ARRIBA ESPAÑA Y QUE SE J...PUIGDEMONT!!!

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SEMPER IDEM

martes, noviembre 17, 2015

¡INDECENTE E INSOPORTABLE LA IMPOSTURA CATALANISTA!

Pintura mural de la Sala de las Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona, que reproduce la gesta de los Catalanes en Oriente, con la célebre Compañía Catalana (de los Almogávares) El catalanismo se anda con pies de plomo en la historia antigua de Cataluña, o digamos que huye de ella como el diablo del agua bendita. Y en ese capítulo en particular, no digamos (a costa de indemnizaciones millonarias a los monjes culpabilizadores y acusadores -e insaciables- del Monte Athos) La única historia catalana que les interesa a Mas, a la Forcadell y a sus secuaces es una re-interpretación sectaria y partidaria de los últimos tres siglos (y medio) del pasado de aquella región, a través de un hilo (maléfico) conductor que parte -como un mito/fundador- de la rebelión de los segadores (1640) y del asesinato totémico o ritual del virrey (catalán) de Cataluña. Al que reservaron una suerte tan cruel y tan innoble como la que habrá sufrido el coronel Gadafi. Al final todo cuadra, y las nieblas (históricas) más espesas se disipan ¿Verdad que sí, señora Chacón ex ministra?
La actualidad a la hora catalana, como lo estuvo durante años a la hora vasca, en España como en Bélgica. Y lo que nos queda. En la plaza de San Jaime de Barcelona tuvo lugar hoy (lunes) un acto de homenaje a las víctimas de los atentados de Paris, presidida por el presidente felón (en funciones) y en presencia del cónsul de Francia en Barcelona.

¿Nada que decir? Sí, en la medida que los mismos que deploran ahora -con lágrimas de cocodrilo- el terrorismo islamista son los que llevan años, décadas, abriendo mezquitas y promocionando la inmigración de confesión musulmana –sin atender a razones de ningún tipo- en la región catalana a modo de ariete antiespañol y separatista. No esta exenta de lógica (contradictoria) no obstante la postura –surcada de contradicciones- del nacionalismo catalan separatista (...)

En mi libro de próxima aparición –antes de que concluya la campaña lectoral, si todo va bien- trato de demostrar que el final de las Cruzadas abrió una brecha entre ciertas zonas de la Europa mediterránea donde el ideal cruzado se vería sustituido, léase suplantado por el sueño de un pauperismo radical asocial y subversivo encarnado en la corriente de los llamados “espirituales” que se escindieron del resto del movimiento fraciscano a la muerte de su líder -en particular en Cataluña (a ambos lados de los Pirineos) donde más prendieron esa fibres subversivas-, y de otro lado el resto de la Europa medieval donde el ideal de la Caballería y de ls Cruzadas persistió bien que metamorfoseado y adaptado a las nuevas circunstancias históricas que modelaron la sociedad europea en la Baja Edad Media.

El final de la era de las Cruzadas tuvo de corolario histórico la gesta de la Compañia catalana de Oriente (o de los Almogávares) , que el catalanismo usurpa más que otra cosa, si se piensa que el célebre cronista Ramon Muntaner escribió en castellano antiguo –y puro e inmaculado sin la menor contaminación catalana o catalano provenzal- su célebre Crónica en la que relata la gesta de la Compañía, de la que fue cronista y figura principal, junto a Roger de Flor y otros nobles caballeros catalanes como Bernat de Rocafort y Berenguer de Entenza.

Y es así si se piensa también que las célebres Crónicas inspiraría los cuadros murales –en numero de doce- que adornan el Salon del mismo nombre del Ayuntamiento de Barcelona, del pintor catalán José María Sert, amigo de Eugenio d’Ors con el que hacia el final de su vida, en 1939, colaboró –por encargo del nuevo régimen- en la recuperación de cuadros del Museo de Prado expatriados a Ginebra durante la guerra civil, ya germinada la contienda.

¡Una caja de sorpresas a fe mía la historia de Cataluña que tan mal conocemos los españoles catalanes y no catalanes! Por culpa de la ocultación y de la desfiguración de la que se habrá visto objeto a manos del catalanismo y por culpa de la Leyenda Negra, y de la reconstitución (nota bene), de un signo catalanista y de cuño clerical/eclesiástico indiscutibles, a la que se habrá visto sometida de antiguo.

Lo que explica a fe mía los pies de plomo con los que se andan los catalanistas a la hora de adentrarse en esas honduras. Y es curioso que hasta ahora la nueva alcaldesa (podemista) de Barcelona, la señora Nicolau (de ascendencia aragonesa) no haya posado para los fotógrafos ni para las cámaras con los celebres murales de esa sala tan principal) del ayuntamiento que preside, de telón de fondo. Huyendo de la historia de Cataluña como el diablo del agua bendita, se diría. El catalanismo rescribe (a su gusto y a su manera) los últimos tres siglos de la historia de Cataluña al precio de silenciar y de falsificar y de mistificar llegado el caso un pasado catalán más antiguo y también más autentico.

Esa es la gran lección que me habrá deparado mi reciente incursión en la actualidad catalana mas candente y también en su historia tanto la más antigua como la más controvertida o problemática a partir de los inicios de la Edad Moderna, con motivo de la redacción de mi último libro (sobre Cataluña) Una impostura total el catalanismo y todas su invenciones hasta las mas intocables de todas ellas, como el pretendido “seny”, un invento clerical del obispo Torras- y por supuesto la llamada lengua/catalana o catalano/provenzal que despareció sin pena ni gloria al final de la Edad Media y sólo volvió a resurgir de forma artificial -y postiza- gracias al patrocino del aparato de la iglesia catalana y con los buenos auspicios –y el nihil obstat- del Vaticano, por supuesto a partir del pontificado de León XIII (el primer papa demócrata de la historia)

Los catalanes de Oriente -una de las mayores gesta de la que se puede enorgullecer Cataluña y España entera (y que me perdonen los griegos de Amanecer Dorado)- escribieron en castellano, como lo demuestra su cronista célebre de un nombre catalán y de recuerdo imperecedero.

No lo sabía, palabra. Ni yo ni una inmensa mayoría de españoles (catalanes y no catalanes) Y me habrá sido preciso el ponerme a escribir a vuela pluma mi último libro –mayormente de a partir de mi propia erudición histórica y de mi propia memoria personal y familiar propia e intransferible- para acabar cayendo en la cuenta, culminando la redacción de la obra y solo en sus últimas líneas como quien dice, para acabar cayendo cabalmente en la cuenta. O felix culpa!

El catalanismo es una impostura histórica indecente e insoportable, obra de advenedizos, de forasteros y de extraños a la autentica Cataluña o al espíritu auténtico de la Ciudad Condal–patricio y señero, y caballeresco y señorial heredero por partes iguales del espíritu de las Cruzadas y del de la Reconquista. De gentes venidas de fuera en definitiva. De fuera de Cataluña o de la Ciudad Condal (lo mismo me da que me da los mismo)

Como lo ilustra la triste figura que ofrecían hoy esas dos advenedizas, charnegas (a medias o de cuerpo entero) para dejarnos de eufemismos –la Colau y la Forcadell (Luis)- reunidas en el ayuntamiento (pero no en el salón de la Crónicas, por cierto) para negar la celebración del día de la Constitución en una nueva escalada de su desafío anti-institucional y en una nueva manifestación de locura separatista

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