Prototipo -esa obra- de una lectura anti-francesa -y anti borbónica- de nuestra Historia, de muchos mal/pensantes y sinceros patriotas. La Revolución francesa -uno de los escándalos mayores de la Historia- es no obstante imposible de reivindicar para un patriota español. Es sin embargo, la implícita premisa de la corriente mayoritaria en la lectura (edificante) de nuestra Historia española
"Genio de España", la obra -del periodo de entreguerras- de autoría de Ernesto GIMENEZ CABALLERO (GC) fundador y director por aquel entonces de la revista de vanguardia, "La Gaceta literaria", era -amen de pasar a ser un poco el breviario del fascismo español, naciente por aquel entonces-, uno de esos títulos que se cita y se ven citados un poco por doquier, pero que nadie o casi nadie lee, como me ocurría a mí, hasta que llegué a Bélgica en donde lo encontré casi nada más llegar, a mi gran sorpresa, en una biblioteca de universidad -ilocalizable no obstante como lo era en España de lo que creo recordar- y me lo leí de un tirón, faltaría más. Y fue cuando caí en la cuenta que aquella obra tan poco leída y tan celebrada -en aquel tiempo que fue el mío por lo menos- no era otra cosa mas que una (breve) recapitulación de la Historia de España en sus hitos mas memorables y decisivos, que coincidía sustancialmente con la visión que llevábamos por montera -y a modo de bandera- los mal pensantes e inconformistas (ya entonces) de mi generación. Y uno de cuyos trazos distintivos era la fobia o alergia de lo francés, como sinónimo o equivalente de lo anti-español.
Algo comprensible y sin duda excusable en el contexto de la época, pero fruto o subproducto de una mala lectura de nuestra historia, extensiva no obstante a muchos autores cuyo patriotismo no se podía poner en duda (sin ánimo de faltar). Una fatalidad hispanofrancesa o franco española en suma, como así se lo podría a mi juicio calificar. Una fatalidad borbónica como así se le podría igualmente apostillar. Tan fatales como aquellos Pactos de familia de tan mala fama, que siguen figurando en el cuaderno de agravios en contra de la dinastía -entre muchos de nuestros patriotas (*)-, de lo que vienen a ser pieza central, y de los que sólo ahora pienso haber salido del paso, de su lectura tan laberíntica, y es con la (preciosa) ayuda de un episodio o hito histórico mayor como lo fue la guerra de los Siete Años (ilustre) desconocida de los manuales de historia -al menos de los que yo aprendí-, tratándose no obstante de la madre de todas las batallas, de muchas al menos de las que se sucedieron en suelo europeo uno y dos siglos después. En Europa y en (Norte) América donde sellaron la hegemonía anglosajona, a costa del Imperio francés de América -vestigio o reliquia de lo cual lo sigue siendo el Quebec (y no sólo, la Luisiana, la Florida, el Illinois...) Con el cual de sobreviviente, otro gallo nos hubiera cantado, hasta el punto de poderse decir que su derrumbe fue la condición sine qua non de la llamada Emancipación americana y consiguientemente, de la caída del Imperio español de América.
Y más grave e ineluctable aún, lo fue el que aquello -la derrota francesa en aquella guerra-, hiciera entrar (irreversiblemente) en crisis la Monarquía francesa -la del Grand Siêcle- y abriera las puertas a la Revolución. Que lo mismo que las guerras son causa de las revoluciones -, las revoluciones desembocan a menudo en guerras, como ocurrió en España con nuestra (interminable) guerra civil (del 36) Y uno de los rotundos mentís de esa lectura anti-francesa -y anti-borbónica- de nuestra historia en los más recientes siglos, lo ofrece la figura tan emblemática como controvertida del condestable de Borbón, que se puso al servicio del Emperador Carlos V en su lucha contra el soberano francés Francisco I, y mandaba a las tropas imperiales -al precio de su vida-, en el saco de Roma, de lo que da cuenta el Diálogo de LACTANCIO y el Arcediano de Roma -citado aquí en este blog-, del humanista español Alfonso de VALDES.
Entre los autores franceses reivindica al Condestable -como representante de la otra Francia, la de la "inmensa minoría"- el historiador próximo de la Acción Francesa, Henri BORDEAUX (fuera de toda sospecha), como lo retuve de un de mis lecturas (febriles) estando preso. También lo reivindica -a costa de distingos- Rafael GARCIA SERRANO en su Fiel Infantería, otra de mis lecturas carcelarias. "No me cae simpático el Condestable -dice a modo de disculpa el español, por citarle y referirse a él-, pero estoy siempre en contra de los enemigos de mi patria". Enigmas franceses insondables, de nuestra Historia patria
En esta obra del célebre autor falangista, se re-exhuma la figura controvertida -sobre todo entre franceses- del Condestable de Borbón y se ensaya una reivindicación -con matices- de su figura. Quien se puso al servicio de Carlos V contra el rey francés Francisco I, y mandó a las tropas imperiales -entre ellas, españolas- al precio de su vida, contra el papa Clemente VII, en el saco de Roma
(*): En Genio de España, GC los incluye -de hitos mayores, con exageración e injusticia- en la sucesión (nefasta) de los que êl llama "los noventayochos" de nuestra Historia











