lunes, enero 05, 2026

EL CABELLO DE DONALD TRUMP, NUESTRO AMIGO

 


Nuevo corte de pelo de DONALD TRUMP, de cabellos -rubios- tan sedosos, y tan bien peinados y cuidados (y acariciados y mesados). que se debe estar mirando al espejo sin parar, noche y día. Contra lo que los españoles (doy fe) no podemos competir -la mayor parte de entre ellos al menos- de manera alguna. Como españoles, como latinos. Pero TAN GRANDE -reza la Biblia (canónica)- NO FUE SU CULPA. Que le perdona o exculpa el Tiempo Nuevo que habrá logrado abrir pese a sus excentricidades o gracias a ellas. NO ES NUESTRO ENEMIGO COMO SEA

Recuerdo los años aquellos de la guerra del Vietnam donde se fraguó ese anti-americanismo vidrioso que hoy, tras la intervención militar en Venezuela, está recorriendo de nuevo el ancho mundo. Y no digamos la España de la que juramos -y seguimos jurando hoy- la bandera defender. Por eso, el darle a la tecla en el tema, nos parece un deber de patriotismo urgente e ineludible, desolados e impotentes de ver como una clara mayoría -o una inmensa minoría, me da igual- de españoles, se está equivocando (como siempre) de enemigo. De Juan Manuel de PRADA a José Mari AZNAR -que dice digo donde (ayer) dijo Diego-, de Podemos -¡qué tostón!- a la derecha complejines, y last but not least, hasta Pío MOA -¡un respeto!-, todos entonan unánimes la palinodia anti-yankee, como en la guerra del Vietnam -¡qué (malos) tiempos aquellos! 

Cuando cruzando (sin saberlo) una (peligrosa) línea roja, me granjeé un boicot cobarde e hipócrita e implacable en la Universidad -en mi Facultad de Económicas- que bien me amargó la existencia, y selló (casi) hasta hoy mi destino, sin darme siquiera cuenta. Y sin llegar a elucidar -hasta hoy- las causas de aquel (misterioso) boicot. del que sólo hoy me bajo del burro o me caigo del guindo, que pudo serlo -no, seguro- aquella carta firmada -¡ay dolor!- con mi nombre y apellidos- y que titule Moratoria o farsa, contra una campaña internacional anti-USA -de dar el alto a los bombardeos USA en el Vietnam- que me publicaron en el Diario Arriba -horror!- dando sus boqueadas en aquellos momentos el diario franquista/falangista. Y ello en respuesta al rojerío que me estaba haciendo la guerra (sorda) en la Universitaria, sin declarármela a cara descubierta. Algo -de lo que sólo caigo (cabalmente) en la cuenta mientras escribo estas líneas-, sobre lo que me advirtió y puso ojo avizor un buen amigo. 

Y nada trivial el que ahora me acuerde de él, y el que sólo ahora como digo caiga en la cuenta-, que nota bene acabó sus días huyendo (precisamente) de Venezuela y del chavismo -¿y también del absurdo bolivarismo anti-español? la cosa (que no consta) se cae por su propio peso, hay que rendirse a la evidencia-, y todo ello, después de haberle dado él la espalda a España por razones personales y también políticas e ideológicas,  con una etiqueta de vencido o perdedor a cuestas (doy fe) que no se salta cualquiera (...)-, y fue en un tortuoso itinerario de auto exilio y expatriación -grosso modo como el mío-, que le llevaría hasta la misma frontera con los States, hasta la ciudad (hispana) de San Agustín, en Texas, donde fallecería de muerte súbita y prematura (*) 

Fue precisamente él, quien me advirtió de las amenazas y peligros que correría, si mi carta abierta transcendía entre mis "compañeros" (de Económicas) Semper ídem entonces como ahora. En aquellos tiempos inciertos de las últimas boqueadas de la Guerra Fría, e inicios de la Détente al calor (y aprovechándose) de Mayo del 68 y last but not least, del concilio vaticano II . No me movieron (ni de un pelo, ni un milímetro) entonces y no me moverán (igual que el pino junto a la ribera) -¡voto a Dios!- tampoco ahora. Atlantista y americanófilo hoy como entonces. Y con la América de Donald TRUMP, más todavía

Que ¿qué tenemos (nosotros) que ver con los países (y sus regímenes)  de la línea del frente, si no son otra cosa que las trincheras perenes e inamovibles de la (interminable) guerra civil española y de la guerra civil americana que la perpetúa (igual que la guerra civil europea)? ¿Qué tenemos que ver con el Brasil de Lula DA SILVA que le ha declarado guerra a muerte al Brasil blanco (sic), de ascendencia luso/europea, al precio de meter en la cárcel de por vida a sus oponentes? ¿Qué de común con la COLOMBIA de Gabriel PETRO, padrino de la guerrilla allí -en alguna de sus corrientes, ¡qué laberinto madre mía! De aquella guerra del fin del mundo -de narcotraficantes, guerrilleros, y paramilitares- y de aquel fenómeno críptico e insondable -como los enigmas de la Gran Esfinge-y propiamente colombiano de la violencia (colombiana) 

¿Qué de común con la CUBA de Fidel (y de Raúl) que llenó España de fugitivos y refugiados que animaron mi juventud universitaria. ¡Gracias Fidel h.de p. por haberme hecho conocer este maravilloso país! declamaba florido -de voz atiplada (y con gracia torera), y entre risotadas- uno de aquellos -que llamaban amistosamente el Clavelero-, por los pasillos del Colegio Mayor (hispanoamericano) Nuestra Señora de Guadalupe, de cuando entonces. Tiempo feliz. ¿Qué de común con la Nicaragua sandinista? A la que damos (consciente)  la espalda como se la dieron ellos -a sangre y fuego-, a la derecha (sin complejos) de la que procedían. Somoza, ¿un h. de p.? "Su" h. de p. "el suyo", como declaró el Secretario de Estado de Franklin ROOSEVELT' (un respeto)  Secuelas e imponderables -no más que eso, todo ello- de la Emancipación (anti-española) americana (...)

Y todo lo demás son querellas o rencillas personales sin trascendencia alguna. Como la de aquel -de entre los arriba nombrados- que (mal) trataron -lo que él mismo vino a contar- miembros de los cuerpos armados en los States sin contemplaciones ni miramientos, como un chicano cualquiera. ¿No gusta de españoles ni hispanos Donald TRUMP, como de Carlos ALCARAZ, que no somos (a lo que parece) blancos (sic) lo bastante, ni de cabellos (rubios) finos y sedosos, los suyos, y tan bien peinados y bien cuidados, que bien se los mesa y acaricia y que se debe estar mirando -en su nuevo corte de pelo- al fondo y en lo más hondo del espejo noche y día? 

TAN GRANDE NO FUE SU CULPA, reza la biblia (canónica) Que no nos impide (of course) agarrar la ocasión al vuelo de ese tiempo de gracia -como sentenciaron los progres del Concilio- que se habrá visto abierto y de los vientos que se habrán puesto a soplar (alegres) con su presidencia. La Presidencia TRUMP, tiempo "profético" Para españoles y extranjeros 


(*) Manuel (Manolo) AGUIRRE ALONSO, compañero mío en Primero de Económicas en la Complutense, de la que acabó desertando por culpa del ambiente aquél (estoy seguro) Miembro destacado de DEFENSA UNIVERSITARIA (¡horror!) y emparentado -por alianza familiar- con el General Moscardó. Uno de cuyos próximos -un primo suyo- murió en el hundimiento del crucero Baleares, como él mismo me contó. ¡¡¡ MANUEL AGUIRRE ALONSO SIEMPRE PRESENTE !!! ¡¡¡ POR EL IMPERIO HACIA DIOS !!!  

11 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Economicas pre- Somosaguas? Saludos

Anónimo dijo...

¿Lo que ahora seria estadistica?

Anónimo dijo...

¿Ismael Medina y Garcia Serrano escribian en El Arriba?

Juan Fernandez Krohn dijo...

Sí, por cierto. Lo que llamábamos entonces -finales de los sesenta (cuando se produjo el gran cambio en la Universitaria)- Galerías CASTAÑEDA, del nombre del Decano, Don José CASTAÑEDA, catedrático de Teoría Económica, toda una (venerable) institución, que los rojos obligaron a irse y dimitir, a base de acoso y derribo, y bajezas y perrerías. Y ello a pesar que él decía a todo el que le quería oír, que había sido oficial -coronel incluso, creo recordar- del ejército rojo/republicano. Era un edificio de ancha fachada, de ladrillos rojos y de parecido -por lo del mote, cabe suponer-, a Galerías PRECIADOS aunque yo ya eso no pueda visualizarlo mucho. Situado a la derecha de la Facultad de Derecho, y bajando por un terraplén desde la glorieta -de Camilo José CELA, creo que hoy se llama (donde hoy figura un busto suyo)- y donde se encontraban frente por frente Derecho y Filosofía y Letras. Y se encontraba al final de trayecto de los autobuses que iban hasta allí desde la Moncloa. Saludos cordiales

Juan Fernandez Krohn dijo...

Bueno a ver, si te aclaro -que no estuve allí ayer- y nos aclaramos todos también. La nueva Facultad de Políticas tras el final de Galerías CASTAÑEDA -que era "Facultad de Políticas y Económicas", las dos juntas-, fue creo recordar la que tu pareces decir, que estaba bajando por la carretera de la Coruña, a la altura de la antigua Facultad de Políticas y Económicas -a la que me referí en mi comentario anterior, pero justo al otro lado de la carretera, y junto a ella. La que fue -creo recordar- o sigue siendo, Estadística, como tú dices. Pero a partir de ahí, mis recuerdos se confunden, porque no sé, no estoy seguro si esa, pasó a ser después Facultad de Veterinaria, y la de Políticas pasó a serlo otro edificio nuevo de arquitectura ultramoderna -de FISAC, creo que era- que estaba un poco más adentro del cerro -el de Garabitas- y más apartado de la carretera. Era como una casamata de las que aun habia por allí, línea de frente (como por casualidad) de cuando la guerra civil. Y el interior -propiamente dantesco o infernal- concordaba, aulas en cuesta abajo en dirección de aquellas líneas de frente como por casualidad-, de una vista que hice allí (unos minuto tan sólo) que yo allí no estuve ni hubiera podido estar. Y el ambiente reinante -de amenazas e intimidación. Y de la que hoy todavía me admiro que Manuel FRAGA -al que yo tampoco tuvo hubiera podido sobrevivir físicamente incluso. Con ayuda de un puñado de fieles entre los que se encontraba Jorge VERSTRYNGER, compañero de aquellos años, y amigo mío. Ilustración cantosa del fracaso de un régimen que creyó poder sobrevivir dando a espalda a sus aliados tras la II Guerra Mundial (en el 45) Cordiales saludos

Juan Fernandez Krohn dijo...

Ismael MEDINA, leo ahora en la Red, fue director de "ARRIBA" efectivamente pero yo le recuerdo de su etapa posterior, de director del ALCAZAR, y de ahí ya no sé más.

Rafael GARCIA SERRANO a su vez escribió en los dos. Y en el ARRIBA, hasta el final de ese diario, donde le leía (a diario) mi difunto padre que le admiraba. Me comentaba a veces que la ETA le iba a poner cualquier día una bomba, por lo que escribía. Fue una de las plumas más brillantes de la Falange, del régimen y de La España de su época. Como escritor y como periodista. Francisco Umbral, que era crítico tan exigente y que, en Literatura, "torcía" descaradamente por los del otro bando y a los "nacionales no les concedía ninguna, a él en cambio, al que trató, le admiraba y le quería y escribía (sorprendentemente bien de él, en sus (críticas y exigentes) galerías literarias, a pesar de esa guerra civil "que tanto amó" como él decía. Y UMBRAL recordaba una de las anécdotas de la guerra que recordaba aquél, y era que en una de las posiciones que tomaron a los rojos, vieron que se habían dejado un tonel lleno de leche del que se pusieron a beber a toda prisa, hasta que descubrieron que el fondo estaba lleno de m...Genio y figura RGS ¡en la guerra y en la posguerra! Escribió justo antes del estallido, su obra tal vez más celebre -junto con "Diario de un macuto" y "La Fiel Infantería" (que me leí, las dos)-, "Eugenio o proclamación de la primavera" (1936) del que debo decir que hice (ingenuamente) mención en el proyecto -fallido- de tesis de doctorado que presenté -sin éxito- en la ULB -Universidad Libre de Bruselas , sobre UMBRAL y sus novelas de la guerra civil- que luego fueron a dar el libro que publiqué en España, "El padre falangista de Francisco UMBRAL" Y en el comité que me examinó -en la llamada "prueba de exclusión" (todo un programa de intenciones)- todo lo que alegaron para justificar su rechazo de mi texto proyecto, fue que no tomaba distancias (:sic) suficientes. Políticas e ideológicas, había que concluir. Y no les faltaba razón en modo alguno, aun sin saber un no pequeño detalle que aquellos profesores belgas -tan biempensantes ellos- ignoraban por supuesto. Y era que "Eugenio, o proclamación de la primavera" que -tan ingenuamente- yo mencionaba en mi proyecto de tesis doctoral, estaba inspirado en el título y en el conjunto de la obra, no en un personaje del autor (RGS) sino en una figura de carne y hueso. No otro que Eugenio LOSTAU (ROMÁN), amigo personal de RSG -en la época en la que esta ambientada la obra -primavera del 36-, falangista de la primera hora, defensor del Cuartel de la Montaña, además de amigo del autor. Y quién me iba a decir que era él mismo, al que yo vi en aquella vieja Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, -al final (principios de los setenta) de mi paso por allí- en el trance de ser expulsado, marchando, hacia la salida, todo lo largo del hall de entrada de la Facultad, él en cabeza, bien erguido, de paso tranquilo y de ánimo sereno (y con una de las manos en el bolsillo) (...), seguido a una (prudente) distancia de una masa de (estudiantes) energúmenos apretujados, en orden de ataque y a los gritos de "¡Fuera fascistas de la Universidad!" (...)

Fue poco después de aquello -como lo recuerdo ahora- cuando -sin que nadie me echase- me fui yo de allí. Hasta hoy. Saludos cordiales otra vez

Juan Fernandez Krohn dijo...

Un dato que olvidé -sin perdón- de mencionar en mi mensaje anterior. Eugenio LOSTAU era profesor (sic) de Ciencias Políticas en la vieja Facultad de Ciencias Políticas y Económicas

Anónimo dijo...

Jorge Verstrynge me parece muy buena persona. ¿Sigue siendo amigo tuyo? Saludos

Juan Fernandez Krohn dijo...

Nunca más le volví a ver. Cuando le conocí, en la Universidad era falangista. Secreto a voces. Él mismo lo dijo públicamente después. Su padre era rexista belga, de cuando la II Guerra Mundial, de REX, de Leon DEGRELLE -que sigue condenado en Bélgica después de muerto (un respeto)-, que encontró refugio en España como otros muchos, nazis o fascistas, filonazis o filofascistas. Salvo Pierre LAVAL. Franco le entregó. Una deuda que nos dejó con los franceses, que tengo el sentimiento de haberlo -junto con otros- pagado, o estar pagándolo (con gusto) yo. VERSTRYNGE era del puñado de estoicos que le llevaban la cartera a FRAGA en medio de la jauría aquella. Yo no era -ni de lejos- partidario del antiguo ministro de FRANCO, ni lo fui después, pero para mí el aguantar el tipo hasta el final, como él lo hizo, en lugar de dimitir o de irse de allí como tantos hicieron -o como yo mismo, de estudiante-, le redimió. A VERSTRINGE le conocí a la entrada del Teatro de la Comedia, un 29 de octubre -aniversario de la fundación de la Falange y del discurso fundacional de José Antonio, mi primer año de Universidad. Con José Solís de ministro subsecretario. Al que montábamos un pitote cada año con el mantra aquél, de "¡Falange sí, Movimiento, no" Y leí una vez que SOLÍS pasaba todo el año obsesionado temiéndose el trance aquél. Yo iba con el FES -Frente de Estudiantes Sindicalistas, cuatro gatos en La Universidad (y en mi Facultad éramos grosso modo José Mari AZNAR y yo)-, del que yo acabé saliéndome, y que se autodisolvió (sic) -en la Transición- después de irme yo. Saludos cordiales otra vez

Juan Fernandez Krohn dijo...

Yo me fui de la Facultad y de la Universitaria, pero acabé la carrera. Económicas y Derecho, las dos. Lo de Económicas fue otra historia (que seguirá, palabra, a continuación)

Juan Fernandez Krohn dijo...

Lo prometido es deuda: fue de canción de gesta y no exagero el final de mi carrera de Económicas. En la reestrenada Facultad en y el nuevo campus de Somosaguas, principios de los setenta. Y así vengo a aclarar de paso lo que alguien aquí me ha preguntado. La subversión -que es lo que era aquello, controlada y planificada- se extendía ya por toda la Universitaria, ante la pasividad de las autoridades académicas, y la complicidad de un estamento docente, que conseguían poner contra la pared a los raros y estoicos profesores que osaban hacer frente o simplemente no hacer el juego de aquella estrategia subversiva, claramente política y extra-universitaria. Como fue el caso -que recuerdo- de Huberto VILLAR, profesor de Teoría (Económica) IV al que los rojos, con un montón de falsedades y pretextos, consiguieron destituir, poniendo en su lugar al que fue después ministro de Economía, del PSOE, Carlos SOLCHAGA, con etiqueta ("vox populi") de trotskista (sic) (descaradamente) compinchado con los agitadores, de los que recuerdo a alguien que fue después su ayudante o inmediato colaborador, Oscar FANJUL -"¡válgame un santo de palo!"-, hijo de rojos exiliados en Chile, como él mismo me lo contó- y educado él en colegio de curas, en Madrid, de donde le había quedado el hedor del agua bendita de los progres de entonces, lo que le ayudó sin duda en su fulgurante carrera profesional y política. De director general como lo llegó a ser, de REPSOL, a la sombra (of course) de su padrino y protector. Unos tanto y otros tan poco. Descanse en paz como sea (y descansemos todos) Así estaba pues (por dentro) el ambiente aquel día -¡señores qué capitán el capitán de aquel día!- cuando yo terminé mi carrera de Económicas. Lucía el sol y aunque vagamente recuerdo que hacía frío, la tensión era comestible entre estudiantes y fuerzas del orden que rondaban (discretamente) por allí, pero dentro de un orden, y sobre todo entre los estudiantes que queríamos examinarnos, apostados esperando, fuera de la facultad y los que querían imponer la huelga (salvaje) guardando la entrada. Hasta que apareció el catedrático y si mal no recuerdo (que me pierdo en los pequeños detalles) empezó un juego absurdo y desesperante, y era que el catedrático iba llamando e invitando a entrar a los que estaban delante de la entrada, en su mayoría a favor de los huelguistas, que entraban para seguir (of course) boicoteando el examen desde dentro, esa era la jugada, que a mí personalmente me consumía, hasta que sacudiéndome mil inhibiciones y complejos -a que me catalogaran y crucificaran, de soplón, de facha de traidor o que sé yo- - di un paso al frente y delante del piquete de huelga le dice al catedrático, "Usted hágame caso a mí, y le diré los que entran y los que no entran. Y me hizo caso y así -señalando con el dedo- entré y nos examinamos unos cuantos -contados casi con los dedos de la mano- y con la camisa (lo confieso) que no nos llegaba (del todo) al cuerpo de lo que nos esperaba fuera. El catedrático -de Organización, Contabilidad y Procedimiento de la Hacienda Pública Española (OCPH, quinto de Económicas)- era Don Cesar ALBIÑANA Y GARCIA QUINTANA (como dicen en Francia "a tout seigneur, tout honneur") Un catedrático "vitalicio" (¡horror!) --en la vida y en la muerte, o sea- de un tiempo que ya se fue. Que ¡qué impresión, de autoridad, y de prestancia me dejó! Por su conducta (impecable)y las palabras vibrantes que durante el examen nos brindó, contra la disciplina social (sic) que querían imponernos algunos. ¡Y luego me trataron de loco (sic) los medios cuando mi gesto de Fátima! Para volverse loco (que no!) la casa de locos entonces de la Universitaria