viernes, enero 01, 2016

¿SUIZA "NEONAZI"?

La vida es lucha. Y la lucha, prenda de esperanza y señal de optimismo y de fe en nosotros mismos, y en el destino colectivo. Y así, la advertencia (navideña) del comandante en jefe del ejército suizo nos suena a algunos a un toque de clarín, preanuncio de amaneceres que cantan. ¿Suiza “neonazi”? Tierra incógnita de puertas afuera, incluso para muchos que la visitan en plan de turistas. Un pasado que no pasa el suyo como el de España. En relación estrecha con la Segunda Guerra Mundial. Como lo ilustra su ejército invicto -no derrotado en el 45- y el papel (ingrato y necesario) de profetas de calamidades que parecen asumir sus altos mandos. Un camuflaje militar apenas, hay que apostar, en aras de la supervivencia de su país y en salvaguarda del destino de Europa
Si vis pacem, para bellum, decían los romanos. Si quieres la paz prepárate para la guerra. Es lo que acaba de recordar -en lo que a algunos se nos asemeja a un toque de clarín y en suma a un mensaje navideño de esperanza y de optimismo por paradójico que parezca- el comandante en jefe del ejército suizo, general Blattmann –el mismo, nota bene, que concluyó acuerdos en el plano de la cooperación militar con la Rusia de Putin hace ahora cuatro años -, en un artículo publicado en un diario alemán de la mayor tirada (“Deutsche Wirshchafts Nachrichten"), en el que alerta de las nubes negras –por la amenaza de conflictos sociales (sic)- que no dejan de amontonarse sobre los cielos de Europa al socaire de una serie de síntomas que este alto mando suizo -suizo/alemán (Deutsche Schwiss) para ser exactos- no deja de enumerar teutónica y cuidadosamente -amenaza rampante del terror, guerras hibridas (sic, léase mezcla de guerras convencionales y asimétricas), panorama económico sombrío y flujos migratorios de dimensiones imprevistas-, por lo que viene a hacer un llamamiento al rearme (sic) de sus compatriotas.

Un mensaje así a primera vista un tanto desconcertante si se piensa que la Suiza entre sus muchos rasgos apolíticos frece el de permitir a todos sus ciudadanos –léase a aquellos en situación de poder verse movilizados- el guardar al armamento reglamentario a domicilio, y también el único país de Europa con una legislación que obliga a la construcción de un refugio anti-atómico por cada (gran) inmueble como lo pudo comprobar en sus años de estancia allí el autor de estas líneas.

Las circunstancias mencionadas vienen como sea a acentuar el dramatismo y la urgencia del mensaje del alto mando militar suizo mas arriba mencionado. Y su escrito se reviste aun de mayor significación si se piensa que la Suiza es el único país de Europa occidental –fiel a su tradición bicentenaria- de neutralidad- a no formar parte de la OTAN (aunque sí lo haga en asociaciones tapadera de la organización atlántica)
El Guernica suizo (de los aliados) Bombardeo -disfrazado de "error involuntario", y en sucesivas andanadas (el Primero de abril del 44)- de la localidad de Schaffhausen, enclave suizo del otro lado del Rin -en su frontera Norte, con Alemania-, a base de bombas incendiarias que causaron no menos de cien muertos y centenas de heridos, y que destruyeron gran parte de la ciudad. Los bombardeos aliados se prosiguieron hasta el final de la guerra en la Suiza alemana, Zurich y Basilea, figurando entre las ciudades bombardeadas.-, buscado a toda costa la rendicion del pais alpino que habia observado (como España) una actitud de neutralidad pactada -léase beligerante- a favor de la causa de los paises del Eje durante el transcurso de la guerra. Los aliados trataron a Suiza como un país enemigo aliado de Alemania, pese a su neutralidad oficial, lo mismo que hicieron con España, forzando a los dos países a una rendición condicional en el 45: por mediación del Vaticano en el caso de España y de instancias religiosas del mundo anglosajón de confesión protestante en el caso de Suiza donde el protestantismo era (y es) la confesión mayoritaria. Fueron rendiciones políticas -o para ser exactos, político/religiosas-, pero ni el ejército suizo ni el español mordieron el polvo de la derrota. Lo que invita a la esperanza
O felix culpa! Me vi expulso administrativamente de la Suiza hace ahora treinta años pero el desenlace aquel tan dramático de cuatro año de feliz estancia (anterior) en aquel bello país sito en el corazón (geográfico) de Europa hizo germinar una auténtica pasión/suiza en mí (como aquí ya lo tengo en más de una ocasión confesado) que acabaría desembocando con –como a modo de revulsivo- en un notable y marcado interés por aquel país, en especial por su historia y su geografía, que se vería exacerbado tras mi vuelta en vacaciones veraniegas allí el mes de agosto pasado, y que me llevaría a acabar dando con la clave de una de las particularidades mas atípicas de la Suiza y de los secretos que la cubren especialmente en relación con la Segunda Guerra Mundial.

España y Suiza, tan lejos (relativamente) y a la vez tan cerca una de otra. Por su pasado relativamente reciente sobre todo que ofrece tantos trazos comunes si se examinan de cerca (y sin prejuicios ni anteojeras) Y es que la neutralidad suiza como la española durante el último gran conflicto mundial no venia menos a esconder una neutralidad pactada (Francisco Umbral dixit) favorable a la causa del Eje, y por vía de consecuencia –a una rendición a las potencias (anglosajonas) vencedoras, tanto en el caso de los suizos como de los españoles. Una rendición que en el caso español se vio materializada por mediación vaticana, y en el caso suizo verosímilmente con la ayuda (a la vez) de instancias religiosas del mundo anglosajón de confesión protestante (la religión mayoritaria entre os suizos nota bene) Y lo atípico de su pasado explica lo atípico de su presente, como habré tratado de ponerlo de manifiesto en las líneas que preceden.

Atípico, igual a fuera del tipo o de la norma. Y la norma en este paso de un año a otro al que asistimos, lo viene a ser el pesimismo que hunde unos más y otro menos a la casi totalidad de los países occidentales. Como lo ilustran –alertando a su vez en su contra- la mayoría de los comentarios políticos a modo de balance y de prospectiva aparecidos en la prensa española las últimas horas, en particular en la prensa políticamente incorrecta (o de extrema/derecha) Y es contra lo que el comandante en jefe del ejército suizo se habrá insurgido en su mensaje (guerrero) de año nuevo y vida nueva

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