El PP, partido al que pertenece Isabel AYUSO, cierra filas en torno a ella (ver foto), tras su silencio (calculado) y en medio de la tempestad de escándalo convenientemente azuzada y orquestada en los medios en torno a la compraventa del ático de Chamberí, que pasará a la historia, como uno de los hitos mayores de explotación mediática de un escandalo -de (corriente) especulación inmobiliaria- en un país en democracia
Brunete mediática es una de esas expresiones que marcaron mi (larga) expatriación, lastrada ésta de un innegable extrañamiento que tuvo no poco de lingüístico -y me temo que no sólo- lo quiera reconocer yo o no lo quiera. Una expresión que debemos en sus prístinos orígenes, como lo leo ahora, a los nacionalistas vascos (a ARZALLUS y ANASAGASTI entre otros), refiriéndose a la prensa (y propaganda) oficial del régimen anterior, y que tomó prestada la izquierda (española) más tarde -refiriéndose a los medios cercanos al PP - de herramienta predilecta y privilegiada en sus campañas de acoso y derribo -de guerra asimétrica en resumidas cuentas-, y de desinformación. Y en una ineluctable replica dialéctica surgió no hace mucho esa otra expresión de brigadas sincronizadas, que afortunada o no, no pone menos clamorosamente de manifiesto la flagrante laguna del sistema y del pensamiento democráticos en torno al omnímodo poder de los medios (en democracia), como si se quisiese conjurar el clamor silencioso de analistas y politólogos echando en falta una obra de encargo al respecto, a modo de vademécum o prontuario ideológico y a la manera de las Reflexiones sobre la Violencia de Georges SOREL, o La Democracia en América, de Alexis de TOCQUEVILLE (correspondiente entre otros de Arthur de GOBINEAU) TOCQUEVILLE llega con todo a señalar el peligro de despotismo (suavizado) que acarrea el sistema democrático (norteamericano) Y abona el valor de sus juicios y diagnósticos la exactitud de sus previsiones en su referida obra (1835-1840, para cada una de sus dos partes) -con apenas veinte años de adelanto- de la American Civil War (guerra civil americana,1861-1865)
Suavizado o no, sólo los que experimentan y llegan a soportar ese poder omnímodo, desatado de los medios en sus campañas, periódicas, recurrentes e intermitentes de linchamiento (sic), parecen en condiciones de calibrar en su exacta medida la desmesura (sic) del poder desenfrenado del Pensamiento Único -el de la DOXA oficial- incubado y difundido urbi et orbe por los medios: Y de brigadas sincronizadas se habrá hecho eco hoy como por casualidad un miembro destacado del PP, al ser interrogado periodísticamente con ocasión de la reaparición de la presidenta de la Comunidad madrileña en una reunión de su partido, tras un largo silencio y en medio del temporal de escándalo de la compra/venta del célebre ático, convenientemente aventado y azuzado en los medios. De un ático -a título de ejemplo tan sólo de lo absurdo de las suputaciones en curso- del que no se sabe a ciencia cierta elucidar si se trataba de un piso prohibido de compra por un organismo público -in casu, la Comunidad madrileña-, en razón de su emplazamiento -en barrio de alto standing-, de sus (grandes) dimensiones o de sus características -de lujo- para utilización como oficina (en vez de uso privado), o que en cambio requería solamente autorización para ello. Y de la incoherencia o exageración indebida del resto de los cargos, tres cuartos de lo mismo
"El medio es el mensaje" dejo escrito -en 1963, en una frase en extremo críptica y enigmática, y muy de moda entonces- el filósofo canadiense y estudioso de la teoría de los medios, Marshall McLUHAN. Lo que en la revolución informática que presenciamos descubre su verdadero significado y cobra su exacta dimensión. Y es que el mensaje a anunciar es el poder y el alcance global de los medios en el mundo global en plena revolución informática al que asistimos.
En esta obra (1964) del celebre filosofo canadiense, crítico cultural y estudioso de la teoría de los medios, se encuentra la frase de moda en aquellos años: "el medio es el mensaje" O sea el poder omnímodo de los nuevos medios en la era global de revolución. Con el corolario fatal de sus efectos perturbadores, devastadores en democracia, como lo ilustra el acoso mediático de Isabel AYUSO al que (absortos) asistimos













