Síndrome de trastorno (sic) -Derangement Syndrome-, el que acecha y amenaza y rodea a la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Odio tan intenso (sic) que afecta al juicio de la personas. Un odio ciego derivado en línea recta -como creo haberlo dejado bien sentado aquí -y (en uno de mis libros) fuera de aquí-, de la guerra de memorias en prolongación de la (interminable) guerra civil
Isabel AYUSO. ¿Casi nada? Casi todo mas bien. De la política y sin casi, en la política española Un fenómeno (sic) de politología, de ciencia social y de (pequeña) historia -en francés petite histoire- con minúscula -aficionada o versada en los detalles anecdóticos y orientada hacia la narrativa y el novelón-, que monopolizará la atención de estudioso e investigadores y les dará al mismo tiempo hueso duro de roer. Al tiempo, Y si aquí algunos piensan que exagero, pasen y lean lo que de aquella se suelta (o se vomita o se descargan) en ciertos medios digitales, como por ejemplo en Wikipedia. X páginas que le dedican plagas de cifras, fechas, y datos de un cuaderno de agravios que al lado de los del III Estado de justo antes de la Revolución Francesa nos parece un juego de niños, de veras. De las bajas de la epidemia del Covid en primer lugar, de las franquicias de comida rápida, de los chiringuitos para los amigos, de subida de impuestos, de taras de arboles, Sanidad (SUAP) de medios afines, de Telemadrid, OKdiario, de becas para colegios privados, y de creación de universidades privadas, De la LESUC ley Vinciana de universidades, de la celebración en el Bernabéu -gracias a ella- de la NFL (Futbol Liga de los States), del film de Woody ALLEN. De sus criticas al gobierno, en varias materias -okupación, ETA ("mas viva que nunca"), comisión de investigación de Begoña PEREZ-, de su rifirrafe con el lendakari (maqueto) PRADALES sobre los pinganillos, sobre el euskera, y sobre la amenazas, serias, de muerte-, (en euskera) recibidas. De sus amistades particulares (Kike SARASOLA, empresario, Nacho Cano (del grupo Mecano, etcétera), de la compra por los suyos de mascarillas, de su titulo de Alumna ilustre de la Complutense, de su apoyo a Israel (sin complejos), de sus viajes de cumpleaños.
Y -como diría UMBRAL, siguen los cargos, que me diga las firmas. Cargos, denuncias y acusaciones, todos o casi todos ellos de naturaleza estrictamente política o periodistica, no habiendo ninguno de ellos derivado en condena -ni en imputaciön- judicial hasta la fecha. Ayer hablábamos aquí de SINDROME DE TRASTORNO TRUMP (DTDS-STT), un odio al presidente TRUMP tan intenso que afecta al juicio de las personas, y qué decir de esta histeria anti-AYUSO (de este odio (sic) tan ciego, )? Que no puede verse más que como una anomalía, un síntoma, como de algo que no cuadra (del todo) en la sociedad española, en su conjunto o conglomerado de personas normales. ¿Una prueba o indicio que la presidenta de la Comunidad de Madrid no es representativa, o en otros términos que no es tan española como los demás? ¿O al contrario, por su calidad (reivindicada) de española de una pieza, y como tal, de madrileña? Y ahí estriba tal vez la clave del enigma. Isabel AYUSO, se proclama, se define, se reivindica como madrileña, de Chamberí además, emblemático barrio -como el limítrofe Arguelles donde yo nací y crecí-, de clase media, de esos Madriles de derechas que despreciaba (injustamente) o ninguneaba -por ejemplo en su Teoría de Madrid-, Francisco UMBRAL, que no obstante vivió sus años felices allí.
¿Sólo eso, Chamberí, y con él, ese sector antiguamente de Arguelles -zona de Moncloa, Ciudad Universitaria, Cea Bermúdez y Glorieta de Cristo Rey-, que anexionó administrativamente, de un plumazo, la izquierda (PSOE) a su paso por la alcaldía, sin mínimamente consultar a sus habitantes? Más, mucho más que eso, ese barrio emblemático madrileño, y la memoria feliz, que guarda de él la presidenta madrileña. Y es que esa memoria madrileña que es la de Isabel AYUSO, su memoria feliz, que es grosso modo casi -por razón de tiempo y lugar- idéntica a la mía, es una memoria disputada -ay dolor!- teatro o campo de batalla de la guerra cultural, léase de la guerra (híbrida) de memorias, que no es más que la prolongación -o uno de sus últimos coletazos -como creo haberlo dejado sentado en este blog- de la interminable guerra civil español. Chamberí, bastión en primera línea del fremte, de zona roja en la guerra civil, y mas precisamente ese sector de Arguelles anexionado tras la Transición a Chamberí, lugar de memoria de la guerra civil como dan constancia de ello alguno de sus comerciantes -en la antigua plaza de la Moncloa-, uno sobre todo, que -abordándole el tema- con aire de desafío me lo testimonió a mí.
Ese sector que se prolongaba en enfilada hasta las posiciones rojo/republicanas del Hospital Clínico, desde la esquina de esa calle hoy Gaztambide con Princesa, precisamente el lugar de enclave de las Casa de las Flores, lugar emblemático de Pablo NERUDA, de su memoria de la guerra civil, de sus años -de cuando entonces-, vividos allí. ¿Estamos en lo que quiero decir?: Y eso, ese guerra civilismo, ese síndrome de trastorno (por) AYUSO, de odio (ciego), de guerra civil, fuera de control, enloquecido lo que anima ese operación de acoso y derribo, conta la presidenta madrileña, nacida y crecida en Chamberí. Con tal que la sangre no llegue al río (apostillo yo aquí)


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