La Guerra de la Triple Alianza -Argentina, Brasil y Uruguay (1864-1971) con un cuarto aliado, Inglaterra- contra el Paraguay y su presidente Francisco LOZANO LÓPEZ. Por donde viene ahora el escándalo tras las declaraciones del presidente brasileño Lula DA SILVA sobre las causas de aquella
Un laberinto sin salida y sin fin, la Historia de Hispanoamérica para españoles los dos últimos siglos, que ilustra el vivir a espaldas uno de otros los países del hemisferio con España tras la Independencia y la Emancipación americana. Eppure, todo se arregla cuando se es es capaz de asir uno al menos de los eslabones sueltos de tamaño laberinto. Y es lo que de pronto se me antoja ocurrirme a mi, con la llamada guerra de la Triple Alianza -la de tres contra uno como yo la empiezo a llamar, a la guerra de la Triple Alianza, de Brasil Argentina y Uruguay contra el Paraguay y su presidente Francisco SOLANO LOPEZ, ilustre desconocido nuestro en los manuales escolares y en los libros de historia pese a la notable importancia y relevancia de su protagonismo en aquel episodio -de los de mayor alcance y trascendencia- de la historia de Hispanoamericana o luso/hispanoamericana. Y el eslabon perdido -como el de la cadena de la evolución (en TEILHARD DE CHARDIN)- me viene del lado del Uruguay, del tiempo -en el marco de la FSSPX- cuando yo iba y venía allí desde la Argentina, lo que me pus0o relativamente un poco al corriente de la historia o de la pequeña/historia de rivalidades y alternancias de la política paraguaya en los dos últimos siglos, marcados por el férreo bipartidismo, de Blancos (conservadores) y liberales (Colorados) Y fue por mediación de una ilustre familia uruguaya de gran relevancia en la vida política uruguaya -lo que entonces se me escapó (en parte)-, que nos alojaban siempre que viajábamos hasta allí, de por su clara ascendencia familiar ligados -ellos y sus antepasados- a los blancos, y lo que hizo lógicamente que me sintiera mas cerca de ellos que de los otros.
Y todo esto viene a cuento de la noticia en la prensa de hoy del conflicto diplomático entre el Paraguay y el Brasil por los comentarios del presidente brasileño LULA, a base de un juicio personal, suyo, sobre la guerra y los orígenes de la guerra de la Triple Alianza. Cuando al Paraguay le dio ("un buen día") por invadir el Brasil, declara ahora (por su cuenta y riesgo) el presidente brasileño, desencadenando la respuesta fulminante de su homologo paraguayo, Santiago PEÑA, con su inmediata llamada telefónica al mandatario brasileño y la convocatoria o llamada a consultas del embajador, para mañana a las doce horas, donde anuncian que se hará entrega de una nota oficial. Lo que en espera de conocer el contenido de la misma nos invita a ir al (intrincado) fondo histórico del asunto que se debate entre los dos países. Que no fue otro a mi juicio que la reacción paraguaya -encabezada por el presidente Francisco SOLANO LOPEZ- a la intromisión (imperial) brasileña en los asuntos del Uruguay, concretamente en la insurrección encabezada por el líder colorado Venancio FLORES, en contra del líder blanco-del Partido Nacional-, Bernardo BERRO, en connivencia con el ataque (imperial) brasileño a Montevideo. El conflicto más cruento y sangriento como sea en la historia hispanoamericana contemporánea. De medio millón de muertos, y un desastre demográfico para el Paraguay, con muy elevadas perdidas humanas, 50 a 80% de su población y un 90 % de su población masculina adulta
Lo que no desmiente de ningún modo lo que podemos calificar la excepción o la singularidad paraguaya. Geográfica, lingüística y cultural, sin obviar la singularidad política, críptica en extremo y misteriosa, derivada del largo mandato -34 años- del anterior presidente de la Republica, Alfredo STROESSNER. Hacia quien mantengo mi juicio en suspenso, desde que opté en ese sentido, hace ya la friolera de cincuenta años, de cuando residí en la Argentina siempre en el marco de la FSSPX -de Monseñor LEFEBVRE- y dentro de lo que podríamos denominar una línea pastoral -o político/pastoral en la vertiente misionera- de aproximación a países de regímenes fuertes como los del Cono Sur entonces, y en los que por razones que siempre me escaparon, el Paraguay ofrecía una figura de excepción, con el que no teníamos (prácticamente) contacto ninguno.
Y en la rara visita que decidieron hacer a aquel país -bajo la presidencia de STROESSNER- los superiores de la FSSPX, durante mi estancia en Argentina, se me excluyó a mí de buenas a primeras, rompiendo así la costumbre que teníamos de acompañar yo al superior -un padre francés- en todos nuestros desplazamientos regionales -a Chile y Uruguay o Brasil- desde la Argentina. Y ante lo que siempre se me opuso -a mis reiteradas peticiones en ese sentido-, un rechazo tenaz y obstinado sin darme explicaciones ninguna. Lo que no comprendí y sigo sin comprender, ya digo.
General Alfredo STROESSNER, presidente del Paraguay -tras un golpe de estado y refrendado electoralmente más tarde-, durante cerca de 35 años -15 agosto 1954 - 3 febrero 1989. Muerto tras su deposición en un golpe de Estado, en el exilio en Brasil, donde residió 17 años . El actual presidente, Santiago PEÑA, en declaraciones de mayo del 2003, se negó a calificar su mandato de dictadura, declarando que su legado histórico exigía ponderación en su lectura. Una Transición ejemplar la del Paraguay: lograda, auténtica y feliz. Sin falsos consensos, como en Chile, como en Argentina. Ni como en España, la Transición que sólo unos cuantos quisieron posible. Tal y como se denunció en este blog






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