lunes, junio 23, 2014

"PODEMOS" EN SOCIEDAD INCIDENTE EN EL RITZ

El Che Guevara, flamante ministro de Industria del régimen castrista paseándose por la Ciudad Universitaria madrileña a poco del triunfo de la Revolución cubana. Fidel fue una caricatura de los aliados (y de la CIA) que decidieron perdonar la vida al régimen (vencido) de Franco en Yalta -e inflitrarlo por dentro con la ayuda de aquél entre otros (...)- , Stalin de acuerdo por entero con Churchill y los otros. Y por eso Fidel no rompió nunca del todo con Franco, y por eso Pablo Iglesias no rompe ahora del todo tampoco con el sistema o la casta o la "castuza" como él lo llama (...)
La indignación -como la serpiente mitológica- se muerde la cola: esa es la glosa que se merece el incidente sonado que se produjo ayer en la presentación en sociedad -no se le puede llamar de otra forma- del partido Podemos y de su líder Pablo Iglesias, en una sala llena a reventar del Hotel Ritz (cinco o seis estrellas) y ante unos trescientos invitados (cabe suponer que previamente seleccionados todos ellos) El protagonista principal del incidente no merece tal vez aquí presentación porque no se trata de la primera vez que hablan de él los medios, que le habrán puesto el sobrenombre "del héroe del 25-S" porque se hizo notar (¡y cómo!) en la jornada aquella durante los incidentes que acompañaron la operación de Rodea el Congreso cuando se interpuso entre jóvenes indignados que se habían refugiado en el bar donde él trabajaba de maître (y no de simple camarero)

¿Provocador por cuenta ajena, escenificador nato o victima emblemática de la crisis, este antiguo emigrante en Venezuela de la que por razones que fuere decidió volverse dejándose allí su mujer y su hija por lo que ahora cuenta? Ayer durante la intervención de Pablo Iglesias le interpeló no cabe más directamente hasta hacerse expulsar de la sala por la fuerza pero no propiamente con violencia, y era por la situación de crisis por la que atraviesa aquel país latinoamericano de protestas callejeras y de represión violenta en un engranaje infernal interminable del que de una forma y otra se ven victimas su mujer y su hija, por lo que cuenta, y por el desgarro del que dio muestras durante el incidente supo a si a primera vista probar lo sincero de su postura y lo patético a la vez de la situación por la que atraviesa.

Así, arremete ahora sin piedad contra el régimen venezolano al que acusa (sic) de matar a jóvenes protestatarios, cuando hace nada -por lo que ahora leo- ya de vuelta a España se mostraba un partidario encendido del comandante Hugo Chávez hoy fallecido, e incluso, cuando se produjo el 15-M, todos podrán recordar que evocó ante la prensa la situación en Venezuela en términos de lo más ambiguos, donde no se sabía -como el gallego del chiste- si subía o si bajaba a ciencia cierta en el tema. Desde entonces no obstante, la situación no habrá hecho allí mas que deteriorarse y el régimen chavista no habrá dejado de ir perdiendo apoyos tanto entre la población como en la esfera de las relaciones internacionales mientras que su imagen no habrá hecho más que empeorar en todo este tiempo irremediablemente, enajenándose incluso apoyos entre sectores de izquierdas que le sostenían incondicionalmente de antiguo.
Está por escribir -y revisar- la historia secreta de la conferencia de Yalta, en lo que a España se refiere. La leyenda reza que Churchill salvó al régimen de Franco. La pura verdad historica es que sin el visto bueno -léase sin el perdón de Stalin- el régimen de Franco no hubiera podido sobrevivir, y abunda en ese sentido el que dejara al maquis de los cuarenta claramente en la estacada, y que privilegiara en cambio una estrategia de inflitración del régimen franquista por dentro en sus estructuras políticas, sindicales (y religiosas)
El protagonismo tan ruidoso (y atípico) del maître de bar o restaurante indignado no deja de levantar interrogantes entretanto, por su propia cuenta. Del por qué, por ejemplo, se dejó la familia allí o no se lo trae o no se la trajo ya a España si la situación es tan grave o tan dramática como él la presenta. No creo haber dejado planear aquí la más mínima ambigüedad de mi postura en relación con Podemos y su líder, pero el incidente de ayer que me habré visionado con gran atención en el video que circula en la red me mueve fatalmente a circunspección y caso de tener que escoger (o votar) entre uno y otro de los protagonistas, mis simpatías van de nuevo (ay dolor!) del lado de orden/establecido en estos tiempos de tumulto, aunque el que lo encarna in casu abandere posturas tan subversivas o revolucionarias (en teoría al menos)

Pablo Iglesias es un joven brillante, eso hay que reconocérselo. Como un mirlo blanco o una flor (funeraria) en una universidad pública en estado de siniestro total como la española. Sabe mucho de economía y de politología -ámbito docente de las materias o disciplinas que imparte en la madrileña facultad de políticas de la Complutense (horresco referens!) Unas materias en las que me siento mucho menos impuesto sin duda que él con lo cual no quiere decir que les seria fácil ni a él ni a nadie tan brillante como él apearme del burro en lo que pienso o creo saber en esas materias.

En una de mis entradas de este blog hablé en tono polémico y sin duda provocador también (lo admito) de Pablo Iglesias y de su mamá, por lo que me parecía un lazo extraordinariamente fuerte entre madre e hijo a tenor de que dejan traslucir los medios por cuenta de ellos. De uno y otro, y sin duda de su propio padre también se puede hablar no obstante como de ejemplos emblemáticos de orfandad en política, léase de la situación trágica de indefensión que dejó a la izquierda en España y en otros países el derrumbe del Muro y el progresiva colapso desde entonces de la utopía comunista (y pari passu de la ideología marxista en sus versiones propiamente marxistas o posmarxistas incluso) Y sin saber ya exactamente el santo al que arrimarse, en América hispana, muchos izquierdistas acabaron convirtiendo en un nuevo icono de la revolución al comandante Hugo Chávez, un antiguo especialista de la contra-insurgencia y de la lucha anti-guerrillera- que acabó vistiéndose (todo) de rojo -como la Roja (...)- y enarbolando la bandera de la Revolución aunque en versión bolivariana (...)

La actual situación que ya viene prolongándose más de la cuenta en Venezuela me habrá dejado (lo confieso igualmente) sin saber a qué carta quedarme. La demagogia bolivariana -y a la vez no poco anti-española (memoria de la emancipación obliga) - se me quedó atragantada hace mucho, aquí todos ya deben saberlo de habérmelo leído en alguna de mis entrada. Entretanto, habrá llovido no poco en lluvia de agua o de arena del desierto- sobre el mundo no obstante, de este y del otro lado del Atlántico (y del Mediterráneo) y las primaveras árabes traerían innegablemente consigo un nuevo barajar de cartas en la esfera internacional que borraría no pocas pistas, entre los antiguos jalones y referencias más claros y distintivos. Y de repente, mis antiguas beligerancias con sus fobias correspondientes se vieron puestas en entredicho o entre paréntesis en mi mente, como si el (pobre) coronel Gadafi con la muerte cruel y abyecta y escandalosa que se vio infligida hubiera pagado (con creces) -conforme a una ley de bronce de la Historia y de la Filosofía de la Historia(...)- por todos los otros, por Fidel y también por Hugo Chávez y sus herederos (...)
Pagaron por todos nosotros. El sacrificio de la División Azul (la "Blau Division") en Krasni-Bor salvó a la larga al régimen de Franco del hundimiento y a España de la invasión aliada pese a la rendicion que pactó Franco con los aliados a través del Vaticano. Lo mismo que la batalla olvidada de Tali-Ihantala (junio del 44) en la fase final de la Segunda Guerra Mundial que enfrentó a los soviéticos y a tropas conjuntas finlandesas y alemanas salvaguardó la independencia de Finlandia tras el 45
Y tal vez que influyó en mi cambio (paulatino) de actitud, el espectáculo flagrante de una serie o raza de individuos de los que me habrá sido dado conocer en persona y de cerca algunos de ellos estos últimos años aquí en la capital de la UE -rara avis o frutos de generación espontánea que solo florezcan aquí en la sede de las instituciones europeas-, como Casandras profesionales que parecen leer en los acontecimientos -¿por qué secreta razón?- como en la palma de la mano y que no podían menos que augurar a la Venezuela chavista -y a la Cuba castrista también (por turnos)- un destino análogo al de la Libia de Gadafi o la de Siria de Bachar-el-Assad y por supuesto al de Mubarak en Egipto o al de Ben Alí en Túnez.

No sé a qué carta quedarme en Venezuela humildemente lo confieso, tengo amigos del lado de la revuelta, pero cuanto más veo incensada esta última en los medios más dudas y malos pensamientos me entran por su cuenta. El castrismo puede ser visto en balance retrospectivo como otra secuela de la derrota española en la Segunda guerra Mundial en resumidas cuentas, porque está claro que la operación de altos vuelos montada por la CIA que llevo al poder a Fidel en el 59 -aun en tiempos nota bene de la administración de Eisenhower (amigo de Franco)- tenía po objetivo último en la mirilla de sus mentores supremos a la misma España (y al régimen de Franco) Decía Umbral que a Fidel lo inventaron ellos (sobreentendido los medios y los periodistas)

Una operación -en tiro por elevación- de infiltración sabia y dosificada del régimen de Franco por dentro que conforme a la estrategia/española que fijaron de común acuerdo los aliados en Yalta, Stalin codo a codo con los otros: eso es lo que fue en resumidas cuentas la revolución cubana, aunque algunos hayamos tardado tanto en acabar cayendo en la cuenta. No fue Churchill el que salvo al régimen en vigor en España tras el final de la guerra civil en el 45. O no él solo. Sino también el propio Stalin y más tal vez sin duda él que todos los otros. Y lo salvó sacrificando a sus propios partidarios, en el Valle de Arán y en la prolongación del maquis que se siguió todavía después, en partidas dispersas que el régimen soviético sacrifico sin piedad ni contemplación alguna (...) Algo que veo ahora de una claridad meridiana y con lo que no sé si Pio Moa estará de acuerdo, y qué le vamos a hacer si no lo estuviera (...)

Franco se rindió a los aliados -con intercesión vaticana- en el 45, lo dije y lo mantengo. Pero su régimen no se hundió, y fue gracias a la victoria del 39 y gracias sobre todo al sacrificio de la División Azul que pagó -sobre todo en Krasni-Bor- por todos nosotros. Y eso creo que lo ve o lo intuye también Pio Moa (de lo que le tengo leído en la materia al menos) Y por eso Fidel no rompió del todo con Franco (y viceversa) Y por eso Pablo Iglesias no rompe ahora tampoco -no del todo- ni con el sistema ni con la casta (o "castuza", a la que pertenece él también diga lo que diga) Como lo demostró ayer a costa del camarero (o maître de camareros) indignado que se vería de patitas en la puerta (....)

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