viernes, mayo 01, 2026

UN "MUST", "LA HISTORIA DE LA DERECHA ESPAÑOLA"




 Historia de la derecha española es una obra de referencia ya no tan reciente y que sin embargo (confiteor)  me resbaló hasta ahora que doy en Internet con una larga entrevista a su autor -9 noviembre 2024- que por su excepcional interés y actualidad se merece que le sea reservado un espacio aquí. Y es en la medida que el entrevistado baraja en la entrevista, ideas que fueron (desde hace mucho) las mías y con ellas, unos análisis que coinciden grosso modo con los míos también. Y no solo coincidimos en eso, sino en el a priori, postulado o punto de partida que escoge aquel de situarse en la derecha (sic) del tablero ideológico, lo que de entrada no parece empeño tan simple como no lo fue tampoco para mí, sino que exige el zanjar de entrada la espinosa cuestión o simplemente el (ímprobo) esfuerzo de escoger -entre la izquierda y la derecha- una pura opción. 

Y de entre la masa u conjunto de obstáculos que se nos interponen a la hora de escoger tamaña opción -y hablo especialmente por mi, yacía subyacente, subliminalmente el viejo postulado falangista, de ni izquierdas ni derechas, que un veterano dirigente falangista declaraba (olímpicamente) ufano y satisfecho hace años haberse erigido como obstáculo infranqueable en los contactos que exploro en España -buscando una alianza en el plano táctico aunque solo fuera con grupos afines-, el entonces líder del Frente Nacional francés, Jean Marie LE PEN, entonces en los inicios de su fulgurante ascenso en la política francesa. Un NO jactancioso pues de aquel líder falangista frente al estupor comprensible y a la sorpresa del líder francés que no era más de derechas que el otro y que se veía en cambio  (olímpicamente) libre de los complejo que a todas luces trabajaban a aquél y a otros tan puros y tan auténticos como él, a la hora de rechazar o de asumir aquel palabro -de "derechas"- tan apestado (en España), tan tabú  Y el entrevistado hace referencia en los inicios de la entrevista a la que aludimos a una figura todo menos trivial en el debate que con esta entrada invitamos a lanzar. 

Y es la de Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA, al que asocio a dos recuerdos personales que se sobran y bastan para trazar un potente perfil del personaje. Y el primero de ellos, lo fue el verse emplazado (sic) -en primer plano, en una foto de huecograbado en el diario ABC-, por un detractor (en camisa azul) que le fulminaba furibundo, imprecándole y  apuntándole con el dedo -como un intruso (léase un infiltrado, un traidor) en camisa blanca y en atuendo civil, en aquel ambiente enfervorizado de camisas azules en un congreso por la unidad de los falangistas (o algo así) Lo que (increíblemente) sucedió en tiempos de la Transición y en viaje fugaz a España en los años de mi larga expatriación. 

El otro recuerdo que asocio a la figura de aquel lo fue un congreso o una conferencia suya a la que asistí en las mismas vísperas de mi marcha al seminario (tradicionalista) de Ecône,  con el telón de fondo de la Revolución portuguesa de los claveles -25 de abril del 74- presente en todas las mentes y en todas las conversaciones allí, que se acabas de producir. Lo que mereció al orador una brillante pieza de oratoria en señal de repulsa y execración del acontecimiento aquél, quien supo extraordinariamente galvanizar al publico asistente, y que me impresionó vivamente a mí de lo que recuerdo. Y fue sin duda por lo que el trance aquel venía a mostrar o probar de la cargazón ideológica y de la personalidad marcadamente política del orador, en rotundo mentís de la imagen de él transmitida hasta hoy, de una figura emblemática de la tecnocracia en política, autor (para más abundamiento) del Crepúsculo de las ideologías, best-seller de la época aquella, que habrá inmortalizado su evocación en el recuerdo hasta hoy. 

Y de entrada, una afirmación del entrevistado que me impactó a inicio de mi lectura fue su alusión al Concilio y a su (nefasto) papel, y era en la medida que deslegitimaba (sic) toda una tradicion social e intelectual, lo que nos mueve a dar la enhorabuena a su autor porque eso es algo que no le reveló ni la carne ni la sangre (acorde al pasaje evangélico), rodeado como se encontró (hasta hoy) del más espeso de los tabúes. Llama la atención a segur en la lectura de la entrevista, el vistazo hacia fuera que se permite el entrevistado -y la comparación con la situación de la derecha en otros países como Francia e Italia, que se vio -al contrario de lo que fue el caso en España- en la necesidad de reorganizarse y de reinventarse (sic) de resultas de la ruptura (sic), que trajo consigo el desenlace de la Segunda Guerra Mundial (en el 45) 

Un vistazo fugaz de todo eso y de su evocación de figuras extranjeras como Le PEN, o en Italia, Giorgio ALMIRANTE, algo  propiamente insólito en autores y analistas españoles lastrados casi todos ellos de un cerrilismo (sic) -hacia todo lo que viene de fuera- de lo que se lamentaba en tono acerbo Eugenio VEGAS LATAPIE, de padre español y (nota bene) de madre francesa, una figura que brilla por lo demás -a modo de convidado de piedra- por su ausencia, en esta visión cuasi panorámica de la derecha española (contemporánea) 

Y me permito aquí un inciso y es a cuenta de la mención (honorífica) que reserva en la entrevista -junto a Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA- y es de Dalmacio NEGRO PAVON (q.e.p.d) como uno de "los últimos pensadores de la derecha española" Y de este último me permito destapar aquí la perplejidad rayana en el estupor que él me produjo, especialmente por la (real) audiencia -y seguimiento probablemente también- de la que gozaba y goza (doy fe) el referido catedrático entre un sector muy joven del alumnado universitario. 

¿Por el sentimiento (lacerante) de estar (él, y otros) ocupando un sitio, una tribuna que me correspondía (en propiedad) a mí -como decía UMBRAL de figuras (tales que VALLE INCLAN, frente a Jacinto BENAVENTE) , que defendí y proclamé -en solitario- esas mismas ideas o analogas a las suyas, mucho antes que él -que ellos (el entrevistado incluido también)-, a mi paso por la Universitaria, incluso por las mismas facultades -Derecho en particular?  No lo sabría probar ni asegurar, pero no me atrevo a negarlo tampoco, la verdad. En lo referente a la temática o al debate religioso, léase de política religiosa -díxit MAURRAS- en particular, y a la critica y oposición al Concilio Vaticano II, más en particular   

Todo lo anterior no me impide no obstante el mantenerme estrictamente a distancia del entrevistado en el pimpampum -jeu de massacre, en francés- que se permite, en plan de no dejar títere con cabeza -entre notables figuras como Ricardo de la CIERVA, JIMENEZ LOSANTOS, César VIDAL Pío MOA-, de lo que exime -de justicia el subrayarlo- a historiadores igualmente insignes como Stanley PAYNE, Renzo de FELICE, George L. MOSSE, Francois FURET o Ernst NOLTE (del que habré a menudo dado debida cuenta aquí a mis lectores) 

Pero lo que sin duda más me habrá movido a ofrecer este modesto espacio al profesor GONZALEZ CUEVAS y a su (importante) obra histórica sobre la derecha española, es la impresión dominante que se desprende de la entrevista y es del vacío -propiamente sobrecogedor- del que el referido profesor e historiador se siente (injustamente) blanco y victima, y ello en provecho de un puñado de historiadores -cuatro gatos, concretamente dos, Paul PRESTON y ANGEL VIÑAS, "no hay otros" (dice él) En lo que me siento obligado por razón de fuerza mayor -léase de un análogo boicot- a identificarme con él. OMNIA VINCIT VERITAS 

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