viernes, noviembre 25, 2016

CORRUPCIÓN, CRÍMENES DE SANGRE Y PABLO IGLESIAS

Dedico este libro mío a todos los que aquí me leen. ¿La poesía puede acaso inspirarse en una guerra civil? Una cuestión (mayor) que acabarían haciéndose -perplejos- no pocos estudiosos (extranjeros) de la guerra civil española, por razón de la proliferación de poesía (mayormente de izquierdas) sobre nuestra guerra del 36 en guerra y en la posguerra. Spain is different. Y está claro para mí que “la corriente central e inalienable de la poesía española contemporánea", como la llaman algunos cursis -léase la poesía guerra civilista de izquierdas (sobre nuestra guerra civil)- no tiene el monopolio de la inspiración poética. Como creo demostrarlo en este poemario de amor y de guerra. Y viene a cuento de la muerte de un santo/poeta del rojerío hispano -con las manos (nota bene) manchadas de sangre-, en simultaneo con la muerte de Rita Barberá. La de aquél homenajeada y esta en cambio jaleada (con odio y rabia) por Pablo Iglesias y los suyos. ¿Mejor poeta ese que yo? Pasad y leed -los poemas de mi blog- amigas y amigos, y camaradas
En un articulo publicado no hace mucho en este blog bajo el titulo “Corrupción cargo de tiempos de guerra” denunciaba yo el arma arrojadiza que la temática de la corrupción viene a ofrecer (como anillo al dedo) en la guerra civil española interminable. Y un ejemplo deslumbrante nos lo habrá ofrecido la actualidad de las ultimas horas marcada por dos obituarios de un signo muy distinto por no decir radicalmente opuestos en el plano de los símbolos políticos e ideológicos. Y me refiero a la muerte -en circunstancias no poco lamentables- de la antigua alcaldesa de Valencia y ex dirigente del Partido Popular, Rita Barbera, por un infarto, algo imposible de no verse asociado con el acoso mediático que su inculpación en asuntos de corrupción política le había valido en los medios. Su muerte pese a las circunstancias tan tristes y dolorosas que la rodean se habrá visto jaleada -no cabe otra expresión- por el líder de Podemos y los suyos, que habrán boicoteado a conciencia -no todos ellos no obstante- el minuto del silencio en el Congreso en su honor.

Corrupción, cargo de guerra civil y como tal -para uno de los bandos beligerantes, me refiero- crimen de guerra y contra la humanidad, y además (todo justo y bien revuelto) pecado contra el espíritu de los que no se perdonan. Según quienes los cometan, no obstante porque en simultáneo con la muerte de la ex alcaldesa valenciana se habrá producido la de un antiguo comunista -que fue de poeta muchos años tras su salida de la cárcel (a principios de los años sesenta)- y que arrastraba vox populi crímenes de sangre cometidos de muy joven durante la guerra civil española. Aquí algunos no se acordarán, pero a mediados de la década de los sesenta, Marcos Ana -el ex-comunista ahora fallecido, Macarro de su verdadero apellido- era sinónimo de poesía (léase de poesía de izquierdas) más si cabe que García Lorca.

Y me pilla un poco de cerca ese nombre, por razón de un documental sobre las fosas del franquismo (sic) del que aquí ya hablé que boicoteé -a caso hecho- en Bruselas hace ahora seis años y en el que los dos protagonistas principales del mismo -comentaristas (y entrevistados a su vez) del material filmográfico y fotográfico que en ese documental se recogía, lo eran Jorge Semprún -todavía en vida entonces- y el susodicho Macarro. Sarcasmo sangriento el que alguien que se llevó por delante a gente inocente -condenado por tres asesinatos- viniese a erigirse con el tiempo y una caña en refrente indiscutible en esos temas y se le concediese una autoridad moral cualquiera. Su caso no obstante es inseparable de la guerra civil interminable, y de la rendición de Franco a los laidos en el 45.

Y es que este individuo dio comienzo a la nueva fase de su trayectoria -tan fulgurante como lo sería- sólo tras su salida de la cárcel en 1961 gracias (nota bene) al indulto que entonces promulgó Franco, y que los familiares de las victimas de aquel no comprendieron no obstante. Y es que lo que la propaganda oficial del régimen presentó -y siguieron vendiendo a la opinión publica y a la sociedad española durante década- como un botón de muestra de la política de reconciliación del régimen, no era en realidad mas que una secuela o una consecuencia a penas de aquella rendición a los laidos y de las clausulas secretas o discretas -y hojas de ruta y demás- que aquella traería consigo. Y el santo/poeta del rojerío hispano (guerra civilista) se benefició de aquello por su juventud, pese a hechos cometidos en pleno uso de razón -con diez y seis años de edad que era los ye tenia cuando cometió los crímenes (políticos) que le valdrían la pena de prisión.

Al Coletas y los suyos (y compañeros de viaje) no obstante, la corrupción -léase los delitos financieros de la derecha o derechona- son imperdonables, los crímenes de sangre -antifascismo obliga- tienen cien años de perdón en cambio . Y esta claro que hay algo que se tienen que hacer mirar tanto los medios españoles como una parte del poder judicial responsables de esa inflación de las acusaciones de corrupción en la España de nuestros días sin parangón en ningún otro país europeo- , que habrá dado lugar a un caso tan trágico y tan lamentable en la mente de todos, que aquí nos ocupa

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