¿Perdón de España? Y silencio de la presidenta mexicana sobre la industria (sic) de sacrififios humanos de los mexicas, y su opresión y enfrentamiento con otros pueblos -tlaxcaltecas, tarascos, olmecas (...)- de cultura indígena. El agravio hacia España no es más que un botón de muestra de la pérdida -en el concierto internacional- de clase, categoría de España y de los españoles
De lo crucial y decisivo que fueron la guerra civil americana y su desenlace, da idea la laguna o vacia inmenso subyacente sobre el tema entre españoles, en su Memoria como en su historiografía que vine a sacar a luz estudios recientes sobre el tema los cuales arrojan luz a chorros sobre una zona de sombras espesas que tan pesadamente habrán cubierto el destino del mundo y nuestra propia trayectoria. Escamoteando sobre todo el fulgurante ascenso desde entonces de la que llegaría a ser la mayor potencia del planeta. Al margen nuestra, confirmando así nuestra perdida de categoría en el concierto internacional -en francés, déclassement (*)-, condenados en el plano internacional, tanto individual como colectivamente -ay dolor! a una posición (perfectamente) su-bal-ter-na. A lo que parece habernos condenado sine die, ad vitam aeternam, nuestra exclusion defintiva (a lo que parece) del club restringido de potencias nucleares, al que estuvimos a punto de acceder, cuando ocurriò -ay dolor!- el atentado fatal contra CARRERO BLANCO, pero eso es otra historia.
Una degradación/española en el plano internacional, que saca a luz ahora una monografía reciente, de un titulo tan elocuente y expresivo como el de Hispanos y españoles en la Guerra de Secesión americana, donde se pone de relieve el protagonismo importante de los españoles en el conflicto, importante y a la vez no menos indeciso, me explico, traduciendo la no menos significativa indecisión histórica que me diga de la Historia. Y es en los destinos respectivos de España y los Estados Unidos, que la diosa Clío -la de la Historia- no se decidió -pese a nuestro importante protagonismo- a fundir o a hacer cruzar. Algo traducido en un dato todo menos irrelevante que se desprende del estudio mas arriba aludido. Y es que la participación española no fue (excesivamente) desigual en uno y otro de los dos bandos en conflicto. Con una ligera -y no menos significativa- diferencia no obstante a favor de los confederados sudistas y en detrimento de los unionistas del Norte, con cifras de 2500 a favor de los primeros y sólo de unos mil en los segundos. Lo que se refleja también en el sello español o hispano de algunas de las unidades militares que intervinieron destacadamente en el conflicto. Los Tigres de Louisiana, los Lanceros de California, la Guardia española de Mobile (Alabama) o la Guardia europea de Nueva Orleans (que salvó a la ciudad de ser incendiada por los sudistas tras su retirada)
Pero el dato que se recoge en el referido estadio de mayor hondura y significación a mi juicio lo es cuando aclara que los voluntarios españoles del lado unionista lo eran emigrantes por aquellas tierras, mientras que los incorporados en los ejércitos confederados pertenecían a minorías culturales (sic), como los isleños canarios, los de origen menorquín (minorcans), o españoles que residían en ciudades como Nueva Orleans (luisiana) o Mobile (Alabama) En un caso análogo -nota del trascriptor- a la presencia española remontándose a la Baja Media -y a las vías marítimas de la HANSA, en la ciudad belga de Brujas. "Minorías culturales" -¿léase étnicas?- dentro de una minoría, léase en un país dividido, en guerra civil)
Lo que nos reconduce fatalmente a la (triste) realidad del su-bal-ter-na-je a la que hice alusión más arriba. Corruptio optimi pessima. Y esa progresiva pérdida de categoría léase clase y de influencia de España (en tierras americanas), explica que acabemos puestos en el banquillo de los acusados léase del de los vencidos o perdedores, a saber de los fatalmente situados en el lado incorrecto de la Historia: como ahora ocurre con los agravios y acusaciones que nos lanza a la cara la presidenta de México, Claudia SHEINBAUM (mexicano búlgara), que esta encontrando -¡oh sorpresa!- réplicas contundentes incluso entre sus propios compatriotas. Lo que busca el gobierno -declara uno de ellos ilustre escritor y filósofo- con la exigencia de disculpas es dividir, polarizar, enfrentar. Y desviar la atención -apostillo yo- de la situación de guerra civil (sic) en la que está sumido su país. Y en la que no tenemos nada que ver los españoles
Hernán CORTES, criatura de las Ordenes militares. De un universo en el que él y los suyos vivían inmersos. No un aventurero, ni un guardián de puercos como se habrá finalmente filtrado en nuestra memoria colectiva Una obviedad, una verdad evidente que solo ahora vemos proclamada por un escritor mexicano, Juan Miguel ZUNZUNEGUI. Por culpa de los ataques y acusaciones de su presidenta (búlgaro/mexicana) O FELIX CULPA!
(*) Un término y un concepto singularmente presente en recientes elecciones presidenciales francesas, en la retorica del candidato Eric ZEMMOUR, refiriéndose a la posición de Francia en el concierto internacional


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