sábado, enero 16, 2016

IGLESIAS COMODÍN DEL REY

Carteles de propaganda del plebiscito que siguió a la anexión de Austria al III Reich (Anschluss) –el 10 de abril del 38- tras la entrada de las tropas alemanas unas semanas antes (el 15 de marzo) El referéndum tiene mala fama entre los garantes de la tradición democrática (parlmamentaria), por la utilizacion que hizo de él la Alemania nazi –en el Sarre, en Austria, en los Sudetes- y tras la Segunda Guerra Mundial, el general De Gaulle –en 1958, durante la guerra de Argelia- y sobre todo el régimen de Franco –Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947), Ley Organica del Estado (1966)- y más tarde, repetidas veces, tras la transición democrática, en forma de referendos nacionales o autonómicos. La diferencia con el referendum de autodeterminación de Cataluña con el que ahora se nos amenaza es que los anteriores lo fueron en un contexto de periodos de tregua –o de paz aparente- en la Guerra de los Ochenta y Años (léase la del 36), el referendum secesionista catalán daria fatalmente la señal en cambio de un reencederse de la guerra civil española interminable. ¿Lo tendrá en cuenta el monarca reinante ? Nada parece indicarlo, antes al contrario
Iglesias, comodín del Rey. Así parece que haya que interpretar las últimas innormaciones en los medios de la crisis política que atravesamos los españoles. El diario digital norteamericano Huffington Post –lagarto, lagrarto !- noticiaba ayer con gran destaque (en su versión en lengua española) que el rey recibiria a Mariano Rajoiy, Pedro Sanchez y Pablo Iglesias –por este orden- en el último día de los reservados en la agenda egregia (a lo divulgado en publico de la misma me refiero) a encuentros con los diferentes partidos y grupos parlmentarios con vistas a la resolución de la crisis.

Casi en simultáneo, se daba la noticia del « préstamo » de diputados del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez a los dos grupos que vienen impulsando el proceso separatista en Cataluña –Covergencia i Unión (en su nueva formula y nomenclatura) y Esquerra Republicana- para que puedan así formar grupo propio, algo en lo que todos, a izquierdas como a derechas ven una tentativa descarada del jefe del PSOE de formacion de un gobierno anti-PP con apoyo de los grupos « autónomicos » (que es como los medios califican, con un eufemismo a los grupos separatistas), viniendo a reiterar asi su rechazo de la gran coalicion que sigue pretendiendo presentar Mariano Rajoy en la próxima sesión de investidura.

Un proyecto –del de Sánchez- en el que cabría un papel clave –de partido bisagra- a Podemos y a Pablo Iglesias, que se veria así llamado a hacer de puente entre separatistas y « españolistas » (entre comillas) enCataluña con ayuda de su proyecto de referendum, en el que sigue insitiendo vuelta y dale el lider de la coleta, como lo puso ayer de manifiesto haciéndoselo asi saber al recientemente investido presidente de la Generalitat, sucesor de Mas.
Y franqueando asi -como no lo escapa sin duda al interesado- lo que viene a configurar una línea roja infranqueable para una inmensa mayoria de españoles entre los que me ecuentro. ¿Lo es o lo sigue siendo también para el monarca reinante Felipe VI ese redferendum de autodeterminación en Cataluña? La duda se admite. A tenor de todos los indicios que he venido vertiendo en sucesivos análisis sobre tema catalán en estas lineas.

El referéndum fue en la posguerra un (re) invento del general De Gaulle y no arrastra muy buena prensa que digamos entre los garantes de la tradición democrática (parlamentaria) en la medida que el nacionalsocialismo y otros movimientos análogos del periodo de entreguerras, se habían servido de él sin complejos, como ocurrió en el Sarre –bajo ocupación francesa tras la terminación de la Primera Guerra Mundial, en el Anschluss austriaco, y en los Sudetes (zonas de población alemana de la actual Checoeslovaquia) que registraron apoyos masivos en provecho de los designios perseguidos por sus mentores y organizadores, y por el mas autorizado de todos ellos, el propio Fuhrer.

O como ocurrió sin necesidad de ir más lejos en la España de Franco. Con una salvedad no obstante y es que aquellos referéndum del franquismo se dieron en periodos de tregua –de paz aparente- en la guerra interminable de los ochenta y tantos años, léase de la guerra civil (del 36) interminable y éste de ahora en Cataluña sería inseparable de un contexto de guerra civil re encendida como parecen presagiarlo todos los indicios.

¿Podemos fatalidad española ? No hay que ser desde luego ni muy sagaz ni muy cínico para darse rápido cuenta que lo suyo –como creo que ya lo dejé sentado en el libro que les dediqué, « Guerra del 36 e Indignación Callejera »- es una movida que nos vino de fuera, como el 15-M de los que aquellos se consideran los sucesores.

Y no hay que ser un lince tampoco para darse cuenta que lo del referéndum de autodeterminación en Cataluña no es algo accesorio en el programa podemista sino esencial e irrenunciable, hasta el punto que se puede ver en él el verdadero leitmotif y la verdadera clave de explicación del ascenso tan fulgurante de Iglesias y de Podemos en la política española.

Y eso explica sobradamente también el papel clave que viene a ser de pronto el suyo en la crisis política en curso, como lo ilustra el anuncio de que será recibido en ultimo lugar inmediatamente después de Sanchez y de Rajoy en la Zarzuela-, en la serie de encuentros del monarca con vistas a la resolución de la crisis y a la sesión de investidura en puertas.

Como si fuera la última baza del monarca, o la carta que se guarda debajo de la manga. ¿Como la de Cambó en visperas del 14 de Abril ? ¡Lagarto, lagarto! ¿Se prestará no obstante el monarca a seguir jugando el juego que nos marcan desde fuera? La pregunta sin respuesta

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