Isabel DIAZ AYUSO, presidenta de la Comunidad de Madrid y Francisco MARTIN AGUIRRE, delegado del Gobierno en Madrid. Su permanente enfrentamiento ilustra bien el problema AYUSO del gobierno socialista y el inquilino de la Moncloa, centrado aquel en la fijación obsesiva de aquellos con la presidenta madrileña, ellos siempre a la defensiva, tratándola como alguien salido (por su cuenta) del guion preestablecido entre el gobierno en el poder y la oposición. Como si la verdadera oposición la encarnasen ella y la masa (anónima) de los que la votan y apoyan. Y el enfrentamiento de ahora responde al mismo patrón: la Ayuso habrá cursado el pedido -urgente- de declaración de Emergencia nacional ante los incendios y el cariz amenazante que habrán ido cobrando en las últimas horas, y el delegado del Gobierno, de escudarse en pretextos -formalidades a cumplir, protocolos a respetar, y plazos a observar- mientras iban llegando las noticias catastróficas -de destrozos y perdidas de vidas humanas- una de tras de otra (...)
¿Esta ardiendo España entera? es la pregunta que empieza a roer a muchos por dentro ante la alarmantes noticias que a cuentagotas nos llegan. Incendios fuera de control ni siquiera aún perimetrados que a favor de los vientos incontrolables e impredecibles pueden acabar formando uno solo, una bola de fuego (sic) que empiece a amenazar no sólo a pequeñas localidades o zonas urbanizadas alrededor de la capital, residenciales de preferencia, sino a la mismísima capital de España. Y al calor de los incendios habrá prendido fuego también los contactos -derivado en enfrentamiento entre las autoridades competentes a la hora gestionar el combate contra los mismos. Y en el caso que nos ocupa, se ve protagonizado por el delegado de gobierno en Madrid y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel AYUSO. Convertida esta última una vez mas en el blanco preferente del pim pam pum de los ejecutores de la política gubernamental, y de los medios que la apoyan. Todos ellos disparando contra la supuesta responsabilidad de las políticas autonómicas de aquella, en la mala gestión del combate y extinción de los incendios e incluso en el origen y eclosión de los mismos.
Lo que se habrá visto ilustrado en la áspera polémica entre la presidenta de la Comunidad de Madrid y el ministro Oscar PUENTE, injurioso y faltón como de costumbre, y también por una huelga de bomberos que se habrán servido d esta ola de incendios como de herramienta oportuna de chantaje. en sus reivindicaciones laborales, de clase en definitiva. Con lo que vuelve al foco de actualidad el fenómeno protagonizado por activa y por pasiva de parte de la presidenta AYUSO, de oposición frontal al inquilino de la Moncloa y a las principales líneas directrices de sus políticas, y en contrapartida, de fijación obsesiva del gobierno de Pedro SANCHEZ y de los medios que le son favorables, en contra de ella, como si se saltase (libremente) -en electrón libre- el guion por su cuenta preestablecido, o implícitamente convenido. Como si la verdadera oposición la encarnasen y ejecutasen ella y la masa anónima que la secundan y la apoyan (y votan)
Lo que se habrá visto salir a luz en el enfrentamiento al que ya hice alusión, tras el pedido urgente por parte de la Ayuso de declaración de la Emergencia nacional que se habrá visto tratado -y trabado, y postergado pese a su urgencia- en un principio, por parte del delegado del gobierno, como un tramite administrativo más, con sus formalidades administrativas a cumplir -formulario y pólizas y otros requisitos incluidos (...)-, protocolos a observar y plazos a respetar (*), mientras las noticias del desastre, el mayor incendio en la capital madrileña de la Historia, de catástrofes materiales y ambientales, y de pérdidas de vidas humanas, se agolpaban, sucediéndose vertiginosamente una detrás de otra. Cambio climático, un postulado pseudo científico de hábil y oportuna coartada en las políticas climáticas del gobierno socialista, ruinosas para el sector agrícola de nuestra economía, sin más fin que ahorrarse un (mínimo) programa de infraestructuras hidráulicas, y de refuerzo y aprovechamiento de nuestros embalses y de la política acuática española










