viernes, enero 22, 2016

LOSANTOS ¡HÁZTELO MIRAR

Manuel Romero, director del periódico digital « La Voz Libre », con ocasión (en la foto) de la entrevista que le hizo la cadena árabe Al Jazeera, en el segundo aniversario de su lanzaamiento. En los meses que precedieron a mi proceso estando preso en la cárcel de Lisboa invierno del 82-83- vino a entrevistarme a la cárcel por cuenta de "Diario-16" donde entonces trabajaba (lo que el sí consiguió y otros periodistas españoles no consiguieron) Botón de muestra entre otros de esa experiencia privilegiada que habrá sido la mía al cabo de largos años (más de treinta) de linchamiento periódico y recurrente en los medios a veces y de la atención preferente otras veces entre neutral o benévola de los mismos. Algo que me merece un gran valor y que se merece igualmente reconocimiento, estarán aquí todos de acuerdo, a la hora de levantar la voz –o darle a la tecla- contra fenómenos de acoso –y derribo- periodístico como el que venimos (atónitos) presenciando, contra el presidente en funciones, ganador de las elecciones el 20 de diciembre pasado
Acoso mediático. Un espectro que ha hecho reaparición los últimos días por detrás de la campaña (hostil, inmisericorde) de la que se ve objeto el presidente en funciones, Mariano Rajoy. Desde un cierto punto de vista es mucho peor que el linchamiento que intenta derribar a alguien caído ya en las redes de la calumnia y de la difamacion, empresa vana e imposible por propia definición y en la que lo único que consiguen son determinadas dosis de atrición (y de aflición) sin conseguir hacer doblar la cerviz a la víctima de esas campañas de descrédito.

Hablo en todo caso de lo que personalmente me atañe porque tras treinta años (y más) de aguantar linchamientos periodicos y recuerrentes, todavía estoy vivo, politica -o periodísticamente- incluso, como todos aqui pueden dar fe de ello. El acoso en cambio es algo mas insidioso y difícil de cernir y por lo tanto de contrarrestar y neutralizar de forma eficaz y contundente. NO hay mayoría de izquierdas tras las elecciones del 20 de diciembre.

Esa es la cruda realidad (tan dura para algunos), y no se necesita que el portavoz en el congreso de diputados del partido hasta ahora en el poder venga a´recordárnoslo. Y es es precisamente lo que se pretende hacer olvidar o subsanar a base de una campaña en los medios con pocos precedentes en cuarenta años de democracia (a la española), que llevan a algunos –entre los que me encuentro- a pensar que asistamos a un gobierno (secreto) de periodistas lo mismo que hablábamos aun no hace mucho de un gobierno de jueces (en la paracitca), ante el protagonismo –abusivo exhorbitante- que unos y otros habran cobrado en la política española. He vuelto a visionar un video de Losantos, el de su intervencion digital de hoy, y de verdad que la cosa raya ya en la histeria y el el odio africano.
Háztelo mirar, Federico, de verdad. Mariano Rajoy -a oir y a créer a aquél- no ha hecho nada, na-da, absolutamente na-da en sus cuatro años de mandato. Resistirle a él y a su estrellato que no es poco y al de otros periodistas flageladores =y que van de electrones libres como él (por cuenta de quien sea) , cabría apostillar de inmediato. Tuvieron su época de gloria con Aznar que venía de una familia de periodistas y se la juraron a Rajoy que no les dio la misma beligerancia y crédito –y poder- que su antecesor.

No estoy en contra del periodismo profesional, que conste, al que escapan no obstante ciertas categorías de periodismo digital como el que practica el autor de estas líneas, pero por ese motivo precisamente me siento en condiciones de difrutar de unas vistas privilegiadas, a distancia -y panorámicas también hasta cierto punto-, sobre el gremio de la tecla (o de la pluma)

La circunstancia personal además a la que aludí más arriba de haberme visto objeto desde hace ya tantos años de linchamientos periódicos o simplemente de la atención más o menos neutral o benevolente de los medios en España y en otro países me habrá dado una experiencia en el contacto con el mundo de la información periodística que es para mi enormemente útil y valiosa y que merece vérseme reconocido (se estará de acuerdo conmigo)

Por poner escuetamente algunos ejemplos, diré que destacados nombres del periodismo político y de actualidad entraron en contacto conmigo y me entrevistaron, durante mi estancia en la cárcel portuguesa y tras mi salida de allí y fijación de mi residencia en Bélgica, como fue el caso de Javier Ángel Preciado de Cossío –entonces redactor de Telecinco-, de Manuel Romero entonces redactor y corresponsal de Diario 16 –y hoy director del diario digital La Voz Libre- o de Rafael Fraguas redactor entonces del diario el País.

En Francia, la cadena de televisión TF1 –la primera en audiencia a nivel nacional- me entrevistó en noviembre del 94 para un programa de « reality show » retransmitido en directo en la mencionada cadena y animado y dirigido por Jean Marc Morandini, un nombre de gran realce del firmamento audiovisual en Francia. En el 2008 fui de nuevo entrevistado por el periodista José Manuel Vidal para el diario español El Mundo y para la publicación digital escrita y audiovisual Periodista Digital.

Y en Portugal, en abril del 2010, la RTP (radio televisión portuguesa, estatal) me dedicó un programa semanal informativo de media hora de duración, entrevistado por la periodista Rosario Salgueiro. Botones de muestra apenas de intervenciones periodística que protagonicé en todos estos años, entre otras sin duda que se me escapan mientras redacto estas líneas)

Y credenciales suficientes todas ellas pues, a la hora de insurjirme con fuerza como aquí lo hago contra manipulaciones de los medios y fenómenos de acoso mediático como el que venimos presenciando (absortos) desde hace unos días en contra del presidente del gobierno en funciones.

¿Será que es ahí donde les duele el zapato a algunos ? Porque Rajoy sea acaso el gobernante de la democracia, hasta ahora, que más libertad e independencia haya mostrado en relación con la casta (y a la vez gremio) periodística -al periodismo político me refiero- como lo demuestra su enfrentamiento con Pedro Jota Ramírez que llegó a extremos de paroxismo hace ahora dos años –tras el estallido del caso Bárcenas- y del que todos saben el desenlace.

Otro peso pesado del periodismo político a seguir a una lista bastante larga la verdad sea dicha (Losantos, Ansón en primera fila, por méritos propios de la misma), a saber, Jesús Cacho –con una trayectoria de periodista político en la órbita del PP (o de la derecha para entendernos)- embiste ahora también contra Mariano Rajoy sin reparar en medios, haciendo así el juego de la apuesta por el líder del PSOE de algunos.

Y es por alguien que aspira a gobernar con once partidos (sic) –como se quejaba Alberto Rivera ante el Rey-, haciendo así oídos sordos a las ofertas o propuestas de diálogo y de coalición de la lista más votada y ninguneando así –de forma escandalosa afrentosa y desafiante- a más de siete millones de españoles que votaron por aquella. PSOE, siglas de guerra civil, hasta que se demuestre lo contrario.

Y van camino en cambio de refrendarlo, en la medida que la correlación de fuerzas al interior de ese partido, así visto desde fuera, parece ir decantándose con el actual secretario general en contra de los defensores de la transición y de sus pactos (explícitos o implícitos) y en favor de los desenterradores del hacha de guerra –léase de una memoria guerra civilista (de vencidos)- en la guerra civil (del 36) interminable

No hay comentarios: