Te mareas, desfalleces,
ahora más que nunca antes, Juan,
y no le diste importancia,
no más que un achaque trivial,
¿Sin oír los pasos, tic toc,
de una pata de palo? (¡Ah!)
la de la Muerte precoz:
no falta a la cita, ¡Jamás!
Con muertos antes de tiempo
en la guerra y en la Paz,
muertos bien lejos, a solas,
flores tronchadas de la edad
que me miran y convocan
en la augusta Soledad,
y a los que yo digo: ¡Presente!
Inconsciente (inocente) ¡Bah!
Del reto aquél. Fundamental.
Que me marcó sus caminos
y me fijó mi horizonte
y mis rumbos, por tierra y mar
Que ya no fui yo más el mismo,
por dentro distinto e igual,
con esa sonrisa de siempre
que yo templé en la adversidad
La sonrisa que te ofrezco
en prenda de amor astral
con sabor a cielo y tierra
¡Salve a la Natura ancestral!
Frente a mi sonrisa gentil,
tu indiferencia fría, glacial
frente a tu desprecio (¡oh Mujer!),
un corazón ancho como el mar
Frente a tus venganzas arteras,
manos blancas (como la cal)
frente a tu desdén (de hoy y ayer),
mi empeño (agreste) en conquistar
Frente a tu rechazo (tan cruel)
mi asombro y gran perplejidad
Y a la distancia (entre Tú y Yo),
vista larga y ¡un sueño de eternidad!
en la guerra y en la Paz

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