Felipe GONZALEZ, ¿traidor, por votar en blanco? Un poco de moderación, señora, ¡por favor!
Le imprequé (sic) con adjetivos fuertes que hoy me da embarazo el recordar, y que de una manera u otra le marcaron, porque cuando me detuvieron en Fátima, meses después, no dejó de recordar en los medios el incidente aquél, despachándose a su gusto tratándome de energúmeno (sic) Normal. Que así le debiera parecer, quiero decir, mi forma de actuar. Pero no me retracto ni me avergüenzo de aquello, porque fui yo mismo el que actuó, por mi cuenta -semper idem-, que no en vano, cuando lo de Fátima, la prensa francesa -que no dan, sino más que en otros países, puntada sin hilo- me reservaron un articulo -a mi gesto quiero decir- con el titulo elocuente de El imprecador. En el diario Le Figaro s'il vous plait. Lo que asumí sin problemas hasta hoy, mi gesto pueril -como el de Fátima-, quiero decir, hasta en lo más difícil que traduce o que registra esa expresión, léase en lo profético (ay dolor!)
Y ocurrió -el incidente aquel- en Paris, en el aeropuerto de Orly, meses o semanas antes de mi gesto de Fátima (y con ello ya in mente, creo recordar, con el mismo ímpetu o en la misma carrerilla quiero decir) Y acompañado de mis (pobres) padres completamente volados ante la escena (de mi agresión verbal), como cabe suponer. Y no me avergüenzo, ya digo, entre otras cosas, porque el Tiempo me dio la razón. Que Felipe GONZALEZ iba camino, a la sazón, de asistir a un encuentro internacional con la guerrilla (marxista) salvadoreña, que al final -como todos o casi todos lo saben- dio lo que dio, que quedó en nada quiero decir. No importa. Porque aquello fue la ocasion de conocerle y de darme a conocer de él, y que hoy cuando lo veo en el centro de la tormenta, me ponga a hablar de él también. En bien. Como lo hice ya en una entrada anterior en este blog. Como artífice principal de la Reconciliación española Que eso -el Pacto del Olvido y la ley de la Amnistía (1977)-, no nos engañemos, es la fosa insalvable que le separa de otros gallos y voceros descollantes de su partido. Que lo demás, sus pro y sus contra el actual inquilino de la Moncloa, no son más que milongas, como del lado del Río de la Plata tienen costumbre decir. E ilustran lo que digo, quienes han salido el paso de sus declaraciones, en su contra. José Luis RODRIGUEZ ZAPATERO, en declaraciones suyas anteriores, me refiero, que ahora guarda escrupulosamente silencio. ¿Por qué? Y también, el insoslayable Ministro de Memoria Democrática, que le invita (sic) a irse del partido que él fundó y que por tanto tiempo llevó al poder (tantísimo, casi todo, doy fe, el de mi expatriación)
Y que además en el núcleo o meollo de su mensaje discrepante lleva mil veces razón. Que la fuerza motora de la ultraderecha -como ellos nos llaman- no es más que la polarizacion guerra civilista que llevan adelante como un buque insignia el gobierno actual y el inquilino de la Moncloa. Y que corean y jalean en la prensa (oficial) tratándole de traidor (sic) como lo llega a decir una periodista de cuyo nombre no quiero acordarme (y que no me arrastre, por favor, en ninguna polémica): lo dicho, declaraciones de Felipe GONZALEZ -y nunca mejor dicho, palabra de Dios
No es en modo alguno la imagen que del encontronazo aquél, de él me quedó. Cuando tenía (mucho) poder y en su partido todos le llamaban Dios. Un Dios hecho hombre, Felipe González. el de ahora. En señal de Reconciliación. Y no hablo de su partido y de sus querellas internas, sino del pueblo español


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