Guerra civilismo. Una formula, una expresión, un dicterio, una acusación -en boga y hasta el más alto nivel de la clase política-, que el primero en utilizarla -y soy formal y categórico en lo que afirmo-, lo fui YO. Algo en lo que no había antes pensado y que me acabó señalando una lectora de mi blog con la que me crucé navegando en la Red, en unos foros de opinión. Y fue -su empleo, en la Red-, a raíz de la edición de mi libro, "El padre falangista de Francisco UMBRAL" (junio, 2014), que tuvo su génesis en un proyecto de tesis de doctorado que presenté en la Universidad Libre de Bruselas -ULB- y que al final -al cabo de un largo recorrido a nivel académico-, no pude defender, objeto de rechazo y oposición de parte del estamento docente allí como lo fue -reunidos en tribunal de examen-, por razones y motivos que no supieron serme explicadas. Hasta hoy.
Sino por explicaciones -por la vía oral-, vagas, escuetas, tardías y con fuerte sabor a discriminación. Por no saber guardar distancias, se me expuso escuetamente. Por no identificarme lo bastante con la memoria democrática, o sea de los vencidos de la guerra civil (del 36), vinculante en las universidades belgas, como en aquella tesitura yo mismo lo pude comprobar. Y era en lo que sería más tarde un libro, basado en las obras -o novelas- de UMBRAL, más directamente relacionadas con la guerra civil. Que yo primeramente intitulé -lo que podría probar-, "Las novelas guerra civilistas de Francisco UMBRAL". Y que trae ahora (oportunamente) a colación Isabel AYUSO en uno de los primeros mítines de la campaña electoral, con nutrida asistencia y fuerte eco en la opinión.
"Izquierdas contra derechas, ricos contra pobres, hombres contra mujeres, jóvenes contra mayores, empresarios contra trabajadores" en abierto desafío frente a la ola de indignación ("de clase obrera") orquestada por la izquierda a cuenta de la Vivienda, y en contra del llamamiento -extemporáneo, por lo menos- a la huelga general de los lideres de los dos principales sindicatos de clase, mayoritarios -UGT y CCOO-, todo un programa en esa retahíla tan emblemática -y fiel a su estilo tan proverbial- de la presidenta de la Comunidad madrileña. Oportuno, por lo certero y clarividente, y agresivamente ambicioso, por lo categórico de su formulación. Por lo maximalista.
Y en la misma medida, fatalmente rodeado -el diagnostico, como su autora, que lo formuló- de una aura trágica que ilustra la (trágica) soledad de la presidenta madrileña, tal y como lo ilustra el fuerte impacto de sus palabras y decisiones, y como (piadosamente) lo esconde el fuerte eco y seguimiento de que goza, plasmados electoralmente en mayorías que prometen seguir siendo (más que) absolutas (...) Siempre proa a la mar, léase al viento de las acusaciones y campañas en contra suya, y gravitando -a sus espaldas- de cerca o de lejos en las incidencias que habrán recién surcado la actualidad más candente y de mayor impacto en la opinión. Tal como la acampada de Sol
Obra de mi autoría que recoge un proyecto fallido de doctorado que presenté en la Universidad Libre de Bruselas, y que no pude defender -tras un largo recorrido académico-, por el rechazo del estamento docente de aquella universidad -reunidos en tribunal de (previo) examen-, a cuenta o por culpa de la memoria democrática sobre la guerra civil (del 36)- léase de los vencidos entonces- con fuerza vinculante en aquel centro (y no sólo), como yo lo pude comprobar. Que llevaba de titulo original "Las novelas guerra civilistas de Francisco UMBRAL". Un término que yo habré empleado corrientemente y con frecuencia en este blog y en las redes sociales. Y que Isabel AYUSO viene ahora públicamente a emplear, significativamente en los inicios de la campaña electoral












