MBAPPE en el encuentro Elche-Real Madrid donde se negó -junto con sus compañeros de equipo, VINICIUS y KONATE- a lucir la camiseta con el mensaje impuesto por la directiva de su club de apoyo a Ceuta. Se negó, dice, pensando en los emigrantes, y en los que murieron -¿de quién la culpa?-, pero no en las mujeres víctimas de violación a manos de aquellos. Los recuerdos son libres, y tambiën el juicio que nos merece su sectarismo, que habrá puesto de manifiesto en Francia, y no sólo en España
MBAPPE, VINICIUS, y KONATE, jugadores estrella del Real Madrid, han desatado una gran escandalera en la opinión publica e incluso entre la afición madridista, con su gesto controvertido de negarse a lucir la camiseta del club con un mensaje de apoyo a Ceuta. Vamos por partes y sin embalarse. Y de entrada hay que decir que su gesto de desobediencia es un desafío en toda regla a la directiva del club que habían decidido corporativamente lanzar ese mensaje de apoyo a la ciudad autónoma, y desde ese punto de vista -desde ya como decían (reclamando y exigiendo demagógicamente) los estudiantes enrabiados (de izquierdas) en mis tiempos de universidad- su gesto es improcedente, impertinente y reprensible y fuera de lugar. ¿Y también punible por vía de consecuencia? Lo dejo a las instancias a quienes competa que yo -como diría Francisco UMBRAL- no entiendo de eso. Sí entiendo o quiero entender de la cuestión mayor subyacente en esta polémica, y lo es la del racismo que planea sobre las tres estrellas futbolísticas madridistas más arriba mencionadas, y en particular -como una bomba fétida o un venablo acusador- imparable y en tiro por elevación, la acusación de racismo sobre el club y su hinchada, sobre el conjunto de la afición, y si se me apura, sobre el conjunto de la nación española.
No es una acusación trivial por lo demás, ni aleatoria o puro producto de las circunstancias ni viene de ahora sino de muy lejos atravesando los años, hasta el punto que cabe decir que no hace más que plasmar un clisé gravitando sobre todos y cada uno de los españoles desde la noche de los tiempos o, por lo menos, desde (muy) antiguo y es de todas las querellas no resueltas que dejó tras de si en su empuje cenital el Imperio español (s. XV y XVI sobre todo) a lo largo y ancho del universo. Un jalón cabe no obstante señalar más reciente, perceptible en los tiempos mas modernos, en la historia y recorrido -en paralelo con la Leyenda Negra- de esa vieja acusación anti-española, y es una obra que dejo su marca en la historiografía contemporánea sobre el tema. "Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV", de un autor todo menos anodino, por tratarse nada menos que de Benzion NETANYAHU, padre del mismísimo mandatario israelí, Benjamin NETANYAHU. Lo que de entrada nos plantea un problema hasta ahora irresuelto y quizás muy difícil sino imposible de resolver.
Tomas de Torquemada, Inquisidor general de Castilla y Aragón (1420-1498) Sobrino de Juan de TORQUEMADA, historiador (ilustre) del México precolombino, cardenal de la Iglesia católica, y fraile y prior de la Orden dominica. Eran ambos judeoconversos. Sus figuras y trayectorias confirman la tesis -discutible- de BENZION NETANYAHU, conforme a la cual la Inquisición tuvo un rol puramente acompañador y promotor del odio racial (sic) (del pueblo español, pretendidamente anti-semita(*) en la represión y persecución de que se vio victima el pueblo judío tras los estatutos de limpieza de sangre (Toledo, 1449) en la España del siglo XV
Y es en la medida -y ante la imposibilidad de vernos obligado a no ver en esa obra tan crucial, por razón tanto de su contenido como de su autor, más que un texto de carácter estricta e irreductiblemente privado- la medida como digo pues, de la disyuntiva en que nos vemos situados -la que nos opone esa obra- de plantear o admitir la hipótesis de encontrarnos ante una obra habiendo alcanzado el rango constitucional en el marco del ordenamiento de Derecho publico israelí, o rango de fuente historico/ideologica en el armazón ideológico del partido (LIKUD) en el poder, y en el seno del gobierno israelí. Y lo es -ese problema en apariencia irresoluble- por razón de las graves acusaciones -propiamente insuperables en su gravedad- lanzadas contra el pueblo español y contra el pasado histórico de España en general y de la España del siglo XV en particular-en la antesala de nuestro Siglo de Oro- con la Alemania nazi de 1933, y los decretos de limpieza de sangre de Toledo (1449) con las leyes de Nuremberg, Ley de la Protección de la Sangre y el Honor alemanes,, y ley de la Ciudadanía del Reich (15 septiembre 1935)
Ante lo que cabe de entrada oponer dos objeciones o sed contra. Y son, primo, un reparo de orden histórico, a saber, la España de las Tres Culturas -de tolerancia étnico/religiosa, desde los inicios de la Reconquista -(principios del s. VIII a.J.C)- hasta la guerra civil castellana-1351-1369 (muerte asesinado del rey Don Pedro I y ascenso de los Trastamara anti-semitas)-, y secundo la exculpación o exoneración que se trasluce en esa obra sobre la Inquisición, de la Iglesia Católica a costa o en menoscabo o desdoro del pueblo español, católico por definición, y sin embargo histórica y supuestamente/culpable -el pueblo español y España como pueblo y como nación-, por razón de odio racial, anti-semita . Ante lo que cabe de entrada oponer el versículo bíblico, "tan grande no fue su culpa".
Una acusación -de racismo anti-semita- sectaria en apariencia por su radicalismo y maximalismo histórico e ideológico conforme a lo que venimos de exponer, pero que muestra ser la piedra angular de la política exterior israelí en relación con España y en todos los contenciosos en los que España se vea involucrada. El ultimo botón de muestra de lo cual, lo viene a ser la postura oficial israelí que califica de enclaves coloniales a Ceuta y Melilla. Obras son amores y no bellas razones, reza entre tanto el proverbio español, y está clara la neutralidad oficial y oficiosa de la diplomacia española en relación con el contencioso árabe-israelí, en un alineamiento riguroso con la doctrina de los dos Estados, conforme a la legalidad internacional.
Y no sólo eso, sino la postura a titulo propio -corporativo o individual- en favor del Estado de Israel ante la guerra híbrida de la que son blanco y objeto las políticas de su gobierno en los medios de la prensa mainstream, en relación con la situación en Gaza, que habrá sido siempre la mía, y que lo seguirá siendo, en sintonía con la postura (pro israelí sin reservas ni complejos) de Isabel DIAZ AYUSO, presidenta de la Comunidad de Madrid, compartida por mi, dentro y fuera de este blog. Y todo ello en la medida que no confundo, ni pongo en práctica la amalgama, entre el postulado anti-español de una obra histórica -discutible- de autor israelí -por muy autorizada que sea, ella como su autor- y las posturas en política extranjera del gobierno israelí. Lo que no se verá desmentido desde Israel. Esa es desde luego, claramente nuestra apuesta.
Una apuesta pro-israelí que encierra una resuelta y firme postura, la mía -que aquí ya repetidamente expuse también- de cara al Islam








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