miércoles, enero 21, 2026

A CECILIA HERRERO, ¡ HONOR Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN !

 

MOLENBEEK, el barrio (más) musulmán de Bruselas (80% de su población). Gobernado durante décadas por Philippe MOURAUX (Partido socialista) y últimamente por su hija. Nido de terroristas (leído en los medios): de donde salieron tres de los autores de los atentados de París (noviembre 2015) Botón de muestra del fracaso de una sociedad multicultural. Y además, imagen de marca de todo un país. Bélgica "empezada" -"entamée"- por la invasión silenciosa, y España, detrás de ella. Ese es el contexto insoslayable en el que se va a celebrar el juicio contra Cecilia HERRERO, puesta en la picota por los medios, y acusada de un delito de odio, de racismo, xenofobia y no sé cuantas otras cosas

¡A losh marroquíesh no nosh gushta que nosh llaméish morosh! ¿entiendesh? Así me espetó -de tono quejoso y de un acento dolorido - en el acento y en el énfasis proverbiales -suyos y de los suyos-, un joven marroquí -al que yo no llamé así (como él dice)-, con el que me pusieron en celda (angosta) de a dos, los aprendices de brujo que decidían de aquello en una de las cárceles de Bruselas por la que (durante semanas) transité -siempre con mi gesto de Fátima a cuestas- los años que residí en Bélgica, y en la que se encontró también aquél -limpio de un pasado cualquiera de delincuencia- a su vez, preso, por qué?, por lo de siempre, trapicheo o trafico de drogas. Una experiencia que a fe mía me puso (decisivamente) a prueba como ya lo conté aquí y en mis libros también, y que tuvo algo de iniciático y es en la medida que me enseñó no poco sobre ellos y la manera de tratarlos. Sobre ellos y también -debería decir- sobre nosotros en el juego de espejos en el que nos vemos fatalmente envueltos, en cuanto que se nos  obliga por una razón u otra (de fuerza mayor) a afrontarlos y en definitiva a compararnos. Y viene a cuento de la acusación -por unos hechos (declaraciones publicas en suma, de hace más de cinco años) que se ven a priori cubiertas por el derecho (constitucional) a la libertad de expresión, a falta de prueba (judicial) en contrario- de la que se ve objeto una edil de VOX, que podría valerle además de una pena de inhabilitación, la friolera de tres años (tres) de pena de cárcel, o de un año y dos meses en su defecto, y todas las penas segundas y terceras que un caso tan cargado de polémica como lo es éste, traen fatalmente consigo -doy fe- a guisa de suplemento. 

Unas declaraciones -de hecho, unos tuiteos- mucho más discutibles -y opinables- que censurables. Y a modo de botones de muestra, pasen y lean: "El moro nos está invadiendo mientras se rearma" "Invasión consentida y patrocinada por el gobierno traidor" "España a los moros" "Basta de patrocinar al moro. Los recursos nacionales para los españoles" "Los moros nos invaden. CeutaMelilla son de España. Quieren conquistar dos ciudades que nunca fueron suyas" "Esas palabras son beligerantes y el gobierno debería haber puesto en su sitio al moro ya" "Tanta reconquista para terminar pagándoles la invasión a los moros" "Moros, putas, coca y mariscada" Lo que no traduce em primer lugar y a primera vista, más que un problema -nuestro, de todos los españoles-  hasta hoy irresuelto, Y es un problema de Memoria que amenace seriamente nuestra unidad e hipoteca nuestra supervivencia como Nación y como pueblo. Memoria de la guerra civil, memoria del Desastre de ANNUAL -que un consenso creciente en la historiografía apunta como la causa mayor y principal de la guerra civil del 36-y memoria de la Reconquista indisociable de la primera. 

Y en función de lo cual, léase predominantemente si no exclusivamente, en el plano histórico de la Memoria- es como hay que juzgar el termino de moro en sí -claramente definido en la RAE- y su uso y en especial, la carga ofensiva o discriminatoria del mismo lo que es perfectamente discutible -y rebatible- en el caso que nos ocupa, y es en la medida que los visibles designios de la persona que los utiliza no son esos -ni la ofensa ni la discriminación- sino la defensa de nuestra identidad individual como colectiva. CECILIA HERRERO, ¡HONOR Y ABSOLUCIÓN!  


Rezo musulmán -proselitista- por las calles de Paris. Expresión de una realidad sociológica (innegable)-la presión demográfica musulmana en la sociedad francesa-, de la que surgieron la consigna programática de la remigración, y la teoría del Gran Reemplazo (Grand Remplacement), léase la sustitución -programada, planificada- por una población foránea -mayormente musulmana- de la población autóctona europea. Una tentativa (¿más? Y no entro en polémica)-de enfrentar y resolver el insondable enigma que supone -y el dilema fatal que plantea- la pérdida o desaparición de la Identidad Colectiva de Pueblos y Naciones en Europa

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