lunes, diciembre 09, 2013

KIEV ¿ESCENARIO CATÁSTROFE LAS PRÓXIMAS HORAS?

Benito Mussolini pasó del socialismo al fascismo nacionalista y militarista, a través del leninismo. El padre de la Revolución de Octubre le mereció el calificativo de "hombre más grande de su tiempo" ¿Qué hacer con el mausoleo de Lenin? Tal vez lo mas juicioso sea enterrarlo como a Stalin, para evitar actos (nefastos) de iconoclasia como el que acaba de producirse en Ucrania
De tripas corazón, las líneas que siguen que me inspira la evolución de los acontecimientos en la capital de Ucrania, Kiev, y en particular los sucesos de las últimas horas marcadas por el derrumbe de una estatua de Lenín en el centro de la capital. Como si estuviera escribiendo "en contra mía", en la expresión que Francisco Umbral dejó consagrada. Fui anticomunista visceral, y de todos los "anti" posibles e imaginables en la materia, y por supuesto anti-leninista.

El padre de la Revolución de Octubre y vencedor de la guerra civil (espantosa) que se siguió entre blancos (zaristas) y rojos (bolcheviques) fue uno de los grandes iconos del siglo XX, a un grado de aceptación y de veneración y de culto a la personalidad aún mayor que el que vemos tributar a Nelson Mandela las horas que corren. Y puedo desde luego reivindicar aquí el honor de haberme negado a rendirle tributo siempre a lo largo de mi vida y de haber pagado un alto precio también por ello en la medida que mi anticomunismo (militante) contribuyó no poco -así lo pensé siempre desde luego- a aislarme de mi generación universitaria e influyó no poco también en mi expatriacion que empezó bastante antes de mi gesto de Fátima.

Y por eso me sienta ahora tal vez más libre y desinhibido (y sin complejos) que muchos a la hora de pronunciarme sobre un gesto (iconoclasta) que me deja frío, casi tanto como lo estan estos días las calles y plazas de la capital ucraniana. A buenas horas mangas verdes.

Ni siquiera en los momentos mas álgidos de la revolucion (naranja) de colorines va hacer ahora diez años, los revolucionarios anti-rusos experimentaron necesidad ninguna de echar abajo las estatuas de uno de los símbolos mayores -no sé si el mayor- de la influencia rusa en la vida política entre ucranianos. Ahora incluso les habrán hecho falta varias semanas de agitacion como ya llevan para decidirse a consumar ese parricidio simbólico (o como si lo fuera)


Instantánea cumbre de la revolución rumana del 89, en el momento en que Ceausescu y su mujer abandonan en helicóptero el palacio presidencial de Bucarest rodeado por una muchedumbre amotinada. Comparaciones odiosas, Rumania no es Ucrania, aunque estén queriéndonoslo vender así ciertos medios. Nicolae Ceausescu era notorio amigo y protector de Santiago Carrillo, en Ucrania en cambio hay otra generación más joven en el poder, a años luz de la guerra civil española y sus fantasmas. Como sea, mi apuesta (pro/rusa) está clara
Aplaudí (a rabiar) el que se echaran abajo bustos y estatuas pedestres tras la caída del Muro en las revoluciones que se siguieron en cuestión de semanas, que parecieron mucho más espontáneas que las que se siguieron años después en aquellos paises de la antigua esfera soviética.

Tal vez porque crecí con la imagen de Stalin arrastrada por los suelos en la revolucion hungara del 56 que me pilló con siete años apenas y que fue tal vez el primer acontecimiento de calado histórico -sin duda por la gran difusión que conoció en la televisión española naciente entonces- del que alcancé a ser testigo ya en pleno uso de razon, y que como tal me imprimió a no dudar su marca peremne o indeleble.

La escenificación a la que acabamos de asistir en el centro de Kiev me merece en cambio una actitud y un estado de ánimo completamente diferentes. Y es que está todavía muy reciente en las mentes la crisis que estuvo a punto de llevarnos a una nueva conflagración mundial el pasado verano en Siria, para poder evitarme el pensar que estemos ante una nueva jugada en la partida de ajedrez o de póker en curso entre las dos mayores potencias del planeta, una de ellas buscando a todo precio el desquite a la humillación que hace unos meses le infligió la otra y sirviéndose así del gigante de pies de barro de la UE de persona interpuesta.

Y que ese sea el caso, que la UE en materia de política extranjera no venga a ser más que una marioneta que maneja y manipula a su antojo el Big Brother del otro lado del Atlántico, parecen venir a destaparlo más que nunca anteriormente tal vez los dos hombres de paja que están llevando la batuta o la voz cantante en el conflicto en ascuas con el gobierno ucraniano en relación con la entrada (abortada) de su pais en la UE.
Lisboa, "verano caliente" del 75, transcurrido un año del 25 de Abril. En el centro de la foto, cabizbajo, José Manuel (Durao) Barroso, actual presidente del Consejo de la UE, en cabeza de una manifestación del partido maoísta portugués. El ardor anticomunista del que está dando muestras el político portugués en la crisis de Ucrania las horas que corren despide un tufo fuerte sino a oportunismo, sí a celo de converso, lo menos que se puede decir
José Manuel Barroso, el cuarto en liza de las Azores (por fuera de la foto), antiguo maoísta de la generacion de niños bien -como su coetánea española del tardo/franquismo tardio- que echó abajo el Estado Nuovo, tiene sin duda pecados (o pecadillos) de juventud que hacer olvidar en la puja al alza en la que se viene empeñado los últimos días, comparando sin el menor rubor los actuales dirigentes rusos y ucranianos a Leónidas Brezhnev. Y a sus ancas, el belga Herman van Rompuy, figura de segundo orden en un país prácticamente bajo ocupación extranjera (las cosas claras y el chocolate espeso) desde la terminación de la segunda guerra mundial en el 45.

Ucrania es hoy por hoy un país dividido grosso modo por la mitad entre pro/rusos y europeístas (partidarios de la entrada en la UE) y cabe preguntarse por qué ese encarnizamiento ahora en querer desprender a Ucrania de la órbita rusa, cuando se emplearon tantos paños calientes décadas atrás en el caso polaco, en un pais (de cultura igualmente eslava) donde el sentimiento anti-ruso era casi unánime por el contrario.

El orden de Yalta, es cierto, estaba entonces mucho más intacto de lo que lo pueda estar ahora. Ahora en cambio, parecemos asistir al nacimiento de un mundo o de un orden internacional de tipo multi/polar donde la gestión de las crisis parece así a primera vista mucho más difícil e imprevisible. ¿Qué va ocurrir en Kiev? Se admiten apuestas.
Timbre postal en homenaje a Stepan Bandera, icono del nacionalismo ucraniano. Fue asesinado (en 1959) por un agente del KGB en la República Federal donde se encontraba refugiado. Era hijo de un eclesiástico de la iglesia uniata. En el mundo de hoy, la figura de Stepan Bandera, anti-nazi y anti-comunista, perseguido por los rusos y por los alemanes durante la II Guerra Mundial, ofrece un modelo política e históricamente correcto sin igual. Su sombra gravitó en la España de Franco a través de asociaciones de derecho pontificio -como la OCAU- de ayuda a refugiados de países de Europa del Este. Un líder separatista antes que otra cosa. Auspiciado y bendecido por el Vaticano, faltaría
Aunque las previsiones parecen aun más difíciles por culpa del factor perturbador en extremo que viene a representar el caso de Julia Timochenko uno de los personajes más destacados de la revolucion naranja, y una mujer además "con un pasado" (que hubiera dicho Jaime Peñafiel), de la que se hubiera dicho (es cierto) que dejaba ver el tatuaje o marca indeleble del pasado sovietico hasta en el peinado -aquellas trenzas tan anacrónicas (...)- que la hizo tan famosa entonces en los medios occidentales.

¿En la Europa de la UE son las mujeres las que mandan en lo sucesivo? El protagonismo a todas luces abusivo del que da muestras Angela Merkel así lo dejaría entrever. Como no acabo de creerme del todo las apariencias no obstante, lo más que le auguro (de bueno) a la Timochenko es un exilio discreto en la República Federal (bajo los buenos auspicios y cuidados maternales de su mamá de adopción, que sabe no poco ella también de comunismo soviético a todas luces)

Y ello de corolario a un pacto/bizantino en Kiev entre católicos (uniatas) y ortodoxos bajo los aspicios del papa de Roma y del patriarcado de Moscú. A menos que el escenario/catástrofe -una declaracion del estado de sitio a "la polaca"- acabe por confirmar los ruidos de sables que se están dejando in crescendo oír mientras doy por cerrado este artículo

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