ARRIBA ESPAÑA Y QUE SE J...PUIGDEMONT!!!

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SEMPER IDEM

martes, abril 25, 2017

¿ÁRBITRO JEAN MARIA LE PEN?

Marion Le Pen se habrá visto sorprendida por los medios yendo a comprar fresas en moto en espera de los resultados electorales de las elecciones presidenciales francesas del pasado domingo. La nieta del fundador del Frente Nacional encarna al interior del partido la tendencia mas afín a la derecha (liberal y conservadora) que se habrá visto encabezada en la campaña electoral por François Fillon. Y que guardan en la modesta opinión del que esto escribe la clave del resultado de la segunda vuelta electoral (dentro de dos semanas) Y a Jean Marie Le Pen viejo zorro de la política francesa que lleva toda su vida sin duda esperando una ocasión como esta (tras su fracaso en en 1965 de lugarteniente de Tixier-Vignancourt y el de mayo del 2002 frente a Jacques Chirac) no se le escapa lo crucial del reto sin duda alguna. ¿Logrará que tome conciencia de ello -a tiempo- su propia hija Marine?
La guerra de nervios habrá durado bastante menos que en la elecciones norteamericanas del pasado mes de noviembre, y sobre todo no nos habrá obligado a trasnochar como nos sucedió entonces aunque no no habrá dejado menos exhausto, en los panos físico y nervioso. Aquí todos saben cual fue mi puesta, y el análisis electoral, por vía de consecuencia, se me ocurre que debe empezar por ahi por un mínimo de rigor y de coherencia au que no lo sea. ¿Se pude hablar de fracaso en el caso de François Fillon? De atraco a mano armada (hold up) prefiere hablar en cualquier caso -en francés- el diario Le Figaro en su edición de hoy, en alusión al golpe/institucional -¿cómo llamarlo si no?- de una parte de la magistratura y de la casi totalidad de los medios en el país galo que habrán conseguido sabotear con éxito la candidatura que figuraba como favorita al principio de la campaña.

Al diario El Pais en cambio, el resultado del líder de la derecha francesa le merece -faltaría mas- una apreciación muy distinta, a saber, una derrota, la suya, que viene a castigar la corrupción política (o algo así) en un tiro a todas luces por elevación contra situaciones “celtibéricas” en la mente de todos (o casi todos) De la corrupción como arma arrojadiza del combate político deberían hablar más bien, lo que la candidatura de François Fillon habrá conseguido poner clamorosamente de manifiesto, y esa es a no dudar la victoria moral psicológica -por qué negarlo- que habrá cosechado el candidato de la derecha (republicana) clasificado en tercer lugar -por encima del candidato de la izquierda Mélenchon- y derrotado con un honroso veinte por ciento (sic) y no los diez y nueve coma nueve nueve nueve que habrán cacareado los medios por su cuenta en las últimas horas, que viene a representar el caudal inalterable que aquél consiguió conservar tras el inicio de la operación de acoso y derribo en contra suya y que destapa fatalmente una fractura en la sociedad francesa de gran dimensión y de alcance imprevisible-, por venir a poner de manifiesto la existencia de una franja importante de la opinión que no habrá ni probado ni comprendido ese celo anti-corrupción de ciertos jueces y de la cuasi totalidad de los medios.


Contra un candidato que si se da ahora -para decepción de algunos entre sus partidarios por vencido ante las urnas, no se abra dado en ningún momento, ni por vencido ni por culpable ni ante la justicia de su país ni ante los medios (franceses o extranjeros) ¿La suerte echada ya pues para la segunda vuelta? A primera vista sí. Las apariencias engañan no obstante a veces y a algunos no nos convencen de momento. La gran incógnita lo es el voto indeciso a derechas como a izquierdas, y en particular entre los votantes de líder de la izquierda ( la izquierda de la izquierda) Jean Luc Mélenchon que no ha dado consigna de voto, y sobre todo, de los votantes de François Fillon.

He estado navegando en las ultimas horas antes de ponerme a escribir estas lineas, pasando en revista declaraciones de los principales actores de la actualidad política y electoral en Francia de las últimas horas y me habrá visionado entre otras la intervención pos electoral del candidato derrotado de la derecha, escuchándole con la mayor atención exponer su postura con vistas a la segunda vuelta, que más que una consigna viene a ser un lavarse las manos con discreción (a la francesa), a ojos de españoles por lo menos. Pide el voto contra la extrema derecha (sic) pero acaba su intervención haciendo un llamamiento (sic) al voto en conciencia, en previsión sin duda de la tormenta que amenaza al interior de su partido que podría llevar a su Implosión como algunos ya lo auguran.

¿Seguirán esa consigna tan de circunstancias, tan poco convincente, tan de cara a la galería la masa de sus votantes y partidarios. De los que llenaron la plaza del Trocadero, de esa corriente que habrá aflorado al interior del partido de los Republicanos en las últimas semanas, identitaria, y políticamente tan incorrecta, que tanto habrán contribuido a reanimar y a galvanizar una candidatura que parecia prácticamente desahuciada hace un mes apenas? Me he estado leyendo también una crónica de la jornada electoral vista desde el cuartel general de Jean Marie Le Pen -léase de los comités “Jeanne” por el fundados- en su residencia a las afueras de París, y lo menos que cabe decir es u no pocos de os presentes habrán votado no por su hija Marine como cabía esperar -a tenor de la consigna en su favor del propio Jean Marie Le Pen- sino por el candidato de la derecha derrotado.

Otro barómetro nos lo ofrece la ausencia de la campaña electoral de Marion Le Pen que representa al interior del Frente Nacional la corriente considerada más afín a la derecha (liberal y conservadora), que aparece en primera pagina de los medios yendo a comprar fresas en moto en espera de los resultados (…) ¿Conseguirá Marine Le Pen aunar esfuerzos y voluntades desde la izquierda anti-sistema e incorrecta encabezada por Jean-Luc Mélenchon -tildado de pro-Assad (nota bene) en la prensa global- hasta la derecha identitaria (y monárquica (“royaliste”) y católico/integrista que habrá apoyado a François Fillon. Se admiten apuestas

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