Donald TRUMP y el Papa PREVOST. El actual pontífice siempre tan locuaz como sus predecesores (en lo divino y en lo humano), guarda ahora en cambio un silencio atronador tras la intervención militar norteamericana y la captura y puesta en el banquillo de un tribunal en Nueva York, del mandatario venezolano, Nicolás MADURO. No importa. La inteligencia artificial (IA) -vía Youtube-, pone en su boca lo que una parte de sus (fieles) adeptos a uno de los lazos de la polarización que consume a los católicos, quieren oírle decir, y de lo que la otra parte no quiere ni oír hablar. ¡Que no nos la dan ya!
Santidad (la suya no la nuestra),
los medios españoles vienen anunciando su próxima visita a España, así como una próxima reunión de la Conferencia Episcopal Española con objeto de fijar la fechas así como los lugares donde aquella tendrá lugar. Tras el anuncio, casi en sincronía, se habrá producido la intervención militar norteamericana en Venezuela con la captura de Nicolas MADURO, conducido en avión -según las últimas noticias- hasta Nueva York para ser llevado ante los tribunales allí bajo la acusación de un delito de narcotráfico (sic) Y ante ello sorprende (un poco) -habituados como lo estamos los católicos de a pie a la celeridad (casi) fulminante de la autoridad eclesiástica y la de vuestra Sede Apostólica en numerosas crisis de alcance supranacional y especialmente en política internacional a la hora de reaccionar, de decir esta boca es mía, de opinar o de dar respuesta a aquellas, expresando así la postura de la Iglesia, en nombre de ella, a las preguntas o interrogantes que habrán hecho nacer aquellas crisis-, y es como digo digno de mención en cambio, el silencio atronador que estamos presenciando con el correr de las horas ante lo que la opinión publica -a escala global-, en su abrumadora mayoría, juzga merecer una palabra de consejo o esclarecimiento de parte de vuestra augusta/persona. Y nuestra sorpresa cobra extremos de estupefacción ante el comunicado -sin firma de procedencia o de autor- que esta circulando en redes sociales -en video Youtube- con toda la apariencia de emanar de la santa/sede vaticana, donde se difunde una noticia fake sobre la crisis en torno a Donald TRUMP a Nicolás MADURO y el mensaje (fake) en respuesta del papa PREVOST, con todas las trazas todo ello de una narrativa ficticia, de política o de política/religiosa-ficción (hasta en el tono -nada eclesial- de voz, de un reportaje cinematográfico, más bien)-, con todo el aire de tratarse de un globo sonda a la vez- en donde se presenta al papa PREVOST en los hábitos papables (y el disfraz) del papa argentino FRANCISCO, su predecesor -y según algunos su mentor-, zanjando así el debate al interior de la Iglesia y del catolicismo que habrá (de seguro) suscitado la intervención militar del presidente de los STATES contra el mandatario de un país católico -e hispano-, y lo habrá sido en el sentido milimétricamente exacto -como por casualidad- al de la polarización que agita la Iglesia de secuelas del concilio vaticano II, y que habrá alcanzado sus cotas mas altas durante el anterior pontificado del papa Francisco, en nombre de la defensa de los pobres (contra los ricos) y last but not least, por cuenta de la Teología de la Liberación (para un viaje así, no necesitábamos alforjas, papa PREVOST) Lo que una parte del orbe catolico a escala mundial- esperaba o deseaba (exactamente) oír, y de lo que otra parte -una mayoría silenciosa o una inmensa minoría, me da igual- no quiere ni oír hablar. Y en el supuesto de globo sonda, la pregunta se impone, ¿de quién? Que del hondo arcano de la vaticanología y de sus aprendices de brujo (vaticanistas) -españoles, italianos u otros foráneos- estoy ya un poco escaldado, aquí sin pena se me reconocerá. ¿De la misma sede/vaticana aquello, presta a desautorizarlo, a negarlo -antes y después de que cante el gallo (como acostumbran)- o a asumirlo, según pinten bastos o coronas? Qui lo sa.
Y pasando de la crisis venezolana al anuncio de la visita papal, dejo de lado a la vez el talante polémico o ideológico, como el que habré seguido en lo que precede, en favor de un tono más personal. Me explico. En todas las visitas papales mundo a través que se sucedieron después de mi salida -y vuelta a España (20 noviembre 1985)- de las cárceles portuguesas en las que me encontré preso a seguir a mi gesto de Fátima (13 de mayo 1982) y concretamente en dos de ellas, de Juan Pablo II a Bélgica viviendo yo allí, se puede decir que las capeé sin más, como pude, pese a la formidable presión de la psicosis -alimentada (artificialmente) ex professo- en los medios, de psicosis (colectiva) de atentado(s) contra el papa, y de la atención mediática enfocada en mí -contra el cura español (residente allí) que había querido matar al Papa (en Fatima, Portugal)-, y sin duda también -igualmente perceptible pero menos, de parte los servicios de seguridad belgas que me hicieron no obstante objeto de alguna medida de control (una llamada telefónica y una visita domiciliaria, de lo que vagamente recuerdo aún)
Y de lo inocuo y baladí de todo aquello no desentona tampoco algo que me ocurrió en la segunda visita papal a Bélgica estando yo allí. Y fue que entre lo que se publicó en los medios belgas al respecto, leí -en primeros planos y grandes titulares (foto acompañando) en los principales diarios de Bélgica, Francia e Italia y Portugal -en España en cambio creo recordar que fueron más discretos-, justo a la llegada del papa a Bélgica, que la Interpol (sic) en Portugal había dictado orden de caza y captura (internacional) contra mí, fingiendo (así) ignorar mi paradero, pese al domicilio legal -en Bruselas-, que yo ocupaba entonces y pese a la vista domiciliaria que en las horas previas a la visita papal recibí, a la que más arriba hago alusión.
Esa fue, digamos, la regla con las visitas papales de Juan Pablo II, a lo que se podría hacer extensivo el pontificado de su sucesor, BenedictoXVI, breve y del que no recuerdo haberse visto puntuado por ninguna visita a Bélgica donde yo me encontraba. Pero de él -del pontífice- sí que puedo decir en cambio, que durante su pontificado me hicieron una primera entrevista -seguida de otra- en la RTP (Radio Televisión Portuguesa) que fue difundida en uno de sus noticiarios o diario/hablados, donde me expresé escuetamente pero en términos positivos sobre él, en respuesta a una pregunta de la periodista portuguesa que me interrogaba. Todo eso cambió con la llegada del papa FRANCISCO (argentino), o mejor dicho, con ocasión de su visita a Bélgica -en el 2024-, pocos meses antes de su muerte.
Lo que me fue anunciado días antes -aparte de lo que se pudo leer en los medios- a modo de (oscuro) presagio, por lo que se siguió-, y fue de parte de un conocido, habitando no lejos de mí -en Bruselas-, con el que hablaba de vez en cuando y al que yo tenía -convencido (hasta hoy) de ello, pero sin pruebas formales, lo reconozco- por un funcionario (belga) de policía, de paisano. Quien un poco sin venir a cuento, y como queriendo prevenirme o ponerme en guardia y tranquilizarme a la vez -lo que me sorprendió- hizo alusión a eventuales problemas o dificultades que me podrían sobrevenir (sic) con la visita papal. Que vendrían a desaparecer, -me aseguró- una vez que se hubiese marchado el pontifice.(...) En atención -o así lo interpreté yo- a mi condición de residente en Bélgica de "longue durée" -treinta y ocho años (...)- (de "larga duración") Y el mosqueo que aquello me dejó no fue pequeño, como aquí les será fácil de imaginar. Sobre todo porque mis fantasmas tardaron poco en materializarse, justo después.
Y es que coincidente con la llegada del pontífice, unos días más tarde, me encontré de golpe, por razones aleatorias e imprevisibles, que de hecho (confiteor) no supe o no pude ver venir, en situación SDF (en Bélgica, "sin domicilio fijo"), sin techo, en román paladino. Una situación que se prolongaría durante cinco o seis meses (con sus noches) -que ya ni recuerdo, y prefiero no acordarme- de un innegable dramatismo a veces -de noche sobre todo (...)-, y con todas las complicaciones y dificultades administrativas que ello traería (fatalmente) consigo. Que me hicieron ver -acertadamente o no- que se me estaba invitando (discretamente) a abandonar el país, Bélgica, como persona non grata (no declarada así) Lo que hice. Y refuerza y reforzó hasta hoy mis aprensiones una noticia de Wikipedia a mi nombre, que habrá circulado hasta hoy en donde figuran unas acusaciones mías en contra del papa Francisco, que naturalmente aún suscribo (*)
Así están las cosas. Y es obvio el decir que ante el anuncio de la visita (papal) a España, de vuestra augusta/persona, habré automáticamente -por obra de un sexto sentido o un instinto reflejo- echado el freno de mano. Cartas pues sobre la mesa. Estoy en España, mi patria y mi país. Y nadie me puede echar ni invitarme (discretamente) a irme de aquí. Como me ocurrió en Bélgica.
Y si las almas piadosas, que os rodean y os asesoran -de la especie o no de los vaticanôlogos, ¡menudos tartufos y aprendices de brujo!-, llegan a convencer, a través vuestro, de vuestra augusta/persona, a los servicios de seguridad encargados de vuestra protección, o a las fuerzas del orden, del peligro o amenaza que yo represento en la visita, sabed que estoy listo -presto sum!- a resistir y a defenderme de uñas y dientes: con la Verdad por delante, en los medios, en los tribunales o donde sea necesario.
La Verdad de mi gesto de Fátima, y de los motivos -íntimos, ideológicos, doctrinales y espirituales- que me llevaron a aquel acto de devotio (íbera o grecorromana) -o auto inmolación, en espíritu de sacrificio-, que así es como sigo asumiendo aquello. Frente a una institución -la santa/sede vaticana- que renegó -en el Concilio- de mí y de muchos otros como yo -dentro y fuera de España, antes de que yo (ad vitam aeternam) le diera la espalda. A la institución y a su cabeza -encarnada en Vos- que nunca reconocí -la prueba en este blog, sin reservas ni tapujos-, ni cuento hacerlo ahora en vuestra visita. OMNIA VINCIT VERITAS
(*): "Profeta de calamidades, enemigo jurado de Europa, renegado de sus raíces, y debelador y calumniador del pasado español en América"

No hay comentarios:
Publicar un comentario