Cuadro célebre de "El Hortelano". Un bar con música en el corazón del barrio de Malasaña (?) ( La Via Láctea, no puede ser otro). Estación preferida del autor de estas líneas aquel entonces, y del pintor fallecido ahora, de su planeta interior. A donde refugiarnos mentalmente. De cara al vacío de la Nada (sobrecogedor)
La movida/madrileña, primera etapa de mi expatriación que eso es lo que fue para mi. Barrio de Malasaña, entre Arguelles y Chamberí. La Vía Láctea, bar de moda (con música) aquel entonces, donde fatalmente acababan mis incursiones fugaces -en mis regresos a España no menos fugaces- por aquel mundo extraño que eso es lo que aquellas fueron, tras una ya larga -y lo que iría a dudar - trayectoria entre el estigma y el boicot para un paria internacional, que es lo que por mucho tiempo fui. Y sus calles (y sus esquinas) adyacentes donde vendedores anónimos -mayormente marroquíes (...)- te ofrecían hachís. Y hoy tantos años pasados ya veo todo aquello -mas allá de una primera impresión (de tierra de nadie, de consumo de drogas y de liberación transgresora)-,y del recuerdo que de ella me quedó-, más bien como un oasis, como un remanso de paz/social, en la noche madrileña donde se diluyeron o amansaron los vientos que impávido todos esos años arrostré, y que agostaron tantas cosas entonces. Vientos de guerra civil. Y de ahí sin duda su gancho y fuerza de atracción en España y en el extranjero donde tan bien asimilaron su nombre -de movida- en simple transcripción. Y de la pléyade que la movida hizo sonar entonces - de Javier y Jorge KRAHE, de Rosa LEÓN (...,)- surge ahora un nombre desconocido hasta hoy para mí pero sumamente evocador. "EL HORTELANO", pintor de la movida como todos los medios ahora unánimes a la hora de su muerte le recuerdan, que nos legaría una obra que puedo ahora apreciar -navegando en la Red- entre la sorpresa y el estupor.
Marketing, eso es lo que al pintor castizo madrileño le faltó, sin poder así adquirir la fama, el renombre y el prestigio de un DELVAUX o de un MAGRITTE, surrealista como los nombrados (belgas) -como el maestro de todos ellos, Salvador DALI-, comparable a ellos sin duda en su línea y en su fuerza de trazo, y en sus motivos, pero de un colorismo marca España muy superior. En sus series de título en todas ellas evocador, "Manifiesto Emocionado", "El Perdón de los Pecados", "Pater Noster", "Savitaipale", "Madre Agua" (u "Osa Mayor") Que nos transportan todos ellos en un viaje interior -dentro y fuera de "nuestro cuarto"- al planeta del pintor. Que nos salva y nos protege del vacío de la Nada (sobrecogedor) "Lo cursi abriga", escribió ORTEGA y GASSET. Y a nosotros nos arropan y abrigan los cuadros de este pintor (madrileño) descubierto ahora, tan libre y tan trasgresor.
Rojos -o rogelios como les llamábamos entonces- versión Malasaña, en este cuadro del HORTELANO, de la Movida madrileña. Rojos de mano en el pecho o de puño cerrado a lo UMRAL, "como quien va (Jaime CAPMANY díxit) agarrado a la barra del autobús". Tubo de escape el barrio aquel de la Movida, (años setenta) de los vientos de guerra civil (...)
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