocupa un (buen amigo) antiguo partidario de Pinochet, y que el tiempo –y los vientos- llevarían a acabar cantando públicamente la palinodia. Capitalismo, la CIA y qué sé yo cuantas otras cosas. Y me pregunto si la magnitud y el alcance –tan grandes, tan hondos y tan innegables- del desafío que plantea el triunfo del golpe en Chile lo vienen a ser así, sobre todo en la medida que todo ello viene a representar un rotundo mentís al pensamiento único no sólo en el terreno ideológico sino también en ese otro –más crucial y decisivo si cabe- de la economía. Fuera de toda sospecha (me curo en salud de inmediato), el autor de estas líneas, que una larga trayectoria de expatriación -en las más precarias de las circunstancias- me habrán llevado a preguntarme si no tengo derecho a sentirme (un poco) “Lumpen” yo también, me explico de ese lumpen/proletariado, al que Marx carga con todos los pecados de Israel. Sin duda porque en el conjunto de su análisis vienen a representar una grande y honda y clamorosa laguna (….) Desclasados por completo, y sin conciencia de clase alguna –sin renegar no obstante de los orígenes, que quede claro- yo y muchos como yo, transitando desde hace ya mucho por un estrecho sendero, o desfiladero más bien, entre el lumpen -y la marginalidad-, y la clase obrera (organizada, y española)(...) de la que me sentí siempre un extraño o excluido sin arrastrar no obstante ningún complejo de culpa (…) ni sentimiento de inferioridad tampoco de manera alguna, y sin dejar de rendirme no obstante a la evidencia a la vez de sus muchas oportunidades y posibilidades en el orden que impera en el mundo occidental –y democrático- de las que me sentí también excluido o de las que me excluyeron ellos también para que no me quedaran dudas (….) Hablo en los plano social y profesional sobre todo, no es óbice que la realidad y yo mismo siendo como un todo, –tal y como lo dijo Wittgensein (fuera de toda sospecha)- me siento mutilado o excluido o desposeído también en muchos otros registros y facetas. Y digo todo esto en lo que se está empezando a asemejar a un alegato “pro domo” más que otra cosa, con ánimo únicamente de centrar el problema que el éxito del modelo económico chileno a muchos les plantea. Éxito arrollador y fulgurante, -como se ve aun mejor si cabe desde aquí, en Bélgica. Y ahí esta el problema. El de un modelo capitalista o neocapitalista, inspirado o fundado (horresco referens!) en la escuela de Chicago, que en Chile ha dado sus resultados y mostrado como aquí dicen “sus pruebas” “Bienvenido a un mundo mejor”, le dijo en un cierto tono (amistoso) de sorna al entonces jefe de gobierno español Mariano Rajoy, a su llegada allí, el actual presidente chileno –de derechas- Sebastian Piñera. Lo que en un fino observador no escondía un (sano) orgullo o suficiencia o satisfacción –en sus legítimos mandatarios- de los logros que habrá alcanzado en estas ultimas décadas -tras el golpe militar- la sociedad chilena. Y como lo pude sentir y calibrar yo mismo a mi paso por allí –en un viaje fugaz, desde la Argentina en donde yo entonces residía-, a finales de los setenta (cincuenta años ya pasados, madre mía) Un despegue económico o socioeconómico innegable que habrá convertido a Chile en uno de los países punteros –si no el que más (contando el Brasil incluso)- de la America ex - española o ex - hispano/latina. Luces y sombras, me curo otra vez en salud de inmediato, y lo son en el capitulo de las desigualdades, estas ultimas. Y ahí me “la cojo con papel de fumar” o me pongo a andar con pies de plomo, y es que ese capítulo de desigualdades se debe traducir –aquí y en todo el mundo hispano, o hispánico o mediterráneo o católico - mediterráneo (Drieu-la-Rochelle díxit) si se me apura-, en el plano social, de clase y a la vez, en el otro plano racial o étnico / racial –“de civilización”- y que nadie se escandalice. Chile es un país –que me diga una nación- de cultura e impronta española, con una innegable aportación o elemento de composición a la vez de raíz criolla, léase mestiza, como en mayor o menor medida ocurre en los demás países de la América (ex) española.  Y no lo digo yo (sólo) español, sino que no hay más que acudir a los clisés y estereotipos de ese cariz que llenan y surcan el español –perdón (señores de la RAE), el castellano pan/hispánico- hablado o familiar o coloquial, que usan los chilenos entre ellos, -en las ciudades y en las “poblaciones”-, a base de cholos, y de rotos, y de rotaje (…) etcétera, etcétera- y que usan sin rubor y sin complejos y sin vergüenza ninguna. Pues bien, pese a eso, pese a todo, el balance de régimen militar no deja de registrar –en ese aspecto- cifras y elementos y datos positivos, así a primera vista, que es la impresión –de ho-mo-ge-nei-dad social- que no ofrecía ni Chile ni ningún país latino (ex/hispano) hace décadas. Pese a las carencias (fatales e  inevitables) en ese aspecto que no habrán dejado de explotar –demagógica e irresponsablemente- en los últimos meses y en sus manifestaciones de protesta, los medios de la prensa global, como a toque de silbato, y con un eco e impacto innegable en el mundo entero. ¿Mentís chileno a la teoría de la crisis del capitalismo en la doctrina marxista? Síntoma o vestigio o viso de vitalidad mas bien de una civilización –católico - mediterránea (sic)- amenazada de muerte por asfixia desde hace siglos y que mira por dónde parece ahora resurgir por donde nadie o casi nadie se esperaba, en la otra punta casi del planeta. ¿Como un resurgir del "paraíso perdido" –de antes de la Conquista- que aflora en la poesía animista –y de toque de indígena (de lo que ya me explique en este blog- del  conjunto de la obra (hermética, y en clave ideológica/marxista) de Pablo Neruda? Y a fe mia que en esa dirección no avistamos pista o señal ninguna. Al contrario, una afirmación europea –y occidental irreprochable y sin vergüenza alguna ni complejo de culpa- que les viene (mayormente) de su legado español (no se olvide), lo que vemos en el Chile que emerge hoy ante los ojos absortos de muchos –y el espanto de algunos-, que prueba lo que aquello fue, y me refiero a la efemérides del 11 de septiembre. Un despertar colectivo al cabo de una grande gesta (heroica) Lo que presentimos entonces –cuarenta y siete años más jóvenes (….)-, sin que hasta hoy nada ni nadie nos lo desmintiera            

 


Escena del tanquetazo (29 de junio de 1973) en Santiago. A cargo del coronel Roberto Souper (Onfray), un nombre que no se me fue, ni se me va ya mientras viva.  Que sublevó (sin éxito) a su guarnición (Regimiento Blindado n.2)  contra el presidente marxista. Y de idea de cómo viví todo aquello –en la indiferencia (proverbial) de la sociedad española entonces (incluso en los medios “patriotas”) y en la beligerancia hostil del "personal" en la Universitaria madrileñ, diré que fue uno de los momentos (cuando supe el desenlace) más tristes de mi vida, y fue a decir verdad culpa mía, porque no supe ver el renacer  -uno de los momentos más felices y alegres desde entonces para mí en cambio- apenas dos meses más tarde (el 11 de Septiembre) que aquel fracaso inicial (entre nubes) anunciaba. El general Pinochet –que estuvo entonces (nota bene) del lado de los legalistas- declaró  a toro pasado, que el tanquetazo permitió a los servicios de inteligencia del ejercito chileno calibrar la fuerza de los sectores favorables a la Unidad Popular (pro marxista) , registrar su tipo y clase de armamento y comprobar que los llamados insistentes por radio de Salvador Allende no encontraron prácticamente eco alguno en la población (al contrario de lo que sucedió hace años en Turquía) El ejercito chileno pues –y en cabeza el general nombrado- escarmentó en cabeza ajena con el tanquetazo –como el Movimiento de las Fuerzas Armadas (pro marxista) lo hizo, en la Revolución de los claveles, con la intentona de Caldas da Rainha- , y sobre todo, en el fracaso de la sublevación militar del 18  de julio de 1936, que dio paso a la guerra civil española