domingo, mayo 29, 2016

Tiempo de Amor

Me esperabas ¡no me mientas!
insólita bella y sola
cuando ya ni me acordaba
de tu luz ni de tu sombra

tras aquellos trances tristes
entre lobos -tú la loba-
que se mordían por ti
¡y tú te hiciste la sorda!

Y nos dejaste plantados
de miedo a escoger -¡qué tonta!-
lo que el amor te dictaba
entre una luna y la otra

por no perderte en mis brazos
por fin de una vez por todas,
que no te quedaba otra opción
niña lista ¡profesora!

con aquel tipo estirado
tan cargado de diplomas,
de cargos y dignidades
entre Memoria e Historia

que cayó en sí amor de pronto
que la vida era otra cosa
que pasaba justo al lado
de él, de su trayectoria

y quiso agarrarla al vuelo
a cualquier precio (a mi costa)
y saldría trasquilado
sin sangre ¡oh no! (ni una gota)

sin tortazos, sin violencia,
qué idea absurda -¡vergonzosa!-,
cuando al fin cayó en la cuenta
que aquello no era una broma

Y en el otro trance después
cuando te hiciste la idiota
y se me fue el santo al cielo
y te olvidé ¡caprichosa!

Sin caer en la cuenta ¡qué error!
que el Tiempo olvida y perdona,
un tiempo que llevo dentro
que no me deja ni a solas

tiempo interior y poético
tiempo de memoria (heroica)
que nos tiene amor marcados
el día (el lugar) y la hora

de esa cita que eres tú amor,
-¡mujer fatal, bruja, diosa!-,
de esa cita que soy yo
con la vida procelosa

que me reta y me atosiga,
que me emplaza y me interroga
y yo le respondo que sí
que mi vida eres tú ¡Loca!


Miro y miro y no te veo
en la sala -¡cuanta gente!-
y al asiento aquél "vacío”
donde al final te apareces

¡Milagro! ¿De dónde sales?
¿De debajo de los muebles
-¡que miré y remiré hasta mil!-,
como un fantasma o una “ausente”

ausente (sí) en cuerpo y alma
y en espíritu ¡qué fuerte!
Como si el vacio te aspirase
de verme ¿por qué te escondes?

¿Por rencor? ¿O por despecho
o desprecio, por lo torpe?
¿Por querer jugar fair-play
en mi trato con mujeres

y no herirte ni enfadarte
con lo que tu desconoces
con lo que te conté (¡ay de mí!)
de mi vida y mis amores?

¿Se puede amar y no saber
que Amor era precisamente ése,
que ese amor lo eres tú amor
a tiempo aún de quererte?

Ahora que ya caí en mí
ahora que ya vuelvo a verte
y que un miedo -¡pavor!- me invade
por lo torpe, de perderte

yo que me creí fino y sutil
de ladrón de corazones
y el tuyo lo quise robar
sin arriegar lo bastante

¡Perdóname te lo ruego!
Y no me llames cobarde
que no lo soy y nunca lo fui
¡lo juro por el dios Marte!

Que si tuve miedo de ti
-por mujer/mujer (y joven)-
ya se fue ese miedo de mi
¡tras hacerme más valiente!

De ese valor que te ofrezco
¡locaza, bella durmiente!

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