domingo, julio 26, 2015

ASSAD VIENTO EN POPA

Dublín 1921. Vísperas de la independencia irlandesa. Un miembro de los Black and Tans -“De Caqui y en Negro”-, paramilitares pro británicos en lucha contra el Sinn Fein, montando guardia a la puerta de un “irish pub” armado de una pistola y empuñando un fusil ametrallador. El gobierno británico iba a entregarles poco después a su triste suerte. Wiliam Joyce, alias “Lord Haw-Haw”, locutor de radio Berlín en lengua inglesa durante la Segunda Guerra Mundial y condenado a la pena de horca (y ejecutado) en el 45, un niño entonces, venía de allí precisamente (…) Los modernos imperios –y grandes potencias- no hicieron honor a las glorias y a la grandeza del Imperio Romano que no dejó nunca en la estacada a sus aliados. Roma no paga a traidores. Siempre fieles hasta la muerte. Y el eje del Islam xií –entre Siria y el Irán- está ahora por todos los indicios a punto de dar una lección en extremo mordaz a occidentales en la materia
Cambia el viento en Siria. El vuelco brusco en la postura del gobierno turco de Erdogan –el de la Alianza de Culturas y de Civilizaciones, amigo (intimo) de José Luis Zapatero- dando inicio desde hoy a una serie de incursiones aéreas contra el Estado Islámco (EI) en Siria y contra el PKK kurdo en Irak (nota bene, y no en Siria) marca indiscutiblemente un antes y un después en la marcha del conflicto. En los últimos meses veníamos asistiendo a un repliegue –jaleado en los medios de la prensa global que veían en él un claro anuncio de derrumbe inminente- del régimen sirio sobre la zona habitable del país –menos de la mitad de su territorio- siguiendo un eje Norte/Sur, Homs-Damasco y Latakía, mientras las tropas leales a El Assad se veían en grandes aprietos en la zona de Alepo -Norte de Siria (cerca de la frontera turca)- donde habrán venido mateniendo un largo asedio sobre sectores de la ciudad -completamente en ruinas tras cuatro años de conflicto-, en manos de los rebeldes desde el primer año de guerra.

El viento habrá empezado a cambiar de dirección tras la firma hace diez días de un acuerdo entre el Irán y los Estados Unidos –y otras grandes potencias, China, Rusia, Inglaterra, Francia y Alemania- a cuento del programa nuclear iraní que se habrá visto inmediatamente bajo el fuego de la crítica del gobierno israelí de Benjamín Netanyahu. Y el anuncio del vuelco en la política del gobierno turco en el conflicto sirio viene ahora a desmentir especulaciones de los más altos vuelos en los medios de la prensa global conforme a los cuales la firma del acuerdo nuclear lo habría sido a costa del régimen sirio de Al Assad al que esos mismos medios juzgaban desahuciado con la pérdida de su más estrecho aliado sobre el terreno, en vías de desengancharse y de desentenderse del tema (a sus ojos)  tras la firma del acuerdo con la primera potencia del planeta.

No obstante otros signos coincidentes apuntan igualmente en la dirección del reforzamiento de lazos militares entre el régimen del Assad y su aliado iraní. Si se confirman, si el acuerdo nuclear deja las manos libres en vez de atadas al Irán en el conflicto en Siria, será un bonita lección del mundo musulmán –en su versión xií nota bene- a los países occidentales, en materia de lealtad a las alianzas, lo que hizo grande al Imperio romano y a la Roma imperial –que no pagaba a traidores- y habrá tanto desacreditado a las modernas grandes potencias. A los Estados Unidos en Vietnam por ejemplo donde dejaron caer uno tras otro a todos los gobiernos pro occidentales –a comenzar por el de Ngo-Dinh-Diem, fiel aliado suyo-, a Francia en Argelia, donde dejaron abandonados a cientos de miles de harkis -y sus familias- a su suerte, que habían luchado (valientemente) a favor de Francia contra el FLN.

Y como había hecho Inglaterra al final de la Primera Guerra Mundial en Irlanda con los paramilitares pro británicos –“Black and Than” (“En Caqui y en Negro”)- y con sus familias tras la declaración (bilateral) de independencia irlandesa (1921) Y más cerca de nosotros (en el tiempo), como lo hizo el régimen de Franco en la Segunda Guerra Mundial a partir de la primavera del 42 cuando cambió el viento -del lado de África del Norte- en la marcha del conflicto en vísperas de la ofensiva alemana en dirección de Stalingrado.

El inicio de los ataques del ejército turco contra el EI en Siria lo cambia todo de golpe, cerrando para comenzar las bases de retaguardia del Ejercito Islámico dentro de territorio turco por donde hacían transitar sus rehenes y sus expolios arquitectónicos –en las ruinas de Palmira por ejemplo- y por donde les llegaban sustancialmente casi todos sus refuerzos en armas ,y en voluntarios procedentes de países suníes y de la inmigración musulmana (mayormente suní) en buen número de países europeos. Y la autorizacion concomitante de utiización de las bases del ejército turco por los Estados Unidos convierte a éstas nota bene en las bases USA más proximas de esos frentes de guerra, que hasta ahora venían sirviendo a partir de bases más lejanas, en Irak o en la Araba saudí.

El cambio de actitud de Erdogan se habrá visto precedido de una concatenación de incidentes graves, a comenzar por el atentado de un joven islamista turco que causó hace pocos días la muerte de unos treinta militantes pro-kurdos en territorio turco, seguido del ataque en represalia de milicias kurdas con un saldo de dos muertos entre las fuerzas de seguridad turcas – acusadas de connivencia y de complicidad con el terrorismo islamista.

Completa el cuadro en el que se enmarcan los recientes acontecimientos, la crisis política en Turquía, que llevan ya un mes y medio sin gobierno tras el desenlace de las recientes elecciones en las que el partido en el poder –islamistas (“moderados”)- resulto ganador pero perdió por vez primera tras doce años en el poder la mayoría absoluta, y por la actitud de la opinión pública turca mayoritariamente opuesta a la actitud del gobierno de Erdogan de intervención (apenas velada) –en contra del régimen de Assad- en el conflicto sirio.

El cambio brusco en la política siria del gobierno turco supone además un grave revés para países circundantes como la Arabia saudí y el Qatar, enemigos jurados del régimen del Assad y que se ven de nuevo directamente envueltos (por su cuenta) en un conflicto armado con el régimen iraní en el Yemen, teatro de una de las primeras revoluciones de las primaveras árabes hace cuatro años.

¿Y España y la política exterior española en esto? Ya se sabe cual es, la de seguir (ciegamente) consignas e instrucciones de fuera, tras haber dejado caer a un régimen amigo, con el que nunca habíamos tenido problemas, en medio de una histeria anti-Assad de la casi totalidad de los medios españoles, con pocos parangones –de sectarismo y de beligerancia unánime, injusta y partidista- por no decir ninguno en las últimas décadas. Y todo hace pensar que el cambio de actitud del gobierno de Erdogan en el conflicto sirio les pilla ahora con el pie cambiado a los medios españoles, y sin duda también a su clase política y a su diplomacia.

Como lo ilustra el artículo que dedica al tema el diario el País en su edición de hoy en el que se viene a presentar el cambio de actitud –tras una larga conversación nota bene con el mandatario norteamericano Obama- del jefe de gobierno turco, como un mercadeo por el que Erdogan se habría comprometido a intervenir militarmente contra los islamistas a cambio de obtener garantías del establecimiento de una zona de exclusión aérea en el espacio aéreo sirio colindante con Turquía, como la que dio paso hace cuatro años a la intervención de la Otan en Libia contra el régimen del coronel Gadafi como así lo están vendiendo los medios turcos a su opinión pública.

Sin importarle aparentemente al corresponsal del País en Estambul los desmentidos explícitos de la prensa global anglosajona en las últimas horas, que recogeen el mentís explícito de alto cargos (militares) de la administración americana, que en los contactos de Erdogan con Obama se hubiera tratado de esa zona de exclusión aérea. Lástima que todo llega tal vez un poco tarde para los periodistas españoles secuestrados en Siria días pasados que entraron nota bene en la za de Alepo controlada por islamistas a partir de la frontera turca.

El amor, no obstante, no conoce fronteras y esa querencia pro islámica (léase islamista) tan fuerte –que ya denuncié ne anteriores entradas- propia (e inseparable) a la mentalidad indignada del sector de la juventud española  que protagonizó mayormente el 15-M y que apoyan y jalean ahora a Podemos (y a sus m arcas/blancas), no se cura apenas con controles fronterizos o de aduanas. Si no hubiera sido por Turquía ya se las hubieran arreglado esos jóvenes periodistas indignados españoles para entrar en territorio sirio por otros sitios, por Israel, por el Líbano, o por Jordania.

Mala suerte de todas formas. Y ahora a esperar acontecimientos –noticias de los secuestrados me refiero (que esperamos y deseamosq ue no sean malas)-, y a la guerra de propaganda redundante fatalmente a favor de los islamistas- que a no dudar el asunto traerán fatalmente consigo en los medios españoles

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