jueves, febrero 26, 2026

¿"TONTO DESGRACIADO", EL HEROICO TENIENTE CORONEL?


¿Un soñador, un utópico fatalmente destinado al fracaso, un tonto desgraciado -como lo señalan ahora los papeles desclasificados- al que dejaron solo, para variar? Escuetamente -y con el laconismo militar de nuestro estilo- un Hombre de Honor. Descanse en Paz

La cortina de humo tal que anunciada, habrá sido espesa en verdad, con su lastre de confusión y desmoralización esperadas, lo que "los otros" aficionan a llamar un "baño de realidad", que es lo que más están realzando y recalcando los medios de la prensa mainstream, visto que el objetivo principal de la desclasificación lo era el alcanzar, ensuciar, salpicar y comprometer de una manera u otra la figura del Rey emérito, lo que al final no habrán logrado conseguir.

Y estaba iniciando este articulo sobre la fatídica efemérides cuando nos llega de improviso la noticia de la mayor sensación, como un rayo en cielo azul, y es de la muerte bajo los focos, por así decir, del mayor protagonista del evento aquel, el (ex-) teniente coronel TEJERO, que se asegura así un puesto -bien guardado- en la Memoria, en prenda o garantía -en la filosofía de la Antigüedad, pagana y precristiana, y tal como nos lo recordaba el escritor francés- Dominique VENNER poco antes de su muerte-, en prenda y garantía como digo de INMORTALIDAD. Y ¿cómo se verá recordado? se preguntarán espontáneamente los lectores de este blog. ¿Como un soñador, un utópico llamado fatalmente al fracaso, como un tonto desgraciado al que dejaron sólo para variar? ¿O como un hombre de honor? Aquí ya saben o adivinan todos mi respuesta. Aunque no conozcan de antemano lo que en el fondo pienso exactamente -sobre aquella tentativa de golpe de estado-, que se podría guardar en la carpeta o en el cajón de los meros juicios de opinión, si los años vividos antes y después de aquello en régimen democrático no hubieron hecho de la actitud ante aquello de todos y cada uno de los españoles, un problema de conciencia. Una confesión (sic) en toda regla pues, y llegado el caso, contrición y propósito de enmienda, lo que aquí (implícitamente) se me está exigiendo. Cartas pues sobre la mesa. 

Lo seguí con los cinco sentidos puestos en la televisión francesa, el país -en el marco l ministerio sacerdotal y en la órbita de Monseñor Lefebvre- en donde entonces me encontraba, en unos programas informativos y en unas tertulias de actualidad bajo la batuta de José SEMPRUN, el futuro ministro de Cultura con Felipe GONZALEZ, especie de gurú en lengua francesa sobre tema español, que era de lo que él iba (con gran éxito) entonces, y el 23-F y todo lo que sucedió o se sucedió en torno a él, sería presentado bajo la óptica del gurú aquel, en una descarada reductio ad Hitlerum que no se sabría (hoy) donde poner. De lo que yo por cierto disentía, rebosante de amargura y de frustración. No sin un escepticismo berroqueño en mí, yo que no era un neófito en política pese a mis hábitos sacerdotales (de entonces), lo menos que se puede decir. Y hoy tras la desclasificación y todas las explicaciones que nos habrán ofrecido esa voces de su amo que son la televisión publica y la mayor parte de los medios, debo decir que las zonas de sombra sobre aquello no habrán sido aventadas (del todo) en mí. 

Sobre el significado último del papel mayor de protagonistas de la tentativa de golpe, como lo fueron ARMADA Y MILAN DEL BOSCH, los generales más monárquicos (sic) del Ejercito a la sazón (que es como se lo oí evocarles con cierta frecuencia entonces y como el vulgo así les vio) Y sobre los focos y motivos de descontento entre los militares que fueron el caldo de cultivo del ambiente que se respiraba en cuarteles y en medios castrenses, en los cuales la tentativa del golpe se fraguó, y de aquellos principalmente dos: la agresión terrorista a cargo de la ETA que tenía a los militares entre sus blancos prioritarios, y la legalización del PC -de Santiago CARRILLO- que fue vista por muchos como una traición (sic), tal y como lo habré oído evocar hoy en la RTVE fuera de toda sospecha. Y la manera y la fecha -en Sábado Santo- en la que se materializó, con un innegable tufo todo ello a provocación. O en fin todo lo que rodeaba a aquel golpe dentro del golpe que fue la operación ARMADA -malograda, por orden del Rey-, en la que por momentos se vieron comprometidos figuras del PSOE e incluso del PC. Reparos u objeciones -algunos aquí me replicarán- que no van hasta el fondo de la cuestión, a saber la salvaguarda y fortalecimiento de la democracia, para la cual, la perspectiva del éxito del golpe habría sido una seria amenaza. Una justificación ideológica y propiamente en conciencia, y a nivel de las creencias, que ni la Constitución siquiera nos obliga a compartir.  

El contexto geopolítico internacional, por mencionar aún, que era el de cuando entonces, a saber los últimos rebrotes de la guerra fría, a tantos años aun de la caída del Muro y del desmantelamiento de la Unión Soviética. Y dentro del contexto aquél, es imposible de obviar una referencia mayor, a saber, el golpe de estado de los coroneles en Grecia -21 abril 1967-, que entre ejecutores de la tentativa del golpe operó ciertamente a modo de revulsivo, en su éxito como en su posterior fracaso. Un 23-F que sería impensable -y sirva de glosa final- sin la sola Transición que quisieron posible, como ya lo dejé sentado en este blog


Inicio del régimen de los coroneles griegos (21 abril 1967) En primer plano, la entonces princesa Sofía, y en segundo plano, a la derecha de la foto, su madre, la reina Federica de Grecia, madre a su vez del rey Constantino. Tras el golpe, los coroneles exigieron al monarca, un juramento (sic) de fidelidad. Y ante las reticencias del monarca a tales exigencias, acabó sometiéndose a ellas, gracias a los requerimientos de la reina madre. "Tú firma -le habría dicho- y déjate de problemas" Lo que llevaría -tras una tentativa (sin éxito) de contragolpe por parte del monarca, y del desenlace de un referéndum allí, en favor de la República (helénica)- a la abdicación del rey Constantino.  Y lo sucedido en Grecia gravitó de cerca, en primer plano, sobre la conducta del Rey Emérito en el 23-F  



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