miércoles, diciembre 14, 2016

ALEPO ¿ ATRAPADAS FUERZAS ESPECIALES USA?

Un miembro de las fuerzas del régimen de Assad haciendo la señal de la victoria en lo alto de la Mezquita de los Omeyas de Alepo en el alto de la ciudad las últimas horas Con la derrota de la rebelión islamista es una página que queda atrás de golpe de toda una época en las relaciones internacionales, marcada por la hegemonía de la democracia universal (made in USA) a escala del planeta, tras el final de la guerra fría y la caída del Muro. Una época que estuvo también marcada -por qué ocultarlo- por el estrellato mediático a escala planetaria del papa polaco Karol Wojtyla, agasajado y adulado y endiosado por unos medios de la prensa global -comprometidos a fondo con la rebelión islamista en Siria y en general con las llamadas primaveras árabes- sobre los que se ciernen a partir de ahora (urbi et orbe) la sombra de la falta de credibilidad por no decir del descrédito más absoluto. Y en esa perspectiva cabe decir que el pontificado (estrella) de Jan Pablo II hoy no hubiera sido posible ni inimaginable tan siquiera. Como lo ilustra el que su sucesor actual, el papa Francisco no consiga reproducir -ni de lejos- los niveles de audiencia propiamente apoteósicos de su predecesor pese a lo teatral de sus apariciones y a lo ímprobo de sus esfuerzos
¿Colorín colorado este cuento se ha acabado? Fin de la batalla de Alepo (del folletín por su cuenta en los medios me refiero) No tan rápido. El anuncio de alto el fuego definitivo en Alepo y de la rendición final del ultimo reducto aun en armas al interior de ciudad habrá aguantado pocas
horas la reanudación de los bombardeos, con lo que una operación de evacuación a gran escala debiendo haber dado inicio -con la cobertura mediática de la prensa del mundo entero que cabe suponer- se habrá visto de golpe suspendida.

Y los rumores y especulaciones se pusieron a hacer la ronda de los medios y en la red de las causas reales del fracaso del acuerdo. Algunos echan la culpa al Irán que querían sacar contrapartida de la rendición de los rebeldes de forma a permitir la liberación -o aliviar la suerte al menos- de localidades chiíes del Norte de Siria cercados por los rebeldes islamistas, otros evocan la insatisfacción por parte del régimen sirio de no obtener beneficio ninguno de un acuerdo -alcanzado exclusivamente entre Vladimir Putin y el mandatario turco Erdogán- que le privaría (un poco) de la victoria total que tiene ya en sus manos, en un ciudad la segunda de Siria en realidad ya bajo el control de sus tropas.

Un rumor que se habrá hecho paso en la red apunta en cambio a la que sea tal vez la explicación verdadera del sabotaje del alto el uego, y es el que da cuenta de la presencia entre los últimos rebeldes atrapados en el último reducto en poder de la rebelión de un nutrido  grupo -en número de unos doscientos- de combatientes “extranjeros”  (...)

Un eufemismos que viene a querer ocultar cuidadosamente la verdadera nacionalidad y procedencia de estos últimos, a saber, de unos extranjeros que no son verosímilmente como los demás voluntarios extranjeros (la mayoría de ellos procedentes de países musulmanes) presentes en el sector rebelde de la ciudad y en otros frentes de batalla de la guerra civil siria sino que parece indicar que se trate en cambio de elementos de las fuerzas espaciales USA destacadas en el conflicto sirio y en la batalla de Alepo desde su inicio, como los que intervinieron en Libia en los instantes que precedieron a la captura y muerte del coronel Gadafi, y que verosímilmente asistieron a los últimos momentos de vida de este último.

La hora del desenlace de la batalla de Alepo da la señal también de un arreciar furioso en la guerra de propaganda de los medios occidentales en su conjunto tratando de empañar la vitoria de los vencedores y de hacer olvidar su parcialidad y beligerancia a lo largo del conflicto, como es el caso también de ciertos gobiernos occidentales principales aliados de la rebelión, y en particular del gobierno francés (socialista)à y de su presidente Hollande.

Tal y como lo ilustra las andanada de acusaciones rapidísimas en unas declaraciones de una dureza y de una beligerancia inaudita- del nuevo jefe de gobierno francés (sustituto de Manuel Valls), por cuenta de los crímenes de guerra y las atrocidades y prácticas de genocidio (sic) de las que a sus ojos estarían haciéndose culpables los vencedores en la últimas horas. Y es de señalar aquí algo que a nadie se le ocurre nunca el resaltar y es la particular elocuencia que confiere a esa diplomacia -y propaganda de guerra- “ la francesa” un brillo y una fuerza de persuasión consustancial o congénita por así decir) al francés (hablado como escrito)

Y también nota bene toda una cargazón de memoria histórica (de izquierdas, europea) de los dos últimos siglos -a seguir a la Revolución Francesa- de la que la izquierda sabe sin duda servirse como nadie, y en particular la izquierda francesa que pareció siempre arrogarse la propiedad de aquella en exclusiva, como lo ilustra la alusión del embajador francés en la ONU a la paz de los cementerios, que evoca irresistiblemente la matanza -reales o pretendidas- de los cosacos en Varsovia durante la rebelión polaca de 1830 (y la celebre) litografía -de autor francés- “el orden reina a Varsovia” que perpetuaría una leyenda (negra) de aquello en la conciencia colectiva, del mundo occidental.

Y también, la celebre novela de Bernanos “Cementerios bajo la luna” sobre las primeras semanas de la guerra civil española en la isla de Mallorca lo que ilustra a su vez ese paralelismo que se impone por tantos y tantos conceptos entre la guerra en Siria y la guerra civil española

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