Pío MOA, el ilustre (y controvertido) historiador (en la foto) está a mi juicio especialmente llamado a meter baza en este asunto del encuentro de Sevilla sobre la guerra civil ahora cancelado. Y es que me da la impresión que este asunto le pilla fatalmente con el pie cambiado. Y es por la tesis subyacente en la otra tesis que pretendían exponer y defender en ese encuentro que la guerra la perdimos todos. Y es la de que perdimos la guerra todos, cierto, pero unos, los vencidos y sus descendientes, el Primero de Abril del 39 (Día de la Victoria) y los otros, los vencedores de la guerra civil y sus descendentes, con el desenlace de la II Guerra Mundial, en el 45. Esa es la tesis que yo defiendo y que Pio MOA y Stanley PAYNE -que forman equipo- habrán siempre negado, al menos de forma implícita. Para ellos, España y su régimen de entonces figuraron en el bando de los vencedores (anti-nazis y anti-fascistas) Y a los artículos sobre el tema en las que hice mención de los dos referidos historiadores no les mereció -por lo que fuera- respuesta ninguna
¿La guerra que todos perdimos? Le sobra (para mí) desde luego (a ese titulo) la interrogación por lo cual -por la falta de lo cual quiero decir-, viene la escandalera ahora en los medios y en la Red. Y es a seguir a la polémica montada por la equidistancia (sic) de la que ese titulo (en modo asertivo) -de un congreso de historiadores a celebrarse en Sevilla- da muestras, y a las protestas a las que habrá dado lugar que habrán obligado a cancelar el congreso a Arturo PEREZ REVERTE, patrocinador de aquella y su principal convocante y organizador. Y ante la bullanga que se habrá montado en la ocasión, de entrada se me antoja que brilla por su (clamorosa) ausencia -en la convocatoria del congreso y en la polémica- y por su (atronador) silencio también, un convidado de piedra, historiador ilustre de nuestra guerra civil para más señas. Y no es otro que el historiador tachado de revisionista por la historiografía oficial (y políticamente) correcta, (Luis) Pío MOA, y se me antoja como digo invitado o convocado en esta vaina -como los latinos dicen- y es por el rifirrafe dialectico a cuento de otro tema histórico que mantuvo con PEREZ-REVERTE y del que acabo de tener conocimiento ahora en un tema propiamente hablando de Historia de la Iglesia en el que -mis años de Seminario de Ecône obligan (*)- me siento llamado a meter baza, lo que cuento hacer, mi palabra. Y lo es sobre todo por algo que me creí permitido hacerle observar en artículos publicados en mi blog -en donde hago de él mención expresa-, que paso a exponer aquí a la atención de mis lectores, pasen y lean.
Y es a cuento de la II Guerra Mundial y su desenlace en donde me planto en oposición resuelta a la tesis de que España figuró en el bando de vencedores de aquella en el 45, que defienden -implícitamente al menos o subyacente en sus planteamientos-, ese tándem de historiadores ilustres, que son el norteamericano -historiador y destacado hispanista- Stanley PAYNE, y el que pasa por su estrecho colaborador y a la vez su émulo y discípulo fiel, Pío MOA. Algo que no se sostiene ni en el plano estrictamente histórico de la Historia Universal ni -menos aún- en su apartado de Historia de las ideas, y mucho en ese otro apartado especial o especialísimo de nuestra historia española. Y todos, cerrando ese paréntesis que habrá representado el espacio cerrado del ámbito histórico académico de los años de régimen anterior, tendrán que acabar rindiéndose a la evidencia. Que España y los españoles figuraron por méritos propios en el bando de los vencidos y perdedores de la II Guerra Mundial, como (de un primer vistazo) lo prueba nuestra ausencia de las grandes conferencias internacionales que sellaron el desenlace de aquella, en su fase final -MALTA, BRETTON-WOODS, CASABLANCA, TEHERAN-, o en la inmediata posguerra -YALTA y POSTDAM-, y como lo prueba el fenómeno del maquis -en progresiva sincronía con la derrota alemana y el repliegue alemán de toda la Europa bajo ocupación nazi, a comenzar por Francia- que anunciaba un reencenderse de la guerra civil española, lo que fue evitado por la derrota (militar) de la incursión guerrillera en el Valle de ARAN, y del desarme del maquis -tras lo del Valle de Arán- a cargo del General DE GAULLE, actuando en electrón libre, independiente de las grandes potencias (vencedoras), tras su ausencia en YALTA y en POSTDAM.
A lo que habría que añadir otros hechos de natura diplomática como la retirada de embajadores, la ausencia de España del Plan MARSHALL, y el cierre de fronteras por parte de Francia. Y en el plano estricto de la política interior, la guerra hibrida o asimétrica, decretada por STALIN tras su fracaso en la conferencia de YALTA -ante la férrea negativa de CHURCHILL-, de sus designios beligerantes en relación con España- y del fracaso militar del maquis, que se tradujo en una doble estrategia, de entrismo -en la Organizacion Sindical, extendido años mas tarde a la Iglesia- y de subversión en medio obrero y más tarde -a partir de la crisis interna del Régimen (1956)- en medios universitarios. Y desde esa optica o perspectiva, se puede decir con absoluta credibilidad que la guerra (del 36) la perdimos toodos, lo vencidos, en el 39, y los vencedores en el 39, tras el final y desenlace de la II Guerra Mundial, en el 45. Lo que vienen fatalmente a traducir esos mantras o eufemismos con los que vivimos y crecimos de haber perdido la paz (despues de haber ganado la guerra)
Y dos testimonios memorísticos en aval o abono de la tesis que aquí defendemos lo son, primo, el atentado (comunista) de Cuatro Caminos (*) -del que ya me ocupé en mi blog-, contra una Subdelegación de Falange, en la que murieron dos falangistas, el 26 de febrero de 1945, a pocos meses de la terminación de la Segunda Guerra Mundial, y que daría lugar, secundo, a la manifestación "monstruo" en la Plaza de Oriente -más de 300.000 personas, oculta y semienterrada en la memoria colectiva, que precedió de un año a la otra contra la ONU en el mismo lugar
Uno de los temas mayores de la novela de David UCLES -de quien ya me ocupé aquí- por quien habrá venido el escándalo y la polémica, lo es precisamente la muerte de uno de los personajes a manos de su propio hermano, enfrentados los dos cada uno en uno de los dos bandos enfrentados en la guerra civil. Eppure, la Federacion Andaluza de la Memoria Democratica se habra sentido obligada, en la ocasión, de denunciar la teoria (sic) de los dos bandos o las dos Españas o de una supuesta (sic) guerra entre hermanos. Un aspecto -fratricida- en la guerra civil que subrayaba ayer en una entrevista en RTVE uno de los historiadores llamados a participar en la jornadas acabadas de cancelar, el historiador comunista Julián CASANOVA, fuera de toda sospecha
(*): Del libro de Andrés TRAPIELLO "Madrid 1945, la Noche de los Cuatro Caminos"


No hay comentarios:
Publicar un comentario