martes, diciembre 29, 2015

SALIQUET Y EL DESFILE DE LA VICTORIA

El General Saliquet, a la derecha en la foto, durante el desfile de la Victoria (1939) Era natural de Barcelona. Pasa a la historia como exponente de militar apolítico del bando nacional durante la guerra civil, leal a Franco y uno de los principales artífices de la consolidación del Alzamiento –desde la comandancia de la (entonces) VII Región Militar, con sede en Valladolid- y por ende, de la Victoria del Primero de Abril, lo que la Carmena y los suyos no le perdonan. Onésimo Redondo, tras verse liberado de la cárcel de Avila al producirse allí el Alzamiento y al llegar a Valladolid, se puso inmediatamente a sus órdenes. Y el “rojo” Umbral, fuera de toda sospecha, le salva de la quema en sus novelas guerra civilistas. Sin duda porque le conoció de cerca, y le debía demasiado (él y su familia)
El general Saliquet tuvo una actuación decisoria en el triunfo del Alzamiento en Valladolid de un alcance e influencia tan decisivos para la causa del bando nacional que el consistorio de la ciudad castellana la otorgo tras la contienda el titulo de Capital del Alzamiento.

Y es altamente significativo que Francisco Umbral, vallisoletano de crianza –aunque madrileño de nacimiento (en la Inclusa, en el barrio de Lavapiés como lo reveló Ana Caballé en la biografía que le dedicó)- en sus novelas guerra civilistas, “Capital del dolor”, la que tiene precisamente a Valladolid de escenario principal, le salva de la quema que inflige a otras muchas figuras del bando nacional atribuyéndole incluso –a titulo probable (con el adverbio de "quizás", op.cit. p. 102)- la iniciativa de la toma del Alto del León (o de los Leones) que muchos pusieron por cuenta siempre de Girón, el falangista .

Y esa alusión umbraliana inocua y casi elogiosa a uno de los principales artífices de la consolidación del Alzamiento y por vía de consecuencia, de su triunfo final como la de Saliquet -y como lo ilustraría su presencia al lado de Franco en el desfile de la Victoria- es uno de los testimonios que aludí en el trabajo que dediqué al autor de la Leyenda del César Visionario –convertido mas tarde en libro bajo el título de “El padre falangista de Francisco Umbral”- de la coexistencia más o menos forzosa, en tensión dialéctica, pero cohabitación al fin –a imagen y semejanza de la transición, a la que dio un basamento histórico por así decir- de las dos memorias antagonistas de la guerra civil en Francisco Umbral, en su mente y en su obra.

La ley de la Memoria vino a dar por liquidada o cancelada esa coexistencia –más o menos inestable, de veinticinco años no obstante de duración, oficial en el plano de la memoria- como lo vendria a comprobar –y a sufrir- en propia carne el autor de las líneas por la suerte que le fue reservada a mi proyecto de tesis de doctorado en la Universidad Libre de Bruselas- tal y como lo explico en el prólogo del libro al que aquella acabó dando lugar-, vetado por las instancias académicas de la referida universidad, sin mayores motivos o abundamientos que el no corresponder (sic) a los criterios en vigor en dicha universidad.

Aunque está claro que la causa última –como me lo dieron a entender los promotores (iniciales) de mi proyecto de tesis- lo era a no dudar la ley (funesta) de la memoria, que veía sin duda en aquella coexistencia umbraliana de memorias una anomalía indeseable “non grata” inoportuna por no decir un exabrupto maloliente e intolerable con un tufo inconfundible –e impresentable- a fascismo o a filo fascismo (¡si el “rojo” Umbral levantase la cabeza!)

El nieto del general Saliquet tiene toda la razón del mundo en insurgirse contra los ukases (tan sectarios y arbitrarios) de la alcaldesa rojelia, como la tenía días pasados el nieto del general Dávila, aunque observamos complacidos) que el primero de los nombrados habrá dejado de lado un tono de ironía cualquiera, con lo que su intervención habrá ganado a no dudar en fuerza de impacto y en contundencia y en credibilidad y fuerza de convicción también a un tiempo.

¿Signos premonitorios de la cascada de reacciones que se avecinan, que pongan de manifiesto si necesidad hubiera la falta de consenso en el seno de la sociedad española léase de lo imposible –en el plano de la aplicación- de la ley funesta? Al tiempo

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