viernes, marzo 27, 2015

"BRIGADISTAS" DEL DOMBÁS ¿SE VOLVIERON O "LOS VOLVIERON"?

“La guerra asimétrica o la derrota de los vencedores”, una glosa inmejorable de la Guerra de los Ochenta y Tantos Años –léase la guerra del 36 interminable-, el título de ese manual para uso de geo estrategas y tratadistas del arte de la guerra (posmoderna) El 15-M, la movida de los indignados, y sus secuelas posteriores como el auge de Podemos no son otra cosa: formas o manifestaciones “typical spanish” de una guerra asimétrica que los herederos –o descendientes- de los vencido del 36 se empeñan en seguir riñendo todavía, ochenta años después. Víctimas (colaterales) y sub producto a la vez de la guerra asimétrica, esos jóvenes brigadistas españoles que se equivocaron de siglo y se leyeron el libro de historia (de España) que no era
Tres de los ocho brigadistas –como ellos se autodenominaban- que regresaron de Ucrania hace unos días han declarado ante el juez, a creer a los medios, que ellos allí no representaban a España –en la que no creen (sic)- porque son (sic) republicanos. Y algunos neo republicanos de la tendencia nueva/republica –o república sindical o sindicalista o nacional sindicalista- habrán dado botes, seguro, en sus asientos. “Vox pueri vox dei”, dice un refrán (piadoso) que se repetía mucho en el seminario de Ecône. Y est claro que estos jóvenes adolescentes viene a recordar o a rememorar y a develar gráficamente que as no cabe lo que fue la república española que me diga anti-española en la realidad de los hechos, una criatura de las internacionales de Amsterdam (sic) en palabras del propio José Antonio Primo de Rivera, fuera de toda sospecha.

Y ahora, ante el tribunal que entiende de su causa –presidido por el juez Pedraz- los jóvenes voluntarios anti-fascistas habrán declarado también que no hicieron allí más que practicar el trio al blanco y montar guardia en comedores sociales donde se pasaban todo el santo día (sic) mirando a un lago. Y la pregunta viene de nuevo a las emntes, por qué se volvieron, por qué tan pronto. Los brigadista internacionales de entonces aguantaron más de dos anos en España (en zona roja) y solo se volvieron a sus países respectivos tras verse repatriados por fuerza, por orden del propio gobierno republicano.

Las guerras son como las cárceles, se sabe cuando se entra (o cuando comienzan) pero no cuando se terminan (o cuando se sale de ellas) Y estos voluntarios “internacionales” dan así a primera vista más la impresión de turistas de guerra, de voluntarios de ida y vuelta, aunque dicho sea en su descargo no parece verosímil que fuera ese (exactamente) el caso, sino que todo inclina a pensar que si se volvieron tan pronto es simplemente porque “les volvieron”, porque por las razones o motivos que fueran el alto mando de los pro rusos del Dombás o sus mentores y padrinos del otro lado de la frontera –la hipótesis más probable- les hicieron las cuentas a esos jóvenes españoles expatriados (o republicano/españoles, como una minoría étnica, de lo que ellos mismos declaran ahora) y decidieron que su estancia allí estaba más que amortizada y que eran más los inconvenientes que la ventajas de seguir guardándolos en sus filas, y entre otros, el comprometer (gravemente) la neutralidad española –que por muy condicionada o escorada hacia uno de los bandos) en liza en el conflicto ucraniano o deja de serlo hoy por hoy oficialmente en el plano de las relaciones internacionales-, y que tanto o más que a los españoles, interesa salvaguardar y garantizar -casi tanto como el comer o el aire que se respira- a los propios pro rusos y a sus mentores; o incluso el temor de enajenarse amplias simpatías en la opinión pública española –que a fe mía que las tienen- dejando monopolizar su causa y la imagen que se proyecta de ellos mundo a través por un puñado de jóvenes inexpertos y no poco atípicos representantes de una corriente ultra minoritaria hoy por hoy en el tablero político e ideológico de la España actual.
Eran otros tiempos. Cuando yo traté precisamente a Jorge Verstrynge (incluso ya desde años antes) y fuimos amigos. Verstrynge “aterrizó” en España muy joven, es cierto, pero no dejaba de ser un aterrizaje. Lo que se ve fatalmente plasmado en las carencias o lagunas de memoria de las que tan flagrantemente adolece en todo lo que a España y a los españoles respecta. Y lo que explica sin duda que de todas las formas de guerra asimétrica (una de sus especialidades) en el mundo de hoy que aborda en sus escritos (tan doctorales), la guerra civil interminable del 36 brille por su ausencia. Una forma de guerra asimétrica por excelencia, me refiero a sus fases posteriores al Primero de Abril del 36 (hasta nuestros días)
Para un viaje asi no se necesitaban alforjas querido Sancho, se dirían muchos viendo alistarse con los pro rusos esos jóvenes “brigadistas” que a todas uces se equivocaron de siglo, y de guerra y se leyeron además el libro de historia (de España) que no era, o le contaron la película los suyos completamente a su gusto y a su manera. Sig preconizando clemencia con ellos, porque hasta prueba de lo contrario se vieron guiados por pulsiones memorísticas llámeseles ideales o convicciones (ideológicas)

La memoria es más fuerte que los simples postulados ideológicos, esa es una de las enseñanzas que nos habrá legado la figura de Umbral, su vida como su obra. Y la memoria reconstruida de los vencidos del 36 que ochenta años después siguen sin aceptar la derrota solo entrará en paz y sosiego consigo misma cuando acepten aquella –la derrota de los suyos me refiero- de una vez por todas. Y es que mostrar magnanimidad es cosa de los grandes, de los fuertes, en suma de vencedores.

La guerra civil del 36 continua todavía ochenta y tantos años después como lo vengo manteniendo en este blog, es cierto, pero continua de forma agónica apenas, como una tercera guerra carlista, o –dentro del contexto de la guerra asimétrica, en terminología militar y geoestratégica- como simples formas “de resistencia” (léase de protesta) Guerra (interminable) del 36, guerra asimétrica, lo que nadie se atrevió a diagnosticar ni a formular hasta hoy, y lo que fue en el fondo, en su nacimiento, la movida de los indignados.

El régimen surgido de la victoria del Primero de Abril subsistiría contra viento y marea en la posguerra europea y se vería perpetuado en su sucesor –a saber el régimen surgido de la transición- que los indignados del 15-M y sus colegas (o camaradas) de Podemos motejaron (y estigmatizaron) con un lenguaje beligerante –y en suma guerra civilista- de “régimen del 78” (el año en que se vería aprobada y promulgada la actual constitución democrática y monárquica al mismo tiempo (como la cuadratura del círculo)- y que ellos se proponían echar abajo a través de un proceso constituyente. Guerra de los Ochenta y Tanto Años, guerra asimétrica.

Cae en mis manos como al tuntún mientras redacto estas líneas un trabajo firmado –conjuntamente con una colega de la facultad- de Jorge Verstrynge (un respeto) que algunos tiene por un gurú o un pozo de sabiduría insondable en materia de geo estrategia –y otras relacionadas con el arte de la guerra- como lo ilustra que algunos de sus trabajos en esos temas se vean publicados –y convertidos incluso en libros de textos para sus estados mayores- por las fuerzas armadas de la Venezuela bolivariana (antes y después de la muerte de Hugo Chávez) Y me figuro que tendré que acabar por hincarle el diente (del todo) a este y otros trabajoso del antiguo líder del PP pese al carácter académico, universitario –y correcto léase “autorizado”- de los mismos que ya de entrada me ataca un poco la epidermis por expresarlo de alguna forma.

Las referencias -Alain de Benoist, el Viejo Topo (...)- y algunos enfoques que se traslucen en ese texto desvelan ya de entrada ciertas filiaciones o pistas en el bagaje y en la mente de su autor (a Verstrynge me refiero) que apuntan una fase anterior –muy joven (cuando el que esto escribe le conoció- de su trayectoria, lo que facilita el abordaje de los temas que en aquel se plantean. Hay no obstante algo que sin necesidad de mayores abundamientos salta a la vista en este trabajo (documentadísimo) de Verstrynge que cae ahora ante mis ojos navegando en la red, y es que de toda la amplia gama de formas (contemporáneas) de guerra asimétrica -o de guerra total- que Verstrynge pasa en revista se le olvida la que más cerca tiene de sus ojos, y me refiero a la guerra civil española interminable, que tendría en e movimiento indignado de 15-M (y asimilados) -como ya lo vengo denunciando en este blog –y como lo hago más extensamente y en detalle en mi próximo libro a punto de aparición- el último de sus capítulos o manifestaciones y en la facultad de Políticas de Somosaguas –donde él enseña- uno de sus focos de instigación primordiales.

Y por qué, cabe preguntarse. ¿No tendrá acaso relación con la personalidad digámosle un tanto atípica y por la trayectoria –un tanto apátrida a la vez (de alguien nacido en Tánger, de padre belga (antiguo rexista, de Degrelle) y crecido y educado en Francia hasta que arribó a la España del tardo/franquismo (a finales de los sesenta)- que apunta a que pueda adolecer de carencias considerables en el plano de la memoria histórica en todo o que con España y con los españoles se relaciona. Víctimas (colaterales) y a la vez subproductos de la guerra asimétrica, los brigadistas españoles del Dombás que se equivocaron de época y se leyeron el librito que no era (…)

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