¿VITO QUILES? Sólo se de él lo que leo o lei de el en los medios. Pero ME CAE BIEN. Y más o mucho más que por lo que dice, por cómo lo dice, o en otros términos, por manejarse con soltura en ese arte tan difícil de no perder o de SABER NO PERDER LOS PAPELES en los trances y situaciones más difíciles. Por eso sobre todo, y por otras cosas también. Por ese seguimiento del que innegablemente goza entre la juventud universitaria -, un público tan difícil y a primera vista tan versátil, tan volátil e e imprevisible, y no hablo de oídas en lo que digo. Esos espectáculos megáfono en mano, en medio de auditorios (jóvenes) entusiastas jaleando lo que dice, siempre a las puertas de facultades que se le cierran por orden de la autoridad (gubernativa), para que las cosas queden claras de quién manda en las fuerzas de seguridad, como dice y se lamenta ahora Pablo Iglesias -y es de que no hayan podido aún poner al Vito a buen resguardo, pese a las ordenes (judiciales) de caza y captura (por no pagar en el metro en suma, o eso por lo menos se dice)-, en los campus y facultades como digo, y en una escandalosa anomalía ideológico/administrativa que dura ya la friolera de (más) de medio siglo. Donde campan a sus anchas los amigos y camaradas del líder de PODEMOS, y toda clase de perroflautas que hacen y deshacen allí a su antojo, y son (ellos) la ley, hablando en plata.
Y luego se quejan de que ese ejemplo de abnegación y de estoicismo -ante las campañas de acoso y derribo en su contra que absortos e impávidamente seguimos-, de Isabel DIAZ AYUSO, haya amortizado o declarado amortizada a la Universidad publica por su cuenta, como digo. Y acusan rabiosos a Vito QUILES, y quieren meterle entre rejas, porque no soportan sus preguntas incómodas, acostumbrados sin duda a ser los reyes del mambo en las facultades, con sus escandalosos escraches, por muy violentos y delictivos que ellos sean. Pero ahora parece que con el agitador "ultra" (como así le etiquetan) dieron en hueso, que les salió mal la jugada. Y es porque venciendo tal vez a esa inhibición, a ese respeto o temor reverencial ante las fuerzas del orden tan arraigado en la (llamada) derecha, decidió u optó por la insubordinación, sin ponerse fuera de la ley. Lo que no se perdona en democracia. Todo esto me suena como les digo a algo ya sabido. Como el tema de las notificaciones judiciales.
Notificaciones fantasma las que mandaron (dicen) a Vito QUILES, como las que me llovieron a mí en Bélgica a raíz del acto de protesta -con gran estruendo en los medios-, que me permití en defensa del buen nombre de España y de Isabel la Católica en el Colegio de Abogados de Bruselas del que llegué a ser colegiado. Lo que me persiguió durante años, componiendo así -y agravando al ritmo de esas citaciones- un expediente (judicial) propiamente impresentable, a mi nombre, lo que asumí y acabé saldando a través del otro acto de protesta ante el Palacio Real, con ocasión de la visita del (hoy) Rey emérito, Juan Carlos I, que esta vez sí- le mereció especial atención y no menos hostil- a los medios españoles y no sólo extranjeros. Lo que se saldó al final con un (nuevo) encarcelamiento. Y de todo lo cual no me arrepiento, por supuesto.
Pero ¿qué fue lo que me faltó? la pregunta del millón, que hubo algo que me faltó sin duda alguna. Y que el descubrirlo tras reconocerlo ahora da o devuelve un sentido a mi conducta de entonces. Y fue el asumir la dimensión global de mi postura, de mi combate en solitario. Lo que me habría granjeado ecos y apoyos internacionales que no busqué. Como el que le llega ahora sin esperárselo a Vito QUILES, de Javier MILEI, desde la Argentina.
No sé qué será lo que el futuro nos depare a cuenta de Vito QUILES, cuál será el final -the End- de esta interminable saga. Pero lo que sí queda desde ahora más que claro, es que el activista "ultra" -como se le conoce- habrá logrado poner de manifiesto lo falaz y engañoso de la libertad de expresión, y de lo utópico que resulta su ejercicio, su práctica, en democracia. Lo que subsidiariamente justifica, léase, nos ofrece motivo suficiente en nuestro rechazo de la Memoria Democrática. DELENDA EST DEMOCRACIA














