domingo, julio 09, 2017

A Mi Segunda Juventud

Voy vagando sin pararme
en la tarde veraniega
cuando el tiempo para (o amaga)
y da una finta y se aleja

¡Oh café de estilo antiguo
en el centro de Bruselas
a donde arribé sin pensar
aquel tiempo de bohemia!

Cuando mi vida repostó
en medio de mi odisea
y me renové por dentro
y cambié también por fuera

que me miraba al espejo
y me invadía la sorpresa
ante aquel joven ¡tan joven!
que había sufrido ¡Miseria!

Todo ansia y ganas de vivir
de amar, de amor, de belleza,
de soñar medio sonámbulo
a la luz de las estrellas

y soñé y viví -¡oh sí!- entonces
y renació en mi ¡de veras!
mi juventud, recastada,
¡más joven que la primera!

Y viví y gocé de la vida
al día amor, a la carrera
todo lo que antes no viví
¡con el Tiempo por montera!

Sin más faro, sin más norte
-ahora es cuando me doy cuenta-
que una rosa de los vientos
en mi alma de poeta

cuando antes me sentía viejo
como una fruta en conserva
sin mirarme bien de frente
y verme como yo era

Una flecha en el vacío,
entre luces y centellas
un enigma (¡y una incógnita)
tan cargada de promesas!)

antes de conocerte amor,
en unos tiempos de prueba
cuando me forjé un corazón
que hoy te ofrezco princesa

aunque finjas ignorarme
y te hagas amor de nuevas
y aunque te hagas tus cálculos
y no te salgan la cuentas

que no podían salirte
¡menudo rompecabezas!
Y es que cuando tú me miras
se te van amor las ideas


Poesía amor hasta el final
mientras este mundo aguante
mientras contenga el aliento
en suspenso (y en el aire)

poesía sin concesiones
poesía pura y salvaje
fiel (sólo) a una memoria
y libre como las aves

(y al ritmo de una existencia),
¡Poesía hasta el último instante
en la vida del poeta
hasta que el cuerpo desmaye!

estrujándome la mente
y el alma (para que cante)
lo que por ti siento mi amor
lo más bello, lo más grande,

todo lo que mi alma alberga
de nobleza y de linaje
de fiel a una estirpe de héroes
de dioses y de gigantes

Y de ese amor pura llama
¿por qué no podría confesarme?
¡Que piensen amor lo que quieran
los tibios y pusilánimes!

¿Que nadie me pide tanto?
¿Y qué le importo yo a nadie?
¿Qué le importan mis amores,
mis dolores y combates?

¡Confesarme o morir mi amor
de esa llama que en mí arde
y flamea altiva e indómita
y alumbra montes y valles!

¡Confesarme o morir mi amor
en estos versos suaves
del eco ce de la Memoria
de esa voz honda de la Sangre!

La que yo siento amor en ti
en tu encanto deslumbrante
y en el fuego de tus ojos
(y el frío de tus desplantes)

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