¡Sí! La infancia desvalida,
indefensa, amenazada,
es lo que me arma y mueve
en esta azarosa "jornada"
Solo en el yermo desierto,
dándole cara a la Nada,
entre el ruido del Silencio,
en la Noche más macabra,
Que nos anunciaba en cambio
ese instante de oro y plata,
donde se paran los tiempos
y se aúnan esperanzas
Esperando un mundo feliz,
un Tiempo Nuevo, sin mancha,
entre risas de cielo azul,
cielo de los cuerpos y las almas
El de una memoria, -¿"feliz"?-,
sí, y a la vez "desdichada",
triste y alegre y sin culpa,
memoria de nuestra infancia
¡Oh Santa Memoria infantil,
¡Estrella de la Mañana!
En la Noche negra y lúgubre
(el espanto en la mirada)
Que nos levanta y anima
en medio de la batalla
¡qué guerra de nervios atroz!,
de las que el alma nos marca
Del signo de los Ungidos,
(para otros, "persona non grata")
de la Tau de los mejores,
al cabo de la marejada
Y después me preguntan ¿por qué?
y yo sin responderles nada,
"¿por qué soy así?", preguntas tú,
¡ya lo verás, niña mimada!
Cuando seamos libres al fin,
y nos miremos a la cara,
juntos tú y yo (a solas los dos)
y leas hondo en mi mirada
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