sábado, junio 14, 2014

ISABEL CARRASCO Y EMILIO BOTÍN COMPARACIONES ODIOSAS

El del estraperlo fue uno de los errores más trágicos de la Falange de antes de la guerra. ¿Denunciar al banquero (judío) Strauss obligaba acaso a atacar al jefe del gobierno de centro derecha, Lerroux, con las consecuencias que ello traería consigo? Mutatis mutandis, la fiebre anti-corrupción de algunos ahora hace el juego a la izquierda anti-española y separatista. En Cataluña
Aquí ya dejé sentado no hace mucho en alguno de mis artículos -y en uno de mis poemas creo, incluso- que la Ciudad Universitaria -léase el campus de la Complutense- tal como se muestra hoy al simple transeúnte ofrece un aspecto de siniestro y de derrumbe total, como abrumada y derrengada por el peso abrumador (más que otra cosa) de la historia más o menos reciente.

Por allí entro la Victoria -tras tres años de espera- en el 39 y por allí entro también -aunque con el retraso o desfase cronológico de una década (más o menos)- la derrota del 45. Y por eso -algo de lo que no acabaría dándome cabal cuenta hasta no hace mucho- fue tan traumático mi paso por ella y por esos cada vez que vuelvo ahora -en mi viajes fugaces de ida y vuelta Madrid-Bruselas- siento tanto y tan enorme el peso de la historia -y el de mi propio pasado personal e intransferible- adentrándome en sus claustros, circulando por sus explanadas y alamedas incluso.

Era la sensación (un tanto agobiante) que me embargaba días pasados desde luego, en mi vista a la facultad de Filosofía B primero y a la de Filosofía (a secas) justo a seguir con un libro debajo del brazo, precisamente el mío. Iba allí con la esperanza que resulto vana al poco rato, de que me cogieran (a la venta) "El padre falangista de Francisco Umbral" antes de que me mandaran como de rebote a la otra facultad (Filosofía A) y después de haber preguntado en al librería de Filosofía B.

Y fue casi el poner el pie en el antiguo edificio -con trazas de modernidad y de modernismo en su fundación (durante la II República como se recordaba en una foto/cartel como de propaganda en uno de sus pasillos- cuando cai cabalmente en la cuenta que esa camino hacia no sé dónde que me había decidido a recorrer cogiendo en la Moncloa el autobús de la Universitaria no me llevaba a parte alguna, en otros términos, que me encontraba de golpe en tierra de nadie (no man's land) o en tierra/de/moros pese a sentirme tan universitario y mucho más incluso que los jóvenes inhóspitos aquellos -hombres y mujeres- que me escudriñaban a la entrada o que me cruzaba en los pasillos, como si el tiempo se hubiera estancado dentro de aquellas aulas, y en vez de haber pasado ya cuarenta años (y más) no hubieran trascurrido ni cuarenta minutos tan siquiera.
Barrio de Pozas (donde está hoy el Corte Inglés de Princesa) ¿Quién se acuerda ya hoy de él? Ni los que más le defendieron cuando empezo el proceso de su demolición (lento y penoso, y doloroso sin duda para algunos) El autor de este blog sí que se acuerda en cambio, por haber vivido (y crecido) no muy lejos de allí. No me inmutó su desparición, tal vez hasta me alegré, no sé, no recuerdo, sin embargo no puedo evitar el sentir una bocanada (caliente) de nostalgia evocándolo ahora. Tal vez me ocurra algo así cuando desaparezca la Ciudad Universitaria, muy cerca ya del estado de siniestro total, como lo estaba al final la barriada aquella
Y efectivamente fue llegar delante de la librería cerrada -cuando hubiera tenido que estar abierta- y no echar más que un vistazo a seguir a el encargado que no me quitaba el ojo desde la barra del bar de la facultad, donde se encontraba charlando con un amigo, justo al lado, que comprendí que no había nada que hacer, sin necesidad de intercambiar con él palabra alguna siquiera, como así se confirmó efectivamente.

¡Ciudad Universitaria madrileña! Toda una zona de la geografía urbana de la capital de España pendiente (urgentemente) de demolición como aquel madrileño barrio de Pozas que aún recuerdo -igual que una cuña extraña (que a lo mejor no lo era) dentro del barrio de Arguelles- de mis años niños. Y por eso me parece ahora dentro de la lógica de las cosas que la asamblea/constituyente -que así es como les debe gustar que se diga- del nuevo partido Podemos haya tenido lugar precisamente allí, en la explanada entre Derecho y Filosofía que hace cuarenta años todavía mostraba aires (falaces) de modernidad todavía, pero que hoy se les hunde el suelo en los pies a los viandantes que la recorren, por su estado de siniestro.

Un partido al que todos auguran triunfos en el futuro inmediato, pero que nace ya entre vientos de discordia, en un ambiente de confusión y de división interna, como se habrá puesto de manifiesto con las dos listas (dos) que sólo se presentaban y con un porcentaje de votos propiamente cubano o venezolano (se pongan como se pongan) para la lista ganadora, del jefe o presidente del partido (o plataforma o lo que sea) Pablo Iglesias.

Dos listas dos solamente para los que se presentan como los herederos o portavoces o continuadores (o que se yo) del 15-M del que, entre la opacidad ideológica (perfectamente calculadas) que les caracterizaba, se destacaban en solitario algunas propuestas emblemáticas entre ellas, precisamente, la de las listas abiertas. Una criatura de los medios el nuevo partido de izquierda radical a la española, él y su fundador y líder indiscutible Pablo Iglesias, niño/bonito de las tertulias televisivas por méritos propios sin duda -a tenor al curriculum que ostenta por lo menos- y también por ser quien es, a saber criatura del sistema, de esa casta que tano denigra y vitupera.

En eso tienen razón algunos que le critican. En lo que no la tienen es en el futuro tan prometedor que les auguran (un poco a regañadientes aunque sea) Que tendrán que refutar aun con pruebas los que se lo niegan es cierto, porque ese futuro tendrán que arrebatárselo otros que de momento no parecen vislumbrarse o no de una forma clar y distinta en el horizonte.

Me he puesto a escribir de Pablo Iglesias y me viene sin parar a la mente -¿y por qué será?- el asesinato de Isabel Carrasco. No me retracto ni una jota de lo que escribí –en prosa o en verso- sobre el tema, que tal vez me haya ganado enemigos. Pero ahora que tanto se esgrime la Ley con mayúsculas, ya sea la ley positiva o la no escrita o escrita en los astros o grabada en lo más hondo de las conciencias en el tema en ascuas de la interrupción del embarazo -por los postulantes y defensores sobre todo del aborto/cero- se impone más que nunca invocar el Orden con mayúsculas que está hecho o compuesto de principios, de valores, de ideales, y también (llegado el caso) de preceptos, de interdictos y de leyes escritas o no escritas.

Matar a Isabel Carrasco o al banquero Botín, una comparación odiosa, y es la que se permite Ricardo Sáenz de Ynestrillas en su blog con el prestigio o la aureola (entre luces y sombras) de su curriculum, el suyo y el de los suyos. ¿Y por qué no a Pablo iglesias niño burgués del que el antiguo falangista no sé sabe bien si le venera o aborrece? Porque las críticas que le reserva no parecen más que pretextos o coartadas de quien se veria muy bien en su puesto, y en el papel del triunfador que viene desempeñando las hora que corren.

No mataras por sed de venganza. Un principio claro y distinto de la nueva tabla de valores que traerá consigo el (Nuevo) Orden/Nuevo y que algunos hoy por hoy parece que desconocen. Lo que no excluye la excepción que confirma la regla ni otro precepto complementario tampoco, el de no tirar la primera piedra. Y aqui todos ya saben a lo que me refiero. No comparto desde luego esa vorágine justiciera –que es a lo que vengo- de protestas y esa fiebre de idignación que han prendido en muchos por cuenta de las corrupciones del partido actualmente en el gobierno. Y que no mostraron en un pasado aún bien reciente con los "otros" Las corrupciones hay que demostrarlas primero.

Y si la presidenta de la Diputación Provincial de León asesinada desempeñaba tantos cargos como se dice no consta ni nadie parece aportar la más mínima prueba al respecto que obrando así actuase en contra de la legalidad. Un magnate pos soviético en cambio de esos que florecieron en la Europa del Este tras el desmantelamiento de la Unión Soviética y de los que los medios occidentales hablan y no acaban gano las elecciones recientemente en Ucrania sin que nadie se rasgase por ello las vestiduras.

No les debo nada. Al partido en el poder me refiero. ¿Todos pueden decir lo mismo? Me pasé muchos años fuera de España. Treinta ya casi desde que residí allí por última vez de forma estable (aunque solo por unos meses) En esos casi treinta años pasaron muchas cosas, en la era Aznar por ejemplo, y ahora me entero que algunos a los que se llena ahora la boca con las corrupciones del partido en el gobierno no hicieron ascos a ciertas formas de colaboración política entonces. España las horas que corren necesita estabilidad como el comer, tanto o más que transparencia. De caro sobre todo al desafío que nos toca a enfrentar del lado de Cataluña al conjunto de los españoles.

Y el mérito de Podemos –y que nadie se escandalice- lo habrá sido tal vez el haber conseguido encauzar –lo mismo que decir contrarrestar o neutralizar- la fiebre de indignación que se apodero de un sector de la juventud español hace ahora tres años y que estuvo en un tris –lo que no al final no ocurrió- de contagiarse al cuerpo social entero.

Con un líder de carne y hueso y con nombre y apellidos, por muy carismático o niño bonito de los medios, se puede dialogar o competir dialécticamente aunque sea, con una masa informe –y además de eso asocial y mugrienta- como la que poblaba las acampadas de Sol y otras localidades españolas el dialogo es imposible como lo era en la Universitaria de mi tiempo (mayo del 68)

Son hoy por hoy, lo quieran reconocer o no una alternativa (en germen) al sistema pero no dejan de formar parte del mismo, por mucho que se les llene la boca contra la casta (o la castuza)


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