lunes, febrero 09, 2026

PASIÓN FRANCESA Y AMOR A MI PATRIA


"La prueba del extranjero", Un clásico -en francés- de  la traductología (o ciencia de la traducción) En otros términos, la tensión (sic) entre la fidelidad al texto original en el traductor, y el "gancho" o atracción de la lengua (extranjera) por traducir. Lo que sólo puede conjurar (sic) -al decir de HOLDERLING, poeta (neorromántico) alemán, que el autor referido cita- el amor a la Patria

"Cuando se habla en francés, Europa entera escucha y comprende", leí (traduciendo yo del francés), y lo comentaba después, entusiasta y admirativo, en los escritos del conde De MAISTRE, del que yo -español- era uno de los mayores devotos en el seminario de Ecône, ante la mirada critica (y temible) y los comentarios ligera- y correcta-mente cáusticos, sarcásticos, de mis compañeros seminaristas franceses, que debían fatalmente ver en mi entusiasmo por el referido autor -de expresión pero no de nacionalidad francesa-, trazos del advenedizo, un pelín intruso en un área lingüística y cultural que no era mía sino de prestado, no de origen. Y era verdad, no me duelan prendas, y aunque esté tentado por ello una vez más, de justificarme, no lo haré esta vez, por aquello de NIETZSCHE que cito aquí a menudo, que nos hicimos (muy) serios en las cosas del espíritu. Y porque me gusta en suma el francés, -una pasión en mí- como me gustan mutatis mutandis las lenguas en general, pese a lo que tenga ello de  probatorio, léase de prueba, de infortunio incluso, de mal trago. "La prueba -como lo dice un ilustre lingüista y traductólogo (francés)- del extranjero" 

Y viene a cuento de un comentario que leí ayer en la Red a un estudio francés que da cuenta de la preferencia -junto con el inglés- del español entre los jóvenes estudiantes franceses. y lo explicaba -entre otras razones menores- por la proximidad en gramática y sintaxis entre las dos lenguas: de lo que doy constancia de por mis años de estancia y de transito por países de francofonía, y last but not least, de mis estudios de traducción literaria -francés/español (1)- y mi incursión e iniciación a un tiempo, en esa ciencia (a primera vista) en sus inicios, de la traductología. De los que retuve rememorándolos ahora, una distinción (capital) que me sigue pareciendo tan fértil y sugestiva como me lo pareció entonces. Y era la derivada de la línea divisoria entre una traducción libre y una traducción apegada al texto original, a la letra (en francés, sourcière, de "source", fuente, en español) Y entre los exponentes de esta última -particularmente fértil y sugestiva, sobre todo por su mayor exposición teórica, retuve -de mi estudios aquellos- los nombres de ORTEGA Y GASSET -y su célebre ensayo, hito mayor para su época, "Miseria y esplendor de la traducción"-, además del de un traductólogo -gran nombre del romanticismo alemán, dato todo menos trivial-, Friedrich SCHLEIERMACHER, y de un traductor de la Biblia, en la boca de todos, profesores y estudiantes belgas allí, Henri MESCHONNIK (un respeto), traductor de textos del Antiguo Testamento -Cantar de los Cantares, Libro de las Lamentaciones y el Pentateuco

Y es altamente significativo y revelador que esos principales representantes de la traducción literal u original lo sean del hebreo bíblico y del alemán, con lo que vendrían a reforzar el carácter sacral de esas dos lenguas, sagrada la primera de ellas y (profanamente) sacralizada la lengua alemana, por razón o a cuenta del Espíritu de la Lengua -ORTEGA díxit (2)-, noción clave del romanticismo alemán. Y es difícil -dicho aquí entre nosotros- no ver la relacion estrecha entre ese apego que experimento (yo) hacia esa corriente de la traducción literal y el lado o aspecto integrista (sic) de la misma, léase de apego (fiel) a la letra, al texto original. Sin menoscabo no obstante del valor y la relevancia de la otra corriente de traducción libre, que prioriza la belleza en la expresión -y que florecería en muestras notables- y de sus respectivas traducciones que se verían designadas en lengua francesa (siglo XVII) con la expresión altamente significativa de "Belles infidèles"  Y reprobadas o descalificadas con una expresión italiana, traduttore, traditore (de traidor, en lengua española) Una prueba (sic), en verdad, la traducción, y es la tensión (sic) como una tentación -en el sentido de la moral católica- entre la belleza y la fidelidad (que por veces, no se muestra tan bella, ¡ay dolor!)


No es un dato trivial en ORTEGA Y GASSET, su paso -de joven universitario- por las universidades alemanas, ni el hecho irrebatible que su opción fundamental -"sourciêre"- en traductología, por el respeto y la fidelidad a la letra, al texto original (in casu, en alemán) arrastrase estrechos lazos con el romanticismo alemán, una de cuyas nociones clave, el Espíritu de la Lengua la recoge ORTEGA en su obra sobre la traducción, hito mayor para su época en ciencia traductológica 

(*):  En el ISTI (Instituto de Traductores e Intérpretes) de Bruselas (Diploma -"superior"- de traductor literario, español/francés)

(2) Verosímilmente derivada de la herencia cultural y filosófica alemana del autor de "Rebelión de las masas". De su paso por la universidades alemanas en su primera juventud     

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