miércoles, mayo 27, 2026

PAPA PREVOST Y LA MEMORIA ESPAÑOLA DEL SACO DE ROMA

  Soy, me siento y me declaro -y me proclamo (sic)- agnóstico y a la vez católico (sic). Como lo fueron grandes figuras del pasado siglo, como lo fueron, los españoles Ramiro LEDESMA y Rfael SANCHEZ MAZAS,o también -a su manera-, ORTEGA Y GASSET, y (Don) Miguel DE UNAMUNO. Y como el francés Charles MAURRAS antes y después de la condena pontificia -de su figura, del movimiento que él fundó y dirigió, L'Action Francaise- y de la puesta en el Índice de algunas de sus obras (político/religiosas, o puramente políticas incluso alguna de ellas) Católico pues y no creyente a la vez-sin creer me explico, en todas las creencias que la Iglesia antes y después del Concilio manda creer. Catolico cultural o sociológico, pues, como algunos le dicen. 

Con lo que me desmarco así del (llamado) laicismo -de los laicos (del francés laiques, no laicos sino laicistas en español) En un desmarque con conocimiento de causa, me atrevo a expresarme así, y es de por mi paso -en vía de transito y con el propósito de conseguir una titulación (universitaria) en Bélgica a poco de mi llegada allí (lo que al cabo de dos años conseguí- por la ULB, Universidad Libre de Bruselas (¡Augusta Señora!) Faro mayor del laicismo, la ULB, y de la libre pensée, y cuna matriz de la ILE española (Institución Libre de Enseñanza), como lo reconoció en una documentada monografía un estudioso español (fuera de toda sospecha) Con lo que creo  poner sobre la mesa mis (modestos) credenciales a la hora de abordar y de distanciarme a la vez de esa coincidencia (mía) -sincera, y a la vez circunstancial- de la que acabo de tomar constancia cabal, con la corriente o el movimiento librepensador español. Y es por la postura de de denuncia neta y valiente que a mi gran sorpresa acaban de adoptar con ocasión de la anunciada visita papal, ante el sabotaje y boicot (sic) como así en toda justicia se le puede a fe mía describir- de la Iglesia -desde el Vaticano hasta la Iglesia española en curas como en obispos-a las políticas de protección de la infancia

Un escandalo de tal magnitud y envergadura que me habrá hecho (un instante) vacilar a la hora de decidir cómo enfocar el fenómeno y al mismo tiempo la actitud a adoptar también. Como un motivo de vergüenza e infamia antes que nada y sobre todo, para el conjunto de los católicos españoles, el completar impotentes que la protección de la infancia -desvalida, indefensa y amenazada- corra exclusivamente por el momento en las manos del laicismo librepensador, los únicos que osan levantar la voz discrepante ante el pasmoso plebiscito que absortos contemplamos del papa PREVOST, y de todo lo que nos anuncia y todo lo que representa. Y es (sobre todo) denunciando el que la legislación en materia de protección de la infancia la decidan el Vaticano (sic) y los obispos. Como lo ilustra lo que los mismos igualmente denuncian, y es la paradoja de que en el programa de la visita se contemple un discurso del Papa en el Congreso de diputados, mientras que el proyecto de ley para que los delitos de pedofilia no prescriban, por presión de la Iglesia, se pudra allí en un cajón

"Gracia a España -escribió en su momento ("Discurso a las juventudes de España) Ramiro LEDESMA RAMOS- el catolicismo sobrevivió en Occidente" En otros términos, el catolicismo, por derecho (histórico) de conquista, de imposición manu militari,, nos corresponde en prioridad los españoles. Y con mayor motivo, un catolicismo en fase avanzada de disolución y de descomposición como el que atónitos -y desamparados- contemplamos los que nos sentimos siempre sus hijos más fieles. Y levantamos la voz ante la visita papal en nombre del humanismo español -de los hermanos Juan y Alfonso de VALDES (en quien hoy se reconoce al autor del Lazarillo)- y de un cristianismo constantiniano -injustamente vilipendiado y calumniado en el Concilio Vaticano II- del que fueron exponentes, apologistas insignes como LACTANCIO (*), legatario a su vez de la sabiduría -estoica- de la Antigüedad clásica (a través de EPICTETO-, y que repuntó en el Renacimiento español y se vería plasmado en el saco de Roma (6 mayo 1527) y llega hasta la fase de gestación del movimiento falangista, y más exactamente en su Norma Programática (Punto 25) 

Y es en nombre de esa Memoria histórica, católica e imperial española, que alzando la voz, decimos NO al papa PREVOST ante el anuncio de su visita. LA MEMORIA CATOLICA Y ESPAÑOLA DEL SACO DE ROMA

(*): A quien Juan y Alfonso de VALDES hacen dialogar -en "Dialogo de las cosas acaecidas en Roma" en defensa del saco de Roma y del Emperador- con el Arcediano del Viso, , figura erasmista -presunto traductor del Enquiridion al castellano-, y eclesiástico español testigo presencial de las cosas "acaecidas en Roma"

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