La novela inédita de Rafael SANCHEZ MAZAS de la que se hablaba tanto, sin que la hubiéramos leido nadie o casi nadie. Una especie de autobiografía -en clave narrativa/literaria- de su autor. En una reivindicación -"revisada", y oportuna como anillo al dedo- de una figura objeto de tanta polarización, tanto acoso y tanto odio como lo es la del escritor falangista
Sin venir a cuento, por una vez, sí, faltando a la regla de los artículos que vengo escribiendo aquí, a cuento siempre de algo o de alguien de una noticia, de una idea rescatada del olvido, del hondo arcano de la Memoria. O de una simple lectura o de una simple reseña biográfica y bibliográfica a la vez como me ocurre ahora. Y habrá sido de la sorpresa que habrá supuesto para mí la noticia o reseña bibliográfica en la Red de una obra de la que siempre oí hablar o leí evocar como de un incunable o un texto perdido y abandonado (sic) e imposible por definición de recuperar o volver a encontrar, como si viniese a condenarse no solo ella sino al autor de la misma también al mas lúgubre de los ostracismos y al más injusto de los olvidos. Rosa KRUGER, de Rafael SANCHEZ MAZAS, que es la obra a la que aquí me refiero. Y que es una historia de amor, o mas bien un poema -en prosa- de amor que el autor dedica como un brindis al sol a su amor escondido, como un SOS --de amor- poniendo el nombre de Ella en el titulo mismo.
Una joven alsaciana, que el personaje -trasunto del autor- se encuentra de puro azar en una estación de tren (francesa), donde ese tipo de encuentros se diría que fatalmente tienen lugar, de conocerse y no volverse a ver o a encontrar nunca más, como el caballero y la copa del Graal (...) Encuentro puramente al azar entre el autor en viaje -al extranjero- de turismo y la joven rara avis como un un mirlo blanco, o cándida paloma, de turismo también como él, pero de un turismo un tanto especial, peregrinante, de visita a "todas las vírgenes de Provenza y de la Costa Azul", que fue sin duda lo que a un joven -e idealista- SANCHEZ MAZAS, de ella sin duda mas le fascinó. En búsqueda de lo inalcanzable al margen de su tiempo y de la época que a ella le tocó vivir, como en un turismo de apariciones (marianas) entre España, Francia y Portugal que era (también) al que me dediqué yo.
De donde ese tufo (fuerte) de nostalgia que me embarga leyendo al autor e ideólogo (falangista) evocar su amor. Alsaciana (sic) además, de una región disputada, al margen de la Historia y geográficamente descolocadas además (por decirlo así), la joven como su patria chica, buscando no sólo a la Virgen sino su sitio en el mundo, y en la época aquella -el periodo tan convulso de entreguerras- el camino a andar y a seguir, en plena flor de la juventud. Y eso es sin duda lo que mas embelesó a Rafael SANCHEZ MAZAS, y lo que más me habrá encandilado a mi de ella sin haberla conocido, y más habrá captado mi interés y mi atención hacia esta obra, y animado a acostar -coucher, como los franceses dicen- todo ello en este blog.
Rosa KRUGER tiene además otra historia, la historia -y el marco histórico y geográfico- de su creación. Durante la guerra civil española, en el Madrid en zona roja, en la Embajada de Chile, donde SANCHEZ MAZAS estuvo refugiado y donde leía capítulos de su obra a los demás refugiados en torno suyo, como le leí evocar una vez a Francisco UMBRAL que a tenor de lo mucho que le citaba y le evocaba -él, alguien de tan fuertes filias y fobias, que condenaba al silencio y al ostracismo total en sus (apasionantes) galerías literarias a los autores que por una razón u otra despreciaba o no le interesaban-, le tenía una estima y un aprecio fuera de lo común. De bellísima (sic) leí una vez que calificaba la obra aquella (de la que yo no me hacía, ¡oh sorpresa! la menor idea). Ahí quedan pues en bien fijos y presentes en el cielo de la memoria, una obra incógnita y un autor, de un resurgir en el panorama literario de hoy y en la crónica de actualidad, que tiene algo de enigmático y misterioso, llamado como parecía estarlo a un olvido y a un ostracismo total.
Pero hay algo más se me ocurre así de pronto a punto ya de terminar. Y es la reivindicación que se encierra en esta obra insólita, del amor cortés, de esa copula sagrada que forman el Amor y la Nobleza, el Amor erótico y a la vez espiritual, y una Nobleza al mismo tiempo profética (sic) y guerrera. Y eso es lo que vienen a simbolizar la novela y el personaje "Rosa Kruger", Beatriz (platónica) de un no menos platónico autor. Rafael SANCHEZ MAZAS, ¡ruega por Nos!


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