En su 1200 aniversario la UJ habrá celebrado la fundación de la Taifa de Jaén, a cargo de Abderramán IV. Coincidiendo -casualmente o no- con otra efemérides, la celebración del referéndum andalucista. "¡Pesadilla cruel -SANCHEZ ALBORNOZ díxit- el sueño de una España sin Reconquista!" Y una (grave) afrenta a la memoria de San Fernando y del Santo Reyno. ¡Honor y gloria a la Reconquista!
¿Dia de Andalucía, el (pasado) 28 de febrero? ¡Lagarto, lagarto! como diría García Lorca. ¿Dia del referéndum andalucista, o de la fundación -por Abderramán IV- de la Taifa de Jaén? Y la mosca (cojonera) se pone a revolotear (furiosa) detrás de nuestras orejas. Sobre todo en los que sentimos a Jaén y a lo jiennense en lo más hondo, aun siendo forasteros que no del todo. Madrileño de nacimiento, como lo es el autor de estas líneas, de madre madrileña y de padre jiennense -de Mancha Real- y fiel a sus raíces y a la patria chica de los suyos por la vía paterna. Blanco directo y principal, como se ven, esa localidad, esa región y esa comunidad autónoma -la mas poblada y mas extensa de todas- además de teatro escogido de una batalla cultural, de brecha de penetración de la invasión silenciosa. Aqui ya di cuenta del fantasma andalucista -que me diga andalusí- que sentí girando alrededor en mi última visita allí -a aquella localidad jiennense, andaluza, hace ya la friolera de catorce años, para nunca más volver hasta hoy. Como sacudiéndome el polvo de los pies. Un fantasma aquél, al que puse Blas INFANTE de nombre (y no me equivoqué), que todo hay que decir, aun sin enterrar, en la mente y el alma de muchos andaluces. Y en los habitantes de aquella localidad, más todavía. ¡Acabar encontrando en la huella tan distante y tan lejana ya de Al Andalus, de lo andalusí, el meollo de la particularidad andaluza! ¡Para un viaje así querido Sancho no necesitamos alforjas! Un lamento el que estas líneas dejan sentir, análogo o comparable al que dejó escapar el insigne arabista Claudio SANCHEZ ALBORNOZ, como a modo de testamento, en su obra tardía "De la Andalucía islámica a la de hoy" Donde defendía la integral españolía (sic) de los andaluces, y que concluía a modo de imprecación o de conjuro, con la exclamación tan sentenciosa, ¡Pesadilla cruel, el sueño de una España sin Reconquista! En una revisión todo ello -defendiéndose no obstante de una retractación cualquiera- que tenía algo de fatal y de dramático, de lo que había sido en suma la obra -en su calidad de arabista y estudioso insigne- de toda una vida. Y era sobre todo cuando invocaba con sus nombres de pila, andaluces que desfilaban a modo de testigos mudos por las paginas de esa obra tardía. De andaluces, y de an-da-lu-zas. En lo que me veía fatalmente retratado, y era en los recuerdos de aquellos veraneos inolvidable, de amigos -y amigas- que tanto me marcaron y a los que prácticamente nunca más volví a ver, y de los que no soporto la idea de verles ahora cruelmente expuestos al embate que por culpa del andalucismo sobre ellos y ellas se avecina. Y sobre Ella. Blanco y en botella, como le dicen los españoles ahora. Choque de culturas, parejo con la inmigración de confesión musulmana -en masa-, que se traduce mayormente en dos planos, antes o mucho antes que en otros. Y dominando a todos, el plano de la Memoria, individual como colectiva. Y en aquellos dos, después de él, el de la moral, pero sobre todo el de la higiene de lo que vino a dar testimonio (a su manera) Federico NIETZSCHE en su obra cumbre (tardía) El Anticristo, cuando lamentaba el cierre de todos los baños públicos tras la entrada de los cristianos en Jaén, que me diga en Córdoba (lo mismo me da que me da lo mismo) Y lo que viene a confirmar el autor de estas líneas de su experiencia -a fuer de iniciática, personal e intransferible- de cohabitación (semi) forzosa con el colectivo inmigrante musulmán, omnipresente en Bélgica, léase expuestos a la culpabilización permanente de sus insufribles lecciones de higiene que se traducían en un sin fin de malentendidos y situaciones (interminables) en extremo penosas y embarazosa que me hacían sentirme (tratado) a fe mía el hombre más sucio y más impuro del planeta. Por primerísima vez en mi vida. Suplicio de la gota china! A modo de aviso y advertencia de lo que a los españoles -si no despiertan a tiempo- amenaza de venírseles encima
Plaza de Mancha Real patria chica por mi vía paterna, y lugar de los veraneos inolvidables de mi adolescencia donde no soporto a la idea de ver a mis amigos y amigas -y a una de mis amigas- de entonces, expuestos a los embates que por culpa de la traición andalucista amenaza venírseles encima


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