sábado, enero 31, 2015

BAJOS FONDOS CONTRA CLASES MEDIAS (PODEMOS Y EL ODIO DE CLASE)

Instantánea de la manifestación de hoy de Podemos en Sol. No eran un mar -como dice Libertad Digital (¿los sueños por realidad?)- pero sí que había banderas republicanas, –aunque comparativamente muy pocas para lo que cabía esperar-, y alguna que otra rojigualda (!), signos del carácter sedicioso de la manifestación y del partido que lo organizaba y de la cautela a la vez con la que avanzan. Una foto de guerra civil (”por otros medios”)- como la del 15-M- de la guerra interminable (del 36, de los Ochenta y un años) que hay que saber asumir como lo que es o pretende ser o seguir siendo para los recalcitrantes: una guerra de clases.
Consiguieron su foto, que ya es algo (“c’est déjà ça”, que le dicen belgas y franceses) Igual o parecida –en diurno- a la que les tiene hipnotizados  desde hace casi cuatro años como si fuera un fetiche, y me refiero a la famosa foto -nocturna- de la manifestación que dio (varias veces)à la vuelta al mundo y en primer plano (y con gran realce) de los medios y de la prensa global a escala del planeta, del sábado que siguió a la eclosión del 15-M, en el mismo lugar aunque bajo la luz o a la sombra del reloj de Gobernación (como un dios Moloch) Una foto de guerra civil como aquí ya lo dejé subrayado. Del reencenderse (“por otros medios” como diría Pío Moa)- de la guerra civil interminable, la de los Ochenta y Un años (hasta la fecha)

¿La de hoy también lo es? En la medida que se pretende un “intentarlo otra vez”, tras el fracaso polvoriento que la “spanish revolution” acabó cosechando (por sus propios méritos) hay que responder que sí. Se me dirá que había pocas banderas (republicanas) Las justas y suficientes para darle su nota (innegablemente) sediciosa a la concentración de hoy en Sol. Ya tendrán tiempo si triunfan de llenar la plaza –y España entera- a reventar de ellas. Pablo Iglesias que anda pidiendo perdones estos últimos días parece –a tenor de lo que se filtra en los medios- que anduvo comedido en su discurso.

Habló de España, de que “nuestro país” no se vende, lo que habrá abierto a no dudar las carnes de placer o de emoción a algunos de los neófitos (ilusos) que arrastra Podemos en lo sucesivo que quieren ver a toda costa en este partido y en su líder lo que no es, lo que no tienen, a saber, una idea de España mínimamente compatible con la que arrastran –de padres a hijos- muchos otros españoles. Una aldea/global como una plaza Jemaa el Fna de Marrakech –la meca de muchos indignados y perro flautas españoles- “a la española”, esa es su idea de patria/global, que llaman o tienen que llamar España por ahora -¡que remedio!- , pero que rebautizarían con gusto Al Andalus o Nueva Andalucía si la ocasión se presenta.
La guerra civil castellana (1366-1369), madre de todas las guerras civiles de nuestra historia, fue en sustancia una lucha de la nobleza contra el pueblo (que apoyaba a su rey) De la victoria de aquella surgiría la España contemporánea, algo que hay que saber asumir. La guerra del 36 aun en curso) fue y siegue siendo una guerra de clases, algo que hay que acabar sabiendo asumir también, recogiendo el guante del desafío –de órdago a la grande- que plantean los de Podemos. "La división de la sociedad es propia al orden político", escribía ya Maquiavelo, siglos antes de Marx y del marxismo. Aunque lo llamen corrupción, perro flautas e indignados (...)
Cien mil personas contó la policía -¡menos lobo! (ni la mitad, de todos es conocido el aforo de la Puerta del Sol)- y un poco más los organizadores. ¿Son muchas? No lo sé, no viví en España estos últimos treinta años –salvo visitas fugaces y estancias esporádicas- y no sabrían compararla en gentío e importancia con las “manifas” que marcaron y caracterizaron la transición que por lo que recuerdo se me antoja que eran (también) multitudinarias. Recuerdo en el invierno del 86-87, en los meses que pasé en Madrid antes de dar el salto a Bélgica (hasta hoy) una manifestación de rojelios -banderas rojas a profusión de todas las siglas y tamaños- con la que me crucé entre Colón y Alonso Martínez –en la que divisé al padre Llanos por cierto, al que llevaba como en volandas una mujer mucho más joven que él que lo sostenía por los hombros mientras marchaban (no miento)-, y a fe mía que conté varios miles, y no era sin duda más que uno de aquellos espectáculos cotidianos en el Madrid y en la España de aquellos años.

Cien mil personas (tal vez) son muchas pero dos cientos sesenta autobuses –que habrán sido muchos más tal vez- son muchos también y todo lleva a pensar que las cosas salieron conforme al programa previsto “de lo alto” No creo en las meigas pero hay las, y está claro para mí que fuerzas poderosas –en España y fuera de ella- están empeñadas en hacer de Podemos una alternativa creíble y un partido de futuro, de un futuro que esperan hacer presente o actual mas pronto de lo que muchos se piensan. República de profesores se llamó despectivamente a la II Republica que estos quieren reeditar ahora. Profesores brillantes (estos de ahora) no lo niego –y un tanto ágrafos, hay que reconocer también- pero no más brillantes que otros que no pudieron brillar (hasta ahora) como ellos (…) Profesores de todas formas, y no más que eso, con sus haberes y sus méritos innegables y también sus limitaciones.

Como sea, ya tienen un valor añadido o agregado adjudicado como partido u organización –en términos electorales (o pre-lectorales)-, despejando así las incógnitas –y ahuyentado las inquietudes- de muchos, a comenzar por las de sus mentores y patrocinadores. La radio estatal belga francófona, por ejemplo, les reservaba hoy muy de mañana sin esperar a que la manifestación se celebrase, un espacio del mayor realce en su diario hablado. Iglesias el deseado, Iglesias el mesías, el esperado. Como los griegos de Syriza, dentro y fuera de sus fronteras. Mariano Rajoy, en una réplica enérgica dando muestras por una vez de reflejos y de capacidad de respuesta, les echa en cara la imagen de España negra (sic) que están dando dentro, y fuera, regalándola gratis –habría que apostillar- ni vendiéndola siquiera, como ellos lo reprochan.

Y no le falta razón. Los desahuciados, los enfermos de hepatitis, los yayo flautas, los estafados por las preferentes que habrá evocado nominativamente Iglesias en su discurso no pueden pretender monopolizar la representación de España ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. Como la “chandalá”  del mundo antiguo (léase la hez de la sociedad, en sánscrito) –de enfermos, de deformes y de malhechos de toda laya, en sus cuerpos o en sus espíritus (léase “los pobres y desheredados”)- no podía arrogarse por ningún concepto la pretensión de reflejar de la forma que fuera la sociedad de las personas normales, ni en Roma ni en Palestina (…) Y a buen entendedor pocas palabras sobran.
¿Miembro del Opus –pese a su rojerío- el líder de Podemos? En la foto, Pablo Iglesias en el programa "El gato al agua", de Intereconomia, controlada por un notorio miembro la Obra. En un certero artículo –como lo son los suyos- escribe Yolanda Morín que “Podemos encontró su sustrato perfecto en los medios de comunicación de la derecha tradicional y religiosa” Lo que viene a sintonizar con los elogios y aplausos –que a fe mía que me sorprendieron- que le mereció a Pablo Iglesias el discurso del papa Francisco en el Parlamento europeo. Con la iglesia hemos topado, querido Sancho. ¿Podemos y Pablo Iglesias ahijados del papa peronista (de izquierdas)? Cosas veredes, querido Sancho (que farán falar a las piedras) Tal vez por eso –entre paréntesis- que le guste el Quijote a líder de Podemos. Y tal vez por eso que a algunos –miembros notorios de la Obra- se les haga ahora la boca agua con las palabras del mesías indignado y sus promesas
Marcados por el fracaso: la imagen que despiden fatalmente estos nuevos salva patrias y que viene a confirmarme o a corroborarme el reportaje de última hora en la radio estatal belga francófona mientras ultimo estas líneas. El fracaso de la “spanish revolution” del 15-M. Como lo delata el lugar escogido ahora de nuevo y también los eslogan, en particular ese de “¡si, se puede!” -prestado de Barak Obama-, el mismo que gritaban los indignados hace cuatro años (en el 2011) El otro tan manido entonces, el de “lo llaman democracia y no lo es”, por las razones que sean se lo guardan ahora en el bolsillo (con lo que prueban que no son tontos)

El tiempo dirá, los meses que aún quedan hasta que les llegue la prueba del fuego –léase de las urnas- pero mi apuesta sigue inamovible. No pasarán. Monedero, el doctrinario del grupo o lo parece, no habrá podido ser más claro en su discurso, “la democracia no la trajo el rey, ni Suárez, ni Fraga, al trajisteis vosotros”, léase el poder os pertenece, o en otros términos, que tiene que devolvéroslo (después de haberlo secuestrado “el régimen del 78”) Sobreentendido en una constituyente como la que anuncia ya por cuenta de ellos el boliviano Ivo Morales –erigiéndose en su heraldo o portavoz del otro lado del Atlántico- fuera de toda sospecha, lo que no han mentado en la manifestación pero que está en permanencia en su boca (y también en la mente de todos)

La vieja cantinela sobre la soberanía y la legitimidad que se arroga la izquierda española como en ningún otro país occidental: el poder pertenece al pueblo, que me diga a la calle, y lo detentores de la legitimidad no son otros que los indignados y perro flautas que llenaron plazas y calles en el 2011, y sus sucesores cuatro años después -grosso modo los mismos-, a saber los que apoyan ahora a Podemos y acuden a sus mítines y manifestaciones. España va bien, vista desde dentro como desde fuera. Y hay que atreverse a decirlo en voz alta y a proclamarlo a riesgo de escandalizar y poner de los nervios a algunos.

España no es Grecia. El problema del paro es esencialmente estructural -y no directamente ligado a la crisis financiera-, uno de los signos mayores de nuestra época ligado a la revolución informática y al desarrollo de la economía global, y la corrupción -en España me refiero- una histeria (y psicosis) colectiva a izquierdas como a derechas (o más exactamente a la extrema/derecha)- y no más que eso, aquí ya saben todos como pienso (en detalle) al respecto. Y lo habrán ilustrado un poco los discursos en la manifestación de hoy de los líderes de Podemos, de los que se deduce sin pena que para ellos corrupción es igual o equivalente a la menor muestra o atisbo de desigualdad con los que nos devuelven a los tiempos benditos del Terror durante la revolución francesa y al arma anti-corrupción (e igualitaria) por excelencia, la guillotina.
Contradictorio y desconcertante Umbral. Esta obra suya ya tardía –“Días felices en Argüelles”-la dedicaba al barrio donde vivió tras su llegada a Madrid, uno de ellos para ser exactos, y por las trazas, su preferido. que fue en el que yo nací y crecí, Arguelles, sí, una zona del mismo que ya no es Arguelles por obra y gracia del plumazo y el ordeno y mando de un alcalde socialista –Barranco el sucesor de Tierno- como aquí ya lo tengo señalado. No dejaba de ser y sigue siéndolo exponente emblemático de esos Madriles de derechas que Umbral denostaba en otras partes de su obra escrita –en “Teoría de Madrid” por ejemplo, un libro en edición lujosa (monumental casi), lleno de grabados del dibujante que firmaba junto con Umbral la obra- en donde mostraba su querencia y sus preferencias por un Madrid de barrios bajos, quiero decir del Rastro para abajo. sin duda parque fue allí donde nació. Y por allí abajo y siguiendo por las Rondas se acaba llegando en seguida al pueblo de Vallecas, jardín/sellado del líder de Podemos, y por Vallecas habría que traducir, no todo él sin duda alguna -dicho sea en descargo y honor de sus habitantes-, sino las zonas de preferencia de Iglesias –las más marcadas sin duda por el recuerdo de la guerra civil y la memoria de los vencidos y de sus crímenes (como los “del tren de la muerte”, de Jaén, julio del 36)-, y en general todo el extrarradio Este madrileño, tierra prometida de quinquis, gitanos y marginales de toda laya de antiguo. Y puesto a elegir, que parece ser que es así como Iglesias está planteando el reto por lo que se ve, –de barrios bajos, contra clases medias, de “pobres contra ricos”-, está claro que no cambio mi Madrid, el mío –esos Madriles de derechas (la mayor parte del casco urbano de la capital de España, en definitiva)-, por nada del mundo
Y en la misma línea de ideas, la pobreza -ya sea infantil o de adultos- no es hoy por hoy en España más que una psicosis o una aprensión colectiva provocada y alimentada (artificialmente) por grupos u organismos diocesanos o sin serlo. Y también -que todo hay que decir- por las prédicas de un papa demagogo e irresponsable. No hay hambre en España por mucho que algunos se alimenten (políticamente) de ella. Lo dije y lo repito, que por eso me insultaron (anónimamente), lo que me valió ya un proceso –el que yo les monté me refiero-, y sigo en mis trece. La pobreza que pueda haber –que los medios exageran- no deja de ser residual sectorial y muy minoritaria.

Tu España no es la España real, me replicará aquí tal vez alguno. La España o si se prefiere el Madrid o los Madriles de derechas, se me dirá, que tanto denostaba Umbral (de boquilla, y que en el fondo adoraba), esos fueron, lo admito,  el escenario y decorado y horizonte de mi infancia y adolescencia y lo siguen siendo en mis vueltas fugaces y periódicas desde Bélgica donde resido. Una España no menos real y representativa -¡por favor!- que la que pueda representar el barrio de Vallecas o ciertos sectores o barriadas del mismo que me diga, y otros lugares del extrarradio madrileño que parecen ser el horizonte geográfico y mental del líder de Podemos por lo que dice, y por la manera -y los modales- como se expresa.

Una España, la que siento mía, de clases medias (abrumadoramente) mayoritaria –que pasaron a engrosar en las últimas décadas, en aluvión, una nube de nuevas/clases, de recién llegados (y en buena hora, con reservas)-, frente a la España de barrios/bajos –léase de bajos fondos- que pretendieron reivindicar y representar –como sus portavoces privilegiados- los indignados del 15-M y siguen reivindicando a todas luces los de Podemos. La que les pertenece propiamente, o la que les tira –en el fondo y en lo más hondo- apenas. Ese es el reto que plantean Iglesias y los de Podemos al conjunto de los españoles, que hay que saber asumir, recogiendo el guante del desafío, sin escrúpulos ni complejos. Desde ya (como decían los rojelios de la Universitaria de mi época)

Antes de que sea demasiado tarde, que el tiempo pasa volando y en un santiamén se verá cumplido el plazo que nos tienen marcado los que quieren decidir a toda costa nuestro destino, fuera de nuestras fronteras. Una España de clases medias frente a la otra/España de extrarradios y bajos/fondo, ese es el dilema, el reto que me diga que plantea Podemos con su odio de clase. El de tener que asumir esa lucha o guerra -de clases (interminable, de los ochenta y un años)- si queremos ganarla (y superarla) de una vez por todas

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Se llama Pablo en honor al fundador del socialismo español. A su tío-abuelo materno le fusilaron en la Guerra Civil española. Su abuelo paterno, socialista y comandante del Ejército de la República, fue condenado a muerte y pasó 5 años en prisión. Su madre, una abogada laboralista, la primera de su familia que llegó a la universidad, militó en la clandestinidad, al igual que su padre, Javier Iglesias (Madrid, 1954) inspector de Trabajo y Seguridad Social, que conoció la cárcel durante la dictadura franquista y que según su hijo, fue miembro del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota).
Hay fotografias de Pablemos fumando cigarrillos en compañia de Santiago Carrillo (tambien fumador acerrimo de cigarrillos rubios de Sudafrica)
http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/9974/Pablo%20Iglesias%20Turrion

Juan Fernandez Krohn dijo...

De lo que dices sabía casi todo, dices también que su madre fue la primera de su familia en llegar a la universidad, sobreentendido, de extracción humilde, léase del bando de los vencidos de la guerra civil en esa dialéctica de pobres y ricos que estos han vuelto a poner de moda ahora. Pero yo me permitiría dudarlo, el que figurase entre los laboralistas de Atocha no es concluyente en ese aspecto como no lo era en el caso de una de las víctimas de aquello, Benavides, nieto del general Ordaz, que yo conoció siendo él un niño en los veraneos de Sigüenza, hijo de un registrador de la Propiedad, una familia que no ofrecían un perfil de provenir del bando de los vencidos del 36 sino más bien todo lo contrario, por mucho que les entrara el sarampión del concilio –eran aquellos años-, como a su hermano mayor, Pablo, estudiante de ICADE -en donde yo no ingresé porque mi padre no podía permitirse esos desembolsos (mensuales)- hoy embajador creo, que fue amigo mío. ¿Después de todo, no se jactaba el mismo Carrillo que tú citas de haber contado en sus filas durante la transición un montón de hijos de vencedores?

Como sea, sigo pensando que no veo motivo ninguno del trato preferencial (y discriminatorio) que se mereció este hombre –mucho más joven que yo por cierto- por parte de “los medios de la derecha tradicional y religiosa española” –Yolanda Morín dixit-, de Intereconomía por ejemplo, que son los más que lo habrán promocionado, hasta el punto que se puede decir que es una criatura de ellos. ¿Será acaso un título preferente–para esos insignes miembros de la Obra o hijos de la Santa/Madre- el que el abuelo de Pablo Iglesias que tú citas tuviese una actitud tan destacada en la guerra civil en el bando de los que quemaban iglesias y asesinaban eclesiásticos y religiosas –en Extremadura además, y en Badajoz ¡dios/santo!-, y del que incluso se puede conjeturar –pese a las versiones edulcoradas de su actuación en la guerra civil que nos están vendiendo ahora- si no formó parte él mismo, tras haber sido rechazados por las fuerzas nacionales en los Santos de Maimona -en donde confesaba que había combatido- y tras haberse replegado sobre Villafranca de los Barros de los milicianos que intentaron quemar –justo antes de la entrada de la columna Castejón- la iglesia parroquial de aquella localidad llena a abarrotar de prisioneros políticos, entre ellos muchos eclesiásticos cabe suponer, con todos ellos dentro por cierto (…) como lo dejé sentado en una de mis entradas de este blog hace unos meses.

La iglesia es sabia y perdona, pero no a todos por lo que se ve. Y a mí a todas luces, en los medios no sólo propiamente eclesiásticos sino simplemente en os ambientes de seglares en la órbita de la iglesia española no se me perdonó hasta ahora, y se me sigue tratando como un apestado a todas luces. ¿Tenía menos derecho yo acaso a que me invitasen a esos programas? Yo no era catedrático –ni ahijado del manitú Berzosa- como él, de acuerdo, pero no creo haber dado menos muestras que él de solvencia intelectual e ideológica –aunque sea de un signo contrario al suyo- como lo ilustra este blog que mantengo actualizado a diario desde hace año y medio y el anterior de Periodista Digital en el que hice lo propio durante cinco años –más de tres mil artículos (tres mil) hasta que me dieron de baja sin más explicaciones-, y no precisamente con articulitos o esquelas a penas, y muchos aquí pueden atestiguarlo. O el libro que me ha publicado hace unos meses Círculo Rojo que recoge la tesis de doctorado que estuve preparando durante dos años en la Universidad Libre de Bruselas y que al final no pude defender por culpa de la ley de la memoria histórica, como ya tengo denunciado, lo que por cierto que no hubiera sido el caso de Pablo Iglesias (continúa)

Juan Fernandez Krohn dijo...

Él tiene un programa o una cadena de radio de acuerdo –con mucha difusión o poca no lo sé-, pero producción escrita/propia (por lo que tengo visto y buscado) muy poca (…) y lo mismo cabe decir de sus colegas y compañeros de partido. Umbral les hubiera tratado de ágrafos (sin misericordia) Y sobre todo, antes de que empezase su ascenso espectacular en los medios y en la política española, no creo que se pueda pretender que Pablo Iglesias tuviera una dimensión mediática más acentuada de la que para bien o para a arrastra el que esto escribe, como lo ilustra el reportaje –a toda plana, entrevista incluida- que me dedico en octubre del 2008 el diario el Mundo. ¿No me podrían haber ofrecido ellos también –por razón de afinidad ideológica (en teoría al menos) aunque solo fuera- una tribuna para poder explicarme a la opinión pública española y en particular a los católicos españoles, mi medio sociológico y familiar de procedencia? (ccontinúa)

¿Quieren promocionar (sólo) a rojos e hijos de rojos por venganza contra el PP –o algunos de sus sectores- o porque con el tiempo y una caña –y el concilio y el posconcilio y que sé yo- acabaron más rojos que los rojos –como el padre Llanos, amigo de Carrillo y en vías de canonización- sin que se note? Tal vez que sea su derecho, pero que no pretendan que nos traguemos el gazapo (tan enorme) muchos españoles. ¿O acaso sólo tienen derecho a soñar y a vender sus sueños en la España de hoy los hijos de los vencidos del 36 (con nihil obstat) y a proseguir así por ende la guerra civil interminable? Saludos

Juan Fernandez Krohn dijo...

Vuelvo sobre el tema porque lo juzgo de interés para mis lectores. Más de tres mil artículos y medio millón de visitas –por contador- en la blogosfera de Periodista Digital, con mi nombre y apellidos, desde octubre del 2008 hasta septiembre del 2013, sin faltar a mi cita diaria, con artículos incluso más extensos (o muchos más) de los que escribo actualmente en mi blog, que confieso tenerlo un poco difícil con la brevedad, que es cierto que a veces es indispensable. Y (nota bene) sin que se me pagara ni un céntimo (que no pedí tampoco)

Al final, tuve derecho como toda explicación a un breve mensaje por internet de José Manuel Vidal, director de la sección religiosa –Religión Digital- de la publicación- en la que me comunicaba escuetamente que el director de PD, Alfonso Rojo había decidido desactivar mi blog porque (textual) habían recibido amenazas varias de llevarles a los tribunales por culpa mía y preferían no correr riesgos. Por supuesto que no se me devolvieron mis artículos, algo a lo que sigo pensando tener derecho.

Alfonso Rojo, tertuliano habitual del Gato al agua y de otros programas televisivos en los que coincidió con Iglesias (o con su novia), no me podrá negar pese a todo que el niño bonito de Podemos –y de los medios españoles- me ganaba (por mucho) en gusto de la provocación y en materia de incorreción –y grosería incluso- en el lenguaje desde luego, y en los modales, como creo que él pudo comprobarlo a sus propias expensas.

Y a fe mía que no veo más explicación de ese trato discriminatorio que un veto eclesiástico o el no disponer del níhil óbstat que no le habrá faltado -pese al rojerío del que alardea tanto- al líder de Podemos en cambio.

Saludos