jueves, febrero 05, 2026

CUBA Y LA TRANSICIÓN POSIBLE



Alejandro CASTRO ESPIN, hijo de Raúl CASTRO, hombre fuerte en la Habana tras la muerte de Fidel. Alejandro CASTRO, jefe de los servicios de inteligencia del régimen cubano, dirige -con el visto bueno de Raúl (a la izquierda en la foto), y con mediación mexicana- las negociaciones con agentes de la CIA, que patrocina Donald TRUMP con vistas a explorar posibles formulas de transición que eviten un colapso del régimen castrista

¿Cuba libre? La retorica anti-castrista de guerra fría, la verdad es que siempre me decepciono y me supo a poco. Después de CASTRO qué? ¿la vuelta en marcha atrás al imperio de las mafias y a una retórica patriótica en la que España -y los españoles, y el pasado español en suma en la perla de las Antillas- quedaba siempre en el trasfondo o telón de fondo negro sin matices y anti-español visceralmente (como lo fue José MARTÍ? ¿De cenicienta o de madrastra, malvada y ruin sin remedio? Para un viaje así, querido Sancho no necesitábamos alforjas. Viaje en pos de la libertad de Cuba o rumbo a ninguna parte. 

Y el gran dilema se abre mientras esbozo estas líneas con la recientes noticias en primera plana de los medios, dando cuenta de la apertura de negociaciones (secretas) entre el poder en la Habana y el despacho oval de la Casa Blanca, con mediación mexicana. Y de garante de la veracidad de la noticia viene a figurar nada menos que Alejandro RUIZ, hijo de Raúl CASTRO, hombre fuerte en la Habana -tras la muerte de FIDEL, su hermano-, confesor y guardián de todos los secretos del Régimen cubano bajo siete llaves guardado. Tras lo que se anuncia el inicio de inversiones estadounidenses de gran escala -en sectores estratégicos (energía, turismo, banca y telecomunicaciones)- en la isla a cambio, de un aflojar el bloqueo al que Cuba se ve sometido y en un pulso diplomático todo ello del mas alto nivel en el que el suministro de petróleo venezolano -ahora en manos de los States-, vital como lo habra sido hasta ahora para la la economía cubana juega un papel del primer orden, como una alternativa a la confrontación directa con el régimen de la Habana. 

Y ante ese horizonte de perspectivas, todas las miradas se centran y concentran sobre el futuro inmediato y la expectativa de escenario plausible y posible del desmantelamiento del régimen y su aparato represor, no directamente tal vez sino acompasado, por tiempos, como TRUMP -a vueltas con graves dificultades en política interior (escandalo EPSTEIN, incidentes de Mineápolis, presión migratoria, dificultades crecientes en el seno del Partido Republicano, y el desafío del narcotráfico dentro y fuera de sus fronteras- esta tratando de hacer en Venezuela. Y en ese escenario, cuál será la actitud a seguir del exilio cubano (de MIAMI) ¿Aceptarán la mano tendida que parece estar tendiéndoles -con mediación USA- el régimen de la Habana? Y de  figura clave en esa crucial disyuntiva se erige el subsecretario de Estado Marco RUBIO, nacido en Miami de padres cubanos refugiados en los States. ¿Aceptará una salida negociada a la crisis de régimen en la Habana resistiéndose a la tentación -como un sueño ancestral- de darles la puntilla de una vez por todas? A más de veinte años ya de la crisis desatada por el caso de Elian GONZALEZ, donde por unos instantes tan siquiera se vislumbró -bajo la presión de opinión pública-, un final al régimen castrista en la isla, se puede decir que la situación internacional, léase el contexto que ofrece la situación política actual al interior de los States, ha drásticamente cambiado. 

La actitud del partido demócrata y de su fuerte clientelismo entre el exilio cubano como lo demostró el  caso del balserito mas arriba nombrado, será crucial en tamaña tesitura. ¿Seguirán aferrados a los postulados y y posicionamientos liberals -léase filo-castristas- de la izquierda americana, o serán capaces de superar el trauma histórico que representó la familia KENNEDY y su trágico destino en el que gravito (de muy cerca)  la crisis de los misiles, sin dejarse agarrotar ni paralizar por la polarización -demócratas versus republicanos- en torno a la figura de Donald TRUMP, y renuncien a sabotear la política cubana -en aras de una Transición pacífica-, del actual inquilino de la Casa Blanca? That's the question


Barry GOLDWATER -1909-1998-, senador (republicano) por Arizona y candidato rival (sin éxito) de Lindon B. JOHNSON  en las elecciones presidenciales americanas, al que le opuso el abordaje de uno y otro de la política a seguir en relación con Cuba. Figura emblemática de halcón en la política exterior norteamericana, defendió el desembarco anti-castrista de Bahía de los Cochinos, cuyo desenlace calificó de "borrón en el orgullo nacional" de los Estados Unidos

Los demócratas, ¿seguirán siendo fieles a su tradicional postura en relación Cuba y el régimen castrista? Esa es la clave -en mi opinión- del éxito o fracaso de la ofensiva de Donald TRUMP en relación con Cuba y el régimen castrista





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