sábado, mayo 16, 2026

GRAN REEMPLAZO EN EL MUNDO ANGLOSAJÓN

Nueva demostración de fuerza -bajo el eslogan Unite the Kingdom- del movimiento anti-inmigración (musulmana) en el Reino Unido, liderado por el activista Tommy ROBINSON, en una manifestación de 50.000 personas  en el centro de Londres, en abierto desafío al alcalde musulmán de origen pakistaní de la capital británica, Sayid KHAN, de origen pakistaní. Y en el que se oyeron insultos -de idiota- y gritos de protesta contra el líder laborista y actual premier, Keir STARMER -sometido a una oleada de pedidos de dimisión tras su reciente descalabro electoral-, y su política en materia de inmigración.  

En el marco todo ello del aflujo migratorio desbordante e impetuoso de la inmigración de confesión musulmana en suelo británico, en donde se registran conforme a datos recientes, 500 concejales musulmanes, 75% de los cuales pertenecientes al Partido Laborista, y cifras del orden de los 4 millones de personas que se identifican como musulmanes en todo el país -para un total de 68,75 millones de habitantes. Lo que conforma a su vez el telón de fondo de la reciente victoria electoral de Nigel FARAGE y su partido (antiguamente) UKIP, rebautizado hoy Reform-UKIP, en una corriente anti-migratoria más moderada que la anteriormente referida de Tommy Robinson. 

Lo que nos lleva a una honda reflexión sobre la amplitud y fuerza del rechazo a la inmigración musulmana en todo el mundo anglosajón. Que llegaría a un punto de inflexión máxima con el atentado en Australia (14 marzo 2019) contra dos mezquitas que costó la vida a  51 personas -y otras 50 heridas-. a manos de Branton TARRANT, un joven neozelandés que confesó haber viajado por varios países europeos en fechas previas al atentado, de donde quedaría fuertemente impactado por la omnipresencia del colectivo inmigrante musulman, y que le dejo la impresión de asistir a un fenómeno (silencioso) de invasión. 

Significativo en extremo lo fue el detalle aireado en la prensa mainstream del manifiesto que difundió TARRANT tras el ataque, bajo el (significativo) título del Gran Reemplazo, en el que alertaba contra la expansión del Islam y el genocidio blanco. Ante lo cual nos vemos confrontados a un lancinante dilema: el de criminalizar (puras) ideas que (aparentemente) llevan -en teoría- a semejantes actos de violencia- o la de absolver (total o parcialmente) esos actos -y los que los perpetran- por razón de necesidad o fuerza mayor. La que traducen esas mismas ideas. 

E igualmente significativo lo son las alusiones presentes en los discursos y mensajes de Tommy ROBINSON, más arriba nombrado, al líder fascista inglés de los años treinta, (sir) Oswald MOSLEY (*), viejo conocido de españoles -los de aquella generación y sus dirigentes-, por su protagonismo de primera fila en manifestaciones en defensa del bando nacional por las calles de Londres durante la guerra civil del 36,  y por sus lazos de amistad con José Antonio PRIMO DE RIVERA. Lo que ilustra la (notoria) anglofilia de éste último, que en sus papeles póstumos, registraba una (enigmática) comparación (elogiosa) entre los lores británicos (sic) y los profetas judíos del Antiguo Testamento

(*): Oswald MOSLEY, es padre de Max MOSLEY, que llegó a ser presidente de la FIA (Federación Internacional del Automóvil) y del comité de ésta, la FISA (Federación Internacional del Automóvil deportivo) Y llegó a estar envuelto en un escándalo post mortem, por acusaciones relativas a su vida privada -de comportamiento indecente (bacanales con prostitutas, estilo nazi, etcétera, etcétera) de las que en tribunal sería finalmente blanqueado y absuelto.

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