jueves, agosto 07, 2014

"BRIGADISTAS" ESPAÑOLES CON LOS PRO-RUSOS DE DONETSK

Esta obra de León Degrelle que me leí -en la misma edición- durante mis años universitarios me marcó, lo reconozco. La podían haber suscrito, dicho sea de pasada, muchos de ideología política distinta de la de su autor, si no en las antipodas del mismo incluso, como le ocurría al autor del prólogo, el muy liberal Gregorio Marañón. Degrelle gozó de una innegable popularidad en Epaña, y un factor que influyó sin duda en su buena imagen entre algunos -y en el refugio que se le brindó en España hasta el final de su vida (...)- lo fue sin duda la actitud de (prudente) distanciamiento que guardó durante nuestra guerra civil en la que tomó claramente partido, pero sin involucrarse directamente con envío de voluntarios. Un ejemplo a seguir en el conflicto en curso en Ucrania
Me pongo a escribir sin haberme repuesto aun del todo de la sorpresa. Y es de una noticia en la presa digital de hoy dando cuenta de la presencia de brigadas internacionales (sic) en las zonas de Ucrania oriental controladas por la rebelión pro/rusa y recorriendo los videos que la acompaña y las declaraciones de los interesados llega a la conclusión que por el momento solo son tres los jóvenes occidentales que se han lanzado a la aventura, dos de ellos españoles, uno de Madrid afincado en Asturias (desde el 2010) y otro de Cartagena.

De sus declaraciones (en inglés) y sus ademanes -puño en alto (faltaría), bandera tricolor acompañando - se desprende desde luego que tienen en la cabeza una borrachera (juvenil) de memoria de los vencidos de la guerra civil y no mucha experiencia de la vida (y mucho menos de la guerra) ¿Perro flautas? No lo diría, en el umbral más bien entre lo uno y lo otro, entre la marginalidad social y la esfera de los jóvenes normales de su generación, una barrera que tal vez inconscientemente querrían cruzar -esa u otras, del tipo que sean (...)- con la aventura en el que acaban de embarcase ahora. Me dan pena más que otra cosa, y también me plantean serios interrogantes para qué negarlos, que voy a intentar resolver o responder en estas líneas.

Opté resueltamente en este blog desde que dio inicio la movida del Maidan (en ucraniano, plaza, una palabra de origen persa),en el centro de Kiev, el mes de n noviembre pasado, (...) en favor de la Unidad y contra las apariencias, quiero decir que acabé concluyendo categóricamente –como me ocurrió en las guerras de los Balcanes- de qué lado estaban los auténticos separatistas, para lo que partí de la base histórica irrefutable que Ucrania y en particular la villa de Kiev -como Toledo para los españoles- fue la cuna histórica de la nacionalidad rusa, la Pequeña Rusia, como históricamente se la conocería. Y por eso esta noticia y la perspectiva sombría que puedan acabar crear émulos me ponen ante un dilema.
La Legión Nacional, grupo de estructura paramilitar, refractario (al contrario que el rexismo) al sistema electoral, y el más antiguo movimiento fascista en Bélgica (fundado en 1922) Un tabú espeso le envuelve en el recuerdo, tanto en la historiografía como en la memoria colectiva de los belgas. ¿Sus resonantes campañas callejeras en favor de la España nacional durante la guerra civil española, causa última de ese ostracismo? Es muy posible. Tuvieron mas arraigo en zona flamenca que el REX de Degrelle, y son considerados por muchos como el embrión primero de la Resistencia Belga, bajo el nombre de Ejército Secreto. Su fundador falleció en deportación en Alemania (en 1944) Pero nada lo recuerda en Bélgica hoy dia y en todos los años que habré vivido aquí no le oi evocar practicamente nunca. ¡Laberintos de la memoria por estas tierras de Flandes!
Nadie nos pide tanto a los españoles, ni siquiera a los que venimos sosteniendo la causa pro/rusa en el conflicto en curso en aquella zona geográfica, contra viento y marea. Como no se lo pedían a muchos partidarios extranjeros de la España de Franco durante la Guerra Civil a la hora de deber presentarse voluntarios y partir en dirección de una España en llamas. Así, Leon Degrelle mantuvo una actitud de equilibro (un tanto acrobático) innegable hasta el final de la Guerra y su movimiento rexista que arrastraba una buena parte de la juventud belga (francófona) de entonces no organizó banderines de enganche de voluntarios al contrario de lo que hicieron otros movimientos fascistas o fascistizados en distinto países de Europa (por ejemplo la Guardia de Hierro, en Rumania) O como hizo incluso un grupo belga paramilitar más propiamente que político –la Legión Nacional- que sí que organizo grandes campañas de agitación callejera en favor de los nacionales durante la guerra civil española.

La presencia de los dos jóvenes brigadistas españoles en las zonas de conflicto habrá sido explotada a fondo y sin falta en los medios rusos –y también en algunos españoles- como parece de deducirse de los videos que acompañan a la noticia. Con evocaciones inevitables a la resistencia anti-franquista y a Franco, fugaces no obstante, como de pasada y de prisa (a ver si cuela) España no es Rusia y las mentalidades no son las mismas, ni el comportamiento de los medios idéntico en un país y en otro. Y por los ecos que nos llegan la propaganda difundida en los medios rusos en el tema Ucrania parece poliédrica más bien que monolítica, en función de los gustos del consumidor, en los países occidentales. Yo la llamaría más bien bizantina y como tal, irreductiblemente inapta a verse traducida (del todo) en parámetros y coordenadas propios a las mentalidades occidentales.

Y así si en relación con España, la propaganda en curso en los medios rusos por cuenta de del tema Ucrania prefiere privilegiar la nostalgia de la época soviética, en relación con alemanes parece en cambio dar prioridad a la puesta en relieve de la conexión eslavo/polaca de la Junta de Kiev (como la llaman) con lo que parecen haber conseguido atraer según las noticias jóvenes alemanes de extrema derecha. Ni un joven español de carne de cañón en el polvorín ucraniano ni de un lado ni de otro, la consigna de la hora que estamos viviendo. Ese es el mayor servicio que podemos prestar los españoles en aras de la verdadera construcción europea, sin exclusión de Rusia por supuesto, que tiene tantos derechos y más a sentirse europeos y a verse integrados en la construcción europea que torso países y otras culturas que habrán llamado a la puertas de la UE (como es el caso de la Turquía)
Joris Van Severen, el Degrelle de los belgas flamencos (pero sin la suerte que el líder rexista) Era hijo de un notario de Brujas, de una familia católica y bilingüe. Mantuvo una distancia rigurosa hacia el bando nacional durante la guerra civil española -caso insólito entre los movimientos fascistas europeos- con su consigna célebre de no intervenir en un conflicto extranjero (sic) (...) Lo que reflejaba sin duda no solo una actitud prudencial como la de Degrelle, sino serios tics historicos anti-españoles -además del tema vasco (...)- incrustados en la memoria colectiva de los belgas en particular del lado flamenco. Curiosamente, el nombre de su movimiento, Verdinaso, era un acrónimo latinizado (Verbond van Dietsche National Solidaristen) compuesto de palabras latinas por su mitad (...) Y el emblema del movimiento era, curiosamente también, la rueda de una de esas esclusas típicas del paisaje flamenco, como las que en los tiempos de la guerras de Flandes defendieron los Tercios españoles contra "los mendigos (gueux) del mar", piratas aliados de los protestantes y endiosados hoy en la memoria reconstruida de los flamencos. Murió acribillado a tiros por aduaneros franceses que le llevaban custodiado después de haber sido secuestrado por funcionarios belgas, tras la ruptura de hostilidades,  al comenzar la segunda guerra mundial, durante un bombardeo alemán, en un localidad francesa limítrofe con la frontera franco-belga
Son extremamente ilustrativo no obstante los videos que aquí comento (y recojo) del ambiente que reina en la republica (autoproclamada) de Donetsk: banderas rusas (post soviéticas) y banderas de San Jorge de la victoria en la segunda guerra mundial –la guerra patriótica en la propaganda estaliniana-, y en cambio ni una bandera roja, ni hoces ni martillos tampoco. Y una referencia histórica no obstante inconfundible y omnipresente, la del monolito (en reproducción) del monumento -en las inmediaciones del lugar de la batalla- conmemorativo de la batalla de Stalingrado (…) Memoria procelosa, y a la vez un tanto engañosa, hay que reconocerlo. Nada de chusma miliciana en esos videos, como sea, ni de ese desharrapamiento ni ese desaseo que arrastra –como grabados al lagua fuerte- la memoria de los vencidos del 36 –vista al menos en la optica de los que vencieron entonces y de sus descendientes (…)

Nacionalismo ruso o pan ruso en sustancia, sin fiebres subversivas ni miasmas bolcheviques. Y esa misma impresión –de novedad de un fenómeno nuevo, inédito- es la sue se desprende repasando el perfil –y las fisonomías- de las principales figuras que encabezan la rebelión pro-rusa. Nada que ver con los bolcheviques de la revolución ni con los “apparatchik” de la era soviética, por mucho que los denigre la prensa occidental en particular la prensa francesa de izquierdas –el diario Libération por ejemplo- que tiene mucho que callar en cambio y que hacer olvidar de los tiempos anteriores a la caída del Muro, en relación con la antigua Unión Soviética.

Asi es desde luego como algunos vemos la situación desde luego. Una pregunta capciosa, dicho sea de pasada, la que cabría hacer a los dos jóvenes brigadistas españoles, y es la de qué opinan de Podemos. Porque todos los índices apuntan a que el partido emergente –a la izquierda del tablero- en la política española se encuentre en relación con el conflicto de Ucrania del otro lado de la barricada del que se han colocado esos dos jóvenes voluntarios (brigadistas) españoles.
Ejemplar de la revista del Ejército (ruso) Blanco, "Centinela", editada en París, del 15 de octubre de 1936, dedicada a los defensores del Alcázar. La participación de voluntarios rusos blancos en la guerra civil española no fue anecdótica ni testimonial apenas tampoco. Fueron varios centenares, alistados en el Tercio de requetés María de Molina, en la Legión y en otras unidades del bando nacional. Y sobre todo su participación en la guerra civil española le costó a la vida a su líder y mentor supremo, el general Yevgueni Miller, uno de los jefes de los ejércitos blancos durante la guerra civil rusa, secuestrado en París en 1937 y asesinado -sin formación de causa- en la Lubianka en Moscú a manos de la policía soviética por orden de Stalin. En mayo de 1939
Lo dicho, una neutralidad favorable a la insurrección pro-rusa la que entiendo seguir manteniendo en esta blog, como hasta ahora, análoga mutatis mutandis a la que guardo España durante la Segunda Guerra Mundial a favor de la Alemania. ¿Y la División Azul?, se me replicara. Aquello fue una deuda de guerra en retribución de la ayuda –valiosa y decisiva- de Alemania nazi al bando nacional durante la guerra del 36.

No es el caso en el asunto que nos ocupa. Los españoles arrastramos un contencioso histórico con el pasado soviético de Rusia y de los rusos –como lo ilustran los dos episodios emblemáticos en extremo de la intervención soviética del lado de los rojos en la guerra civil y el protagonismo de la División Azul en el frente del Este durante la Segunda Guerra Mundial-, que tendrá que ser resuelto y solucionado definitivamente en un futuro próximo. Entre tanto, nuestra actitud como españoles, por un imperativo elemental de patriotismo y de solidaridad europea (autentica) no puede ser más que la de ir preparando ese reencuentro y esa reconciliación definitiva. A buen entendedor pocas palabras sobran
El general Yevgeny Miller. De origen letón, abrazó sin reservas la causa del Imperio de los Zares. Al estallar la guerra civil española declaró que "la Cruzada española contra el Comunismo era una continuación de la lucha de los Blancos" (en la guerra civil rusa) Fue chivo expiatorio del pacto de no/agresion ruso-alemán de agosto del 39. Que quede claro aquí y en donde tenga que estarlo que nuestra actitud resueltamente pro-rusa en el conflicto ucraniano no va en detrimento o en menoscabo alguno de la Memoria histórica colectiva, ni de la nuestra propia e intransferible.

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