martes, mayo 05, 2026

MOTIVO DE ORGULLO, MI GESTO DE FATIMA

Los montes comienzan a temblar y a emitir ruidos aterradores, lo que provoca gran expectación entre los habitantes de la zona. Todos creen que algo extraordinario está a punto de suceder. Sin embargo, tras todo el alboroto, los montes dan a luz un pequeño ratón. Este es el relato común de la celebre fabula de ESOPO. Como una fabula en verdad -por la gran expectación que les habrá fielmente acompañado- de los últimos pontífices, particularmente en lo que se refiere al papa WOJTYLA, Juan Pablo II y sus sucesores. Como una fabula también de los preparativos y las medidas tendentes a garantizar la seguridad de la visita del papa PREVOST (Leon XIV), anunciado en España para el próximo 6 de junio: un despliegue temible por lo grandioso de las medidas y  de la extensión de altos organismos del Estado encargados todos ellos de la seguridad de la visita, para prevenir, conjurar y neutralizar la amenaza del gran dragón del terrorismo, que al final -y en lo que a aquél respecta- no acaba resultando más que eso, un pequeño ratón. Y fabula también de las expectativas no menos grandiosas que -por el gobierno sobre todo- se acierta a generar entre muchos a cuenta de la próxima visita a España del papa PREVOST. Papa anti-guerra (y anti-TRUMP of course), papa de la paz, de los pobres y de los (pobres) inmigrantes, a cuenta o en nombre de la dignidad humana, un préstamo ideológico o doctrinal que la Iglesia tras el Concilio nos trajo de fuera, concretamente de la Constitución de la Republica federal alemana, de la posguerra (marchamo anti-nazi obliga of course) O sea que no nos impresionan. Ni el papa PREVOST ni su brazo secular, en España tan poderoso e influyente e intimidante: un despliegue (asombroso) de medidas y de agentes de poderes públicos a su servicio, que no van dirigidas  -no no engañemos- hacia nadie o contra nadie más que contra mí. Y es por razón -ya lo expliqué abundantemente aquí- de la psicosis de atentado(s) contra el Papa, que ya abordé, recientemente en este blog -mencionados siempre en plural cuando no hubo más que uno. Sin contar con mi gesto de Fatima, of course.  O Felix Culpa! (*) -como tantas veces canté (y cantamos) en el seminario de Econe. 

La culpa -y así me explico- de no haber sabido o podido durante tantos años de asumir por completo -y por mi culpa- mi gesto de Fatima, y de haber (mal) gastado tanto tiempo y energía en justificarme y en huir (hacia adelante, en la expatriación) de aquello -y del debate que aquello dejó pendiente hasta hoy, en la opinión pública y en la masa de fieles de la Iglesia católica-, y de redimirme en suma pese aquello y no gracias a ello. Y sin embargo, de haber así dado ocasión de ver lo que ahora consigo ver de par en par, que mi gesto de Fatima por el impacto mundial -¿quién me lo negará?- que aquello tuvo fue propiamente revelador del problema del papa -teológico, doctrinal, e histórico e ideológico a la vez. Motivo de orgullo y no de vergüenza y oprobio pues, mi gesto de Fatima

(*): Del EXULTET (jam angelica turba caelorum, exultent divina mysteria.../...), himno y pregón de la Vigilia pascual (liturgia tradicional, preconciliar) O felix culpa, quae talem ac tantum meruit habere  Redemptorem) ("O felix culpa! que nos mereció tamaño Redentor")  

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