jueves, agosto 11, 2016

AMOR LIBRE, TIORRAS Y MILICIANAS

Milicianas anarquistas en el Madrid de zona roja durante la guerra civil. ¡Qué fachas! Una instantánea igual o parecida a miles de otras que dieron la vuelta al mundo (y quedaron grabadas, al rojo, en la memoria colectiva) Muy femeninas no es que lo parezcan las de la foto. Hasta el punto que a verlas así fotografiadas -de esas trazas- no es de extrañar que se merecieran el calificativo de “tiorrras” muchas de ellas. ¿Amor libre el que aquellas encarnaban? Corruptio optimii pessima! Nada que ver el amor/libre aquel con la libertad soberana de amar a quien nos plazca, a quien se quiera. Ni con el amor al prójimo ni con el amor de lo más lejano (dixit Federico Nietzsche)
La sexualidad, mal sagrado (Umbral), es terreno minado en el debate político e ideológico. Conscientes de ello, los fautores de guerra civilismo en los medios españoles no se privan de pisarlo -y hollarlo, mancharlo y mancillarlo- en cuanto que la ocasión se presenta. El último botón de muestra -en este verano tan abrasador (en lo que a la actualidad candente y a las campañas de memoria histórica se refiere)- lo ofrece el articulo -victimista y lacrimógeno a la vez- en materia de memoria histórica de un diario digital de izquierdas -tendencia anti/sistema-de cuyo nombre prefiero no acordarme- en su edición de hoy por cuenta de la memoria histórica, de las fosas y de las “rojas” -que en el artículo mencionado se ven calificadas de “rosas”- muertas en la guerra civil en Andalucía.

Y el articulo da ya el tono, guerra civilista y feminista (o marxista feminista) al mismo tiempo, con la cita -real o supuesta- que lo encabeza atribuida al general Queipo del Llano de una de sus célebres alocuciones por radio en la guerra desde Sevilla. En su estilo deliberadamente provocador (y procaz cuando se terciaba) -a tono con las pautas que le imponían e impone a todo quisque (hoy como ayer) las reglas del arte de la propaganda de guerra-, Queipo venia poner en duda la hombría de los milicianos del bando contrario por cuenta de lo que hoy puede parecer un anacronismo y eran las criticas que vertía en sus alocuciones contra el llamado amor libre. El amor en los tiempos del cólera. Esa es la idea o el clisé literario que nos viene a la mente de inmediato evocando ese tópico (o ese mantra) tan manido del amor libre, uno de los principales temas de propaganda en zona roja y entre ciertos componentes del bando rojo/republicano -mayormente entre anarquista- durante la guerra civil española.

 La ideología del amor/libre acarreaba una negación radical del matrimonio, como una institución burguesa, sin más distingos ni matices. Y la historia de la guerra civil española y del clima de desmanes -a menudo (por no decir mayormente) en materia sexual- que se instaló desde el momento de estallar la guerra en zona roja da cuenta sobradamente e ilustra bien de lo asocial -y lo criminógeno-  de aquella utopía sexual libertaria, donde el sexo venia a identificarse con la promiscuidad y la prostitución sin límites ni controles, la pornografía y la obscenidad (y exhibicionismo indecente) y todo tipo de formas de delincuencia sexual. La reacción comunista -estaliniana- vino al cabo de un año a poner un poco de orden en gallinero por paradójico que parecer pueda.

Los comunistas españoles (pro soviéticos, estalinianos) al contrario que los anarquistas eran disciplinados, también en materia sexual. Y en Bélgica en la ULB me topé yo ya hace ya unos quince años años con un empleado español a punto ya de jubilarse -de izquierdas, para variar y tributario exaltado, para variar, de la memoria de los vencidos de la guerra civil, en versión comunista, de lo que me dio a entender en las pocas conservaciones (discusiones más bien) que llegamos fugazmente a entablar-, que me dejó pasmado de la sorpresa cuando conocí a su mujer -toda una vida de casados-, en una ocasión que apareció, hablando yo con él, en aquella universidad, y es que contra lo que hubiera podido esperarme era una mujer de aspecto tradicional a la antigua -de moño y toda de negro- poco menos que arquetípica.

El matrimonio era a todas luces para aquel emigrante/español una institución burguesa pero la fidelidad en la pareja que parecían venir a encarnar el y su señora/esposa no le iba a la zaga a la que predicaron de antiguo las instancias eclesiásticas y apuesto a que en su caso -como en la inmensa mayoría de sus “camaradas”- se veía bendecida por la iglesia. Y si hubieran vivido en un régimen comunista, la cárcel (de amor) de aquellos emigrante/españoles marido y mujer, hubiera sido mas rígida e implacable todavía en la medida que la confusión entre lo individual y lo colectivo tan proverbial en ese tipo de regímenes lo permitía y lo fomentaba, a base de sistemas de delación entre vecinos por ejemplo que se sentían a todas luces en el derecho y en el deber de denunciar todo tipo de anomalías burguesas en su entorno, léase todo tipo de infidelidades matrimoniales (por muy proletarios que fueran) por tratarse de desviaciones burguesas. ¿Víctimas de la represión por ser mujeres -las rojas aquellas andaluzas- como lo pretende ahora la propaganda guerra civilista? Víctimas de la guerra civil a secas en lo que sin duda no dejaba de ser una ley de guerra.

Como lo ilustra y confirma el que en la zona roja no se andasen a la zaga en la represión -y en todo tipo de agresiones (sexuales inclusive tantas de ellas)- a mujeres, fueron religiosas o seglares. A las falangistas de la Sección Femenina en zona roja , por poner un ejemplo, se les reservó por lo general la suerte mas cruel y macabra, por fachas y por mujeres, una cosa con otra. Un mensaje en clave marxista/feminista, es lo que nos parece esta recordación (guerra civilista,/“estival”) de memoria histórica que aquí venimos comentando, que viene siendo la regla de un tiempo a esta parte a casi diez años ya de la aprobación de la ley funesta. Con lo que se viene fatalmente -un poco más de lo mismo- a querer reescribir la historia y hacer de todas aquella victimas -”rojas”- de la guerra civil en Andalucía precursoras o poco menos del movimiento feminista contemporáneo (y aliados), que no dejaban de ser, en su inmensa mayoría santas/esposas, en versión laica, izquierdista o proletaria, y (horresco referens!) guerra civilista por añadidura.

Queipo, como tantas veces ocurre y como tanto caracteriza la biografía de los grandes hombres, acertaba en la intuición, léase en su defensa cerrada y en su exaltación belicosa de la hombría y de los valores viriles, por más que pudiera errar (visto con los baremos y coordenadas hoy en vigor) en ciertos postulados -como la defensa (implícita en el contexto de entonces) del matrimonio tradicional (indisoluble) que hoy puedan parecer mas o menos anacrónico a la mentalidad del hombre de hoy (y de la mujer) Lo gay era entonces -primer tercio del siglo XX- una anomalía o una excepción o como se la quiera calificar, hoy en cambio se ha convertido en una verdadera amenaza a escala planetaria, hasta el punto que la campaña electoral americana va obrando por momentos todos los visos de una guerra sin cuartel entre feministas y anti-feminista (por detras de la barrera convencional entre republicanos y democratas).

La misma amenaza (grosso modo) que viene a representa la candidata demócrata a las elecciones norteamericanas, notoria propagandista de la causa homosexual que viene siendo combustible principal en el contencioso que mantiene la Casa Blanca con la Rusia de Putin, e ingrediente emblemático en extremo en la postura beligerante anti-rusa de la candidata presidencial demócrata por cuenta mayormente de una legislación relativamente reciente en Rusia (del 2013) en contra de la propaganda homosexual (sic), lo que nos parece sensato y prudente y razonable. Y que se piense de mí y de este blog (otra vez) lo que se quiera

1 comentario:

Anónimo dijo...

un chiste de la época "roja"...:

Cuando por Madrid desfilaban las TIORRAS gritando "Viva el amor libre" ...

un chusco o bromista espectador (dada la fealdad de las tiorras) exclamó (en voz baja):


Con Vosotras el "amor" tendría que ser OBLIGATORIO"