martes, junio 16, 2015

LA CARMENA Y PÍO MOA

“¿Dónde están, virgen bendita, donde están las nieves de antaño?”, cantó un poeta medieval en francés, nostálgico de la belleza femenina. ¿Dónde están la clase y la distinción (proverbial) de los españoles? ¿Y su aliño y sus modales? De verdad que cabe preguntárselo ante esta colección de retratos atípicos –fuera de la norma- que la nueva alcalde ha venido a congregar en torno suyo. ¿Racistas, clasistas por expresarnos de esa forma? Amor a España y a los nuestros vista (y vistos) desde el extranjero. Y que se piense lo que se quiera
Siempre defendí a Pio Moa desde que empecé a oír hablar de él no hace muchos años, a causa de sus libros por supuesto no por su trayectoria anterior de cuando pocos le conocían.

No solo eso, le leí a conciencia y no dejé de citarle lo que -estará él mismo de acuerdo- no va siempre ayuno de consecuencias sobre todo en los ámbitos académicos por cima de los Pirineos, como me fue dado el comprobar directamente (¡ay dolor!) a mis expensas.

Su libro autobiográfico que me leí no hace mucho –y que tengo en permanencia desde hace un rato en mi mesa de trabajo- “De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978)” me dejó no obstante sumido en un mar de interrogantes y perplejidades.

Se expresa en él a fe mía como un pos marxista super convencido –y super adoctrinado y documentado-, como alguien que se equivocó “de noche” como dicen los belgas, que se leyó el libro que no era, pero por un simple error material o malentendido fatal de referencias (ideológicas), sin haber alterado su código interior de principios y de valores en lo que fuera, como alguien que hubiera salido del trance aquel de su militancia y adoctrinamiento anteriores –tan radicales y tan absorbentes como lo fueron a tenor de lo que él mismo confiesa y da a entender- igual a aquello que nos contaba el catecismo de pequeños del rayo que traspasaba el cuerpo (virginal) sin romperlo ni mancharlo.

¿En él fue así? ¿Se sigue sintiendo políticamente virgen como en sus años de la Universitaria madrileña (que fueron también los del que esto escribe) ? No lo excluyo pero las dudas que me asaltaban por su cuenta dejaban tal vez transparentar que aquel pasado no es algo tan irreversiblemente pasado en él como siempre hizo creer o trató de hacer creer.
El seminario de Ecône en Suiza, junto al cauce del río Ródano (cantón del Valais) hacia 1973 –sin la basílica gigante (y horrible) que se erigiría al lado muchos años después-, como yo lo conocí, por dentro, y en el que viví cuatro años de mi vida. Una mezcla desconcertante cuando allí llegué de modernidad y al mismo tiempo de enroque tradicional que sólo alcancé a penetrar a muchos años más tarde y que se confunde con el misterio de la neutralidad suiza que hace del país alpino un caso único y atípico a la vez en el conjunto de los países occidentales. La neutralidad suiza durante la Segunda Guerra Mundial fue una neutralidad pactada –a favor del Eje- como lo fue la española –diga lo que diga Pío Moa- y ese trazo común con nuestra historia española contemporánea es lo que yo sentía el tiempo que allí viví sin poder expresarlo ni captarlo en su justo alcance y medida. Y fue lo que hizo que se diera allí un fenómeno de un tipo o de un cariz tal que hubiera sido (ya) impensable en otros países europeos, y que hubiera sido pensable en España, donde en cambio no se dio. Por un sinfín de razones. Pero eso es ya otra historia
He estado buscando con el mayor interés comentarios o tomas de posición suyas recientes sobre la actualidad electoral española reciente, léase sobre los cambios (de magnitud) que la cita electoral del pasado día 24 habrá traído consigo en Madrid, Barcelona y otras grandes capitales españolas, y, debo hacer constar –sin grandes sorpresas a decir verdad- que lo único que parece inspirarle a Pío Moa todo lo ocurrido es el poder dar constancia que el PP no tiene regeneración posible (sic)

Con lo que parece así uncirse al carro de los vencedores (psicológicos) de las elecciones del mes pasado, que no buscan en modo alguno la regeneración de un régimen o de un orden institucional que les parece caduco –y al que tienen de siempre declarada la guerra- sino que preconizan más o menos veladamente -en función de las circunstancias o de la coyuntura la ruptura de régimen (“del 78”)- y la vuelta atrás al 14 de abril fecha de la proclamación de la Primera República.

No le veo otra interpretación posible desde luego en alguien como él que siempre invocó a tiempo y a destiempo la legitimidad democrática del régimen constitucional en vigor y en el que cabe excluir –se diría que por propia definición- todas las veleidades involucionistas posibles e imaginables –tachadas automáticamente de golpistas desde el 23-F- de vuelta a la legalidad imperante antes de la transición política y de la muerte de Franco.

Y sus últimas tomas de posición anti-abortistas (radicales) haciendo suyas las teorías y las posturas de Gustavo Bueno, otro antiguo marxista- se diría que cuadran con las de la derecha religiosa en la órbita de la cual él se ve integrado –La Gaceta y su múltiples tentáculos audiovisuales- que apostó claramente en su momento, en la persona de Julián Ariza su cabeza visible, por el 15-M y los indignados que no otra cosa cabe ver en la cobertura (tan privilegiada) que su grupo editorial prestaría en los últimos cuatro años a manifestaciones o actos de ese signo, y al lanzamiento mediático de Podemos y antes, de su fundador Pablo Iglesias.
Esta novela de Pio Moa –la primera y única de las suyas hasta ahora- es una obra importante. Me la leí de un tirón lo que dice ya no poco –de la obra y de su autor- viniendo de alguien tan reacio de antiguo a ese género literario. En ella como en las novelas de Umbral sobre la guerra civil se deja traslucir un choque de memorias antagónicas en la mente y en el espíritu de su autor, de una raíz más que presumiblemente autobiográfica como sucedía en Umbral y como sucedía y sucede en tantos españoles marcados de padres a hijos (y nietos) por la guerra civil en lo que tuvo de guerra fratricida. Eso, añadido a la marca mayo del sesenta y ocho que Pío Moa lleva a rastras sin la menor duda, igual que la Carmena –un poco mayor sólo de edad que él (y que yo)- explica su extraña inhibición y su silencio atronador en el tema de Podemos, del 15-M y de la indignación callejera, como si no supiera qué decir (o no pudiera decirlo), él siempre tan avizor tan tanto de la actualidad más cadente, y presto siempre al comentario rápido, actual, oportuno, a vuela pluma
¿Se le ve plumero a Pío Moa? Hasta ahí no llego pero sí que queda a partir de ahora en deuda de una explicación a sus lectores y en general al conjunto de la opinión pública española. En declaraciones repetidas los últimos días, los portavoces del PP acusan al PSOE de haber renunciado tras los últimos pactos poselectorales a seguir siendo un partido de gobierno y de convertirse en compañero de viaje, tonto útil o bisagra (sic) de grupos radicales anti-sistema de extrema izquierda.

A buenas horas mangas verdes. Que el régimen constitucional surgido de la Constitución del 78 se veía de antiguo escorado a la izquierda a partir del 23-F por o menos, y que ese prurito de buscar el centro (sic) a todo precio -de la UCD de Suárez al PP de José María Aznar, como un leitmotiv o un hilo conductor omnipresente al partido hoy en el gobierno les llevaría a escorarse cada vez más hacia la izquierda era la pura evidencia de antiguo, y vendría convertirse en realidad clamorosa y escandalosa tras los atentados del 11 de marzo y todo lo que se seguiría.

El PP tal vez sea incapaz de regeneración como dice Pio Moa, su presencia no obstante dentro del régimen actual es el singo infalible que la ruptura democrática (sic) que buscaba una gran parte de la izquierda española y proclamaba sin tapujos la banda ETA al final no se produjo, y que el régimen actual lo quiera o no él reconocer, es el heredero del régimen de Franco por la vía de un transición política que tuvo éxito pese a sus grandes y evidentes fallos. ¿Acepta o reconoce Pio Moa la legitimidad histórica del régimen surgido del 18 de julio y de la guerra civil? Es lo que cabe preguntarse y preguntarle porque a fe mía que nunca me quedo claro (en absoluto) de la lectura de sus escritos.

De sus escritos y planteamientos se deduce más bien que lo único que legitima o que redime a Franco ante la historia y ante los españoles de hoy habría sido el haber traído (de vuelta) la democracia, léase el régimen constitucional democrático. Si ello fue una concesión o más bien una imposición de los aliados en el 45, es algo de lo que Pío Moa nunca parece haberse ocupado ni pronunciado al respecto. Una consecuencia más, si bien se mira de la indefinición fundamental que algunos sentimos de antiguo en la obra y en la figura de Pío Moa.
En esta obra autobiográfica mezcla de confesión agustiniana y de autocrítica Pío Moa deja traslucir un posmarxismo adoctrinado y documentado en extremo. Y más marxista en cierto modo que el marxismo y los marxistas. Esa fue la impresión que me quedo. De una experiencia tan radical –hasta la lucha arada- co-o fue la suya ¿se sale así, tan fresco y campante, a razón de diez páginas justificando o explicando su militancia (marxista, revolucionaria) anterior y de dos o tres líneas para reprobarla o desautorizarla? Un pequeño dato más que elocuente de la barrera un tanto invisible que separa su visión de la mía de aquel movimiento de rebelión universitario de aquella época que vivimos de cerca él como yo (de la misma generación y casi de la misma edad los dos): uno de sus amigos y correligionario –con el que coincidió en prisiones militares y según Pío Moa (a mí que me registren) militante entonces del PC- que cita en sus libro (p. 56), Paco Tovar, canario, estudiante de Económicas en la Complutense (en Somosaguas) y compañero mío de curso –y de la misma clase- se me quedó grabado hasta hoy como él pero fue por la aversión sin duda reciproca callada y n menos honda que nos separó entonces, sin duda pasajera y debido a las circunstancias de tiempo y de lugar aquellas. Por todas partes -¡ay dolor!- Paco Tovar en la facultad entonces, como el santo espíritu. Por eso tal vez guardé su recuerdo en la mente, tras el enroque que me separo –hasta hoy- de aquellos ambientes (tan enfermizos)
Él niega –se lo oí yo negar de forma terminante en un coloquio hace unos años en el que él intervino y al que yo asistí- que la guerra civil española fuera la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial. Todos los indicios apuntan más bien a lo contrario. Como lo lustra el que ultimo conflicto europeo sea agua pasada en la mayor parte por no decir en la totalidad de los países occidentales y en España en cambio la guerra civil del 36 se siga riñendo ochenta años después de una forma u otra (simétrica o asimétrica)

Y en esa misma lógica interna que preside sus disquisiciones y en sus pesquisas el régimen de Franco vino a caer del buen lado, del de los vencedores al final de la guerra, en el 45, lo que es una mistificación no poco ideológica, que no se corresponde con la realidad de los hechos. Hasta el punto que no podemos menos de tomárnoslo a broma (y que nos perdone Pío Moa) Y que pocos se creen además fuera de su círculo de adeptos. La española fue una neutralidad oficial en apariencia, y en la realidad de los hechos una neutralidad pactada a favor del Eje, como la de la Suiza, con la diferencia que el país alpino era un pueblo en paz interiormente y España en cambio arrastraba –y arrastraría hasta hoy- coletazos de una guerra civil, cruel y sangrienta en extremo.

En su novela histórica sobre la guerra civil, “Sonaron golpes y gritos a la puerta”, notable y de lectura apasionante -que me leí de un tirón- Pio Moa deja trasparentar, como Francisco Umbral en sus novelas sobre la guerra civil, rasgos autobiográficos, como si la guerra civil le hubiera marcado en lo más hondo, en la medida que habría divido –como danto ocurrió entonces- a los suyos, a sus más allegados.

Tal vez eso explique la realidad evidente que Pio Moa se niega a todas luces a querer aceptar o a plantearse siquiera, la continuación ochenta y tantos años después de un guerra civil que como él dice y dice muy bien empezó antes de lo que comúnmente se admite. ¿Por qué no admitir a título de hipótesis aunque sólo sea pues, la hipótesis simétrica o complementaria, a saber que la guerra civil tampoco se terminó cuando se anunció oficialmente (el primero de Abril del 36)?

Lo que dejaría así el campo abierto a las especulaciones y a las tentativas de explicación –y de datación- como las que el autor de estas líneas deja plasmadas en su último libro. Para todo decir, a mí, la Carmena y Pio Moa me parecen psicológicamente muy próximos, para qué negarlo. Con ese toque del mayo del 68 español que vivieron uno y otro de una forma análoga y –en la extrema izquierda- en las antípodas de como la vivió el autor de estas líneas.

Y los que se parecen, se juntan (o forman juntos) dice el proverbio francés: lo que explica a mi juicio el silencio enigmático –y desde los mismos inicios del fenómeno-, sepulcral y pesado como una losa, en alguien de tan grande capacidad de análisis como la de Pío Moa, sobre Podemos y el 15-M y los indignados

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Un aparentemente inexplicable ejemplo de ideologia ingenua o de
razonamiento ilógico:
En un blog comunista-stalinista-bolivariano-castrista y amigo de los sodomitas he leido lo siguiente:

Anónimo dijo...
En 1980 lei que Marcelino Camacho pedia para los obreros españoles un salario minimo mayor que el que habia en la URSS.... Ya se eso de que hay ingresos y beneficios sociales gratuitos, vivienda barata a 10por100 del sueldo etc
Ahora lo que me sorprende es que un blog defensor del Gobierno de Cuba...diga que el salario medio de Mejico/Mexico es de 300 dolares Usa...y me surge la pregunta cuánto es el salario medio en Cuba..?

16 de junio de 2015, 11:10
JM Álvarez dijo...
En Cuba entre 8-15 dolares con los que tienes para pagar la renta de la vivienda, la electricidad, la escuela, guarderia infantil, Universidad, médicos, comida, el gas... aqui con 15 dolares te tomas 2 o 3 cerveza, no da para mucho más, de sobra lo sabe Ud.

16 de junio de 2015, 11:24

Anónimo dijo...

Creo entender que supones que Don Pio Moa todavie padece secuelas de su
antigua intoxicación de masrxismo... y que ahora habria entrado en el redil político (que no religioso, filosófico o dogmatico) de la Iglesia Católica Oficial...

Yo creo que si no ha criticado a Pablemos y demás tropa... es porque los considera irrelevantes como movimiento político.... Es decir que no son una novedad ideologica... sino una derivación degenerada del Mayo68, el cual dicen fue un montajew de la CIA contra DeGaulle y su Grandeur y política relativamente independiente respecto a la NATO...

En todo caso, respecto a lo que dices que en Europa la guerra 1939-45 es "agua pasada"... yo creo que más bien la mayoria de la gente se ha dejado convencer de que en 1945 "ganaron los buenos"... y muy pocos se atreven a cuestionarlo...
mientras que en España la mayoria de la gente creiamos (hasta 1975) que los BUENOS habriamos ganado la guerra... y ahora, sobre todo desde que el profeta e iluminado ZP nos reveló la Nueva Buena de la Memoria Histérica...mucha gente, especialmente los jóvenes y jóvenas asnoalbatetizados ... creen fervientemente que los "BUENOS" eran Azaña, Preito, Negrin y que Franco, Pio XII... e incluso Aznar y Esperanza Aguirre son/eran unos "FASCISTAS"...
Lo que es inexplicable para mí es la política "maricomplejines" de Rajoy y también la del Vaticano y sobre todo la de los JESUITAS, que se creen tan "listos"... mientras pierden militancia "a chorros"...
Me parece significativo que Putin haya ido aparentemente "humilde" a ver a Bergoglio..., después del supuesto o presunta intermediación del VATICANO ...en el contencioso ...Fidel y Raul Castro (RUZ, hijos de Madre judia) con el Obama... que dicen tener alguna conexion con judeos más que con musulmanes... (y que segun losd comunistas seria un muñeco de los Rotschilds, Rockefeller, etc).
En fin ... yo te sujiero que entres en el blog de PIO MOA y le preguntes directamente su opinión...aunque creo que ya ha opinado sobre las elecciones de 24 de mayo

PREFERENS dijo...

Muy bueno tu artículo. Tengo mis reservas sobre Pío Moa con todos los respetos. Pertenece a la "organización". Fue del Grapo y tú y yo somos y creo que seguimos siendo falangistas, puro y duro. Es don Pío de los que tienen bula en Intereconomía. El sistema siempre hizo a dos palos. Me gustan más los que vamos escoteros por la vida impasible el ademán. Un abrazo, amigo

PREFERENS dijo...

Cayetana alvarez de Toledo. No sé, conozco a la madre que trabaja en los juzgados de la Plaza de Castilla, una despota que me hizo sufrir mucho los cinco años de un proceso que gané. No me gusta esa señorita a la que retratas en tu blog. Es que en España nos la tenemos que coger con papel de fumar, porque en el trigo hay bastante cizaña. Perdona si te molesta mi aserto. Saludos

Juan Fernandez Krohn dijo...

Era un homenaje a título personal, a su persona -como mujer- y a su actitud en defensa del español en Cataluña, me hago cargo no obstante de lo que me dices. Un abrazo