Instantánea del desplome del campanil de la alcaldía francesa de Limoges, pasto de las llamas. De resultas de la agitación en las calles francesas las últimas semanas. Símbolo de la decapitación de la República, llama FJL a esa decapitación de una reliquia histórica y joya arquitectónica a la vez, de esa localidad francesa tan simbólica. Símbolo del estilo de vida -douceur de vivre- del Antiguo Régimen, anterior a la Revolución francesa. Los 36 heridos de los 60 policías que defendían la alcaldía de los (violentos) indignados, dicen que dejaron de defenderla por orden superior, cuando se les acabó la munición
Francia continua en llamas. Y al fuego y calor de los disturbios y enfrentamientos con las fuerzas del orden, se desatan las lenguas tanto en Francia como en España y se rompe en pedazos lo que FJL llamaba en la prensa de ayer la censura académica y mediática sobre las atrocidades revolucionarias, léase la Revolución francesa. Unos sucesos históricos, objeto de una Memoria feliz y desdichada -como la calificó en una obra célebre, el escritor y filosofo francés, Paul RICOEUR- que alimentan a no dudar los tumultos de hoy como han venido regularmente alimentando los que -desde aquella efemérides- habrán sucedido a estos. Que habrán servido o contribuido a su vez a retroalimentar aquella Memoria feliz (de la Revoluciön francesa) y a la vez desdichada.
Y entre todas aquellas atrocidades, múltiples y extensivas a toda la geografía francesa, destacan las que tuvieron lugar en regiones del Gran Oeste francés, en particular, la Vendée, la Bretaña y los países del Loira. Y de entre todas estas, cabe recordar el aplastamiento -bajo el Terror y el gobierno de la Convención-, de la insurrección de la Vandea, que es la región francesa donde principalmente cristalizó el levantamiento militar contra la Revolución. Memoria de lo cual aún pervive, no sólo en historiadores sino en la Memoria local de los habitantes de aquellas comarcas. De lo que ofrece testimonio sorprendente el éxito fulgurante del parque temático Le Puy du FOU, fundado y animado por Philippe de VILLIERS, figura emblemática de la derecha (dura) francesa, monárquica, siendo éste un próximo del RN de Marine LE PEN. Por otra parte, Jean-René l'ADMIRAL, traductólogo belga de renombre, hizo alusión en una conferencia hace años en el ISTI de Bruselas (*) -a la que asistió el autor de estas líneas- al genocidio (sic) de la Vendée, y al balance altísimo -unas 200.000 personas-, de victimas de aquel, apostillando -a modo de seria advertencia justo a seguir-, que no se nos ocurriese decir ni pio sobre el tema aquel (en ascuas), si no queríamos que se nos cerraran automáticamente (o algo así) todas las puertas
Abrazo cordial de Philippe DE VILLIERS y Emiliano GARCÍA-PAGE (PSOE), presidente de Castilla-la Mancha, con ocasión de la la visita del primer nombrado a una sucursal en Toledo del parque temático de Puy de Fou, fundado e inaugurado por DE VILLIERS -monárquico, de derechas- en la Vandea , al Oeste de Francia, lugar histórico de la insurrección militar contra la Revolución francesa. ¿Cualquier parecido con la realidad, pura coincidencia?
Una insurrección (popular) liderada por generales monárquicos, miembros de la nobleza -CHARETTE, DE LA ROCHE-JACQUELEIN, y también plebeyos como CATHELINEAU-,y sostenida por el clero, bajo la influencia misionera de Luis María GRIGNONT DE MONFORT, más tarde canonizado, del que Pío XII llegó a afirmar que la Vandea (militar) de 1793, "era obra suya". En el contexto del genocidio vandeano, cabe mencionar además, entre las causas del mismo, la Constitución civil del Clero (12 julio 1790) y el juramento obligatorio de la misma, que separaba a los eclesiásticos refractarios, de los juramentados. Así como la leva en masa -decretada por la Convención , y la muerte -guillotinado- del soberano Luis XVI. Cabe mencionar también el Concordato que firmó el papa Pío VII, con Napoleón (1801). Al que aquel coronaría de sus propias manos (2 dic.1804) Do resultas de lo cual surgió el cisma de la Petite Eglise, entre los eclesiásticos refractarios que rechazaron el Concordato. De entre los cuales, varias decenas de obispos, que tras la firma del Concordato, en señal de rechazo, se refugiaron en Inglaterra. Un cisma que perduraría en los tiempos recientes, como me fue dado el comprobar un tiempo, en la localidad belga flamenca -de la provincia Vlaamse Brabant (Brabante flamenco) - de HAL (HALLE), cercana a Bruselas -donde trabajé- cuando pasaba yo a diario delante de una capilla de aquella denominación. Un colofón -propiamente de Historia de la Iglesia (en Francia)- lo que precede, que me parecía de mención indispensable e inexcusable a esta entrada sobre las atrocidades revolucionarias -en la Revolución Francesa-, y a la censura mediática (sic) que aún rige sobre aquellas, sin la cual según FJL no se explica la censura que ahora rige en los medios franceses sobre el islamismo, la inmigración ilegal y la violencia (en curso), legitimada en los medios franceses (sobre todo públicos)
Una violencia en las calles francesas comparables mutatis mutandis a las que estamos asistiendo en las calles españolas. Tras el anuncio como un sombrío vaticinio de que no habrá paz en las calles de Madrid. Y prefigurando la que nos espera, en caso de la (previsible) derrota electoral -el 29-N próximo- de la izquierda, y del inquilino de la Moncloa
(*): Institut de Traducteurs et Interpretes, de Bruxelles












