jueves, enero 26, 2017

EX-FALANGISTA Y EXCOMULGADO (SOBRE BLANQUERNA)

El punto Veinticinco hubiera llevado fatalmente a la Falange a una ruptura con la Iglesia. Como lo ilustra la figura del cura falangista Fermín Yzurdiaga (en la foto) fundador de “Jerarquía” que fue perseguido por sus superiores eclesiásticos e impedido de actuar en política en la posguerra. O como esa obrita de “Teología de la Política” patrocinada por Dionisio Ridruejo y su Delegación de Prensa y Propaganda, que el cardenal Segura puso en el Indice durante la guerra (en 1937) y la volvió a poner en la posguerra (mayo del 54) Evitó la ruptura el desenlace de la guerra mundial en el 45 y la rendición de Franco a los aliados por mediación vaticana que convirtió a España en un estado vasallo de la Santa Sede y al Papa de Roma en el soberano temporal y espiritual a la vez de todos los españoles. Y que puso a todos los partidos del régimen anterior y a sus sucesores de una manera u otra bajo tutela eclesiástica. Lo que explica que al autor de estas lineas, autor convicto de una tentativa de atentado contra el papa -y como tal (nota bene) excomulgado "latae setentiae"- todos esos grupos falangistas (a pesar de mi trayectoria de notoriedad pública de muy joven) me hayan tratado siempre en la práctica en consonancia, como un excomulgado, con lo que  venían fatalmente a traicionar esa santa hermandad de la Falange -con la que siempre se les llenó tanto la boca- en nombre (como dios/manda) de la santa/comunión canónica con la santa/madre Iglesia. Y que me haya visto así rigurosamente vetado hasta hoy en la prensa de la “derecha mediática religiosa" (“La Gaceta”, “Alerta Digital” e "Infovaticana”) a pesar de la afinidad (aparente) de nuestras posturas respectivas (y de la innegable faceta mediática que arrastra mi trayectoria)  Los mismos que jalean ahora a los de Blanquerna. Donde las dan las toman, reza el refrán castellano
Cuando se produce una separación ineluctable y definitiva es mejor dejar constancia -de preferencia por escrito-, cosa que tal vez me faltó hace ya tantos años en la facultad de Económicas de la Universitaria madrileña cuando un buen día en una de aquellas asambleas tan radioactivas -en cuarto de carrera, año escolar del 70-71 creo recordar (en Somosaguas)- me levanté de la ultima fila del anfiteatro lleno en el que me encontraba junto con todos mis compañeros y en un silencio sepulcral bajé la escalinata y me volví hacia ellos siempre en un silencio sepulcral antes de cerrar la puerta detrás mía en lo que tanto ellos como yo comprendimos que era un adiós definitivo. Como así lo fue, que nunca mas volví a asistir a clase junto con ellos y muchos menos a aquellas asambleas. Un punto final, así fue, como lo sentí y como lo viví.

Lo podría haber hecho publico -y por escrito- de una manera u otra entonces, y tal vez que hubiera servido de revulsivo y movido a reflexión a algunos de mis compañeros y compañeras. No lo hice y la separación se consumaría hasta hoy sin que nunca después ninguno de aquellos compañeros de curso -y éramos unos cuantos- se cruzase nunca más en mi vida (salvo en alguna ocasión esporádica) ni yo en la de ellos (que se dice pronto) Y un sentimiento de ruptura irreversible un tanto análogo me embarga ahora en este caso Blanquerna, donde por momentos parecería que la posición que habré adoptado -clara y resuelta- no parece encontrar eco ninguno entre algunos de sensibilidad llamémosle patriota que frecuentaban de antiguo este blog (con más o menos frecuencia) ¡Qué le vamos a hacer!

Mi postura no es menos inamovible. Y me reafirman en ella detalles de la manifestación ("unitaria" le dicen) que esos grupos tienen programada en la Puerta del Sol -¿por qué allí?- el próximo sábado en repuesta a la sentencia del Supremo en el caso Blanquerna. Algunos signos o indicios no obstante no hacen pensar que detrás de la convocatoria y del lugar elegido trasluce un reivindicación en el plano de la memoria de la manifestación de Falange Española en la Puerta del Sol al día siguiente del aplastamiento de la intentona separatista en catalana -a cargo nota bene de un gobierno (republicano) de derechas- en octubre del 34. Una mitología falangista y republicana que vendría a confluir con la fiebre indignada que hizo eclosión -y se prolongó a partir de ahí- va a hacer ahora seis años en la puerta del Sol, con el movimiento del 15-M. Una epidemia de peste negra aquello, lo sigo pensando, y que se piense de mí lo que se quiera. Azul y negra -como moscas cojoneras- que así parece que habrá acabado poniéndose con el tempo transcurrido. Cartas sobre la mesa. La Falange fue un grandioso fracaso histórico. Hay que atreverse a proclamarlo. Antes de que sea demasiado tarde.

Fracaso ideológico del movimiento y fracaso personal de su principales dirigentes como lo prueba e ilustra la decapitación del movimiento nada más estallar la guerra. Fracaso ideológico. De no haber sabido superar ni los fundadores ni sus herederos las contradicciones subyacentes en su programa y en su ideario, que se vería plasmada en todos y cada uno de sus puntos programáticos y tal vez mejor que en ninguno en su punto veinticinco -hijo del espíritu de su época-, el de la separación de la Iglesia y del Estado, convertido con el tiempo en algo completamente obsoleto a favor del gigantesco revulsivo que trajo en espíritus y mentalidades al interior del catolicismo el concilio vaticano segundo, y de resultas sobre todo de la rendición de Franco a los aliados en el 45 por mediación vaticana que hizo de España un estado vasallo de la Santa Sede y del papa de Roma, el verdadero jefe de estado de la España de la posguerra. Lo que explica que todos absolutamente todos los grupos que se proclamarían falangistas en la posguerra (europea) se vieran sometidos a la tutela eclesiástica aún los de más profesión de anticlericalismo (en particular contra la Obra)
La reivindicación republicana aparece subyacente en la manifestación que se anuncia para el sábado en Sol (por lo de Blanquerna) Así parecen darlo a entender desde luego declaraciones emanadas del lado de los organizadores del acto. La manifestación -escasa en número (¿por qué si no nos llegaron nunca otros instantáneas más concluyentes o significativas?)- de la Falange en la Puerta del Sol (ver foto) al día siguiente de la intentona separatista en Barcelona, octubre del 34, seria un botón de muestra más del fracaso histórico de la Falange, léase de la soledad tan trágica -en virtud del postulado "ni de izquierdas ni derechas"- en la que la misma organización voluntariamente se situaría. Y lo mismo que José Antonio y los demás dirigentes de la Falange vitorearon entonces (sic) a un gobierno y a un régimen republicanos, los convocantes de la manifestación en Sol por el caso Blanquerna les están echando ahora un guiño a la III República, niña de los ojos del movimiento indignado. Yendo así una vez mas -como sus antepasados ideológicos en la posguerra- de comparsas modelo (acomplejados)
Lo que me explica a mí (con creces) el silencio y el ostracismo que les merecí a todos esos grupos a raíz de mi gesto de Fátima a pesar de que en los linchamientos recurrente de los que me vi objeto desde entonces en los medios españoles y extranjeros se sacase frecuentemente a relucir mi antigua militancia “falangista” (sic) -lo que a veces se veía camuflado en la prensa extranjera bajo la etiqueta de “extrême droite”- de mi juventud (en mi época universitaria) Y está claro que si me dieron la espalda lo fue en el fondo porque no podían obrar de otra forma hacia mí aunque lo hubieran querido, por culpa de esa tutela eclesiástica a la que todos esos grupos -como conjunto de régimen anterior en el conjunto de sus agrupaciones, organismos e instituciones - de los interdictos y censuras y sanciones que trae consigo la disciplina canónica inherente a la institución eclesiástica, máxime tratándose (nota bene) de une excomulgado “latae sententiae” -autor de un atentado (frustrado, o en grado de tentativa) contra la persona del papa (can. 1370 cc.)-, una pena (de efectos automáticos) reservada (nota bene) a efectos de levantamiento, perdón o remisión exclusivamente al sumo pontífice.

El fracaso de la Falange se veria traducido además en el fracaso personal de todos y cada uno de sus principales dirigentes. Fracaso de José Antonio que tras verse privado de su inmunidad parlamentaria se vería preso en la primavera del 36 lo que sellaría fatalmente su destino, y al que el fiarse (preferentemente) a las izquierdas -tras el estallido de la guerra civil, como está probado (en sus papales póstumos)-  no haría mas que agravar su situación y precipitar sus suerte tan trágica. Fracaso de Ramiro Ledesma que se vería victima de un crimen político (de asesinato) a manos de los mismos anarquistas en los que él había confiado al estallar la guerra, atrapado en zona roja, lo que le llevó a desistir de buscar refugio en la embajada alemana.

Y fracaso de Onésimo Redondo que se vería asesinado igualmente a manos de anarquistas a los que confundió con sus propio camaradas por culpa del rojo y negro de la simbología nacional-sindicalista (….) Y ese descabezamiento de la Falange si bien se mira no seria más que la consecuencia o secuela trágica del aislamiento igualmente trágico en el que el movimiento falangista se vería recluido de resultas de su negativa -por decisión personal del fundador José Antonio- a sumarse al Frente Nacional en el que la Falange con toda seguridad habría conseguido actas de diputado.

Lo cual a su vez no seria mas otra consecuencia del postulado -equivoco, falaz- del ni izquierdas ni derechas que ocultaba o camuflaba la realidad del enfrentamiento histórico (en España en todo caso fue así) entre izquierdas y derechas -con fondo de lucha de clases- que vendría a hacer eclosión con el estallido de la guerra civil. Y está claro que con un pasado tan abrumador de fracasos a la espalda, los llamados falangistas de la posguerra no podían dejar de cumplir en el mejor de los casos un papel de comparsas -como fue el caso durante los años del régimen anterior- y en el peor, de espantapájaros y de revulsivo en las décadas que siguieron a la transición política y a la instauración de la democracia.

Y lo uno y lo otro -comparsas y espantajos o espantapájaros y revulsivos a la vez- lo vendrían a cumplir a la perfección en los ùltimos años con la eclosión del movimiento indignado al que no osaron nunca ni en publico ni en privado condenar ni criticar siquiera y al que de una u otra forma vendrían a bailar el agua siempre en ese papel de espantajos (nazis o fascistas) -y en el contexto de décadas de desnazificación interminable que se seguirían a la terminación de la Segunda Guerra mundial en el 45- que se le tiene asignado de antiguo en el régimen político en vigor como en la consideración que merecen a los medios.

Y ese papel de espantajos vendría a ilustrarlo el asalto a la sede de Blanquerna por motivos sin duda loables en principio aunque discutibles en cuanto a la forma lo por razón aunque fuera de consideraciones estratégicas. Siempre presos de ese postulados de “ni izquierdas ni de derechas” que en la España de hoy y en la de antes del 36 les lleva fatalmente hacer blanco preferencial de su ataques a las derechas, como fue el caso en Blanquerna, en la persona de representantes de la derecha catalanista.

¿Por qué no le organizaron alboroto semejante a la izquierda o extrema izquierda catalanista -y separatista- mucho más activa y operante y amenazante y peligrosa a nivel de la calle que es el ámbito en el que esos grupos parecen moverse de preferencia? España tiene dos imperativos urgentes, y en eso le doy la razón a la sentencia del caso Blanquerna. La reconciliación, a saber el combatir el odio (sic) entre españoles -y particularmente el odio de raíz guerra civilista- en el que cabe incluir o subsumir un tipo o subtipo especial a saber el odio entre regiones (“autonómicas”)

Y en segundo lugar, el Orden Publico, un valor que se vería despreciado y olvidado y sumido en el más negro de los descréditos durante décadas a raíz del desprestigio al que se vería sometido por la subversión rampante de los tiempos del tardo franquismo. Y desde esa doble perspectiva pienso que es perfectamente defendible per se la sentencia del Supremo en el caso que nos ocupa. E incluso desde un punto de vista comparativo no ofrece problemas mayores -pese a todo lo que viene cacareando algunos medios en los últimos dias. Y pondré como ejemplo de lo mas contundente los casos de penas y condenas que resultarían de la jornada de Ocupa el Congreso (25 septiembre 2012), y en particular el mas emblemático de todas ellos, a saber el caso Alfón, del joven radical anti-sistema que se vería condenado a una pena firme de cuatro años de cárcel (cuatro)

Andrino por Alfón. El joven de izquierdas incendiario, con el falangista que va de marqués (entre los suyos) y utiliza el insulto deshonroso e infamante -y anónimo y cobarde- de arma política. Y al que algunos parecen querer convertir ahora en un nuevo Cristo (falangista) Lo dicho. Que paguen unos pocos por todos. Por ellos y por nosotros. Por los fachas y por los rojos (y por los hijos y los nietos y biznietos de los unos y de los otros) Para que se apague de una vez la guerra civil española interminable que amenaza con re encenderse en cualquier momento año tras año. He dicho. Ex-falangista, y excomulgado (por delito de papicidio)

1 comentario:

Anónimo dijo...

https://infovaticana.com/blogs/cigona/trump-la-doble-moral-la-hipocresia-algun-asunto/



Católicos de EE.UU. piden a Trump que investigue si Obama y la CIA participaron en la “dimisión” de Benedicto XVI y la posterior elección de Francisco:
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http://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/3001-did-vatican-attempt-to-influence-u-s-election-catholics-ask-trump-administration-to-investigate
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No son católicos cualquiera:
David L. Sonnier, LTC US ARMY (Retired)
Michael J. Matt, Editor of The Remnant
Christopher A. Ferrara (President of The American Catholic Lawyers Association, Inc.)
Chris Jackson, Catholics4Trump.com
Elizabeth Yore, Esq., Founder of YoreChildren
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Y tienen argumentos de peso:
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– ¿Con que propósito la Agencia de Seguridad Nacional supervisó el cónclave que eligió Papa a Francisco?
– ¿Qué otras operaciones encubiertas fueron llevadas a cabo por agentes del gobierno de Estados Unidos con respecto a la renuncia del Papa Benedicto XVI o el cónclave que eligió al Papa Francisco?
– ¿Los agentes del gobierno estadounidense tuvieron contacto con la “Mafia del Cardenal Danneels”?
– Las transacciones monetarias internacionales con el Vaticano fueron suspendidas durante los últimos días antes de la renuncia del Papa Benedicto XVI. ¿Hubo alguna agencia gubernamental estadounidense involucrada en esto?
– ¿Por qué se reanudaron las transacciones monetarias internacionales el 12 de febrero de 2013, un día después de que Benedicto XVI anunciara su renuncia? ¿Era pura coincidencia?
– ¿Qué acciones, si acaso las hubo, fueron de hecho realizadas por John Podesta, Hillary Clinton y otros vinculados a la administración Obama que estuvieron involucrados en la discusión proponiendo el fomento de una “primavera católica”?
– ¿Cuál fue el propósito y la naturaleza de la reunión secreta entre el Vicepresidente Joseph Biden y el Papa Benedicto XVI en el Vaticano el o alrededor del 3 de junio de 2011?
– ¿Qué papeles jugaron George Soros y otros financistas internacionales que pueden estar residiendo actualmente en el territorio de los Estados Unidos?
https://infovaticana.com/blogs/cigona/trump-la-doble-moral-la-hipocresia-algun-asunto/