domingo, noviembre 02, 2014

Flor de Altas Cumbres Sonrisa (poesía en domingo)

El tiempo disuelve todo
igual que ácido o cal viva
hasta ese poso que arrastro
que me reservó la vida
a golpes con mi destino,
de tristeza y de amargura.

Que ya casi no siento ¡Albricias!
Se olvidaron de mí de pronto
estallando en carcajadas
Curando -¡mano de santo!-
y contagiándome su risa

Flor de altas cumbres ¡Sonrisa!
Que me volviste a la infancia
radiante, solar, bendita
Me reí mucho de niño
con el tebeo aquél (“La Risa”)
que me abrió un mundo de sueños,
mi primer recuerdo en tinta
(Año del Cincuenta y Cuatro,
Navidades en familia)

Y fue aquella risa infantil
la que me salvo sin duda,
la que sembró en mi alma hasta hoy
un aroma de poesía,
la que me salvó de caer,
con la fuerza de su música,
en el marasmo o el declive,
como las flores marchitas.

Quédate por favor, no huyas
tan frágil siempre y huidiza,
sonrisa de mis amores,
que si te quedas conmigo
me sonreirá (¡ja, ja!) la vida
Y me limpiaré de arrugas
Y de complejos de culpa

¿Reírme yo? ¡De mis cuitas!
Como esas risas que se oyen
de golpe, tan imprevistas,
cual bocanadas calientes
de humor y de simpatía
-en la canción del verano,
aires del Caribe y Cuba-
que lo inundan todo a un golpe
en las almas más sombrías

Ríe, ríe siempre mi alma
hasta que la Muerte diga,
te hiele en los labios ¡Linda!
¡Linda flor de mis suspiros
de mis sueños (y locuras)!

Sonrisa, mi fiel amiga
para lo bueno y lo malo,
en tristezas y alegrías
y al cabo de mis mil luchas,
que ganaré estoy seguro
con tu aliento y con tu ayuda,
y sonreiremos por siempre
al alba del nuevo día,
de la nueva era del mundo,
de Triunfo que avecina

¡A ti Risa Eterna, Salve!
¡Flor (gentil) de Profecía!


Me hiciste aceptarme
de la cabeza a los pies,
eso es lo que a tí te debo,
lo que yo no veía, mujer

Porque te estoy viendo (amor)
calándome de una vez
en esa (vieja) instantánea
como yo no lo supe hacer

Porque en aquellos instantes,
en el trance tremendo aquel,
cuando embestí y destapé
todo lo que llevaba dentro
me apoyaste (yo lo sé)
con tus ojos de testigo
o de espectadora fiel

O lo hubieras hecho
¿Qué mas da lo que entonces fue
-que (casi) todos lo vieron-
o lo que de un tris pudo ser?
Que sé que tú me apruebas
recordándote mi ayer

Que es mi ahora, y el mañana
que me aguarda tan tranquilo
entre sueños de amanecer,
de un despertar de novela
en tus brazos, en tu piel

Diosa mujer y tigresa
y loba feroza (sí) y cruel
cuando quiere o se le antoja,
y cuando quiere (a saber por qué),
novia tierna de un dios/hombre
que es lo que yo aspiro a ser:
un dios/padre de mí mismo
cuanto más dios, mas hombre (¡ves!)
más humano y más tierno y tuyo,
loba blanca ¡Por ti seré!

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