viernes, febrero 06, 2026

¿"INEVITABLE" LA GUERRA CIVIL?



¿Una mera opinion? Muy autorizada no obstante se piense lo que se piense del personaje

¿Inevitable la  guerra civil del 36? La palabra por la que el escandalo arriba, con la convocatoria de las Jornadas de Valencia sobre la guerra civil, su cancelación posterior en medio de la mayor polémica y no menor escandalera. Así lo acaba de zanjar, decretar o sentenciar la sacerdotisa -en Historia e historiografía sobre la guerra civil-, Cristina MONGE, "no fue inevitable, fue por un golpe de estado"- levantando así la liebre que me diga, la cuestión crucial como la madre del cordero, que afecta no tanto a la Historia misma, como a la Filosofía de la Historia, y convocando así a ilustres pensadores de los que me ocurre retener dos nombres, en una amplia franja histórica coincidente grosso modo -y lato sensu- con la Edad Moderna, y me refiero a HEGEL, y otro autor casi incognito y, no obstante, de una enigmática actualidad en la época contemporánea que se puede en justicia considerar precursor con siglos de distancia, del filosofo alemán considerado hoy el mas influyente de todos los tiempos. Y me refiero a Joaquin de FLORE -Gioacchino da FIORE-, que marco una triple  -léase trinitaria- clasificación de la Historia de la Humanidad que él leía en las Sagradas Escrituras -por cada persona de la Santísima/Trinidad- y que integra en su doctrina del Evangelio Eterno Y ¿cómo no ver -pese al tabú espeso que lo rodea- la estrecha analogía entre la Tercera Edad del Evangelio Eterno y el Tercer Reich del nacionalsocialismo, como una visión modernista éste de aquél. Una Tercera Edad de la Historia europea, que solo la II Guerra Mundial y su desenlace vinieron a desmentir. Como una ordalía o juicio divino sobre la Historia o sobre un determinado periodo histórico. La Historia como Fatalidad escrita o inscrita en los astros, o sea. Y así ya vamos entrando en vereda. 

La Historia de lo que fue y de lo que no fue pero pudo ser como entidad de lo posible, que diría Martin HEIDEGGER, o lo que es lo mismo, Historia de lo que fue porque no pudo dejar de ser. ¿Estamos en lo que estoy queriendo decir a la galería? En resumidas cuentas, fatalidad de la guerra civil española. Una tesis clara como el agua clara o como la luz que no sería difícil probar e ilustrar no obstante con los anales (sic) -díxit Tito LIVIO, Cornelio TÁCITO, o CICERÓN- de historia en la materia, caso de probarse -respecto a esos anales- su entidad léase su existencia. A falta de ellos, no nos queda más que recurrir a aquellos que puedan pretender no ser ni jueces ni parte, como (al contrario)  lo son la historiografía y los historiadores de nacionalidad extranjera que gozan de autoridad aunque en su imparcialidad equitativa o en su ecuanimidad imparcial, puedan ser puestos (seriamente) en duda o en entredicho, tal como es el caso -mayormente por sus pretensiones de objetividad y ecuanimidad- con los del área cultural anglosajona, y de entre ellos los de nacionalidad inglesa y pienso en particular en los nombres de tres autores -como tres vacas sagradas-, léase, Gabriel JACKSON, Paul PRESTON y Hugh THOMAS. Y vamos entrando aún más lejos en materia. 

El Alzamiento del 18 de julio, un golpe o un putsch logrado y malogrado a medias. ¿Fue o no fue inevitable el 18 de Julio? Una pregunta que no han dejado de hacerse muchos historiadores y literatos y protagonistas mayores de aquello -y a la mente nos viene la obra cumbre de uno de ellos y su titulo, de "no fue posible la paz"-, que lo único posible fue la guerra (civil), o sea. Aunque algunos hayan decidido hoy poner fin (por las buenas) a ese ininterrumpido e interminable debate (por propia definición) como a toque de corneta, me explico, desde la Moncloa. Y de lo que viene en suma a hacerse eco la historiadora a la que aludo al principio de estas líneas

Lo del huevo y la gallina, no me digan, ¿quien fue antes de los dos?: ¿los preparativos del golpe de Estado , léase -como lo llamaron historiadores relevantes-, la Gran Conspiración? ¿O la estrategia revolucionaria al hilo de la teoría y la praxis de la lucha de clases, de las izquierdas obreras que veían ejemplificadas -negro sobre blanco- en la revolución de Octubre (del 17, bolchevique), de la que hoy reniega Vladímir PUTIN (en cierta manera)? Quién fue primero -o primera- en la espiral de violencia callejera, primavera del 36, los falangistas que tirotearon -en venganza- a Juanita RICO -de las juventudes socialistas-, o los chíbiris -Juanita Rico entre ellos-, que mataron en la Casa de Campo al falangista Juan CUELLAR -hijo de un funcionario de policía- y se mearon después -ellos y ellas- en su cadáver. Un encontronazo (sangriento) antes sentimental que político (*), estamos de acuerdo, pero que viene a ilustrar como anillo al dedo lo que aquí (y que me perdone Camilo José CELA en "San Camilo") decir estoy queriendo.


En esta obra sobre la guerra civil, Camilo José CELA, uno de los defensores de la tesis por la que viene el escandalo y la polémica, zanja por su cuenta y riesgo que a Juanita RICO, la mataron -sin más- los falangistas. ¿Un mero episodio apenas? Nos da la clave como sea -este hecho crucial en la espiral de violencia primavera del 36, y la versión sectaria y no menos trivial de un premio Nobel de Literatura-, del enigma de nuestra guerra civil

(*): Hoy se conviene en admitir que había una relación amorosa o sentimental entre ambos, rota por el clima aquél de pre-guerra civil (...)   

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