sábado, septiembre 05, 2015

¿YNESTRILLAS JUDIO?

Manuel Hedilla fue el maximo exponente de la tendencia nazi o filo nazi del bando nacional durante la guerra civl. Todos concuerdan. En su tentativa de golpe de estado –que fue lo que desencadenó los sucesos de Salamanca (de abril del 37)- se apoyó a fondo en la embajada alemana, lo que le costó el puesto al embajador Von Faupel. Hedilla nunca renegó -por lo menos en público- del Alzamiento en el que tuvo un protagonismo tan destacado y sobresaliente, en Galicia. Y las gesticulaciones anti-fascistas de ahora, en su nombre, de Ricardo Sáenz de Ynestrillas le habrán hecho revolverse en su tumba
Ricardo Sáenz de Ynestrillas va de espantapájaros en la política española o digamos en el cuadrante o sector derecha (y extrema derecha) de la misma, el único donde por unos motivos u otros se le sigue acordando cierta audiencia y beligerancia. Un « has been » como dicen los ingleses que pudo ser y que al final no fue, por lo que fuera.

Ya lo he dicho aquí más de una vez, pero yo figuré entre los que le acordaron crédito e hicieron votos (sinceros) por el éxito de su singladura, en el espacio de tiempo –cuando yo le conocí (en Madrid delante del metro de Tribunal por vuelta de 1993)- que transcurrió entre su absolución por acusaciones de terrorismo (de derechas) y el verse envuelto nuevamente en problemas (con la justicia) de los que hasta hoy pese a sus reiteradas protestas de inocencia y buena fe nunca consiguió dar una respuesta acabada, satisfactoria y certera, ni a la opinión pública española ni a sus antiguos partidarios, y eso naturalmente le pesa como lo reconoce en la última entrevista que acabo de leer de él, que viene circulando a través de diversas fuentes desde hace varias semanas.

Llegó a erigirse en lider de una alternativa a la situacion que se vivía en España entonces –o al sistema, como él dice ahora en terminologia indignada (o de Podemos)- y muchos como yo (ya digo) vimos en él una especie de esperanza/blanca o de politico en ciernes con una carrera por delante cargada de promesas. Asi lo senti ya digo, viéndole fotografiado en un reportaje en la prensa española –en Bélgica donde yo residía hacia ya años- de un mitin que presidio él –junto a Manolo Valdés- en la madrileña plaza de San Juan de la Cruz, barrio de Chamberí, zona de Ríos Rosas –no lejos del barrio de Argüelles (zona de Moncla) donde nací y crecí- en unas conmemoraciones del 20 de noviembre delante de la estatua ecuestre de Franco –más tarde defenestrada- al que ahora trata (sic) de genocida ( …)

Quién te vio y quién te ve. Ya se lo recordé -guardando las fomas- en una entrada de mi anterior blog de Periodista Digital que me mereció una respuesta suya hostil y en tono amenazante que no admití -¡estaría bueno!-, más si cabe porque no senti merecerlo, por haber defendido siempre en público y en privado en España y fuera de ella la memoria de su padre, militar –como lo fue mi difunto padre también- al que la ETA asesinó, y defensor ardiente –de lo que siempre se nos dio a entender al menos- de la memoria de Franco al que su hijo ahora denuesta. Y ello por cuenta de un falangismo de izquierdas sobre el que me siento en el derecho de pronunciarme o de echar mi cuarto a espadas por haberlo conocido y vivido de muy cerca -mucho más que él- y de mucho antes que él, de muy joven, aunque solo sea. Yo conoci personalmente a Narciso Perales, sí, uno de sus principales referencias por lo que ahora dice Ynestrilla, de mucho antes de la Auténtica –y del Frente Sindicalista Revolucionario (FSR) incluso- y fue en el año escolar del 66-67, el año de mi entrada en la Universidad, en su edificio de la casa de viviendas oficiales, protegidas, en el barrio del Niño Jesús donde Narciso entonces vivía.

Me llevó hasta él un compañero de colegio (de los Escolapios de San Fernando), miembro de la OJE y militante del FES en el que Narciso militaba entonces, o en el que figuraba mas bien a titulo de vieja gloria o de camisa vieja más que otra cosa. El compañero aquél -todo un simbolo- acabó militando en la extrema izquierda en la Facultad (Derecho de la Complutense) y tras la transición y la llegada al poder del PSOE acabaría desempeñando cargos en la política municipal madrilena. Y digo todo un símbolo porque ése fue el destino o la trayectoria o la línea de circunvalación de muchos de los que pasaron por la órbita de Narciso y de sus amigos falangistas/puros joseantonianos.

Hoy hace ya tiempo que di con la clave de explicacion de un fenómeno tan atípico y anómalo a primera vista que durante mucho años –décadas- me dio tantos quebraderos de cabeza, por parecerme perfectamente incomprensible, a saber el trasbordo (masivo) ideológico desde posturas falangistas (joseantonianas) hasta la izquierda y la extrema izquierda, como lo ilustra la trayectoria –una entre miles- de Ynestrillas, y es lo que di en llamar el síndrome de la cárcel de Alicante, lo que en terminología de después de la Segunda Guerra Mundial se vendría a llamar síndrome de Estocolmo del que José Antonio sin duda se vio víctima sus últimas semanas de vida preso, y que se veria fatalmente trasmitido por la vía hereditaria o genealógica –tanto en el plano biológico como en el ideológico- a sus adeptos y partidarios y a los herederos y descendientes de estos últimos.

Me acabé alejando de Narciso y de todo lo que él me parecia representar, ya digo, porque no vi claro el rumbo que seguía y por que no parecía él tenerlo claro tampoco en aquellos tiempos de indignacion universitaria por vuelta de mayo del 68 que Ynestrillas no vivió por razón de su edad (bastante más joven que yo), comparable por tantos conceptos a la indignación callejera que hizo irrupción con el 15-M y que se ganaría (hasta hoy) la adhesión incondicional de Ynestrillas y de otros cuantos azules, joseantonianos/puros como él. Hoy pienso que Narciso fue víctima no sólo del síndrome de Alicante sino también –en una persona tan religiosa como él al que le ocurria ponerse a rezar el rosario en público (como lo oí en más de una ocasión comentar de él)- por el desconcierto que trajeron entre los católicos del mundo entero y en particular entre españoles el concilio y sus secuelas.

El concilio vaticano segundo acabó destapándose como lo que en realidad fue, una maniobra de altísimos vuelos de desestabilización del catolicismo a escala del planeta, de los paises católicos y en particular del régimen español de entonces, el único régimen oficialmente católico –como una reliquia anacrónica e inadmisible- que aún quedaba en el mundo de entonces, surgido de la Segunda Guerra Mundial, de la victoria aliada y de la derrota de los nazi fascimos en el 45.

Y en relacion con España, el concilio y sus reformas vinieron a suponer un apretar el acelerador de la desnazificación o defascistizacion –léase desfalangistización en parámetros y coordenadas de nuestra particularidad historica e ideológica española- que decretaron los aliados en el 45 con su hoja de ruta y su calendario (timing) corrrespondiente, por etapas, en el marco de un proceso de rendición (con condiciones) del régimen de Franco por mediacion vaticana –como ya lo tengo aqui abundantemente explicado-, del que el Vaticano y la jerarquia eclesiástica –del lado español como del de la curia romana- se verían nombrados y erigidos altos comisionados y comisarios (plenipotenciario por supuesto) Fue lo que Harry Kissinger –secretario de estado (de ascendencia judía) de Richard Nixon- llamaría en declaraciones tardías, la condena a una muerte lenta (sic) que los aliados habían impuesto a España (léase a su régimen) al final de la guerra mundial, en el 45. ¿Difícil de entender todo lo que acabo de exponer para alguien como Ynestrillas ? Pienso que sí tal vez, pero no en razón de incapacidad (insuperable) de comprensión de su parte, sino por los aprioris y opciones/preferenciales que a todas luces le inspiran.

Su apriori anti-nazi, por ejemplo, que se compagina mal con la historia de la Falange y con la trayectoria de algunos falangistas históricos como Narciso Perales, al que Ynestrillas tanto admira, del que siempre se evocaron sus lazos estrechos con el régimen nazi y sus servicios secretos durante la Segunda Guerra Mundial, en el célebre episodio por ejemplo de la tentativa de voladura –con apoyo táctico y logístico de las tropas alemanas- del Peñón de Gibraltar. Otros falangistas puros (joseantonianos) históricos, cercanos en su momento a Narciso Perales como Patricio González de Canales –que fue también miembro honorario del FES (los veteranos o los abuelos como les llamábamos)- tampoco se vieron libres de verse atribuidos -verdad o mentira- lazos estrechos durante la Segunda Guerra Mundial con la Alemania nazi y sus servicios secretos.

Por no hablar del otro referente supremo de falangismo para Ynestrillas, a saber Manuel Hedilla, que apostó a fondo –conforme al consenso reinante entre historiadores- por la Alemania nazi en el periodo que transcurrió entre su nombramiento de jefe (provisional) de Falage española antes de estallar la guerra civil y su detención –que sellaría a la vez su muerte política- en abril del 37 tras los sucesos de Salamanca, lo que le costaria el puesto al embajador alemán Von Faupel. Falangista de izquierdas, ergo anti-nazi, Ynestrillas. Es lo que cabe suponer ante sus repetidas alusiones y referencias –en todo lo que hasta hoy lei de él- siempre en sentido desacalificatorio, al nacional socialismo y a la Alemania nazi.

Y tal vez esté en su derecho pero ya digo que se compagina mal con el falangismo que sigue profesando y enarbolando como bandera excluyente o como un espantajo, contra la derecha en exclusiva (y la extrema derecha, para entendernos) Y la clave de esa incongruencia o anomalía que traduce su postura la ofrezca tal vez la persona y figura de Blas Piñar, que me habrá merecido varias entradas en este blog –y en otros escritos también- incluso en forma de carta abierta una de ellas, en vida suya, que no le merecio por cierto la menor respuesta. De lo que tengo entendido en verdad, en ese pim pam pum que le merecen todas o casi todas las figuras de lo que él da en llamar la extrema derecha, de la guerra civil y de décadas de posguerra, Ynestrillas exceptuaria rescatándola o salvandola  de la quema –hasta hoy (y emplazo al interesado o a quien sea a desmentirme)- a la figura del fundador de Fuerza Nueva en cuyas filas él militó de muy joven (con diez y seis años, y de antes incluso), no así en cambio el autor de estas lineas.

En una de las entradas incluso que me mereció la figura de Blas Piñar levanté la hipotesis de su ascendencia judía, que parecía abonar su filo judaismo o filo sefardismo, de lo que tantas muestras daría a lo largo de su trayectoria. No tengo razón ninguna para pensar que ese deba ser el caso también de Ricardo Sáenz de Ynestrillas pero comprenderá que lo insólito de su postura política e ideológica –de falangista (sic) anti-fascista - presta el flanco a ese tipo de conjeturas. ¿Judío o de ascendencia judía (sefardí) Ricardo Sáenz de Ynestrillas lo que explicaria su apriori anti-nazi (y contra los alemanes sin distinción, en el fondo a lo que parece)? El que proceda de una estirpe militar no lo excluye en principio ¿por qué deberia excluirlo? Y a la mente me vienen casos de militares destacados, en la España de la democracia, caracterizados por sus posturas pro israelíes y pro judías.

Otra laguna ruidosa en ese falangismo anti-fascista que profesa en lo sucesivo Ynestrillas, lo es la División Azul, que vistieron el uniforme alemán y ostentaron insignias nazis y medallas y condecoraciones de las mas altas del III Reich no pocos de ellos. ¿Que opinión le merecen a Ynestrillas los militares -y los civiles- españoles que se alistaron en la División Azul ? Ricardo Sáenz de Ynestrillas es hijo –y nieto- de militares que sirvieron (sin reservas ni complejos) al régimen anterior, y ese es un detalle que me es difícil pasar por alto de su perfil y de su trayectoria. Aunque solo sea por ser hijo de militar yo también.

Con la diferencia o salvedad (de talla) que Ynestrillas procede de una familia de militares de academia general –de Tierra (por lo que tengo entendido, su abuelo también)- mi difunto padre en cambio procedía de una escala técnica –de ayudantes de ingenieros aeronauticos- y esas barreras y líneas divisorias –entre escalas y ecalafones, entre jefes y oficiales (por ejemplo)- en el regimen anterior se notaban a fe mía y cómo –tras el 45 al menos- en la vida incluso de todos los dias, en la del propio interesado y en toda su descendencia (o parentela), tanto, que me habrán pesado –y sin duda marcado incoscientemente en gran parte- no poco en mi vida y en mi trayectoria, se me antoja.

Y por ahi se nos ofrezca quizás otra pista también de la evolucion de Ynestrillas hasta las posturas que viene actualmente mateniendo. A saber, la de los hijos y nietos de los generales de Franco que vieneron engrosar (masivamente) la indignacion universitaria de mayo del 68, y de los que los propios hijos vendrían como quien dice a recoger el relevo con la indignacion callejera del 15-M, y le podria dar nombres, Salas Larrazábal, Ruiz Huertas, Lucia (de apellido), los primeros que me vienen así a la cabeza de mi entorno proximo –de barrios de casas militares, de casas de jefes y de casas de oficiales(…)- los años aquellos.

Hijos de jefes (y no de oficiales) todos o casi todos ellos por supuesto Y una forma de sacudirme todo ese pasado –en lo que tuvo de pesado o de oneroso- de encima, lo es (aquí todos lo entenderán así perfectamente) el interpelar o emplazar delante de su pasado propio y familiar a Ricardo Sáenz de Ynesdtrillas como aqui lo estoy haciendo. Ynestrillas –hijo de militar (asesinado por la ETA) y nieto de un militar excombatiente de la Curzada de Liberación- no es un cualquiera sino que viene a ilustrar ese ejército de Franco en fase de rendición y de desarme –en los planos físico como moral- a potencias extranjeras a partir de la terminación de la Segunda Guerra Mndial en el 45.

Del que se diría que aquél sea la ilustracion perfecta y el producto acabado, pregonando en publico como lo viene haciendo de un tiempo a esta parte –con ese falangimo anti-fascista (sic) del que hace gala- su paso armas y bagajes al bando de los vencidos del 36, asumiendo (vergonzosamente) las banderas y abrazando los postulados y reivindicaciones ideológicas fundamentales de los que asesinaron a su padre y de los que habían asesinado décadas antes a José Antonio y que a todas luces se ensañaron con su cuerpo antes de morir y profanaron su cadáver.

Dicho sea en descargo de mí mismo, nacido y crecido en el seno de la institucion castrense. Y en memoria de mi difunto padre, militar de carrera –ex combatiente y ex cautivo de la Guerra de Liberación-, fallecido en el seno de la institución castrense, de lealtades y convicciones inquebrantables a lo largo de su vida hasta su muerte. Y en fin, de homenaje al Ejército de la Victoria, a todos su héroes, sus caídos y sus martires. Y a su memoria, que Ynestrillas, con su posicionamiento anti-fascista (sic), tanto mancilla y vilipendia

2 comentarios:

Torquemada dijo...

No tienes ni puta idea de lo que dices, frikifacha semianalfabeto y reaccionario. Ynestrillas dedica todo un capítulo a Blas Piñar en su obra "Ynestrillas. Crónica de un Hombre libre" criticándolo con dureza, pero claro, para eso tendrías que haberte tomado el trabajo de leer antes de vomitar tu basura improvisada de carca pretidentino y vergonzante. A la mierda con tanto bocazas cobarde y cantamañanas tratando de hacerse publicidad en la basura de juntaletras con la que nos aburre inconmensurablemente, a base de utilizar un nombre al que no llega ni a la suela de sus zapatos.

Juan Fernandez Krohn dijo...

Guárdate los insultos para ti. No leí ese texto que mencionas pero siempre tuve la impresión que Ynestrillas trataba a Blas Piñar con paños calientes, comparado con todo lo que vomitaba en contra de la extrema derecha (sic), que no eran más que unos mandados -o unos paniaguados- de Don Blas en resumidas cuentas.

Me llamas carca, como te apetezca, pero yo nunca pertenecí a Fuerza Joven. Y el que rompió hostilidades primero fue Ynestrillas en mi antiguo blog de Periodista Digital en unos mensajes (que le publiqué) insultantes y amenazantes, porque dije la verdad, del pasado franquista de su difunto padre al que siempre respeté y del que siempre hablé y escribí bien -dentro y fuera de España-, y te emplazo a ti, a él o a quien sea a decir lo contrario.

Y no acepto más insultos tuyos, date por advertido. Quiere decirse que la próxima vez lo pondré de inmediato en conocimiento de la policía belga