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lunes, diciembre 26, 2016

SERRANO SEDUCTOR Y FALANGISTA

Esta instantánea da la clave de la trayectoria fulgurante de Serrano Suñer y de su caída en desgracia -no menos fulgurante (septiembre del 42, durante la batalla de Stalingrado)- como también del ocaso definitivo de su carrera política a seguir al 45. Ilustración fehaciente a su vez del proceso de desnazificación -léase de desfalangistización- que se proseguiría inalterable tras la rendición de Franco y de su régimen a los aliados en el 45. Ni Serrano descabezó a la Falange -ni él, ni Franco ni siquiera el hermano de éste-, ni la desfalangistizacion del régimen (o su fase definitiva al menos) empezó antes del ocaso militar de los nazi fascismos y del triunfo aliado
Dejó escrito Francisco Umbral aquello de que “pasados cincuenta años la Historia se convierte en Literatura” Y los que fueron protagonistas del quehacer político del tiempo en que les tocó vivir- cabe de inmediato glosar- acabarían convertidos en personajes literarios. Lo que Umbral en aquel mismo comentario ilustraba con la figura de Serrano Suñer, el amigo de Hitler y Mussolini (así lo presentaba él), que le parecía un personaje literario de primerísima magnitud de entre todas las principales figuras de nuestra historia española contemporánea.

Y así, Serrano desfila con gran realce por las páginas de la Leyenda del César Visionario. Y vuelve a desfilar ahora por la pequeña pantalla con ocasión de una serie basada en los amores del Cuñadísimo y de la que fue su amante, la marquesa de Llanzol, mujer de gran belleza. Serrano Suñer no fue, es cierto, un camisa/vieja, como ahora se lo restriegan algunos, tampoco lo fue el otro íntimo de Ridruejo, Antonio Tovar que parece (al contrario) escapar a la inquina que sigue mereciendo aquél a algunos falangistas/puros. El uno -antiguo dirigente estudiantil de la FUE- venia no obstante de la izquierda, y el otro en cambio, de la derecha por muy republicana que se rebautizase la CEDA de la que fue diputado.

Y ese pequeño/detalle sea tal vez lo que haya decidido de la suerte y del destino tan dispar de uno y otro en la memoria de algunos. Serrano arrastra -como un marca indeleble (al rojo vivo)- el sambenito de haber sido el cerebro (sic) del Decreto de Unificación, lo que selló -en el sentir de algunos- el descabezamiento y el certificado de defunción de la Falange (primigenia) Pero a fuer de ser justos y ecuánimes y fieles a la verdad histórica, hay que convenir que a la Falange no la descabezaron ni Franco ni su cuñado , ni siquiera el hermano de aquel (Nicolás Franco) sino que lo hicieron los ejecutores materiales del asesinato legal de su jefe y fundador y con aquellos, el simulacro de tribunal (popular) que le condenó a muerte, un pequeño detalle todo menos nimio que parece escapárseles a algunos (de antiguo)

Serrano Suñer pasa a la historia por haber sido el amigo de Hitler y Mussolini, después de haberlo sido (nota bene) de José Antonio, una amistad ésta útima a la que permaneció fiel siempre, se diga lo que se diga. Y como tal, su caída en desgracia o el ocaso de su carrera política que se revelaría definitivo en la posguerra es uno de los signos mayores -tan elocuentes como la prueba por el nueve- de lo que aquí ya tantas veces tengo consignado, a saber la rendición del régimen anterior -y de la figura de Franco que lo lideró- a seguir al desenlace de la Segunda Guerra Mundial y de la derrota de los nazi fascismos, a las potencias aliadas en el 45.

Y lo es también “pari passu” de la secuela mayor de todo aquello, a saber el proceso de desnazificación -léase desfascistización o desfalangistización- que se iniciaría entonces y se se proseguiría inexorable -con su hojas de rutas y su calendario (y ritmo de ejecución) correspondiente, tal y como ya lo tengo declarado- en décadas de posguerra.

Y eso ya da de por sí solo la clave de la evolución del régimen y de la actitud y de la trayectoria y de la suerte de algunos por no decir de todos sus grandes actores y protagonistas. Serrano Suñer fue un joseantoniano/converso, es cierto, no menos sincero no obstante que otros conversos provenientes ellos en cambio de la izquierda. Y hasta su caída en desgracia en septiembre del 42 (en plena batalla de Stalingrado), el culto a la figura del Ausente y el rearme ideológico del régimen en sentido falangista (innegablemente joseantoniano) conoció una fase ascendente. Eso es historia, y como tal, difícilmente rebatible. Pero es que el personaje histórico se vería además en este caso doblado de un personaje literario del mayor fuste y colorido.

Como se viene a poner ahora de manifiesto. Porque Serrano fue un gran seductor, como lo fue Ridruejo, como lo fue José Antonio y como lo fueron en su conjunto los primeros falangistas (camisas viejas) Y en eso aunque sólo sea, fue tan falangista -y tan joseantoniano- como todos los otros. Sedujo -políticamente- a los dos personajes mas poderosos de su tiempo, y sedujo en el plano amoroso a una de las mujeres -conforme a innúmeros testimonios concordantes- más bellas de su época. Fue un falangista -o un falangista/converso, como quieran- con estilo. Un estilo que le era propio e intransferible y que no dejaba de ser el estilo (nazi/fascista) de su época. y eso es tal vez lo que algunos no le perdonan, que no se dejó contagiar del obrerismo azul/mahón siempre latente en las filas de la Falange histórica (y no digamos en la posguerra)

Un personaje polémico estamos de acuerdo, Serrano Suñer, un comparsa genial si se se me apura, no menos rescatable no obstante, tanto en el plano de la historia como en el plano de la memoria y dentro de ésta en el doble plano de una memoria histórica y literaria.

¿Lo que escondían unos ojos? No más desde luego que lo que esconde la semblanza biográfica de uno de los personajes más relevantes -e influyentes- de nuestra historia española contemporánea

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