De lo hondo, de profundis,
de mi vida hueca y huera,
(¡cuando me pongo a pensar
así la veo en apariencia!),
Y así te veo al natural,
sin mancha (o sombras chinescas)
¿Y así me ves tú también?
Tú verás, poco me afecta
Que el Tiempo todo disuelve
en la Paz y en la tormenta
y ya no habrá nadie entre nos,
cuando vuelva de la guerra
¡Bola blanca de luz verde!
que me guió en mensajera,
mi guía, mi ángel de luz
en mi errancia en la meseta,
si sé en cambio (estoy seguro)
que velaste en mí de cerca
(creyéndote tan lejos,
de mis cuitas y tristezas)
De tu atención solícita,
de tu ternura materna,
que nunca me mostraste (oh no!)
bajo un disfraz de dureza.
Bruja y (cruel) madrastra
así a veces te muestras
con tanto ahínco y tanto afán
que hasta me desconciertas,
hasta que te miro atento
y mis dudas se despejan
con esos ojos de gata
que me atraen y me embelesan
que no me mienten (¡no pueden!)
aunque me engañe tu lengua,
ojos atentos, sin fondo,
donde leo tu alma entera
¡Por esos ojos felinos!
ahí va lanzada mi apuesta,
por ellos y también por ti,
¡vieja bruja, bella y buena!
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