miércoles, agosto 03, 2016

ALEPO Y STALINGRADO

Carro de combate del ejército sirio evolucionando al suroeste de Alepo en las últimas horas. “La madre de todas las batallas" parece entrar en una fase decisiva tras el contraataque de los rebeldes islamistas del pasado domingo -tan jaleado (nota bene) en los medios españoles- tratando de romper el cerco a las zonas de la ciudad controladas por la rebelión. Informaciones de ultimo minuto -de la prensa italiana- dan cuenta del fracaso de su ofensiva, y del comienzo (¿del fin?) del asedio de la ciudad. Y con él, de una nueva campaña de guerra de propaganda humanitaria por cuenta de los corredores abiertos por los rusos y las tropas sirias para permitir la evacuación de gran parte de la población atrapada en las zonas asediadas que vienen sirviendo de escudo humano a la rebelión
A fe mía que no sé como vivieron los españoles -¿el alma en vilo, indiferentes?- la Segunda Guerra Mundial y en particular sus batallas mas cruciales y decisivas, tantos años (décadas) antes de que hicieran eclosión la revolución informática y la serie de avances tan vertiginosos en materia de comunicación a los que asistimos más que absortos desde hace dos décadas. No es óbice que a veces me pregunto si no fuera la suya -y me refiero a los observadores del conflicto mundial visto desde la Península y no a los que tomaron parte activa en él en un bando como en el otro, entre los alistados en el ejéricito rojo (u otros ejércitos liados) o entre os voluntarios de la Division Azul- una tesitura análoga a la que habrá venido a a ser por momentos la mía al hilo de los lances más decisivos que viene jalonando desde hace ya cinco años (cinco) el desarrollo de la guerra en Siria.

Como me viene ocurriendo ahora de nuevo tras el recrudecerse de la batalla de Alepo -”madre de todas las batallas”-, que se me antoja de una importancia tan crucial y decisiva, tanto para el desenlace del conflicto como para la marcha y el destino del mundo, como se les antojó (con razón) a muchos también sin duda alguna aquella otra madre de las batallas -de la Segunda Guerra Mundial- que trajo consigo el cerco de Stalingrado. En el momento de ponerme a darle a la tecla el diario italiano Il Corriere de la Sera fuera de toda sospecha recoge la declaraciones de última hora del embajador de Siria en Moscú anunciando -oficialmente por la primera vez- el cerco completo a la gran ciudad del Norte de Siria. Y el anuncio se produce -tanto mas sintomáticamente- al cabo de tres dias transcurridos desde el inicio de una contraofensiva de gran aliento de los grupos rebeldes -léase “la oposición moderada”- tratando desesperadamente de romper el cerco que se habrá venido abatiendo sobre las zonas que la rebelión ocupa en la ciudad sitiada tras el cierre del principal corredor -del “Castello”- que les enlazaba con otras zonas rebeldes hasta hace dos semanas.
Tiempo estival, tiempo bélico. Hoy como ayer. En la guerra civil española hace ochenta años como ahora en la guerra en Siria. Igual este verano del 2006 de lo que lo fue hace tres años -agosto, septiembre del 2013- en lo que se dio en llamar la crisis de la armas químicas que estuvo en un tris de degenerar en una conflagración internacional mayor, de alcance imprevisible. Algo a lo que ahora se diría que los medios de la prensa global están amagando de nuevo tras la campaña lanzada en las ultimas cuarenta y ocho horas al amparo del recrudecerse de la batalla de Alepo, por cuenta de un pretendido ataque de cloro del ejército sirio en zonas controladas por los rebeldes, con un eco mayúsculo -por qué ocultarlo- entre los medios españoles. ¿Alguien les pide tanto? Honestamente me lo pregunto. La nueva campaña “de armas químicas” se enmarca dentro del regreso al primera plano de la actualidad del tema sirio, y viene a seguir a la noticia del derribo del helicóptero del ejercito ruso con la muerte de sus cinco ocupantes, los cadáveres de los cales se habrán visto tomados por asalto y profanados por turbas de civiles enardecidos fuera de sí, tras su caída en zona controlada por los rebeldes cerca de la frontera turca.

¿La guerra en Siria el Vietnam de los rusos? No lo creo, la historia no se repite, o no al menos de la misma forma. Y si los Estados Unidos perdieron aquella batalla no es menos cierto que acabaron emergiendo de ganadores del desenlace de la guerra fría. Y desde ese punto de vista Donald Trump no expresa una simple preferencia personal cuando dice que no le gusta (sic) la Guerra del Vietnam. Y en el reto actual que plantea al mundo entero civilizado -a unas áreas geográficas más que a otras- la erupción del terrorismo islamista en ningún libro se les tiene adjudicada a estos a la victoria, ni en lo astros tampoco. Y ese resurgir espectral de un viejo fantasma milenario -el de la amenaza islámica en Occidente- es el legado (catastrófico) de la presidencia Obama y su secretaria de estado, Hillary Clinton.

Entre los dos (solos) -Donald Trump vuelve en eso a llevar razón- (se) desestabilizaron todo el Oriente Medio por cuenta de una santa/alianza islam (islamista) y democracia. No me equivocaba en mis presentimientos más negros, del silencio de muerte que reinaba en el barrio donde yo habitaba horas después, ya por la mañana, del día del triunfo del candidato afroamericano en las elecciones presidenciales americanas del 2008. La guerra en Siria nos atañe a todos por el signo mayor que representa de emergencia de un mundo multipolar que viene a liquidar el viejo orden mundial sellado en Yalta, y a los españoles más en particular, por el desafío supremo de un islamismo radical que quiere despojarnos de nuestra patria, y también de nuestra memoria.

¡Pesadilla cruel -escribió Sánchez Albornoz-, el sueño (islámico) de una España sin Reconquista! Por eso -y muchas otras razones- asistimos (confiteor) con el alma en vilo al desenlace de la batalla de Alepo. Como si nos fuera la vida en ello. Como hubieramos seguido la batalla de Stalingrado, y como sin duda -apuesto cien contra uno- la siguieron una inmensa mayoría de españoles aunque acabasen olvidando en la posguerra. Secuelas fatales de las derrotas, las pérdidas de memoria. Como les ocurrió a los españoles, en el 45

1 comentario:

Anónimo dijo...

basta ver quienes odian a trump y quienes defienden a la abortista hilary...para saber que hay que apoyar al gobierno de siria...